Ya no es novedad si decimos que el género FPS esta creativamente estancado. Desde el lanzamiento de Call of Duty 4: Modern Warfare y el reinado absoluto de la franquicia de Activision dentro del género (al menos en lo que se refiere al éxito financiero) que los shooters han estado regresando constantemente a los lugares seguros. Lugares seguros que se componen usualmente por los siguientes elementos: un escenario moderno o futurista fuertemente relacionado con la fantasía militar gringa, una campaña descartable que apenas funciona como una forma de mostrar las capacidades técnicas del título, y un modo multijugador pensado para agradar a la mayor cantidad de público posible. En un escenario tan abarrotado y que, año a año, vuelve a las mismas latitudes no es raro que juegos como Wolfenstein: The New Order o DOOM hayan sido tan bien recibidos. Por todo su “feeling” clásico, se trata de juegos que retornan a una era donde los FPS solían experimentar con fórmulas un poco más arriesgadas.

DICE ha sido culpable de esta problemática casi en el mismo grado que Activision. Tanto Battlefield 3 como Battlefield 4 fueron juegos competentes, pero fueron también juegos que apostaron a lo seguro y a ofrecer una experiencia casi enlatada de fantasía militar moderna (si bien en una escala superior a la competencia). Star Wars Battlefront por otro lado, apuntaba a un público más arcade y casual , aunque no muchos lo supieron recibir como tal, de modo que su popularidad -y su precio de lanzamiento- no se mantuvieron por mucho tiempo, sobre todo en PC.

Pero ahora DICE busca patear el tablero, y no lo hace ni siquiera con un regreso a las fuentes, sino que busca ir todavía más allá, más atrás en el tiempo incluso que el lejano 1942 que diera inicio a la franquicia Battlefield. Así nace el confusamente titulado Battlefield 1. El primer shooter militar moderno AAA ambientado en la guerra que acabaría con todas las guerras, la Gran Guerra, o como la conocemos nosotros: la Primera Guerra Mundial.

War is Hell

¿Qué significa para la franquicia Battlefield el uso del escenario de la Gran Guerra? Bueno, esa será una pregunta que nos llevará toda esta reseña responder. De buenas a primeras significa que Battlefield viaja a un terreno inexplorado, y a un terreno que si nos regimos por el rigor histórico no presenta demasiados elementos atractivos para un juego de disparos militar. Como es bien sabido, la Gran Guerra fue un conflicto mayormente estático, luchado en trincheras por ejércitos de conscriptos pobremente preparados y por naciones que no estaban acostumbradas a enfrentamientos de un alcance, longitud y ferocidad como aquel que se cernió sobre Europa entre 1914 y 1918. Usualmente la Gran Guerra es vista como un escenario apocalíptico y de puro sufrimiento, lejos de los heroísmos con los que se retrata a la Segunda Guerra Mundial o con el pathos siempre presente en las re imaginaciones de la guerra de Vietnam.

Además, la Gran Guerra, si bien fue la primera guerra moderna a gran escala (con el perdón de la Guerra Civil Norteamericana) se dio en un tiempo en el que el armamento era todavía bastante primitivo. Las armas a repetición no eran material común y donde las había necesitaban de varios hombres para su correcto uso. No existían los misiles autopropulsados portátiles y las granadas eran más bien rudimentarias. Los tanques y vehículos acorazados hicieron su introducción hacía el final de la guerra, pero su uso no fue de ninguna manera masivo. En el aire, los ases como el legendario Manfred von Richthofen se batían en auténticas justas de los cielos en vehículos extremadamente inseguros. En los desiertos de medio oriente o los bosques de Francia todavía era normal encontrar enormes cargas de caballería haciendo frente al fuego de ametralladoras.

DICE afronta estos elementos en Battlefield 1 tomándose varias licencias con respecto al rigorismo histórico. Desde el vamos podríamos señalar que el 99% de la acción en Battlefield 1 se desarrolla en el mes final de la guerra en lo que a armamento se refiere. Aunque la verdad sea dicha en la mayoría de los casos vamos a encontrar y usar armas que en aquel entonces no serían más que prototipos experimentales. Los diseños son en general históricamente rigurosos pero ajustados para adecuarse al gameplay que ya es marca registrada de la franquicia. Después de todo, Battlefield es Battlefield y el juego necesita mantener su jerarquía de clases en asalto, apoyo, médico y explorador, aunque haya que hacer la vista gorda acerca de cómo era un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial en el proceso.

Algo similar ocurre con los vehículos, aunque aquí el salto hacia atrás en el tiempo ha resultado en un gran punto a favor para la jugabilidad de Battlefield. Los vehículos en tierra se sienten bastante clásicos en relación a entregas anteriores de Battlefield, si bien los vehículos pesados son algo más lentos y requieren de tripulaciones más nutridas para funcionar de manera efectiva. También existen vehículos más ligeros como coches o motocicletas, y la alternativa de montar a caballo en algunos escenarios. En el aire los jets modernos y los aburridos helicópteros de combate dejan lugar a los fabulosos biplanos de comienzos de siglo. Esto provoca un cambio radical en el combate aéreo que ahora es mucho más metódico y accesible, al tiempo que los soldados de a pie cuentan con más herramientas para derribar a los blancos voladores sin tener que recurrir a misiles guiados ni ninguna otra chuchería moderna. Battlefield 1 no le da demasiada importancia al combate naval, con pocos mapas donde pueden manejarse vehículos navales y aún en esos mapas el combate naval tiene poca incidencia en la partida.

En líneas generales, cualquier aficionado a la franquicia Battlefield se va a sentir como en casa con Battlefield 1. La dinámica de juego es instantáneamente reconocible y el sistema de clases y progresión casi no presenta alteraciones significativas más allá del cambio de era. Pero al mismo tiempo, la nueva ambientación de la franquicia también invita a aquellos jugadores que ya estaban saturados o cansados del combate moderno y futurista a regresar a una época donde todo era más terrenal, directo y personal.

We, the Brave.

Un buen punto de entrada a este nuevo Battlefield es su campaña. Al igual que en entregas anteriores la campaña no termina de sentirse como una entidad propia, sino más bien como un agregado al paquete principal del juego que es el modo multijugador. A pesar de esto, la campaña de Battlefield 1 presenta algunas ideas interesantes, si bien se queda a medias tintas en su ejecución.

Con una duración de entre seis y ocho horas, la campaña de Battlefield 1 no nos propone una historia unificada, sino que nos invita a participar en distintas mini-campañas llamadas “Historias de Guerra”. En cada uno de estos escenarios interpretaremos a un personaje diferente en algunos de los escenarios más dramáticos y violentos de la Gran Guerra. La campaña tiene el valor de proponer historias que se sienten personales y humanas, con compases dramáticos bastante poderosos y que invitan a reflexionar acerca del sufrimiento de la guerra. Lamentablemente, estos elementos chocan contra una fuerte disonancia ludo-narrativa cuando inevitablemente asesinamos a un campamento lleno de “Jerrys” como si fuéramos Rambo.

Tal vez el ejemplo más claro de esta disociación se da durante la campaña “Avanti Savoia!”. En ella asistimos a como un viejo veterano italiano narra a su hija los hechos de una fatídica batalla en los Alpes contra las fuerzas del Imperio Austro-Húngaro. La narrativa es decididamente brutal y humana, pero se ve inmediatamente reducida al ridículo cuando el juego nos pone en una armadura medieval, nos arma con una ametralladora automática diseñada para ser usada por tres personas y nos manda al frente a acribillar uno tras otro a docenas de soldados imperiales.

Las Historias de Guerra pecan además de ser a veces demasiado breves. El nivel de los valores de producción es altísimo y cada misión se ve y se siente como una producción hollywoodense, pero las historias son tan breves y están tan volcadas a la acción que el elemento humano que se intenta plantear se pierde entre la balacera. Se entiende que esto es Battlefield y no le vamos a pedir al juego una ópera prima sobre los horrores de la guerra, pero los momentos iniciales de la campaña parecen plantear un tono mucho más oscuro y realista del que se nos otorga al final.

A pesar de estas críticas con respecto a la narrativa la campaña me ha resultado sumamente entretenida. El hecho de que la acción se traslade de un lugar a otro hace que los acontecimientos se mantengan siempre frescos. En un momento podemos estar luchando en el lodo de las trincheras del frente occidental, y al siguiente participaremos de una masiva batalla aérea sobre el cielo de Londres o nos sumaremos a la rebelión de T.E. Lawrence en el desierto de Arabia. De una forma u otra, la campaña ofrece varias horas de diversión, al tiempo que sirve como tutorial introductorio para algunos de los elementos centrales del juego.

Through Mud and Blood

Pero no nos engañemos. Desde el comienzo el plato fuerte de cada entrega de Battlefield ha sido el modo multijugador, y Battlefield 1 no es la excepción. Esta nueva entrega plantea un regreso a los campos de batalla que se siente al mismo tiempo familiar y fresca. Al igual que en entregas anteriores, el juego cuenta con docenas de servidores dedicados en distintos lugares del mundo que garantizan una experiencia de juego óptima. En nuestro caso, los servidores ubicados en Brasil nos ofrecen una calidad de conexión excelente y un ping mucho más que aceptable. Jugando con conexiones (algunas veces endeble) de Fibertel de 12 o 30 megas, jamás he visto a la latencias por encima de los 40ms

Battlefield 1 plantea el regreso de los modos clásicos de la franquicia. Una vez más el plato fuerte son los modos Conquista, Dominación, Team-Deathmatch y Asalto. Conquista, como ya es costumbre, plantea las batallas más grandes, de hasta 64 jugadores, mientras que el resto de los modos se presentan con escenarios más pequeños de 32 jugadores y mapas ajustados al número de participantes. También hay un nuevo modo que involucra la captura de palomas mensajeras para realizar ataques de artillería, es un agregado interesante si bien algo insulso, y que no parece haber despertado el interés de la comunidad de jugadores.

La novedad más grande en cuanto a modos de juego, sin embargo, es el nuevo modo Operaciones. Se trata de un nuevo escenario de “mini-campañas” multijugador (al estilo Titanfall) con narrativas propias que enfrentan a un equipo atacante contra un equipo defensor. Los atacantes tienen por misión capturar distintos puntos sucesivos en el escenario, mientras los defensores deben intentar acabar con todos los puntos de respawn del atacante. Una vez que los atacantes se quedan sin puntos de respawn reciben una nueva oleada de “Muerte Súbita”, pero esta vez con el apoyo de alguno de los titánicos Dreadnoughts (sobre los que nos explayamos más adelante). Las mini-campañas se realizan a través de sucesivas zonas y mapas, y pueden dar lugar a algunas de las batallas más emocionantes que plantea el juego. Lamentablemente este modo no esta tan poblado como los modos más clásicos en nuestra región, y cuesta encontrar partidas de la zona sudamericana con un buen número de jugadores.

En un análisis de los mapas, y tomando en cuenta el modo conquista (que es el que nos ofrece las versiones completas de los mismos), podemos hablar de un surtido de escenarios muy satisfactorio. Cada uno de los mapas está diseñado de manera muy inteligente, y por lo general cada escenario presenta alternativas para cada estilo de juego. Tomando como ejemplo el fantástico escenario del Desierto del Sinaí, vamos a encontrar zonas abiertas entre los puntos A, E y G ideales para el combate vehicular, mientras que los puntos B, C y D se encuentran en una zona urbana que invita al combate cuerpo a cuerpo y al uso de las bayonetas. El punto F, finalmente, se halla en una zona cerrada ideal para los nidos de francotiradores. De una forma u otra, y sea cual sea nuestro estilo de juego vamos a encontrar la forma de sumar para el equipo en este mapa, y ese es un gran acierto del juego. Por lo general esta idiosincrasia se repite en todos los mapas, con la posible excepción del claustrofóbico Bosque de Argonne, mapa pasillero que recuerda a los infames Operation Metro y Operation Locker (si bien es sabido que hay gente que ama esos mapas).

Como siempre en la franquicia, jugar con y para el equipo nos será mucho más redituable que buscar ser el lobo solitario o intentar emular a Simo Haya colgados de algún árbol con un rifle de francotirador. El juego nos sigue brindando puntuación por cualquier acción que beneficie a nuestro equipo, desde eliminar rivales hasta capturar banderas o reabastecer a nuestros aliados. Los jugadores que busquen constantemente aportar a su equipo se verán catapultados a la cima de las puntuaciones, independientemente de que tan bueno sea su K/D Ratio. El sistema de patrullas potencia estas mecánicas al brindar opciones de respawn y la posibilidad de designar objetivos para el líder de la patrulla. Es la forma ideal de jugar con amigos al juego y Battlefield 1 nos permite establecer las patrullas antes de unirnos a las partidas.

También es muy interesante la forma en que Battlefield 1 busca nivelar las partidas. Además de los mecanismos usuales de matchmaking y autobalance, el juego cuenta con una nueva mecánica de Dreadnougths. Estos Dreadnougths se otorgan al equipo que va detrás en puntuación si la partida comienza a ponerse demasiado despareja como una forma de balancear el juego. Existen tres de estos enormes monstruos: el Tren Blindado, el Destructor (un poderoso barco de combate) y el Behemoth (un mastodóntico zeppelin). Estas tres bestias son piloteadas y comandadas por los propios jugadores y pueden ser destruidas por el equipo contrario, pero un buen uso de ellas brinda a un equipo que vaya en desventaja la posibilidad de denegar una zona entera del mapa a la infantería enemiga o a los vehículos ligeros.

Al subir de nivel, obtendremos bonos de guerra que nos permitirán desbloquear nuevas armas y nuevo equipamiento para cada una de las cuatro clases. Cada clase cuenta además con una progresión propia que nos dará acceso a armamento más avanzado. También hay una serie de embellecimientos cosméticos que se obtienen abriendo Battlepacks. Estos pueden ser comprados con dinero real o bien podemos tener la suerte de recibir uno al final de cada partida. De una forma u otra, este mecanismo no provee ventajas injustas ni establece un sistema “Pay to Win” en el juego.

Los modos multijugador, sin embargo, presentan algunos problemas. Muchos jugadores han expresado su descontento por la existencia de los “Kits de armamentos” dispersos en algunos escenarios, tales como el kit de soldado pesado o el kit de lanzallamas. La obtención de estas armas especiales transforma a un jugador dentro de la partida en una especie de “Hero Unit” capaz de causar muchísimo más daño y de absorber disparos como si se tratase de una esponja. Es una idea que se sentía tal vez más razonable en un juego como Star Wars Battlefront, pero que parece algo fuera de lugar en un título que apunta a cierto realismo como Battlefield. Si bien es cierto que esta franquicia tampoco busca niveles de realismo militar similares a los que presenta la franquicia ArmA.

Otro problema importante es la nueva interfaz que se usa para unirse a las partidas. EA ha jubilado al viejo y querido (a veces odiado) Battlelog en favor de un nuevo sistema. Este sistema es funcional en base, pero presenta algunos inconvenientes a la hora de identificar cuáles de nuestros contactos se encuentran en partida y en el momento de formar squads con nuestros amigos que ya se encuentren jugando. Con todos sus problemas, Battlelog era un sistema dentro de todo bastante pulido, y a este nuevo mecanismo todavía le falta una última capa de pintura para igualar el funcionamiento del anterior.

En un plano más subjetivo, una última crítica que tengo para hacerle al modo multijugador es que no termina de explotar de todo el nuevo escenario histórico. Más allá de algunas diferencias fundamentales con algunas armas y vehículos el juego se juega y se siente exactamente igual que Battlefield 4. Se entiende que Battlefield es una saga AAA y que no puede permitirse alienar a sus fanáticos, y sin dudas que ya ha sido una movida bastante audaz alejarse del redituable combate moderno, pero en ciertos aspectos el escenario de la Primera Guerra Mundial se siente algo desperdiciado desde un punto de vista de las mecánicas de juego. Claro que esto tampoco es algo malo en sí mismo, el gameplay de Battlefield siempre fue muy entretenido y Battlefield 1 no es la excepción a esa regla. Por cierto, también llama bastante la atención la ausencia de los franceses (y en menor medida los rusos) entre las facciones jugables, aunque los primeros ya están confirmados como DLC Premium.

A World Beyond the War.

Realmente ya no hay demasiado que podamos agregar sobre las bondades técnicas del fantástico Frostbite 3. Pero en Battlefield 1 el poderoso motor de EA Dice alcanza nuevas cotas de calidad y pone en pantalla algunas de las escenas más fantásticas y sobrecogedoras vistas en un FPS de esta generación. En la campaña el motor sirve para generar escenarios vibrantes y que se ajustan a las necesidades de cada narrativa. La escaramuza aérea en los Alpes durante la misión inicial de la campaña “Amigos en Lugares Altos” es tal vez uno de los puntos altos de la campaña desde un punto de vista técnico visual.

En la arena multijugador la calidad gráfica del juego contribuye a aumentar enormemente la diversión que genera el título. No solo cada escenario presenta un nivel de detalle fantástico, sino que los poderosos efectos de iluminación y sombreado que produce el Frostbite 3 hasta pueden generar alternativas estratégicas durante el combate. Por ejemplo, un aviador que ataque con el sol a sus espaldas podrá dificultar la visión de los enemigos en tierra o de otras aeronaves.

Por otro lado, el famoso esquema de destrucción total de los escenarios de Battlefield regresa en esta nueva entrega, y es más asombroso que nunca. Los invito a contemplar el pintoresco pueblito en el mapa Herida de San Quintín, y compararlo con las ruinas humeantes y retorcidas que seguramente quedarán al final del enfrentamiento, en especial si el titánico Behemoth es derribado encima de las casas y los locales. Este elemento de destrucción tan fantástico contribuye además a agregarle dinamismo a cada partida, cambiando usualmente las condiciones del escenario en las zonas de captura y modificando las estrategias de aproximación por parte de los jugadores.

Si bien en cierto que escenarios como la Fortaleza de Fao, Suez o la Frontera del Imperio no presentan el mismo nivel de detalle que la Herida de San Quintín, El Desierto de Sinai o Monte Grappa, al menos DICE ha mejorado en gran medida la vegetación y los efectos de lluvia y agua, algo que se pone que se ve manifestado en el Bosque de Argonne, en contraste a los mapas Imperial Station y Swamp Crash Site del reciente Star Wars Battlefront, cuya vegetación y efectos de agua son sustancialmente inferiores.

Por último, uno de los aspectos más destacables son las animaciones de los modelos de personajes. La fluidez con que de los movimientos y las animaciones al morir o recibir disparos son sencillamente de lo mejor que se ha visto en un FPS multiplayer -e inclusive single-player. Las secuencias de recarga de cañones y armas tampoco se quedan atrás con su elegancia y nivel de detalle.

Junto con la versión de Windows 10 de Gears of War 4, Battlefield 1 no solo es uno de los títulos de PC con mejor optimización hasta la fecha, si no que también presenta los mejores gráficos en un FPS. Como podrán haber visto en el video de gameplay de la campaña, cuya exigencia gráfica es por momentos mayor a la de una partida multiplayer, una GTX 1050 Ti (equivalente a una GTX 960 o R9 380) logra mantener un promedio 60fps con detalles Ultra en 1080p. Igual de sorprendente es que pueda jugar a 60fps en 4k con detalles Ultra con sola GTX 1080. Las GPU del momento sin embargo, son las GTX 1060 y RX 480, las cuales equivalen al rendimiento de una GTX 980 en Battlefield 1 en DirectX 11 y Direct 12, respectivamente.

En cuanto al sonido, Battlefield 1 también se eleva con los más altos honores. El diseño de audio es fantástico, con sonidos distintivos y realistas para cada arma y vehículo, así como también un excelente sonido ambiente y de efectos de explosiones. Jugar a este juego con un buen set de auriculares contribuye a sumergirnos realmente en el campo de batalla, en una experiencia a la que pocas cosas se le comparan en cuanto a frenetismo y acción. En la campaña el juego también hace gala de un más que aceptable trabajo de voces. Ninguno de los personajes de la campaña es demasiado interesante (más que nada porque cada uno de ellos tiene muy poco tiempo a su disposición), pero el trabajo de voces al menos es bastante aceptable.

The War to End All Wars

No caben dudas que Battlefield 1 ha sido una apuesta bastante arriesgada de parte de DICE. En una época repleta de lanzamientos de dos shooters futuristas (Titanfall 2 y COD: Infinite Warfare), este viaje a los campos de batalla de la Gran Guerra sin dudas que plantea a los jugadores una oferta diferente. Pero la estrategia de DICE y Electronic Arts parece haber rendido sus frutos y Battlefield 1 ya es uno de los juegos más comentados y mejor recibidos de año.

A los siempre eficaces modos de juego multijugador se suma una campaña adecuada, que intenta cubrir nuevo terreno con buenas intenciones aunque sin tanto éxito. Pero como ya señalamos, la mayoría de los jugadores llegan a Battlefield por su modo multijugador.

En ese sentido Battlefield 1 se siente como el comienzo de un largo camino, y seguramente veremos más contenido para el juego en los próximos meses. Por lo pronto la llegada de los cruentos campos de batalla de la Gran Guerra al mundo de los juegos AAA no podía haberse realizado de mejor manera. Battlefield 1 es sin dudas uno de los mejores shooters del año.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por EA. Agradecemos la colaboración de Sebastian «Tha Painmaker» Martinez por la colaboración en la porción multiplayer de este review.

Battlefield 1 – Review
Single-Player70%
Gameplay90%
Gráficos100%
Música y sonidos100%
Multiplayer95%
Lo bueno:
  • Una autentica maravilla técnica
  • El simple hecho de ambientarse en la Primera Guerra Mundial le agrega valor al juego por su originalidad
  • Excelentes modos y mapas en multijugador
Lo malo:
  • Narrativa inconsistente en la campaña
  • Varias licencias históricas con respecto al armamento y los vehículos de la Gran Guerra
  • La ausencia del ejército francés, que se agregará luego vía DLC
90%Nota Final
Puntuación de los lectores: (27 Votes)
69%