Luego de haberse financiado exitosamente su campaña Kickstarter en octubre del 2020, el estudio independiente suizo Stray Fawn Studio formado por tan solo diez personas, lanzó el pasado 14 de septiembre (mediante Acceso Anticipado de Steam) The Wandering Village, un city-builder con mecánicas roguelike y de supervivencia, e inspirado en las obras del animador y director japonés, Hayao Miyazaki, tales como Nausicaä del Valle del Viento.

Para aquellos no familiarizados con el estudio, Stray Fawn Studio se centra en el desarrollo de títulos con elementos de generación de contenido procedimental y simulación de mundos vivos, como Nimbatus y Niche. El estudio fue fundado en el 2016 por Micha Stettler, un ingeniero de software entusiasta del espacio, y Philomena Schwab, una diseñadora de juegos amante de la biología.

El narrador nos introduce a la siguiente premisa de un mundo hostil en el que formamos parte de una tribu de nómades llamada nyomanos, que desde hace ya generaciones buscan un refugio del sinfín de esporas venenosas que copan al planeta. Aquí es donde aparece Onbu, una antigua bestia que se creía extinta hace siglos. Maravillados por el encuentro nuestra tribu sube al lomo del titán para comenzar una relación simbiótica de supervivencia.

Vivir en la espalda de otro organismo viene con su propio conjunto de desafíos. ¿Te unirás a Onbu y sobrevivirás con confianza mutua? ¿O te convertirás en un parásito, con el único objetivo de garantizar una vida mejor para tus aldeanos? La decisión está en nosotros.

Una vez que el último nyomano haya subido, debemos dar el primer paso y construir nuestro refugio. Una aldea funcional será la base de nuestra supervivencia y la espalda de Onbu será el lienzo sobre el que construiremos el asentamiento, el cuál deberá ir adaptándose a los biomas por el que elijamos ir -si es que Onbu decide obedecernos. Los diferentes biomas afectan el tipo de cultivo que podamos cosechar. Si entramos en un área árida, por ejemplo, deberemos cambiar las plantaciones de remolacha por cactus.

El juego presenta 3 árboles de investigación, con sus respectivas ramificaciones, dependiendo de cuál elijamos tendremos acceso a esa nueva tecnología (cómo por ejemplo una herboristas para crear antídotos contra el veneno). En cuanto a sus diferentes mecánicas y sus perspectivas, The Wandering Village cuenta con tres vistas en función del zoom que tengamos. La primera se centra en el asentamiento propiamente dicho. Al alejar un poco la cámara, entramos en el modo Onbu, donde podremos decirle a nuestro gigante amigo que duerma, camine más rápido(como cuando debe pasar por una zona venenosa) o que camine. Por último, si seguimos alejando el zoom, entraremos en un modo donde podemos ver una periferia que rodea a Onbu. Esta vista macro nos permite elegir el sentido cuando haya una bifurcación o cuando haya que enviar exploradores a zonas cercanas para encontrar diferentes materiales o antiguas reliquias.

En The Wandering Village no tenemos control directo sobre los ciudadanos pero, sí podremos establecer niveles de prioridad a las tareas que se realizan, siempre y cuando cierto animal no decida sacudir su espalda. En mi experiencia Onbu no estuvo de mi lado y que constantemente sacudía su espalda, cómo cuando se despierta tu mascota. El gigante derrumbaba casi todas las estructuras que, si bien reconstruirlas solo necesitaba mano de obra, resultaba molesto ya que atrasaba el refinamiento de ciertos recursos de modo que después de varias sacudidas me pregunté: ¿Qué pasaría si convenzo a Onbu de ir a una zona venenosa? Así fue como puse el último clavo a mi ataúd de la partida ya que mi centro de salud fue derrumbado por mi gran amigo y las esporas no solo envenenan a los ciudadanos, sino también a los recursos naturales.

La duración de las partidas no es larga y las condiciones de victoria por el momento son escasas, no hay un endgame y la rejugabilidad tiene muy poco valor por lo que un solo par de partidas ya podemos entender todas las variables. Algo muy interesante está en las opciones del juego, dentro de la pestaña de Twitch. Podremos activarlos para que los espectadores puedan elegir el camino que Onbu tome a continuación, lo cuál nos muestra el potencial del juego como experiencia interactiva.

Si bien el modelo de Onbu es completamente 3D, el resto del juego presenta bellos sprites 2.5D con un toque de cel shading para los ciudadanos, mientras que el resto de la porción gráfica (fondos, vegetación, estructuras, piedras, etc) se asemeja a una pintura de óleo con un toque de acuarela. Depende mucho del nivel de zoom.

Asimismo, la excepcional banda sonora, cuenta con 32 minutos llenos de armonías, coros agudos, cítaras y percusiones que provocan tensión, vientos y cuerdas en los momentos de relajarnos nos transportan a un mundo propio del estudio Ghibli. La OST nos invita a maravillarnos, a transmitirnos esa idea de descubrimiento, a continuar jugando un rato más para ver con qué nos sorprenderá esta vez el juego.

Si bien The Wandering Village tiene una base sólida, el contenido es escaso como suele suceder con muchos títulos que se lanzan en acceso anticipado. En apenas cinco horas de juego uno ya puede todo lo que esta primera versión tiene para ofrecer. El juego se encuentra disponible en Steam por u$s 24.99 o precio regional con un 10% de descuento hasta el 28 de septiembre. En todos los países de Latinoamérica está a la mitad del precio de EE.UU, pero en Argentina está muy barato, de modo que si viven en Argentina y les gusta la premisa y sus mecánicas, no hay mucho que pensar.

Previo al estreno de The Wandering Village en acceso anticipado, Stray Fawn Studio detalló su roadmap para los próximos meses y han dicho que en el futuro cercano el multiplayer (ya sea co-op o PvP) no es algo en lo que estén trabajando. Por el momento, un bioma acuático y otro de ruinas antiguas junto a mercaderes aéreos y aves mensajeras, son las adiciones que actualmente se encuentran en desarrollo.

Este preview fue realizado por una copia de prensa provista por Stray Fawn Studio.