En el año 1993, en la revista Computer Gaming World, el escritor y diseñador de juegos Alan Emrich escribía una nota sobre un nuevo juego y bautizaba a un nuevo género: el 4X. eXplorar, eXpandir, eXplotar, eXterminar. Cuatro palabras que pasarían a representar a uno de los géneros más fecundos y persistentes en la historia del PC Gaming. ¿El juego al que hacía referencia la nota? Master of Orion.

Master of Orion y sus secuelas son recordadas como uno de los mejores ejemplos dentro del género de estrategia en la década de 1990 (bueno… tal vez Master of Orion 3 no tanto). Y en consecuencia son juegos que gracias al efecto de la nostalgia y al buen recuerdo de años pasados tienen guardado un lugarcito en el altar de los recuerdos de muchos aficionados de la estrategia.

Luego de muchos años de silencio y de que muchas empresas trataran de recuperar el espíritu de la saga (por lo general con poco éxito), la licencia de Master of Orion fue adquirida por la empresa Wargaming.net. Padres creadores de World of Tanks y otros éxitos similares. El objetivo era claro: recuperar a Master of Orion del cajón de los recuerdos y traerlo a una nueva era.

Wargaming.net recurrió para esta tarea a los servicios de NGD Studios. ¡Momento! Estarán diciendo algunos. ¿NGD Studios? ¿Los argentinos de Regnum Online? Si, esos mismos. De forma que Master of Orion se vuelve un juego doblemente interesante para nosotros. No solo es un juego que busca recuperar a un gran clásico de tiempos pasados, sino que se trata de una de las producciones de más alto calibre en la historia de la industria en Latinoamérica (en Argentina, sin dudas, entre las más importantes).

A star reborn

Master of Orion nos pone al mando de una de entre las diez razas jugables que presenta el juego, o bien nos brinda la opción de crear nuestra propia facción con una serie de bonificaciones y penalizaciones. Las facciones presentes son las mismas que estaban disponibles en la primera entrega de Master of Orion, por lo que el juego se siente en muchos aspectos como una remake de original. Estas facciones de por si tienen una vibra muy década del 90, pertenecientes a una época donde todo era más simple y familiar.

Tenemos por supuesto a la facción humana, expertos diplomáticos y ávidos comerciantes, mientras que el resto de las facciones representan estereotipos ya probados hace tiempo. Los colectivistas y arácnidos Klackon destacan a la hora de generar producción. Los guerreros felinos de Mrrshan son rápidos para la agresión y temibles en la guerra. Y los enigmáticos Psilon son expertos científicos. La mayoría de las razas no guardan demasiadas sorpresas, y las diferencias entre ellas son más bien superficiales. Tal vez solo la capacidad de sobrevivir sin alimentos de los Silicoid marca una diferencia substancial dentro del juego con respecto al resto de las facciones.

Una vez que seleccionemos nuestra facción lo siguiente será definir los parámetros del juego. Master of Orion cuenta con varios elementos de configuración, que van desde el tamaño y la forma del mapa galáctico hasta la velocidad de la partida o las condiciones de victoria disponibles. En total hay cinco condiciones de victoria: económica, diplomática, militar, científica y por puntos. Y todas ellas son exactamente lo que se espera por sus descripciones, siendo tal vez las victorias económica y diplomática las que presentan elementos algo más interesantes.

Master of Orion es un juego de estrategia 4X que toma pocos riesgos. Y este es un elemento al que volveremos seguido durante la reseña. El ritmo de las partidas, el devenir de los turnos y la cantidad de sistemas y elementos que tendremos a nuestra disposición son muy similares a los de los juegos clásicos de la saga, al punto de que el propio Mater of Orion 2 se siente como un juego mucho más complejo y “completo” que esta nueva entrega. Esta característica del título tiene sus ventajas y sus desventajas. Y si bien es cierto que seguramente muchos de los fans más devotos de la saga no estarán del todo felices, la verdad es que estamos ante un título 4X que deja de lado algunos de los vericuetos jugables presentes en otros títulos recientes dentro del género en favor de una experiencia más “pura” y cercana a los orígenes del genero.

 

The hunt for Orion

El desarrollo de las colonias de Master of Orion es sencillo. Nuestras colonias crecen en base a cuatro recursos: ciencia, producción, alimentos y BC (billones de créditos, medidos por unidad). Para hacer que la colonia funcione vamos a poder asignar población a los tres primeros recursos, y construir edificios para potenciar la producción de cada uno de ellos. El sistema es realmente muy sencillo y no presenta grandes cuestiones estratégicas en la vena de lo visto por ejemplo en el reciente Stellaris. En Master of Orion vamos a poder colonizar todos los planetas, y no vamos a tener que preocuparnos de manipular genéticamente a nuestro pueblo para hacerlo. Existen algunas ventajas y desventajas en colonizar ciertos planetas con ciertas facciones; o al explotar planetas con distintos tipos de biomas o lunas. Pero ninguna de estas características complica demasiado el fluir del juego.

De igual manera, el árbol tecnológico de Master of Orion es bastante simple y directo. Lejos de experimentar con sistemas radiales como los de Endless Legend o Civilization Beyond Earth, Master of Orion se contenta con ofrecernos un árbol tecnológico clásico muy similar al de Civilization V. El esquema de desarrollo es el mismo para todas las facciones, por lo que aquí tampoco vamos a encontrar mayor dificultad.

A la hora del combate, cada facción va a poder diseñar distintos modelos de naves, que van desde fragatas y cruceros hasta naves tipo Titan y las poderosas Doomstars de fin de juego. Una vez más, no existen grandes diferencias entre las distintas facciones a la hora del combate. Solo algunas bonificaciones y penalizaciones raciales entran en juego en esta faceta.

Donde el juego si presenta algo más de complejidad es en la arena diplomática y en el espionaje. La diplomacia en Master of Orion es realmente muy buena. Los distintos líderes tienen personalidades definidas y responden de muy buena manera a los vaivenes de alianzas y guerras en el juego. Una facción aliada siempre acudirá a nuestra ayuda, mientras que facciones militaristas poderosas siempre estarán a la espera de atacar a sus vecinos más endebles. La diplomacia en Master of Orion está muy bien aplicada, y realmente da lugar a la formación de coaliciones perdurables y rivalidades perpetuas. Los estados de relación con los distintos líderes también son informados de forma precisa. Y es posible utilizar espías para conocer más detalles de las facciones rivales.

El juego de espías presenta un esquema interesante, pero también peca un poco de depender de un excesivo micromanagement. El juego nos obliga a controlar de manera directa las acciones de cada uno de nuestros hombres. Y a veces es posible perderle la pista a alguno de ellos. Combinado con el hecho de que los espías pueden generar dolores de cabeza diplomáticos, el sistema de espionaje precisa de una forma de control y seguimiento algo más natural e intuitiva.

Un elemento que ha generado mucho debate entre los jugadores de Master of Orion son las nuevas batallas en tiempo real. Esta nueva versión del título deja atrás las batallas por turnos del pasado en favor de la acción directa. Como punto positivo se siente bien tener control de las flotas luego de probar ofertas recientes como Stellaris o Galactic Civilization 3 que nos tienen como meros espectadores. Pero la verdad sea dicha, el sistema de combate táctico podría usar varias mejoras. Entre ellas ofrecernos una arena de combate más amplia y aumentar las opciones de control sobre las naves. Si estamos descontentos con el sistema de combates, siempre es posible auto resolver las batallas u observarlas en un sistema de espectador.

En líneas generales, Master of Orion se siente como un juego 4X diseñado para jugadores novatos en el género. El juego recupera de manera eficiente y efectiva los elementos que hicieron del primer título de la saga un clásico absoluto allá por el siglo pasado. Pero en el camino se olvida de recoger las docenas de innovaciones que otros títulos similares aplicaron en los últimos 25 años.

Este elemento no es del todo negativo. Se siente bien tener un juego 4X que vuelva a las bases, lejos de la búsqueda de transformarse en un nuevo referente mediante la aplicación de sistemas tal vez demasiado complejos. Los sistemas de Gran Estrategia de Stellaris, el complicado manejo de recursos de Endless Legend o hasta el próximo sistema de distritos de Civilization VI son realmente muy interesantes. Pero también son sistemas que pueden alienar a jugadores neófitos dentro del género. Master of Orion se presenta como la puerta de entrada ideal para este grupo de juegos de estrategia tan maravilloso. Y esa característica tiene un valor en sí misma.

Master of Orion cuenta además con un elemento multijugador para hasta seis jugadores. Al igual que en otros juegos de estrategia 4X, el elemento multijugador depende mucho de los compañeros de juego que encontremos. Pero el ritmo bastante veloz de las partidas en el juego asegura que vamos a poder terminar la mayoría de los enfrentamientos en unas pocas horas.

Voices of tomorrow

Lo que a Master of Orion le falta de moderno en su diseño de juego, le sobra en cuanto a presentación. Creo que no exagero al decir que estamos ante uno de los productos 4X con más dinero encima de la memoria reciente. Visualmente el juego cumple, aunque sin descollar. Estamos ante un juego estable, que no presenta demasiados bugs o fallos en el motor, y que nos ofrece unos gráficos más que agradables. Algunos elementos del diseño toman un giro hacía lo caricaturesco, pero como punto positivo se puede decir que toda la información presentada en pantalla es clara y concisa.

Los diseños de los distintos líderes son excelentes y están llenos de personalidad. Y esta personalidad se ve potenciada gracias al fantástico y estelar elenco de voces que nos ofrece el juego. Mark Hamill, Michael Dorn, Alan Tudyk y hasta el gran John de Lancie (Q, de Star Trek: TNG) son solo algunos de los talentos que prestan su voz al título. Los distintos líderes obtienen así una presencia y un gravitas diferente gracias a los excelentes actores de voz. Escuchar al mítico Robert Englund (Freddy Krueger) como el siniestro Khan de la facción (de precompra) Terran nunca se pone viejo. Y también es excelente la performance y los ronroneos de Kat Cressida como la astuta emperatriz de los Mrrshan.

Otros elementos del juego están para agregar una cuota de humor y dinamismo. Los presentadores robóticos del canal de noticias galácticas GNN son un agradable alivio cómico por momentos, pero pueden llegar a cansar con el tiempo. Afortunadamente pueden desactivarse.

En conclusión, podemos decir que Master of Orion es un producto que cumple sus objetivos pero sin descollar en ningún departamento. Se trata de un juego 4X que apuesta a lo seguro y se contenta con reproducir lo que hizo de Master of Orion un emblema de la estrategia en la década del 90. Lo que era bueno en ese entonces, es bueno ahora. Pero en cierta forma es una lástima que la producción de NGD no incorpore algunos de los sistemas más complejos y profundos del resto de la saga. Como por ejemplo el genial sistema de héroes y líderes coloniales de Master of Orion 2.

Otros elementos también se quedan a mitad de camino, como el sistema de combate o el diseño general de las facciones. Pero por cada cosa que Master of Orion hace a medias, otra la hace muy bien. El juego funciona de manera muy correcta, y con unos valores de producción elevadísimos. Y la oferta de un juego 4X sencillo y accesible para todos los públicos tiene un valor en sí misma si consideramos que el resto del mercado está saturado con juegos que apuestan por sistemas más complejos.

Este review fue realizado con una copia comercial proporcionada por NGD Studios/WG Labs.

Master of Orion – Review
Gameplay70%
Gráficos70%
Musica y Sonidos80%
Multiplayer70%
Lo bueno:
  • Un juego 4X sencillo y accesible
  • Fantástico elenco de voces
  • Buen sistema de diplomacia
Lo malo:
  • Deja de lado algunas de las principales innovaciones de la saga y el género
  • Pobre combate táctico
  • Las diferencias entre las facciones son superficiales
72%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
92%