Innovación y originalidad son aspectos que pocas veces solemos encontrar en el terreno de los RPGs de acción. Con juegos como Diablo III, Path of Exile, Torchlight y la trilogía de The Increible Adventures of Van Helsing en el mercado, para ningún estudio desarrollador es tarea fácil conceptuar nuevas vetas en este género cuya fórmula ya ha sido repetida hasta el hartazgo, muchas veces con variantes casi imperceptibles o poco llamativas.

Sin embargo, el estudio indie Haemimont Games, se aleja de los regímenes dictatoriales de la saga Trópico y se atreven a aventurar en este género con algunas ideas frescas que atraerán a cualquier amante de los Hack ‘n Slash, como también a aquellos que hayan jugado a algunos de los títulos mencionados y estén en busca de algo nuevo. La historia tiene como protagonista ni más ni menos que a Victor Vran, uno de los tantos cazadores de demonios que decide visitar la ciudad de Zagoravia en busca de Adrian (léase Eidrian), amigo personal y uno de los tantos Demon Hunters cuyas desapariciones están empezando a inquietar al clan de los matademonios.

Así es como nuestro misterioso héroe llegará a una región peligrosa y llena de misterios, con un elenco de personajes reducido, un tanto sospechoso y de pocas palabras. Las caretas de todos modos, no tardarán mucho en caerse y en revelar las verdaderas identidades de los individuos más relevantes a la historia, o aquellos más vinculados a la funesta condición que acecha a Zagoravia. Los acontecimientos más importantes de la trama se dan a través de una serie de diálogos con figuras estáticas de los personajes, sumado a un puñado de cut-scenes con ilustraciones pintorescas y lo suficientemente bien elaboradas para llamar nuestra atención.

El mapa de Zagoravia está dividido en varios distritos con niveles y calabozos que se irán desbloqueando a medida que progresamos en la historia, y todos cuentan con un total de cinco objetivos opcionales para adquirir más oro y experiencia. En un principio estas metas no serán muy difíciles de cumplir, pero ya llegando a la mitad de la trama, muchos de ellos nos obligarán a activar uno o más Maleficios (Hex), si es que está en nuestros planes cumplirlos. Similar a los Limitadores de Transisor, estos maleficios nos sirven no solo para completar dichos desafíos, sino que también nos otorgan un 10% de experiencia al activar cada uno de ellos.

Como no podía ser de otra manera, esto beneficia en gran medida a los enemigos, ya sea con más daño, regeneración de vida y armadura, velocidad de movimiento y ataque, o enemigos comunes que se convierten en campeones. Solo uno de los cinco impactará directamente en nuestro personaje, y es aquel que hace que Victor pierda salud periódicamente. Tantos los desafíos como los maleficios en su uso independiente -a modo de hobby masoquista- agregan una capa de dificultad adicional que en muchos casos resulta por demás de desafiante, teniendo que repetir un nivel o pedirle ayuda a un amigo para que nos de una mano en caso de querer completar los cinco desafíos.

Apenas iniciamos Victor Vran, lo primero que se pone en evidencia es que, contrario a la mayoría de los RPG de acción, podemos mover la cámara con el clic derecho del mouse y realizar movimientos ágiles como dodge,  o el salto que nos será útil para hacer wall-jump y alcanzar ciertas áreas ocultas con tesoros y algunos objetivos secundarios. Son muy pocos los A-RPG cuya cámara libre no incomoda al usuario ni entorpece al gameplay, y en este sentido Victor Vran es uno de ellos.

Dejando de lado la movilidad y el uso de la cámara, la jugabilidad se presenta con una aparente sencillez que si bien no pretende profundizar demasiado en su premisa, la variedad de ítems es lo suficientemente robusta y variada para que nuestro personaje esté en constante cambio, haciendo que disfrutemos de punta a punta de todos los aspectos que el juego tiene para ofrecernos, sin siquiera darnos cuenta. No hay clases específicas, ni los clásicos atributos de fuerza, destreza o inteligencia, pero aún así Victor Vran tiene lo suyo y sabe como defenderlo.

En principio podremos equipar dos armas, pudiendo elegir entre espadas, mazos, escopetas, mortero de mano, floretes y guadañas, con algunas variantes extras (y extravagantes, como el cañón que tira gallinas) en el caso del armamento de largo alcance. Cada una de ellas cuenta con ataque primario sumado a dos habilidades con un cooldown predeterminado, que cómodamente podemos activar con la Q y la E.

Por otro lado tenemos los Poderes Demoníacos, que similares a la mecánica de Rage (furia) de The Increible Adventures of Van Helsing, requieren de Impulso (Overdrive) para lanzarlos. Esta se puede generar en forma manual, automática o con golpes críticos dependiendo del traje que decidamos equipar, lo cual abre camino a decenas de builds.

Otro de los aspectos originales en Victor Vran son las Cartas del Destino que agregan un gran abanico de atributos, beneficios específicos para las armas y hasta habilidades que se podrán complementar con el resto de los elementos que nos arroja el juego. En un principio, la ranura para utilizarlas será limitado, pero a medida que subamos de nivel, dicho espacio se irá expandiendo, pudiendo equipar hasta 5 o 6 de ellas.

Pero las novedades no terminan ahí. Mediante una maquina de transmutación, podremos crear y mejorar armas, cartas del destino y poderes demoníacos, teniendo la posibilidad de obtener items de mayor rareza tales como armas y poderes Legendarios, o cartas con propiedades Divinas o Malvadas. También se podrán agregar, aumentar o reemplazar las propiedades de un arma mediante la combinación de la misma con algunas de las recetas de poderes demoníacos listadas, como también otras ocultas y con atributos poco usuales.

Ademas de todo lo mencionado, contamos con una gran cantidad Piedras de Poder (runas) para colocar en las armas, al igual que una gran cantidad de pociones consumibles. Tendremos algunas convencionales como las de vida o robo de vida, como también otras de velocidad de movimiento y ataque, y otras tantas ofensivas como granadas de aturdimiento, daño y congelamiento.

Siendo éste el primer juego de Haemimont Games fuera de las islas de Trópico, gráficamente no está nada mal teniendo en cuenta que hacen su debut en el género. Quizás con texturas más detalladas o efectos de iluminación más vívidos, hubiera sido mucho más agradable visualmente pero, tal como se puede observar en las imágenes o videos, cumple con su prometido .

Sin embargo, si debo criticar el diseño de niveles. Exceptuando escenarios puntales, la mayoría de los calabozos tienen una estructura un tanto genérica y poco vertical, desaprovechando en gran medida la oportunidad de hacer un mejor uso de la mecánica de salto o wall-jump, salvo para descubrir secretos como se había mencionado anteriormente. El arte tampoco resulta demasiado elegante a lo largo del juego, pero da la impresión que escenarios expresivos o una ambientación inmervisa nunca fue la prioridad del estudio Búlgaro.

Aquellos que hayan jugado a alguno de los capitulos de la trilogía de The Increible Adventures of Van Helsing, notarán ciertas similitudes melódicas al escuchar la banda sonora de Victor Vran, compuesta por el búlgaro George Strezov. Aún así, muchas tracks de la OST -la cual se puede adquirir vía Steam, junto con un Artbook- tienen su propia identidad, y en muchos casos superan al estándar de calidad y composición de Neocore Games.

En cuanto a las voces, es imposible empezar este Hack ‘n Slash sin percatarse de la llamativa voz de Victor, que es ni más ni menos que la de Doug Cockle, conocido por su labor en la saga Witcher como Geralt de Rivia. Por otro lado, quizás Victor Vran no tenga el mismo humor ácido de Lady Katerina de Van Helsing, pero si habrá una misteriosa voz con comentarios sarcásticos y molestos, pero siempre endulzados con una cuota de humor para llenar el silencio en caso de jugar solos.

Siendo Neocore y Haemimont ambos estudios de Bulgaria, las semejanzas entre Van Helsing y Victor Vran son evidentes, pero Haemimont Games supo como diferenciarse del estudio compatriota, sobre todo en el gameplay que es lo más importante. Cabe mencionar que la modalidad cooperativa con hasta cuatro jugadores en modo online funciona perfectamente, o simplemente como debería. Tampoco está de más mencionar la arena PVP que podremos visitar para enfrentar a nuestros amigos y hacer alarde de nuestro equipamiento o builds,

Cartas del Destino, Poderes Demoníacos, Piedras de Poder, diferentes consumibles y una amplia variedad de trajes para el Impulso. Todo esto sumado a la agilidad del personaje en combinación con la movilidad de la cámara hace que poco se le pueda reprochar a Victor Vran en cuanto a su jugabilidad, y menos aún a su nivel de rejugabilidad.

Esperemos que la expansión con temática de Motörhead (titulada Motörhead Through The Ages) continúe con el mismo estándar de calidad y con suerte, poder ver mejoras en el diseño de niveles y enriquecer el apartado artístico.

Sin más nada que agregar y como podrán haber visto, estamos ante un RPG de acción que presenta un puñado de ideas frescas e innovadoras, con diferencias que se palpan casi instantáneamente y hacen que la experiencia de juego se sienta distinta del resto de los Hack ‘n Slash convencionales. Todas los conceptos que propone se complementan a la perfección y no hay elemento que se sienta desperdiciado. Esto es algo que pocas veces podemos apreciar en un RPG de acción, muchos menos en uno con un costo de u$s 20.

Este review fue realizado por una copia comercial provista por Haemimont Games / EuroVideo Medien.

Victor Vran - Review
Historia70%
Gameplay85%
Gráficos75%
Musica y Sonidos80%
Multiplayer85%
Lo bueno:
  • Interesantes adiciones al género
  • Jugabilidad sencilla y desafiante
  • La música y las cuotas de humor
Lo malo:
  • Diseño de niveles un tanto genérico
  • Texturas poco detalladas
  • Tener que repetir un nivel para completar todos sus desafios
78%Nota Final
Puntuación de los lectores: (6 Votes)
80%