WHEN EVERYTHING CHANGES, NOTHING CHANGES

Cloudbank es una metrópoli futurista donde algunos de sus ciudadanos más ilustres tienen cierto nivel de influencias sobre el desarrollo y apariencia de la misma, y nuestra protagonista, Red, parece ser una de esas personas.

Mediante terminales controladas por un organismo autómata llamado El Proceso, los votantes puede modificar las calles, paisajes y prácticamente todo lo que los rodea. Sin embargo, un grupo de cuatro figuras políticas de alto rango llamados Los Camerata, no están muy contentos con el constante cambio de escenario a mano de los caprichos de los residentes, razón por la cual deciden utilizar un poderoso artefacto llamado Transistor, capaz de absorber las cualidades de sus ciudadanos -siendo elegidos obviamente los mas ilustres- y de manera poco ortodoxa pretenden crear una ciudad con una estructura que parece ideal según sus conceptos, aunque en última instancia lo llevan a cabo en forma dictatorial.

Red, parece tener una habilidad particular o puntos de vista que los Camerata necesitan para construir una mejor Cloudbank, y en un intento de asesinato, la bella cantante pelirroja es despojada de su voz. La contienda lamentablemente cobraría una victima. Un sujeto desconocido (para el jugador) pero evidentemente cercano a la heroína, interviene en el enfrentamiento y muere a manos del Transistor, absorbiendo así su esencia y su voz.

Luego de los trágicos sucesos y por fallas en su programación a manos de los Camerata, el Proceso se revela contra los habitantes de Cloudbank y poco a poco la ciudad se ve consumida, reemplazando calles artísticas y coloridas por bloques blancos y robóticos hostiles.

Luego de haberse quedado muda, la bella cantante y la peligrosa espada con el alma del allegado a Red, iniciaran su travesía para eliminar a los miembros de Camerata y en su paso revertir los estragos que está causando el Proceso a la ciudad de Cloudbank.

La historia como verán no es tan sencilla, incluyendo una gran porción de esoterismo, una pizca de Matrix y es mucho mas mucho compleja de lo que aparenta ser, siendo la misión de Red una aventura que tendrán que descubrir por ustedes mismos.

De hecho tuve la suerte de que Greg Kasavin, escritor y director del juego (y ex-editor de Gamespot), me haya aclarado algunas dudas via e-mail con respecto a algunos interrogantes que para muchos usuarios de foros de gaming son meras suposiciones, aunque Greg sí afirmó que ciertos aspectos de la historia del mundo de Cloudbank y sus pobladores han sido deliberadamente dejados a la imaginación del jugador.

TOGETHER AGAIN. HEH… SORT OF.

La jugabilidad de Transistor se presenta en forma sencilla y con una curva de aprendizaje adaptada para cualquier gamer, incluyendo aquellos que nunca hayan tocado un juego con combates por turnos.

Le mecánica base se reduce a instancias de combates fijos en donde Red podrá moverse libremente y atacar en tiempo real, o acudir al modo de Planeamiento al activar el modo llamado Turn().

La gran mayoría de las habilidades -o funciones– las obtendremos al subir de nivel, aunque al principio serán recogidas de individuos eliminados por el Proceso. Las funciones tienen un alto grado de personalización gracias a que se pueden usar en las cuatro slots de Funciones Activas, implementar unas en otras como pasivas, o simplemente usarlas pasivas para Red, es decir, por fuera de las funciones. 

Ya sean de corto/largo alcance, daño de área o convirtiendo enemigos para luchar a nuestro favor, la cantidad de funciones para combinar resulta sumamente creativa y vamos a experimentar con la gran mayoría de ellas hasta definir nuestro propio estilo de juego.

Si bien en Transistor no tiene diferentes niveles de dificultad, Supergiant Games ha decidido que el jugador decida cuando elevar o disminuir la dificultad de los enfrentamientos mediante el uso de Limitadores, pudiendo aumentar el daño de los enemigos, reducir la cantidad de habilidades y demás, pero obteniendo un bonus de experiencia dependiendo de la cantidad de Limitadores que apliquemos.

En este sentido, Transistor cae bajo la premisa «fácil de aprender, pero difícil de dominar«, y solo aquellos jugadores hardcore de los juegos por turnos usarán mas de 4 o 5 limitadores juntos, siendo los de alto porcentaje de bonus (2/4/8%) los que más beneficien a los enemigos.

No tendremos los típicos collectibles molestos encontrados en la mayoría de los juegos hoy en día, si no que nos toparemos con Terminales advirtiéndonos de cómo el Proceso de apodera de Cloudbank, y en otras tantas podremos para votar cambios en el paisaje y efectos climáticos.

Por otro lado, también encontraremos diferentes tipos de desafíos divididos entre pruebas de planeamiento, velocidad y estabilidad. En los primeros tendemos que vencer los oponentes en un solo turno; en los segundos sobrevivir hasta que se termine el contador; y por último, en los de velocidad, deberemos eliminar todos los enemigos antes de que se acabe el tiempo. Contrario a otros juegos, estos tests nos sirven tanto como tutoriales y para darnos tips, como para sumar experiencia y subir de nivel, asi que nunca están de más.

SEE THIS? THIS IS WHAT THE CAMERATA WANT OUR TOWN TO BE.

Al igual que Bastion, Transistor se presenta con excelente visual con gráficos animados gracias a la técnica cell-shading combinada con escenarios dibujados a mano con un nivel de detalle y arte minimalista excepcional. La paleta de colores es muy diversa, cambiando de verdes a azules, de rojos a negros, y a veces grises o blancos para denotar la destrucción causada por el Proceso.

Lo único criticable es cuanto a la parte gráfica es el excesivo nivel de bloom que tienen muchos escenarios, junto con el blur durante las batallas. Me hubiese gustado una visual más nítida y no tan saturada.

Veremos algunos cambios de paisaje dependiendo de las decisiones que tomemos en las terminales mencionadas, pudiendo observar efectos de lluvia, nieve y hasta cambios en los colores del sol.

WHEN I FIRST SAW YOU UP ON THAT STAGE BACK THERE IT WAS LIKE…

En contraste al narrador omnisciente de Bastion, la voz del difunto desconocido ahora integrada con la espada, será quien acompañe con sus palabras a Red, quien a su vez se comunicará con él mediante las terminales de votación y otras maquinas -ya que es su única forma de hacerlo.

En un principio, Red se mostrará con actitudes orgullosa y hasta con cierto grado de indiferencia, pero lentamente la interacción tomará un rumbo más tierno y romántico.

Al igual que música de Bastion, el OST fue compuesto por Darren Korb con la participación de la voz angelical de Ashley Barrett. El track «Old Friends» es sin dudas la más emblemática y la que define muchas escenas claves. Otras de mis preferidas son «The Spine» y «Paper Boats«, pero al igual que en Bastion y en juegos como Child of Light, ya sea con ritmos electronicos, sintetizadores a lo Mass Effect y hasta algunas pizcas de Jazz, ningún track se siente fuera de lugar.

Para aquellos que no les de el cuero para gastar u$s 10 más en la OST de Transistor, la podrán ir desbloqueando a medida que completen los tres tipos de Tests mencionados en la sección de gameplay.

El siguiente analisis complementario del OST fue realizado por Kashmir.

La banda sonora de Transistor compuesta por Darren Korb, está diseñada y construida desde una perspectiva muchísimo más sesionista (sonido de estudio), desatendiéndose de la temática instrumental de tonos y sonidos épicos – heróicos recurrente en el género. La obra nos presenta 23 pistas en su totalidad, donde se pueden apreciar una correcta conmensuración de varios formatos, figuras y motivos musicales que coexisten armoniosamente en la exploración de la misma.

El sonido de la obra en su experiencia, nos conecta a pistas pertenecientes a géneros puristas pero formulados en un marco más moderno, clarísimo ejemplo son las interpretaciones soft jazz de Ashley Barrett. En el escenario musical – digital de la obra, también se presentan los instrumentos clásicos de estudio muchas veces sintetizados que recorren varios formatos, inclusive en pistas como “Coasting” con líneas y acordes característicos del bossa-nova.

El punto más fuerte independientemente a la prolija, ética y adecuada instrumentación, es que ésta banda sonora no actúa como background del juego, sino más bien como acentuación de los distintos momentos dentro del escenario y la trama del juego, lógicamente el logro de este ítem por Darren Korb es mérito de su trabajo como director de audio del título, no limitándose solamente a un escenario exclusivamente musical.  Al ser pistas individuales, que si bien coexisten perfectamente, no significan a ninguna relación, no aportan nada a la fórmula del género, posiblemente el punto más débil es la falta de sentido pertenecedor de la obra, que funcionaría en cierto sentido, como parte del planning estándar de audio y música.

THAT´S MY STAR. COULD ALWAYS HANDLE YOURSELF. JUST FINE.

Con Transistor, el staff de Supergiant Games ha reafirmado su increíble nivel de creatividad tanto en terminos visuales y musicales, como en su jugabilidad indiscutiblemente, es de lo más original que se ha visto en mucho tiempo al margen de su relativa simpleza y su fácil adapatación a cualquier gamer, haya o no jugado juegos por turnos.

Transistor es un viaje corto (6-7 horas), pero con una historia intrigante, esotérica y hasta filosofal que nos mantendrá pendientes de cada detalle que podamos rescatar de los personajes de Cloudbank y su todo su entorno.

Sin más nada para agregar, si les gustan los juegos con buena historia, buenos graficos, una jugabilidad original y una OST sencillamente excepcional, los u$s 20 que vale Transistor indudablemente serán los mejores invertidos en un juego en lo que va del 2014.

Transistor - Review
Historia87%
Gameplay88%
Graficos85%
Música y sonidos90%
Lo bueno:
  • Jugabilidad simple que posibilita diferentes estilos de juego
  • La estetica tanto artistitica como minimalista
  • La excelene banda sonora
Lo malo:
  • Se termina demasiado pronto
  • Los efectos de bloom y blur resultan molestos
  • La historia podría estar mejor presentada
88%Nota Final
Puntuación de los lectores: (10 Voto)
88%

Sobre El Autor

Editor en Jefe. PR.

Rosario. Santa Fe. Argentina

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