No es novedad que Square Enix viene anunciando (y lanzando) títulos de presupuesto acotado a precio de AAA. Este año, Babylon’s Fall de la mano de PlatinumGames, hizo el ridículo y logró que un juego de u$s 59.99 con Pase de Batalla y microtransacciones, pasara al olvido como uno de los peores juegos de la historia, o ciertamente lo peor del año, más aún tratándose de los desarrolladores que nos trajeron Nier: Automata. Otros próximos a salir como Harvestella, Valkyrie Elysium y Star Ocean: The Divine Force, también harán su debut en el 2022, y todos ellos comparten esa misma particularidad de presentarse como una producción de clase B, pero a precio de las grandes ligas. The DioField Chronicles, al igual que estos últimos, lamentablemente comparte esa misma esencia según la demo que pudimos probar en PC, y que se estará disponible a partir hoy (en ciertas regiones) o mañana en Steam, PlayStation 4, PlayStation 5 y Nintendo Switch.

La demo, que cuenta con el Capítulo 1 (unas seis misiones principales y un puñado de secundarias), nos da un vistazo a la isla de DioField (ubicada en el beligerante continente de Zess Ail) y a nuestro creciente puñado de héroes que formarán una élite de mercenarios del ejército. Los motivos y motivaciones de los tres principales protagonistas, al menos en esta enigmática primera etapa del juego, se desconocen.

Similar a Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin, The DioField Chronicles cuenta con una temática de fantasía mezclado con elementos medievales y modernos. Gráficamente, aun en 4K con todos los detalles gráficos al máximo y ray tracing activado, el juego, por momentos, está más cerca de asemejarse a un juego de mobile o PS3, que de PC o PlayStation 4/5. Todo esto sin mencionar que en algunas cinemáticas, misiones propiamente dichas e incluso al explorar la base en tercera persona, el juego no logra mantener 60 FPS con una RTX 3080 Ti. Se entiende que es una demo, pero está claro que la optimización no era una prioridad. El juego cuenta con FSR 1.0 de AMD, pero no con DLSS de Nvidia.

Uno podría hacer la vista gorda a los gráficos si el gameplay fuese satisfactorio y adictivo, pero en este caso, no lo es. The DioField Chronicles presenta un “nuevo” sistema de combate con estrategia en tiempo real llamado RTTB (Real Time Tactical Battle) que en pocas palabras se parece más a un cRPG o sPRG que otra cosa. Los controles con teclado y mouse son incómodos, poco intuitivos y hasta poco naturales, y los combates como consecuencia resultan repetitivos, frívolos, y me atrevería a decir que al finalizar una batalla o un jefe, no generan ningún tipo satisfacción o sensación de victoria. Es como si el juego hubiese sido diseñado para mobile, pero luego decidieron lanzarlo para PC y PlayStation. No es que el juego carece de profundidad en cuanto a tácticas, pero le falta un enfoque más dramático en cuanto al desarrollo de las batallas, y eso no es algo que se pueda corregir en poco tiempo. Quizás en dificultades superiores sería más desafiante.

En las batallas propiamente dichas, básicamente podemos seleccionar uno o todos los héroes para movernos, pero para realizar acciones individuales tenemos que escogerlos presionando primero el botón correspondiente (1,2,3,4), su retrato o modelo en el campo de batalla, y luego realizar la habilidad o hechizo correspondiente. Dado que solo se puede hacer una acción cada vez que pausamos el juego, esto hace que el ritmo de la batalla se vea constantemente interrumpido, en vez de poder programar varias acciones y desatarlas al mismo tiempo, como podemos hacer en juegos como Baldur’s Gate. Para mencionar una comparativa más acertada en cuanto al combate, The DioField Chronicles sería como Final Fantasy XII, pero con perspectiva isométrica y sin la posibilidad de configurar los gambits (ejecutar acciones, habilidades o incluso consumir pociones según el transcurso de la batalla), lo cual espero que más adelante se pueda hacer -aunque lo dudo.

Hay algunas mecánicas útiles como la posibilidad de acelerar el tiempo (útil para despachar a los enemigos más débiles) o interesantes, como la función de equipar un personaje como backup. Esta última nos permite utilizar algunas de las habilidades del personaje secundario en el campo de batalla y resulta muy práctico en caso de no querer llevar una determinada clase o arma. Es como elegir una clase secundaria de Guild Wars y tener sus habilidades excepto por aquella principal o característica. Lógicamente, el personaje de respaldo no ganará tanta experiencia como aquel que estamos usando activamente, pero al menos obtendrá algo para no quedar tan rezagado con respecto al resto del grupo. Otra mecánica distintiva del juego son los Orbes de Magilumic, los cuales actúan como invocaciones para atacar (en el caso del Bahamut que cuesta un círculo) o curar la vida y puntos de EP (o habilidad) en el caso de un ciervo mágico, que cuesta dos círculos. Estos orbes, acumulables hasta tres veces, se van llenando a medida que eliminamos grupos de enemigos u obtenemos cristales azules (de enemigos o cofres).

Entre batalla y batalla, podemos recorrer la base (con una perspectiva tercera persona) para adquirir habilidades e ítems para personalizar nuestros héroes (armas, armaduras, joyas, pociones, etc), interactuar con los NPCs, aprender más sobre el lore del mundo y sus personajes, repetir misiones (en caso de no haber completado algunos objetivos secundarios), y editar el grupo que va a salir a luchar al combate. Al menos en esta demo, debo mencionar que el port de PC está a medio cocinar en cuanto a navegación de menús con el mouse y acciones varias (como las de seleccionar las misiones con AWSD en vez de con el puntero del mouse) que harían que esta versión no se sintiese como un port tan desprolijo o hecho sin ganas.

Más allá de prometedora banda sonora original de Brandon Campbell y Ramin Djawadi (los reconocidos compositores de la serie Game of Thrones) y las voces de los personajes que es lo que más he rescatado de este primer capítulo, The DioField Chronicles no parece ser una de las grandes promesas de Square Enix para el 2022. Ninguna de las mecánicas acompañado de la temática cuasi genérica que ofrece están a la altura de un juego de u$s 59.99. Quizás lo pensaría dos veces y me atrevería a darle otra oportunidad si el desarrollador haría cambios a los controles con teclado y mouse (porque claramente está diseñado para jugarse con gamepad), pero en el estado que se presenta, honestamente no pagaría más de u$s 29.99, y aún así estaría lejos de ser un juego que presenta características originales o destacables para un juego de 2022.

Con The DioField Chronicles, está claro que Square Enix apunta a un público afín con los sRPG o los JRPG del estilo Final Fantasy Tactics, Fire Emblem, Vagrant Story o Ogre Tactics, ya sea por su estética general o ilustraciones, su jugabilidad (más allá de que los mencionados son por turnos) o su perspectiva. Una vez más, su sistema de combate que mezcla acción en tiempo real y la ejecución de acciones individuales con pausa, resulta en una amalgama desabrida de mecánicas que desembocan en un producto sin una identidad propia, y que cuya narrativa ni siquiera hace un buen trabajo en captar y mantener el interés del jugador. Todo esto siempre y cuando uno sepa inglés, ya que el juego no presenta textos en español (pero sí Alemán y Francés, lo cual es un tanto insultante en comparación), y para muchos hispanohablantes eso va a ser un aspecto decisivo considerando que es un juego con una narrativa bastante robusta.La implementación de la tecnología anti-manipulaciones de Denuvo tampoco ayuda, pero algo que Square Enix tiene que corregir urgentemente son los precios regionales para Latinoamérica. En Argentina, aún costando u$s 33.68, The DioField Chronicles nos termina saliendo $8000 ARS para su Edición Estándar y $9500 ARS para la Edición Deluxe (que incluye la banda sonora y un libro de arte digital), que es básicamente un 1/10 de un salario promedio, o peor. Lo mismo sucede en Brasil, Colombia y otros países de la región.

En definitiva, dudo que The DioField Chronicles termine siendo otro Babylon’s Fall ya que, a pesar de que el gameplay es básico y no ofrece muchas novedades, visualmente es -relativamente- atractivo y seguramente algunos gamer con sed de un SRPG o un Final Fantasy Tactics moderno, lo van a terminar comprando sin importar las críticas. Aún así, a ese precio, con un port de PC a medias, sin idioma español y con Denuvo, Square Enix nos la pone difícil para los usuarios de PC de estos lares. Conociendo el historial del publisher en relación con los últimos ports de PC (Final Fantasy VII Remake Integrade, Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin, Chrono Cross: The Radical Dreamers Edition, entre otros) lo que ves es, es lo que hay, queriendo significando que los ports para nuestra plataforma pocas veces se mejoran (todavía estamos esperando un parche digno de Nier:Automata), y es poco probable que The DioField Chronicles sea la excepción a esa regla.

Este preview fue realizado con un código de prensa proporcionada por Square Enix.