En el año 2008, Turtle Rock y Valve revolucionaban a la industria con la [casi] creación de un sub-género que estaba destinado a sostener el bastión de los first person shooters de la misma manera que lo hizo Half-Life y Counter Strike, pero nunca ningún estudio supo encontrarle un par para compartir la misma página de Wikipedia, tanto por falta de ideas como de tecnologías.

Pasaron los años y al estudio Fatshark tuvo la gran idea de compaginar el universo Warhammer con los shooters cooperativos en primera persona, y lograron darle forma a este espectacular The End Times – Vermintide, que nos pone en el cuerpo de un grupo de particulares personajes fantásticos y le pega varias vueltas de tuerca a la fórmula del clásico mata zombies.

La premisa es simple: Cumplir con ciertos objetivos a través de mapas infestados de ratas antropomorfas que nos pegarán por donde encuentren lugar, haciendo las veces de los infectados de Left 4 Dead. A medida que avanzamos también nos encontraremos con “ratas especiales” como Rat Ogre -un símil al Tank-, Packmaster -un símil al Jockey-, Poison Wind Globadier -un símil al Boomer-, Gutter Runner -un símil al Hunter- y el que rompe con la lista de los símiles, Ratling Gunner, que se parará en un lugar del entorno y nos disparará con su Gattling. El resto funciona como sus mencionades pares zombie, y serán fácilmente reconocible para los veteranos del juego de Valve.

La mayor de las distancias en cuanto al gameplay del juego de los zombies está en sus personajes de diferentes clases. El grupo está conformado por una elfa de dobles cuchillas y su correspondiente arco; un soldado imperial de armadura y espada; un cazador de brujas de pistolones y florete; un dwarf de hacha y escudo; y finalmente, una bruja pirómana. Cada uno de ellos ha caído de manera casual en esta hecatombe y se juntarán para poder resolver la situación.

Las mecánicas recuerdan un poco a la diversidad presentada en Evolve, aunque está mucho más basada en el melee. También nos encontraremos con pociones y distintos efectos que nos ayudarán y deberemos manejar estratégicamente para poder superar las partidas. Al contar con generación procedural de eventos -como el Director de Valve- hay que prever las posibilidades de diferentes eventos, y no regalar los items para no quedar con la pierna cambiada en la aparición de un Ogre o un grupo de Stormvermin.

La campaña está planteada de forma lineal, pero una vez desbloqueados todos los sectores, podremos jugarlos de forma aleatoria, ayudados de una gran rejugabilidad gracias a la recolección de items, lo variado de los mapas y una amplia progresión de personajes, que nos irá brindando diferentes elementos de configuración. En los mapas también encontraremos unos libros que, al finalizar un sector, nos permitirá ganar -aleatoriamente- diferentes armamentos y mejoras de personajes, que además podremos utilizar para construir nuevas cosas. Posiblemente, un amplio campo de juego para futuras microtransacciones, pero por el momento, está más que bien.

El diseño de los mapas pretende que no solo existan varios flancos para resguardar, sino que intentemos un poco de exploración en medio de la batahola, ya que la generación de ítems también es aleatoria y procedural, casi obligándonos a desviarnos un poco para estar preparados para el próximo evento. La construcción balanceada entre edificaciones verticales y el caos de las calles de este pueblo de Ubersreik también intercala entre grandes espacios de combate y habitaciones cerradas, donde al enfrentarnos a las mareas de ratas, no quedará otra que plantarse y tratar de recibir el menor daño posible. Este diseño hace que la dinámica de juego varíe constantemente, y por lo tanto, siempre se mantenga interesante. Ahí está la clave y la gran diferencia con los pares Left 4 Dead y Evolve: End Times – Vermintide está compuesto de tantas variantes, en cada uno de sus aspectos, que la imprevisibilidad de las partidas lo mantienen divertido y fresco en todo momento.

Todo lo bueno de esta experiencia es sostenida por el debutante motor Stingray de Autodesk que, como veteranos de las tecnologías gráficas, está más que a la altura de las exigencias de nuestra plataforma. Manejando tecnologías modernas como Sub Surface Scattering, SSAO, iluminación global y luces volumétricas, la noche de Ubersreik no alcanza el realismo pero si produce una estética convincente, llevada a lo surreal por las ratas bípedas que nos encontraremos en cada esquina. Los modelos de los personajes -quizá por su integración con Maya- son muy detallados, con animaciones verdaderamente espectaculares, y una estética que los hace parecer modelos de arcilla vivientes, lo cual no está nada mal. Cada uno de ellos presentará efectos de los daños que reciben, con animaciones de decapitaciones o pérdida de miembros, en medio del caos.

Como es de esperarse en este tipo de títulos -que parecen haber tildado una lista sobre las características del género- los personajes tienen diálogos dinámicos a través de las partidas, tanto para interactuar entre ellos como para lanzarle a los enemigos u opinar sobre algo que se encuentra en el mapa. Las voces son correctas pero no deslumbran, aunque se ven acompañadas de un apartado sonoro que sobresale por sus propios medios, con excepcionales efectos de golpes, metal contra metal, o carne desintegrándose. La banda musical fue encargada al gran Jesper Kyd, que también le pone su cuota de calidad para que esta se termine de convertir en una experiencia recomendable para todos.

Quizá duela un poco en cuanto a performance, pero los requerimientos de sistema advierten claramente que se trata de un juego pesado, que requiere -sobre todo- de CPUs modernos, ya que los spawns de las decenas de ratas que nos atacarán, le harán fuerza a cualquiera que no esté a la altura. Por otro lado, también sufre de algunos problemas de optimización, donde la tasa de cuadros por segundo podrá caer sin explicación alguna, mientras miramos una cinemática que no apunta a ningún personaje o enemigo. Será cuestión de tiempo para que el equipo trabaje sobre estos pormenores, ya que saben prestar atención a la comunidad, luego de una modesta etapa de Early Access.

Warhammer: End Times – Vermintide es el juego que esperábamos que sea Evolve, antes de ponerse aburrido al poco tiempo. Un gran sucesor de la fórmula Left 4 Dead para compartir con amigos, con mucho desafío, rejugabilidad, y plantado sobre un universo que nunca defrauda. La gran cantidad de opciones y variantes que ofrece, para ser un simple brawler en primera persona, lo destacan por sobre el resto, y es sin dudas, uno de los juegos más divertidos del año.

Este review fue realizado con una copia comercial provista por Fatshark.

Warhammer: End Times Vermintide - Review
Gameplay90%
Graficos85%
Musica y Sonidos80%
Multiplayer80%
Lo bueno:
  • Excelente desarrollo estético y gráfico
  • Mucha rejugabilidad gracias a sus variantes
  • Desafiante y divertido en todo momento
Lo malo:
  • Muy exigente para el hardware y poco optimizado
  • Algunos bugs
82%Nota Final
Puntuación de los lectores: (5 Votes)
88%