El lanzamiento de Anthem será uno de los momentos más importantes en la carrera de BioWare desde el lanzamiento de Dragon Age: Origins o Mass Effect 2, por varias razones importantes: Es la primer nueva franquicia del estudio en una década, vienen de la horrible experiencia de Mass Effect: Andromeda, y el contexto en Electronic Arts debe ser el peor desde la llegada de los DLCs y los sistemas de DRM draconianos.

Pero esa presión no se ha convertido en una barrera. Desde su anuncio, Anthem parece ser el sumum de un estudio que ha sabido explotar al máximo las posibilidades de los géneros y los artilugios técnicos para siempre construir experiencias inolvidables, por más que no siempre les haya salido. Y Anthem no se anda con vueltas.

Solo basta con ver nuestra galería de capturas de la demo o los extensos videos de gameplay que tenemos subidos a nuestro canal de YouTube para ver que el desarrollo técnico y visual está en la cima de cualquier otra cosa que hayamos visto en nuestra plataforma.

Pero Anthem es un videojuego, y BioWare uno de los desarrolladores más aclamados de la industria, por lo que la expectativa por experimentar este nuevo universo es bastante alta y seguramente no cumpla con los deseos de todos los jugadores, empezando por el género del que toma referencia. Anthem es un shooter cooperativo online con ligeros elementos de RPG, algo absolutamente distante de las grandes franquicias del estudio, y en cierto modo, es algo que merecíamos la oportunidad de probar tras la cancelación de Shadow Realms.

Para resumirlo de alguna manera, la experiencia de Anthem es bastante similar a la de Destiny (como se viene anticipando) pero también tiene algo de la propuesta de Ubisoft para The Division, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Pero empecemos por lo mejor.

Al espectaculo audiovisual se le suma un universo con la firma de BioWare, que no es decir poco. El engendro es una especie de “futuro medieval” en donde la humanidad ha sido conservada gracias a las fuerzas de la Legion of Dawn, que supieron contener los peligros del universo creando ciudades fortificadas y combatiendo a todos los males que las acechaban. Con el surgimiento de una raza llamada Dominion, el nuevo peligro requiere de la incursión de los Freelancers, un grupo selecto de pilotos de Javelins encargado de asegurar la paz de los fuertes que habitan.

Y aunque esta historia parezca muy trillada -o se parezca mucho al surgimiento del enfrentamiento entre los Guardians y los Cabal junto a la Red Legion de Destiny- sí es interesante ver cómo de alguna manera BioWare ha planteado un universo mágico dentro de un contexto puramente tecnológico que -una vez más- parece similar a lo planteado por Destiny, pero sin dudas lleva el ADN que el estudio siempre ha mostrado para sus dos más grandes series.

La idea de los Javelin y el diferencial de sus cuatro clases hacen que este viaje de pura acción tenga una gran variabilidad a la hora de rejugar misiones o grindear para subir niveles. Por un lado, estas armaduras tecnológicas tienen capacidades modulares para cada una de sus partes, y aunque varias de ellas son estéticas, el armamento y los perks pueden ser ajustados en cualquier misión, y optando por una enorme cantidad de elementos disponibles. La cantidad de drops por misión supera la decena, lo cual siempre nos deja con chances de encarar la próxima con una variedad totalmente diferente de la que venimos usando.

Anthem también nos permite conservar diferentes modelos de Javelins con hasta 5 diferentes loadouts disponibles, sin limitarnos a sufrir una clase por decenas de horas, una vez tomada una mala decisión estratégica. Si nos cansamos de una, rápidamente podemos cambiar a otra antes de una misión, tomando el riesgo de estar muy bajos de nivel y entrar muy vulnerables a una zona de combate, pero cambiando por completo las habilidades del Javelin.

Estos vehículos androides emulan a las clases de cualquier RPG medieval tradicional, presentando uno balanceado -y quiza el más aburrido de usar- (Ranger), un heavy (Colossus), un mage de ataques a distancia (Storm), y un rogue de gran velocidad y ataques melee rápidos (Interceptor). Pero estas clases no determinan el uso de armas, ya que estas se dan por los drops y prácticamente se puede convertir a cualquiera de ellos en subclases como francotiradores, de asalto, o granaderos, sin demasiado inconveniente. Es cuestión de pensar en el tipo de juego que queremos para cada sesión, y Anthem nos permite armarlo sin demasiados problemas.

Los diferenciales de las clases influyen, más que nada, sobre las habilidades especiales de cada una de ellas, y en los momentos donde las aprovechamos es donde se da la mayor espectacularidad. Dos de ellas son consumibles comunes y configurables, una haciendo las veces de granada, y la otra de un ataque especial con un leve cooldown, pero también son acompañadas de la ejecución de un “Ultimate” que lleva su propia barra de carga para dispararlo en los momentos más críticos de los enfrentamientos.

El otro lado del gameplay está en el diseño y la ejecución de las misiones, y lamentablemente, por lo que pudimos ver, sufre de los mismos vicios que la gran mayoría de los juegos de mundo abierto modernos. Quizá en pos de crear una aventura extensa y fácilmente grindeable, BioWare optó por implementar fórmulas seguras y reconocibles para el público general que suele meterse en estos viajes. Cada una de las misiones responde a algun preconcepto extremadamente trillado por otras franquicias, como el de destruir asentamientos de los enemigos de turnos, viajar de un punto hacia otro para revelar alguna información, o llegar a una zona donde se activa un evento de acción de alto calibre para pasar varios minutos de nuestras vidas atacando a un fuerte ejemplar y sus minions de turno. No hubo nada en todo lo que pudimos probar de Anthem que nos ofrezca algo diferente a cualquier otro MMO de acción cooperativo moderno, y quizá eso va a poner demasiado la mirada en la narrativa que el estudio tiene planeada para todo este universo.

Al igual que en The Divison, quizá otra de las limitaciones de este nuevo modelo está en que los Javelin o su piloto no evolucionan sustancialmente a medida que se sube de nivel, sino que solo abren las puertas a modificar estadísticas de cooldown, armadura o daño, tanto permanente como temporalmente para cada expedición, y eso puede hacer que la novedad se acabe pronto, sobre todo por las intenciones de hacer que cada batalla sea monumental, llena de enemigos de diferentes clases y de larga duración.

Sumado a esto, hay que hablar a las claras sobre los problemas que tuvo la tan anticipada demo VIP, que como su nombre lo indica, hubo que hacer algunos méritos para poder probarla, tanto como precomprar el título, o conseguirse un código que la habilite en nuestras cuentas. Una demo de estas características (al fin y al cabo, en forma de premio) no puede tener los problemas de una beta, tales como grandes caidas de rendimiento en escenas similares a las de otras misiones, crashes graves al escritorio y hasta BSOD, y finalmente, un bug de pantalla de carga infinita que aún pasados los dos días, no pudieron solventar.

En cierta forma, esto habla a las claras del estado que se encuentra el juego a menos de un mes de su lanzamiento, y nos obliga a preocuparnos por los primeros momentos de esta enorme propuesta, con grandes posibilidades de afectar a los que apostaron por la pre-compra, y quizá hasta a los que esperaron a que las aguas se calmen. En más de una ocasión, los juegos con lanzamientos complicados se han tomado meses o hasta un año en recuperar el aliento, y va a ser muy dificil que tanto BioWare como Electronic Arts se recuperen de algo así. El resultado general de la demo deja un sabor agridulce, presentando un juego que no ofrece demasiado novedoso en cuanto a gameplay y relegando toda la experiencia a la construcción del universo y la narrativa que tanto caracteriza al estudio.

Quedará por ver como se desempeñará en el transcurso de su extensa campaña y el alcance del soporte post lanzamiento para poder tener un análisis más concreto sobre la validez de esta nueva apuesta de un diezmado publisher y un estudio que se juega sus últimas cartas, con el temor de repetir pasadas experiencias en donde hasta tuvieron que cancelar ambiciosos planes de expansiones para uno de sus últimos grandes títulos. Va a ser feo ver caer a este gigante, por lo que esperamos que esta haya sido tan solo una mala muestra de lo que nos espera en Anthem.

Este preview fue realizado con una copia de prensa proporcionada por EA Latinoamérica.