Petroglyph regresa una vez más su género predilecto con Forged Battalion, un RTS que recupera elementos clásicos y los combina con la novedad de “forjar” nuestros propios batallones de combate. Básicamente, la idea de Forged Battalion surge de un “What if…” ¿Y que si pudiéramos comandar un ejército que combine las fuerzas del GDI y la hermandad de Nod? ¿De los Protoss y los Zerg? ¿Del Imperio y la Alianza Rebelde? Forged Battalion nos ofrece esa opción: la de eliminar las limitaciones entre facciones y generar nuestra propia facción de RTS.

Esta realidad queda explicada en una narrativa tan escuálida como efectiva. En el futuro, el agotamiento de recursos y el calentamiento global hicieron del planeta un lugar inhóspito. Para rescatar a la humanidad de sus propias falencias llega Miles Thymos, un magnate de la tecnología que presenta su más reciente invención: la planta de manufactura modular, una fábrica capaz de transformar energía y minerales en una casi infinita variedad de diseños.

Por supuesto, Thymos termina por ser un tipo mucho más siniestro de lo que aparentaba, y haciendo uso de su invención revoluciona el arte de la guerra. Con la planta de manufactura modular crea enormes ejércitos adaptables y arrasa con todos los gobiernos del mundo. Nuestra misión en la campaña de Forged Battalion es comandar una fuerza de resistencia con el objetivo final de derrotar a Thymos utilizando sus propias invenciones.

Realmente no hay demasiado más que comentar acerca de la campaña de Forged Battalion. Queda claro desde un primer momento que estamos ante una producción mucho más humilde en cuanto a recursos con relación a otros productos de Petroglyph, como por ejemplo Grey Goo. La campaña funciona apenas como una introducción a las mecánicas del juego y como una manera de practicar para la verdadera arena que propone Forged Battalion: el juego multijugador.

Pero más allá de sus modos de juego, si queremos entender dónde está la verdadera originalidad de Forged Battalion tenemos que detenernos a analizar sus sistemas de tecnología y edición de facciones. En estas secciones del juego, que van por fuera de los combates en tiempo real, vamos a poder desarrollar nuestro nivel tecnológico, desbloquear nuevas armas, armaduras y funciones y modificar a nuestras tropa con el fin de ajustar nuestro estilo de juego a nuestras preferencias estratégicas.

Para poder ganar nuevas tecnologías deberemos acumular puntos de experiencia. Se trata de una tarea algo ardua que nos obliga a “grindear” por experiencia en cada misión de la campaña, batalla de escaramuza o partida multijugador. Terminar una misión o batalla individual nos da una cantidad de experiencia determinada de acuerdo a nuestra performance. Y además vamos a poder recolectar “paquetes” de experiencia durante las batallas mismas. El problema con este sistema es que avanzar a lo largo del árbol tecnológico se siente excesivamente lento, y afrontar una partida multijugador contra un jugador que se encuentre tecnológicamente más avanzado es un suicidio y una pérdida de tiempo.

Pero dejando de lado este problema, una vez que logremos desbloquear todo el árbol tecnológico se nos abre un abanico enorme de posibilidades. En total hay siete elementos que vamos a poder modificar a nuestro antojo. Por un lado, contamos con cuatro tipos de unidades: infantería, vehículos ligeros, vehículos pesados y drones. Todas estas unidades pueden ser modificadas con distintos tipos de armas, armaduras y módulos de movimiento. Y vamos a poder disponer de hasta cuatro de nuestras creaciones a la vez en cada batalla.

Por ejemplo, una de mis creaciones favoritas fue el tanque que bauticé con el nada original nombre de “Heavy Flamewalker”. Tomé el chasis de un tanque pesado, cambié sus ruedas por patas capaces de aplastar a infantería ligera, su cañón por un poderoso lanzallamas doble y le agregué un escudo de calor que además daña a unidades cercanas. Esta unidad pronto se transformó en la punta de lanza de mis ejércitos, capaz de pulverizar a la infantería enemiga como un cuchillo que corta manteca caliente.

Los restantes tres elementos personalizables son el cuartel central, las torretas defensivas y la superarma. Aquí las opciones de personalización son algo más limitadas. El cuartel central puede montar armas defensivas o bien módulos que brinden bonificaciones a los dos recursos del juego (energía y minerales). Las torretas vienen en distintas formas y funciones, desde cañones antitanque hasta torretas de regeneración que curan a nuestras unidades y edificaciones. Las superarmas también vienen en distintos sabores, desde bombas atómicas destructivas hasta rayos iónicos que dejan un surco en las líneas del enemigo.

En resumen, la posibilidad de combinaciones es inmensa, desde veloces vehículos ligeros pensados como scouts hasta drones que bombardean zonas con gases letales contra la infantería enemiga, desde torretas pesadas con cañones antiaéreos hasta bombardeos de misiles a largas distancias. Forged Battalion nos brinda la alternativa de diseñar nuestra propia facción de RTS para ajustarla a nuestro estilo de juego.

Como mencionamos anteriormente, estamos ante un producto mucho más humilde en cuanto a prestaciones si lo comparamos con otros RTS modernos. El aspecto gráfico de Forged Battalion es sencillo pero funcional, con unidades detalladas y efectos en pantalla que agregan algo de dinamismo a la carnicería. La banda sonora es igualmente efectiva, con ritmos industriales y marciales que estimulan la fibra nostálgica para con la era de oro de los RTS.

El éxito de Forged Battalion, al final del día, depende de su escena multijugador. Y si bien por el momento la cantidad de jugadores es bastante nutrida, los problemas de matchmaking hacen que a veces sea difícil encontrar partida. Además, es difícil encontrar partidas justas si nos encontramos en bajo nivel tecnológico. A pesar de estos problemas, Forged Battalion se presenta como un RTS innovador y adictivo. Su poderoso creador de facciones es una innovación realmente poderosa, que ayuda a elevar a la propuesta de Petroglyph por sobre su humilde presupuesto.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Team 17/Petroglyph Games.

Forged Battalion – Review
Gameplay80%
Gameplay70%
Musica y Sonidos70%
Multiplayer75%
Lo bueno:
  • La posibilidad de diseñar nuestra propia facción.
  • Buen elemento multijugador.
Lo malo:
  • El “grinding” necesario para desbloquear todas las tecnologías.
  • Algunos problemas de matchmaking.
74%Nota Final
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