“Canta, Oh Diosa, la cólera del Pélida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas valerosas almas de héroes”.

Con estas líneas, Homero da comienzo a la Ilíada, texto fundador de la civilización occidental que narra la cruenta guerra entre aqueos y troyanos en la era antigua de la Grecia de mitos y leyendas. Sus temas de venganza, gloria y orgullo han permeado por completo la identidad de occidente, y sus titánicos personajes son parte de una leyenda que sigue cautivando la imaginación aún hoy.

Es a este mítico conflicto al que recurre The Creative Assembly para dar vida al segundo episodio de la línea “A Total War Saga”. La primera entrega de esta suerte de franquicia paralela, Thrones of Britannia, adoleció de una enorme falta de identidad propia y de valores de producción mucho más magros a lo que TCA nos tiene acostumbrados. Algo que, sin embargo, era esperable de una línea de juegos que esta pensada para ser “pequeños bocados” de Total War a disfrutar entre las grandes entregas.

De buenas a primeras, si hay un elemento que no le falta a Troy es personalidad. El enorme conflicto que se desata entre los Aqueos de Agamenón y Menelao contra la Troya de Priamo, Héctor y Paris, a causa del rapto de la reina Helena por parte de este último, le otorga a este nuevo titulo un poderoso relato en el que asentarse. La historia de la Guerra de Troya es tan ancestral como el legado de occidente, y como tal, es terreno fecundo para construir un clásico juego de Total War alrededor de ella.

Como parte de la línea “A Total War Saga”, Troy es un juego decididamente más pequeño que Warhammer 2 o Three Kingdoms. Al igual que en este último juego, no seleccionaremos ni naciones ni facciones al comenzar una partida, sino que seleccionaremos a nuestro héroe. Al momento del lanzamiento hay ocho héroes seleccionables, cuatro para los aqueos (Agamenón, Menelao, Ulises y Aquiles) y cuatro para los troyanos (Paris, Héctor, Eneas y Sarpedón).

A grandes rasgos, la selección de personaje que realicemos no afectará demasiado la estructura de la campaña. Troy es un Total War clásico, en el sentido de que el juego combina un desarrollo de infraestructuras por turnos, con el entrenamiento de ejércitos y los combates que se libran entre estos en tiempo real. Troyanos y Aqueos cuentan con unidades similares que cumplen roles de combate cuerpo a cuerpo y a distancia. Existe también un rol algo reducido para las unidades de caballería, que sin embargo se sienten en el juego mucho más presentes que en el texto homérico (donde la caballería ocupaba un rol más bien de soporte).

Por otro lado, Troy nos ofrece dos condiciones diferentes de victoria. La primera de ellas es la clásica victoria por triunfo en la guerra, en la que deberemos aniquilar a nuestros enemigos y controlar un número determinado de asentamientos. La segunda, mucho más interesante, es la llamada “Victoria Homérica”. Esta victoria nos propone recrear (o rescribir) la épica de los poemas homéricos completando una serie de misiones determinadas para cada uno de los ocho personajes disponibles.

La Victoria Homérica, entonces, agrega un buen grado de variedad a cada partida que se ve potenciada por las características propias de cada héroe. Aquiles, por ejemplo, es siempre una victima de su funesto humor. Los cambios de disposición del propio Aquiles afectan a toda su facción con bonificadores y penalizadores, y a grandes rasgos la única forma de mantener satisfecho al invencible semi-Dios es tenerlo siempre al frente en la línea de combate. Paris y Héctor, por otro lado, compiten por el favor de su padre Priamo al tiempo que intentan reunir aliados para fortalecer las defensas de Ilión de cara a la inevitable invasión de las huestes de Agamenón. Mientras que Ulises utiliza una mecánica que le permite infiltrar tropas en territorios enemigos para atacar los asentamientos rivales desde intramuros (puntualizado por su habilidad única de dejarle a los troyanos un ecuestre “regalo de los griegos”).

Los héroes también marcan diferencia a la hora de los combates. Cada personaje legendario puede ganar niveles y habilidades, y equipar armas, armaduras y talismanes que potencian sus capacidades, de manera análoga a los comandantes de Total War: Three Kingdoms. Durante el combate, cada personaje mítico es un autentico ejército de un solo hombre capaz de aniquilar a divisiones enemigas enteras por si sólo, lo que se encuentra en perfecta consonancia con la leyenda homérica. Los héroes también pueden enfrentarse en duelos individuales, y el resultado de los mismos suele tener un efecto determinante en la moral de las tropas. Algo que, una vez más, se encuentra totalmente alineado a lo que puede encontrarse en las páginas de la Ilíada.

Si los héroes de leyenda están bien representados, los ejércitos combatientes se quedan a medio camino. Las tropas regulares, usualmente soldados ataviados con armas y armaduras de bronce, hondas o arcos, están bien representadas y cumplen funciones concretas análogas a sus contrapartes dentro de los poemas de Homero. Los poderosos guardias de Troya portan enormes escudos y están siempre listos para defender las murallas de Ilión, mientras que los formidables Mirmidones de Aquiles marchan junto a su líder decididos al combate. Todos estos elementos están bien representados y se sienten auténticos en el juego, si bien la cantidad de opciones tácticas es bastante limitada (se extraña la presencia de formaciones algo más elaboradas, algo que había sido muy bien implementado en Total War: Three Kingdoms).

Sim embargo, A Total War Saga: Troy, falla a la hora de representar otra faceta vital de los cantos de Homero: sus elementos míticos. Tanto en la Ilíada como en la Odisea aparecen criaturas de leyenda propias de la antigüedad que participan de los combates o intentan aventajar a los protagonistas. The Creative Assembly ha tomado la mala decisión de intentar “historizar” estos elementos, y ahora los “gigantes de montaña” son meramente soldados muy grandes armados con garrote y los “centauros” son unidades ordinarias de caballería ligera, mientras que los sátiros hacen las veces de agentes que actúan en el mapa de campaña, pero poco y nada tienen de mitológico. Es una pena que TCA haya decidido tomar este camino con este juego, porque si había un Total War merecedor de recibir el tratamiento Warhammer con la presencia de unidades legendarias, era sin dudas esta entrega.

Algo similar puede decirse de los Dioses del Olimpo. En la Ilíada y la Odisea, los dioses interceden en el camino de la guerra o del viaje de Ulises. Incluso en ocasiones llegan a descender de los cielos para unirse a la batalla en favor de los aqueos o los troyanos. En el juego, TCA ha decidido darles a los dioses un rol de “buffs” para las facciones que se obtienen al dedicarles ofrendas y hecatombes. Se trata de un rol reducido que no refleja la grandilocuencia de la participación de los dioses en el cantar de la Guerra de Ilión. A grandes rasgos, minimizar los elementos míticos de los poemas de Homero es un error que ya había sido cometido por Wolfgang Petersen en la adaptación cinematográfica de la guerra de Troya en 2004. Y, de hecho, A Total War Saga: Troy, parece por momentos inspirarse más en esa película que en el material original.

En cuanto a lo audiovisual, A Total War Saga: Troy ofrece todo lo esperable de una nueva entrega de Total War con una bienvenida dosis de personalidad única. El mapa del mundo de esta nueva entrega es uno de los más llamativos y vibrantes que The Creative Assembly ha pergeñado, y las distintas unidades y tropas están bien representadas en el campo de batalla. La banda sonora también es muy buena, así como los efectos de sonido durante los combates que nos sumergen de lleno en el medio de la lid. En lo personal, me ha encantado la manera en la que The Creative Assembly ha adaptado el estilo homérico a las narraciones y descripciones de los elementos del juego, con una fuerte presencia de epítetos y descripciones (“Aquiles, el de los pies veloces”, “Héctor, el de reluciente yelmo”) que dan cuenta de la tradición oral que dio origen a estas historias.

Al final del día, A Total War Saga: Troy, es un nuevo bocado en miniatura de Total War. Un aperitivo entretenido mientras esperamos por la próxima entrega central de la franquicia. Con esto dicho, el juego representa un avance importante con respecto a la primera entrega, Thornes of Britannia, que era un juego carente de personalidad propia. Vale recordar que The Creative Assembly abandonó casi por completo a aquel juego, mientras que esta nueva entrega en la Guerra de Troya se presenta como una interesante plataforma a ser expandida con futuros DLCs y actualizaciones.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por SEGA/Creative Assembly.

A Total War Saga: Troy – Review
Historia80%
Gameplay75%
Gráficos90%
Música y Sonidos80%
Lo bueno:
  • Las condiciones de victoria homéricas.
  • Buena representación del mapa de campaña y los combates.
  • El apropiado estilo narrativo.
Lo malo:
  • La ausencia de tácticas y formaciones más elaboradas.
  • Intentar “historizar” los elementos míticos del relato homérico es un desperdicio.
80%Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Votes)
81%