La explosión reciente de los juegos enfocados en la narrativa ha dado lugar a toda una serie de términos y expectativas con respecto a los mismos. La idea del “walking simulator”, es decir, de un juego en el que experimentamos una historia al tiempo que se camina apenas interactuando con el ambiente fue desarrollada a lo largo de los últimos años por títulos tan exitosos como Gone Home, The Stanley Parable o Firewatch. El énfasis claro en el aspecto narrativo por sobre el jugable, la corta duración y una serie de elementos estilísticos y de diseño ya bastante gastados se transformaron en las señas de identidad de dichos títulos.

What Remains of Edith Finch, de la desarrolladora Giant Sparrow, es un juego que de buenas a primeras puede ser encasillado dentro de los términos mencionados. La historia toma lugar central, y el aspecto jugable abandona el escenario en pos de una función servicial tras bambalinas. Pero What Remains of Edith Finch es también un juego que encuentran nuevas maneras de brindar dinamismo a la fórmula ya algo desgastada de este estilo de juegos. De manera similar a como el reciente Event[0] incorporó el uso de un eficiente chatbot a la narrativa, el producto de Giant Sparrow también esconde algunos ases bajo la manga.

What Remains… nos sumerge en la historia de la familia Finch, y en particular de la última superviviente de dicho clan: Edith. Con 17 años recién cumplidos y un obvio embarazo, Edith regresa a la casa de su infancia para revelar los oscuros secretos ocultos en el pasado de su familia. La familia Finch, por cierto, es una bastante peculiar. A lo largo de tres generaciones los Finch sufrieron una serie de muertes prematuras, generalmente accidentales, que hicieron creer a propios y ajenos en la existencia de una maldición.

La propia casa de los Finch es tal vez el elemento que mejor representa a esta línea genealógica tan peculiar. Se trata de una construcción oscura y retorcida. Debido a una costumbre familiar de dejar en desuso y posteriormente sellar los cuartos de los familiares muertos, cada vez que la familia Finch ganaba un nuevo miembro la casa recibía un nuevo cuarto. De esta forma, el estado actual de la casa le otorga la forma de un Frankenstein de madera desvencijado y francamente siniestro.

Pero no hay nada realmente siniestro en What Remains… no vamos a encontrar “jump scares” ni monstruos debajo de las camas. En su lugar, lo que el juego nos ofrece es un paseo por la historia familiar de los Finch que comporta un viaje de descubrimiento personal para la propia Edith. Esto se logra mediante tres elementos. El primero de ellos es la propia exploración de la casa. Como ya mencionamos, se trata de una edificación muy peculiar, repleta de detalles en cada uno de sus cuartos, y que además cuenta con una serie de pasadizos ocultos y lugares secretos. El juego no nos plantea demasiados desafíos a la hora de explorar la casa, y el acceso a los distintos cuartos esta siempre atado a los lineamientos de la narrativa. Por lo que el juego nos llevará de un lugar hacía otro de la casa con segura decisión. Este elemento acota bastante la libertad de jugador, pero es una decisión de diseño necesaria. La exploración se somete a los designios de la narrativa y en ningún momento obstaculiza a la historia que se busca contar.

El segundo elemento es la narración de la propia Edith. De manera similar a lo visto en otros títulos (Como por ejemplo The Vanishing of Ethan Carter), Edith narrará cada momento del juego, y su narración aparecerá sobreimpresa en distintos lugares de la casa. Esta decisión estilística ayuda a enfocar la narrativa y comprender rápidamente la naturaleza del edificio, así como también de cada cuarto y cada recoveco. La peculiar historia de los Finch es una difícil de dilucidar en un primer vistazo, y las explicaciones y narraciones de Edith realmente son de ayuda en este aspecto.

El último elemento es el más interesante de todos, y además el mayor logro de este juego. Cada vez que Edith logré acceder al cuarto de uno de sus familiares muertos encontrará un memento, un pequeño objeto perteneciente a dicho familiar. Estos objetos pueden variar. Por ejemplo, en el caso de la pequeña Molly Finch encontraremos las últimas líneas de su diario personal, escritas durante un delirio febril en su última noche de vida. En el caso de Lewis, el hermano de Edith, será el informe psiquiátrico que busca explicar sus tristes últimos momentos.

Al acceder a cada uno de estos recuerdos seremos transportados a una secuencia jugable desde la perspectiva del familiar en cuestión. Cada una de estas secuencias involucra elementos lúdicos, narrativos y estilísticos diferentes, y es aquí donde What Remains of Edith Finch encuentra sus mayores fortalezas. Cada una de estas pequeñas narraciones está dotada de una cualidad de realismo mágico que invita a múltiples interpretaciones al tiempo que nos otorgan cada vez más conocimiento acerca de la naturaleza de los Finch de la supuesta maldición que afecta a la familia.
En una secuencia, por ejemplo, mutaremos en la piel de distintos animales y criaturas siniestras mientras experimentamos la narración final de uno de los miembros del clan Finch. En otra secuencia, el juego nos transportará a las páginas de un cómic sensacionalista que narra las horas finales de la más famosa de los Finch. Otras secuencias poseen mayor o menor profundidad o intensidad narrativa, pero todas ellas son realmente interesantes.

En lo particular, creo que las secuencia del joven Gregory Finch y del propio Lewis Finch son las más impactantes. En el caso de Gregory asistimos a una temática realmente intensa y que tal vez nunca haya sido tratada en un videojuego, pero la gente de Giant Sparrow logra aplicar el tacto y la magia necesarios a la acción como para no caer en el mero “impacto”, seco y barato. En el caso de Lewis Finch la narración nos transporta a un mundo oscuro y mágico a la vez, en una historia de alienación, abandono y soledad, cuyo abrupto final hiela la sangre. Pero una vez más, todo está vestido con la cuota necesaria de magia y maravilla como para no acabar en los típicos lugares comunes.

Desde un punto de vista narrativo, estas secuencias jugables son realmente excelentes y no tienen desperdicio. Lamentablemente en muchas de ellas hay serios problemas con el esquema de control. La secuencia de Molly, por ejemplo, cuenta con un esquema de controles incómodo y que alarga los acontecimientos de forma innecesaria. Mientras que la secuencia de Gregory también presenta controles algo imprecisos que cortan un poco la magia y la oscuridad del momento.

En cuanto a la presentación audiovisual, What Remains of Edith Finch es uno de los juegos más bellos dentro de su particular género. La fidelidad gráfica del título es altísima. Y la cantidad y calidad de los detalles en cada cuarto de la casa es inmensa. Como dice la propia Edith, la casa se siente como un lugar “vivido”, como si hubiera mucha casa, pero nada estuviera fuera de su lugar. Afortunadamente, a esta excelente calidad gráfica la acompaña un rendimiento absolutamente adecuado. Es sabido que este título tuvo enormes problemas de rendimiento en su versión de consolas, pero por suerte en PC esos inconvenientes no parecen aparecer por ningún lado. Esperen framerates estables siempre y cuando estén al día con los requisitos de hardware.

El apartado sonoro es el otro gran punto fuerte del juego. En primer lugar el título cuenta con una banda de sonido ominosa y cargada de misterio que acompaña de manera excelente cada momento de la acción. Banda sonora que sin embargo no duda en pasar por distintas facetas cuando recorremos los momentos finales de cada Finch. Los segmentos de Barbara Finch y Gregory Finch son destacables en este aspecto. El trabajo de voces, por otro lado, es absolutamente superlativo. Desde la narración de la propia Edith, pasando por todos los recuerdos, diarios, cartas o grabaciones de los viejos Finch, el trabajo de todos los actores de voz ha sido realmente excelente.

What Remains of Edith Finch se presenta entonces como un título absolutamente recomendable para cualquier aficionado a este tipo de juegos. Su corta duración (no más de dos horas) se disimula un poco gracias a una historia que, les aseguro, quedará grabada en sus cerebros por varias semanas. Los enormes valores de producción en cuanto a lo artístico y lo sonoro se ven empañados por algunos problemas con el esquema de control. Pero, a pesar de dichos problemas, vale la pena aventurarse a esta casa antigua y misteriosa para revelar el misterio oculto detrás del árbol genealógico de la familia Finch.

Este review fue proporcionado con una copia de prensa proporcionada por Giant Sparrow/Annapurna Interactive.

What Remains of Edith Finch – Review
Historia100%
Gameplay60%
Gráficos95%
Música y Sonidos90%
Lo bueno:
  • La historia y la forma en que está contada
  • Enorme y cautivadora belleza visual
  • Excelente trabajo de los actores de voz
Lo malo:
  • Como todos los juegos de este estilo, es excesivamente corto.
  • Problemas con los esquemas de control durante algunas secuencias.
90%Nota Final
Puntuación de los lectores: (12 Votes)
84%