No creo que haga falta volver a repasar las razones por las cuales la saga Homeworld es tan querida entre los amantes de la estrategia. Ya tuve la suerte, hace poco menos de un año, de bañar de loas a la saga cuando me tocó realizar la reseña de Homeworld: Remastered Collection. Y tal como se señaló en aquel momento, la colección y restauración del juego llevada adelante por Gearbox llegó en el momento justo para recordarnos la importancia de Homeworld como saga, y de la estrategia en tiempo real en general como parte fundamental de PC Gaming.

Ahora, a comienzos de este 2016, nos llega el primer producto oficial dentro de la saga Homeworld en más de doce años. Homeworld: Deserts of Kharak, producido por Blackbird Interactive y publicado por la propia Gearbox, es una precuela que nos invita a redescubrir los orígenes de esta atrapante historia. La saga de la producción de este juego, sin embargo, no fue para nada sencilla. Conocido originalmente como Hardware: Shipbreakers, se trataba de un RTS multijugador F2P con reminiscencias a los grandes clásicos.

Esa era la idea original de Blackbird Interactive, casa de creación surgida en 2007 y de la que forman parte muchos veteranos de Relic que habían participado en el desarrollo de Homeworld y Homeworld 2. Pero en un golpe del destino, Gearbox obtuvo los derechos de la franquicia Homeworld en 2013 (tras la triste quiebra de THQ) y los puso a buen uso. La licencia oficial le fue otorgada a Blackbird Interactive y Hardware: Shipbreakers pasó a ser conocido como Homeworld: Shipbreakers.

Poco tiempo después también cambió el enfoque del juego. Blackbird se alejó de la idea original de armar un juego multijugador inspirado en Homeworld y en su lugar el estudio se volcó a producir una precuela oficial para la historia de los dos primeros juegos. De esta manera, nació Homeworld: Deserts of Kharak, el producto que ahora tenemos en nuestras manos.

Hope lies in the desert

Lo que ocurre con el planeta Kharak no debería ser una sorpresa ni novedad para cualquier fanático de la saga Homeworld. Kharak está muriendo. El infinito desierto que cubre la mayoría de la superficie de planeta se extiende año a año, y los clanes Kushan que habitan en la región polar buscan desesperados algún atisbo de esperanza. Esa esperanza llega en forma de Objeto Jaraci, la anomalía primaria. Detectada por los satélites de la Coalición Kiithid del norte, la enorme ruina yace en el corazón del inmenso desierto.

Homeworld: Deserts of Kharak es la historia de la expedición del clan S’jet que se lanza a explorar las arenas y a descubrir los ancestrales secretos que yacen ocultos allí. Al igual que en los juegos anteriores, contaremos con una suerte de “Nave Madre” en la forma del enorme portanaves/deslizador Kapisi. A lo largo de trece misiones, deberemos guiar al Kapisi a través de las traicioneras arenas hasta llegar a su objetivo final.

A nuestros esfuerzos se oponen los Gaalsien, un clan de Kiithid exiliados al desierto por sus ideas extremistas. Los Gaalsien creen en un antiguo Dios de las Estrellas, Saajuk, que prohibió hace eones a los habitantes de Kharak abandonar la atmosfera del planeta. Los esfuerzos del clan S’jet y sus aliados por desenterrar los secretos ocultos en la arena son vistos por los líderes de Gaalsien como un sacrilegio. Por lo que se desata sobre la expedición S’jet una suerte de guerra santa.

La historia de Deserts of Kharak toca todas las aristas necesarias para ser considerada una pieza respetable de la saga Homeworld. Una expedición desesperada, asediada constantemente por enemigos incansables. Una esperanza que yace en el final del camino. Y una sensación de soledad y desolación, esta vez lograda gracias al interminable mar de dunas que es el desierto de Kharak cuando antes el jugador se sentía empequeñecido ante la inmensidad de espacio.

Con todo dicho, la única crítica que puede esgrimirse contra la historia de Deserts of Kharak es que se siente algo derivativa con respecto a los anteriores productos de la saga. Hay una sensación de familiaridad permanente en cada vaivén de los acontecimientos. Y si bien la sensación nostálgica que generan ciertos momentos de la aventura es más que bienvenida, lo cierto es que la historia puede ser algo previsible en muchos sentidos. Más aún cuando ya sabemos el final.

Ground Control

Por supuesto, el cambio más radical que presenta Deserts of Kharak con respecto a sus antecesores es el cambio de escenario. En una franquicia que se hizo famosa precisamente por demostrar la potencialidad de genero RTS en un plano de tres ejes, abandonar el espacio no parece ser una idea sensata, ni inteligente. Más aún cuando los juegos originales de Homeworld aún no han sido superados en su genialidad tras el paso de una década. Pero increíblemente, Deserts of Kharak logra recuperar todos los elementos esenciales de la jugabilidad de Homeworld y llevarlos a un plano en dos ejes sin demasiadas complicaciones. Más aún, la gente de Blackbird ha encontrado formas de introducir elementos frescos a la fórmula, a pesar del cambio de escenario. O mejor dicho, gracias a ese mismo cambio.

Es que mientras que es cierto que Deserts of Kharak tiene su acción anclada firmemente en la superficie del planeta, la importancia del “eje Z” aún se mantiene. Si bien ahora ya no podremos mover a nuestras unidades a través de ese eje extra de dirección, el juego cuenta en cada uno de sus mapas con distintos niveles de elevación, zonas donde la visibilidad se ve reducida por las dunas o las formaciones rocosas y diferentes ventajas para aprovechar con estos elementos estratégicos. Por ejemplo, una batería de artillería colocada en un terreno elevado puede diezmar a ejércitos enteros desde una distancia segura, mientras que el manejo de las ondulaciones y elevaciones de las dunas desérticas pueden sernos útiles para realizar emboscadas con nuestras armas de largo alcance o nuestros vehículos de ataque.

Las unidades presentes en el juego no presentan una variedad demasiado extensa, pero en líneas generales responden a los arquetipos presentes en la franquicia desde el comienzo. A los cazas, corbetas y fragatas los han remplazado los vehículos ligeros, los tanques de ataque y los cañones de rieles. Estas unidades respetan el mismo mecanismo de piedras-papel-tijera de los juegos anteriores. Mientras que los tanques pesados pueden hacer trizas a los vehículos ligeros, estos últimos son ideales para azotar a los cañones de rieles, que funcionan mejor a la distancia. Y los propios cañones de rieles son especialmente mortíferos contra los lentos tanques de ataque.

Avanzando en la campaña (o en el árbol tecnológico en el caso del juego multijugador) el jugador tendrá disponible una serie de vehículos de ataque y soporte más poderosos, pero más caros, tales como fragatas de asalto o baterías antiaéreas. Muchas de las unidades cuentan además con capacidades especiales, tales como la posibilidad de crear cortinas de humo o de descargar impulsos electromagnéticos.

Algo que si es una novedad dentro del juego es el manejo que se le ha otorgado a las unidades aéreas. En lo particular me ha parecido excelente el enfoque dado por Blackbird a este aspecto del juego. Nuestros cazas y bombarderos permanecen la mayor parte del tiempo estacionados dentro del Kapisi, y tras realizar un ataque en una zona determinada, deben volver a reaprovisionarse. Este elemento limita el poder de las unidades aéreas, al tiempo que las transforma en una carta interesante en manos del jugador. A pesar de su limitado uso, los cazas y bombarderos son extremadamente poderosos, y en manos de un jugador experimentado pueden dar vuelta hasta la más difícil de las batallas.

La aventura a lo largo de Kharak presenta otras sorpresas en cuanto a jugabilidad, tales como habilidades especiales para el Kapisi y la siempre bienvenida habilidad de hackear y re comisionar unidades del enemigo. En la campaña además, las unidades mejoran su rango y estadísticas. Y al igual que en las versiones anteriores de la saga, nuestro ejército será persistente de una misión a la otra. Por lo tanto debe ser de especial interés para cualquier jugador velar por la supervivencia de cada componente de su fuerza expedicionaria.

El modo escaramuza y multijugador también cantan presente en Deserts of Kharak. Sobre el modo escaramuza debo decir que la IA me ha parecido poco competente. Durante la campaña las fallas en este apartado no son tan notorias debido a los eventos fuertemente scripteados de la misma. Pero cuando la IA tiene que desenvolverse en un escenario abierto no sale tan bien parada. Especialmente agravante es el hecho de que es muy sencillo bombardear a la IA desde lejos con unidades aéreas y ataques a distancia sin que esta pueda esgrimir una reacción acorde.

Obviamente, jugar contra otro ser humano es mucho más interesante. Los modos multijugador de Deserts of Kharak nos lanzaran en una lucha doble. Por un lugar nuestra misión será eliminar al portanaves enemigo, pero también podremos obtener la victoria recuperando artefactos del mapa. Esta mecánica obliga a los jugadores a abandonar toda idea de atrincherarse, para ganar es necesario salir a luchar por posiciones en el mapa, para obtener recursos y los necesarios artefactos. Es una pena entonces que Deserts of Kharak no presente demasiada variedad en su apartado multijugador. Con solo cinco mapas y dos facciones (no demasiado diferentes) la vida útil del juego puede verse amenazada. Si bien desde Gearbox y Blackbird ya prometieron un paquete de mapas multijugador gratuito para las próximas semanas.

The wrath of Sajuuk

Fiel a la historia de la saga, Deserts of Kharak es un juego que sobresale en el aspecto audiovisual. Si bien no vamos a encontrar aquí las mejores texturas ni los mejores gráficos de última generación, el aspecto visual y técnico de Deserts of Kharak es muy cuidado y presenta un paquete completo y extremadamente funcional. Es cierto que el escenario desértico del planeta Kharak no permite una variedad demasiado extensa en cuanto a ambiente y paleta de colores, pero aun así los muchachos de Blackbird se han sacado varios ases de debajo de las mangas.

Enormes tormentas de arena o feroces tornados son solo algunos de los elementos que otorgan una vibrante presencia a cada uno de los escenarios del juego. Un magnífico trabajo de iluminación se suma además a unos excelentes efectos de partículas, humo y arena que brindan al juego un acabado gráfico final más que agradable. La dirección artística de Deserts of Kharak es también excelente, con esos ya clásicos diseños industriales de la saga que sin embargo están llenos de vida.

También sobresalen las escenas cinemáticas que unen a cada una de las misiones. Bellamente animadas y con un estilo de acuarela. Estas escenas nos permiten adentrarnos de lleno en la historia de Deserts of Kharak, en la cual una vez más se combinan magistralmente el jargón militar típico de estas ficciones con una trabajo de voces superlativo que agrega una muy necesaria cuota de humanidad a los acontecimientos.

Hayley Sales brinda su voz a Rachel S’Jet, líder científico de la expedición Kapisi y el personaje principal dentro del juego. La acompañan una serie de personajes que funcionan como los distintos oficiales de comando dentro de la expedición. Y también es necesario destacar el excelente trabajo de voz realizado para los antagonistas del clan Gaalsien, en especial su líder K’had Sajuuk, interpretado por Mark Oliver, un veterano de Homeworld 2. En líneas generales el trabajo de voces es de primer nivel, digno de una producción AAA.

Párrafo aparte merece la fantástica banda sonora del juego. Otro clásico instantáneo dentro de la franquicia. El espectacular aspecto musical siempre ha sido un punto fuerte de la saga Homeworld y en Deserts of Kharak realmente se han superado. Con ritmos que combinan elementos tecno-electrónicos con música de estilo arábiga, cada uno de los grandes acontecimientos de la campaña esta puntualizado por un excelente acompañamiento musical. La banda sonora de Homeworld: Deserts of Kharak es realmente excelente, digna de ser agregada a los playlists de cualquier fan de la saga.

Finalmente, dentro del aspecto técnico-visual hay que hablar de la UI. Deserts of Kharak nos entrega una UI sencilla, concisa y fácil de asimilar. Inspirada fuertemente en la UI mejorada usada para la Remastered Collection, la UI de Deserts of Kharak nos brinda toda la información necesaria de una forma minimalista. El control del juego una vez más gira en torno al excelente sistema de radar que nos permite movilizar nuestras fuerzas desde una vista táctica muy similar a la utilizada en los juegos anteriores de la saga (con los mismos efectos sonoros y todo), por lo que los veteranos de Homeworld se sentirán como en casa desde el primer momento, pero la UI es tan buena que hasta los novatos en la saga no deberían tardar demasiado en ponerse al día.

A future among the stars

Homeworld: Deserts of Kharak parecía un proyecto imposible. Abandonar el espacio, elemento fundamental de la saga Homeworld ha sido sin duda una jugada extremadamente arriesgada. Y los dos cambios de enfoque y de nombre no hablaban demasiado bien de la estabilidad y fiabilidad del proceso de producción. Pero afortunadamente, estamos en condiciones de admitir que todos nuestros miedos y reparos fueron infundados. Homeworld: Deserts of Kharak no solo es un agregado más que respetable a la venerable saga, sino que es uno de los mejores juegos de estrategia en tiempo real de los últimos años.

Excelentes mecanismos de juego, una fascinante historia y enormes valores de producción se conjugan para dar nueva forma al ADN tan particular de esta gran saga. Deserts of Kharak es la muestra definitiva de algo que todos los amantes de la estrategia ya sabemos: No hay nada como Homeworld. De aquí en más, Gearbox tiene el camino allanado para seguir dándonos alegrías con esta gran saga. Tras el éxito de la Remastered Collection y lo que esperamos sea un muy buen rendimiento comercial de Deserts of Kharak, Gearbox y Blackbird Interactive tienen luz verde para dar el siguiente paso y regalarnos una tercera entrega oficial de la saga. Por el momento, las enormes e interminables arenas del desierto son un recordatorio perfecto de porque Homeworld aún se mantiene en la cima del genero de estrategia en tiempo real.

Este review fue realizado con una copia comercial propocionada por Gearbox Entertainment/Blackbird Interactive.

Homeworld: Deserts of Kharak – Review
Historia90%
Gameplay90%
Gráficos80%
Música y sonidos100%
Multiplayer70%
Lo bueno:
  • El ADN de Homeworld, intacto
  • Excelente historia y valores de producción
  • La banda sonora es sencillamente mágica
Lo malo:
  • La IA en el modo escaramuza
  • Poca variedad en el modo multijugador
90%Nota Final
Puntuación de los lectores: (7 Votes)
80%