Ni Tripwire Interactive se salva de la fiebre de las microtransacciones, agregandole a Killing Floor 2 la modalidad Trading Floor, que no es ni más ni menos que un lugar donde desembolsar dinero real para obtener cosas dentro del juego.

Pero en este caso -alejándose de la mala movida de PayDay 2- Tripwire ha optado -inicialmente- por un enfoque más Team Fortress 2, y solo venderá elementos cosméticos, que de ninguna manera afectarán a la experiencia de juego. No hay armas, ni puntos de experiencia, o subida de nivel instantánea. Estos son los famosos sombreros.

Al igual que Team Fortress 2, los drops actuales son tanto de cosméticos de uso directo, como baules o sticks USB que deberemos desencriptar. El problema es que, al igual que el juego de Valve, deberemos comprar llaves para poder abrirlos y disfrutar de sus contenidos.

“Probamos con un sistema de drops de skins de armas debido a como fueron recibidas en KF1,” comentó el community manager del estudio, Jared Creasy. “Mientras que muchos jugadores apreciaron las skins de armas, eso no se trasladó en darle soporte a las actualizaciones gratuitas para las que fueron diseñadas.

Así que decidimos probar un sistema de drops donde damos la mayoría de cosas gratuitamente, con algunos desbloqueos especiales.”

Igualmente, el estudio no ha descartado del todo la posibilidad de vender armas y equipamiento, que aunque se puedan ver como un desbalance en la experiencia, tienen proyectado compartirlo en cada servidor, para que todos puedan usarlo durante la misma partida.

“En el futuro estaremos agregando armas con nuevo gameplay a la venta, pero aparecerán en el área de ‘Contenido Compartido’ dentro del servidor. Esto significa que, si cualquier jugador del servidor tiene el arma, entonces todos los jugadores del servidor podrán usarla.”

Lo más grave de la situación es que el juego aún no ha salido de la etapa Early Access, y esta movida les está costando una inundación de reviews malas en la página de compras de Steam y los foros. Tripwire ha tomado un gran riesgo para poder mantener económicamente su proyecto y la comunidad lo ha recibido de la peor manera.