Este reboot de la saga Devil May Cry denominado “DmC: Devil May Cry“, presenta una historia nueva, diferente y simple para aquellos nuevos gamers que no tuvieron la suerte de jugar a los anteriores o que se encontraban desorientados al empezar con el 3 o el 4.

En este reboot, Mundus controla los mercados mundiales a través de una deuda capitalista en su torre demoníaca y así, tiene inclusive al presidente de ¿EEUU?, comiendo de la palma de su mano. Mundus tendrá recursos sutilmente infernales tales como la bebida llamada Virility y la cadena televisiva de Bob Barbas, que entre ambos son los encargados de adoctrinar sutilmente a los humanos -una suerte de V For Vendetta.

En esta historia, Sparda -el padre de Dante y Vergil- les borra la memoria a los siete años y los esconde en el mundo de los humanos antes de ser capturado y condenado a sufrir eternamente en las profundades del infierno por su transgresión con Eva, un Angel y madre de los mellizos, quien es asesinada a sangre fría por Mundus.

Vergil es el lider de una organización rebelde llamada “The Order”, cuyo objetivo es exponer a los demonios y liberar a los humanos de la garra de Mundus, pero para hacerlo necesitará la ayuda ni más ni menos que de Dante, quien hasta el momento en que Kat -la ayudante de Vergil- lo encuentra y ayuda a matar a un Demon Hunter, se encontraba vagando por la vida sin rumbo ni metas.

Lejos de tener la profunidad del combate del DMC3 y sus estilos (Trickster, Swordmaster, Gunslinger, etc), este nuevo DMC presenta un gameplay con combos sencillos pero se compensa de alguna manera con la variedad de armas que iremos adquiriendo a los largo del juego. Ya sea eliminando enemigos y obteniendo white orbs, o dependiendo del puntaje de la misión, seremos recompensados con puntos para actualizar nuestras diferentes armas y habilidades.

La mayoria de los enemigos son vulnerables ante nuestra espada (Rebellion) pero para otros necesitaremos aquellas armas otorgadas -de alguna manera por su padre, las cuales son lógicamente de naturaleza demoníaca y otras por su madre con su toque angelical, las cuales serán necesarias en igual medida para eliminar a demonios infernales o de hielo. Tambien tendremos varios tipos de armas de fuego, que salvo para enemigos muy especificos, se siente que están de más.

El traversal se va desarrollando conforme obtenemos las armas mencionadas y al igual que el combate, sigue teniendo un toque casual, lo cual no implica que no sea entretenido, pero carece de profunidad reduciéndose a colgarnos de un aro o tirar de un pedazo de estructura para caer sobre ellos. Tampoco es que voy a compararlos con el traversal de la saga Prince of Persia o Darksiders porque nunca fue el fuerte de la saga DMC ni la intención de los desarrolladores con este reboot, pero quizas algo más elaborada hubiera estado mejor.

Los controles, tanto en PC como en consolas son excelentes, aunque debo admitir como buen PC fanboy que soy, que con teclado hacer algunas combinaciones de armas resultan muy incómodas, sobre todo cuando tenemos que apretar 3 teclas juntas y el teclado se convierte en una ensalada de dedos. Si bien es más fácil controlar el tema de las cámaras con el mouse, es un juego que está hecho y debe jugarse con un pad. Quizás sea una redundancia para algunos, pero lo menciono para aquellos -como yo- que generalmente se rehusan a usar un gamepad.

La unica, pero muy grosera falla en el combate, es la falta de un boton de lock-on en los enemigos. Si bien las armas celestes están hechas para crowd control, las rojas -o demoniacas- son para un sólo enemigo y sin tener un lock-on preciso a veces puede tornarse molesto e irritante, todo por no poner un simple botón.

Otra de los puntos flojos es que es muy fácil aún en la dificultad disponible más difícil (Nephilim) al comenzar el juego. Pero como en todo DMC, este un juego que se presta a jugarlo más de una vez, sobre todo por las puertas secretas (un total de 21) que encontraremos a lo largo de los escenarios.

Además de que es casi obligatorio empezar segundo playthrough dado que hay muchos rincones que sólo se pueden acceder una vez obtenidas ciertas armas, algo similar a los conduits rooms del Dead Space. El segundo playthrough también nos va a servir para mejorar nuestro mission score ya que lo mismo sucede con las almas perdidas.

DMC tiene una visual muy bien lograda aunque muy cargada de bloom y blur, lo cual es solucionable parcialmente con el filtro SweetFX en PC dado que se enfocan mucho más las texturas y los modelos, pero en consolas la baja resolución sumado a los efectos mencionados hace que el limbo sea por momentos un lugar demasiado turbio para luchar.

Al margen de la exageracion de efectos, DMC tiene escenarios muy diferentes entre si, con paletas de colores muy distintivas -azul, verde, amarillo, rojo- y un arte que se aprecia mucho, tales como los niveles con las calles llenas de graffiti, la dimensión alterna en la que Eva le concede poderes a Dante y aquellos niveles en donde calles enteras se derrumban a nuestro paso.

Algunas texturas son un poco flojas y cuando se caen los pisos en algunos niveles parece como si hubieran cortado pedazos de calle de un tijeretazo, ni hablar de las cinematicas entre misión y misión, en donde los autos parecen cartones de termidor y las ciudades están más vacias que Carlos Paz en otoño.

Dejando de lado lo malo del aspecto gráfico, que no es mucho sinceramente, DMC tiene una visual muy llamativa y al igual que con el gameplay, o lo amás o lo odiás. Lo que llama muchisimo la atención es la optimización. De hecho, creo que es el mejor port de la historia -no estoy exagerando. Con decir que lo jugue con una 6870 en 2560×1600 con todos los detalles al máximo + sweetfx y aún tenia 60fps, creo haber dicho todo.

La música sin dudas es uno de los aspectos más llamativos o sobresaliente, presetando a Noisia y Combichrist, dos bandas electro-industrial, con reefs metaleros y voces de trash metal. Donde más se destaca es durante los jefes y cuando agarramos un arma nueva, en donde aparece el track “Pull the Pill”, que sin dudas es el más agresivo y hasta más emblematico para el juego.

Al margen de que Dante parece un careta asqueroso y soberbio al principio, con el tiempo se va a ir poniendo blandito y hasta amable y considerado con otros personajes como Kat y otros demonios en contra de Mundus. Si bien los fans de la saga van a extrañar el viejo Dante todo rudo y avallasante, a mi por lo menos no me cayó mal el personaje.

Uno tiene que tomar como premisa que Dante es el enemigo público Nº 1 de los demonios y como tal, no hay formalidades a la hora de la pelea, por eso escucharemos dialogos infantiles como el ping pong de “fuck you” cuando luchamos contra un jefe. Alguna que otra línea nos sacara una risa de vez en cuando de todos modos. La simplicidad de las situaciónes y la carencia de una historia robusta evidentemente son elementos congénitos de esta nueva saga.

Para ir cerrando, este reboot de la saga DMC no apunta a los fans “vieja escuela” de Dante, sino que intenta atraer a un público nuevo o más casual con un sistema de combate poco sofisticado pero entrenido, junto con un traversal pintoresco pero poco desafiante y una historia nueva que está bien narrada pero simple en naturaleza. Quizás no fue el reboot ideal para algunos, pero no deja de ser un entretenido Hack & Slash para otros tantos y sin dudas una forma decente de empezar el año.

DmC: Devil May Cry - Review
Gameplay90%
Sonidos83%
Graficos90%
Lo Bueno
  • Entretenido Combate y traversal
  • Visual atractiva y excelente optimizacion
  • El soundtrack
Lo Malo
  • Combate poco profundo
  • Dificultad un poco facil (inclusive en Nephilim)
  • Boss battles un poco simples
88%Nota Final