La última vez que chequeamos a los referentes de los simuladores de carreras teníamos dos submundos algo extraños: Estaban los hardcore, los que buscaban una gran simulación pero eran limitados por la poca tecnología disponible para representarlos. Entonces teníamos que aprender a reconocer esta cuasi-simulación como realismo, ya sea por pobres gráficos o por sensaciones de gameplay; Y por el otro lado teníamos a los arcades que, con un poco de físicas y controles complicados, nos querían hacer creer que éramos los ases del volante.

Por suerte, la tecnología avanzó y hoy tenemos maravillas técnicas como Assetto Corsa -lo de Project CARS está por verse-, y como si se tratara de un nuevo renacimiento, en Italia también tiene su origen RIDE. Estos son los simuladores de la nueva generación.

Milestone es el estudio responsable de los más recientes Moto GP, pero con la llegada de las nuevas consolas, junto a intenciones un poco más comerciales, han logrado inyectarle a la fórmula un poco de ADN tipo Codemasters para que tanto la experiencia de interfaz, como lo vertiginoso de las carreras, tengan una sensación un poco más entretenida y espectacular. Se ha terminado convirtiendo en algo parecido a Dirt 3 pero de motos.

Lo bueno de esta inyección es que ha sido aplicada con el cuidado de no arruinar todo lo profundo de la experiencia. RIDE es un juego atractivo visualmente, pero eso no quiere decir que podamos controlarlo como si se tratara de un Mario Kart. Si bien no llega a las configuraciones que propone Assetto Corsa -quizá por el simple hecho de que en una moto hay menos cosas para corregir-, es un juego que propone una gran profundidad y personalización, a la vez que es tanto extremadamente difícil como accesible.

RIDE nos mete en el mundo de las motos como si se tratara de una galería de exposición en honor a estas atractivas competencias. Con la inclusión de los circuitos más famosos, y réplicas exactas de las motos más potentes y atractivas, de las marcas más importantes del mundo, no solo se queda en ofrecernos un amplio abanico de contenido, sino que lo hace de una manera elegante, con descripciones detalladas y poéticas -mediante las voces de excelentes locutores- sobre las sensaciones que encontraremos al subirnos a los distintos tipos de estas maravillosas máquinas. Atravesaremos un total de cuatro categorías, y varias sub-categorías diferentes, entre las que se encuentran motos tipo “naked”, superbikes, de competición moderna y clásicas, con un catálogo que alberga más de cien modelos distintos de catorce grandes marcas.

Las modalidades de juego incorporan lo clásico en este tipo de género. Un tour mundial nos permitirá experimentar todas las pistas y categorías, a la vez que escalaremos en el ranking de todos los competidores del mundo, ganando reputación y la posibilidad de comprar nuevos modelos. Dentro del tour competiremos en carreras clásicas, carreras drag, desafíos individuales con otros corredores, time attacks y track days. A medida que avanzamos no solo ganaremos dinero para comprar nuevas motos, sino que se nos permitirá adquirir mejoras para todos los distintos aspectos de cada máquina, y también cambios estéticos para nuestro corredor.

Existe la posibilidad de formar un equipo de corredores que trabajarán para mejorar nuestra performance y desbloquear nuevos sponsors, pero en la práctica no tiene un valor palpable, y simplemente terminaremos jugando en solitario, que da lo mismo y no nos obliga a tratar de recordar quien es quien.

A pesar de la variedad y el colorido de las quince distintas pistas, el catálogo se siente como el aspecto más flojo de toda su estructura. En una competencia que propone cientos de eventos distintos, entre marcas, estilos y categorías, es bastante difícil de sostener una rejugabilidad cuando no existe siquiera una variabilidad presentada por distintos horarios del día, o climas. El juego nos hará jugar lo mismo una y otra vez, a pesar de que una decena y media suene a mucho, lo vertiginoso y amplio de su estructura tiran por tierra esa cantidad rápidamente.

Donde brilla absolutamente, al punto de inclinar totalmente la relación precio/calidad para el lado que más nos gusta, es en el gameplay y la pura simulación. Así como es profundo para permitirnos controlar todos los aspectos de cada moto, también incluye todas las herramientas para quienes busquen algo más permisivo puedan jugarlo sin llegar a frustrarse. Al desactivar todas las asistencias se convierte en un juego implacable, en donde deberemos tener cuidado con la aceleración, controlaremos tanto los frenos traseros como delanteros por separado, la inclinación de nuestro corredor, y deberemos cuidar todo el tiempo que la moto no derrape en las más cerradas curvas. Para el resto de los mortales podremos activar un freno simultáneo, que nos permitirá desacelerar sin ningún tipo de complicación, tendremos un efectivo control de tracción para no derrapar, y nuestro corredor acomodará su cuerpo automáticamente, dependiendo de lo que requiera el circuito en cada momento.

Se trata de un sistema brillante que en ningún momento desvirtúa la experiencia, y se ajusta a los gustos de cada uno, sin convertirse en una experiencia exageradamente fácil, para que siempre se nos exija aunque sea el más mínimo suspiro de habilidad. Hasta la inteligencia artificial tiene un nivel que nos hará sentir lo duro de estas competencias, sin practicar maniobras ilegales, pero tampoco dando lugar a ser superados fácilmente. En el modo online, la competencia se convierte en batalla, porque estará poblado de otros corredores tanto con sus mejores máquinas como con sus estilos propios, profundizando mucho más la experiencia, y requiriendo lo mejor de nosotros.

Gráficamente sufre de una especie de esquizofrenia, porque lo podemos ver brillar, a la par de cualquier juego de nueva generación, con texturas de altísima resolución, luz global y un excelente modelado tanto de las motos como de los corredores y las pistas. Pero por otro lado, también lo veremos caer en lo más oscuro del rubro, sobre todo en donde debería haber detalles muy cuidados, como en los deflectores de viento de las motos, y sin embargo, tenemos coordenadas de texturas mal puestas, que al reflejar el entorno deforman de una manera inverosímil, o texturas de baja resolución que desencajan en el maravilloso contexto al que pertenecen.

RIDE es un puro simulador que no debe atemorizar a los inexpertos, ya que su belleza gráfica y técnica, estilo refinado y buen gusto, lo hacen accesible y divertido para cualquier jugador en busca de una experiencia motoquera. Un mundo lleno de detalles y desafíos, sin caer en lo simplista, que pocas veces se encuentra en un juego de carreras, y mucho menos de un estudio que no se codea con los monstruos monumentales de las grandes ligas. Un producto completo y totalmente recomendable.

RIDE ha sido analizado en base a una copia comercial provista por Milestone.

RIDE - Review
Gameplay100%
Gráficos80%
Sonidos70%
Multiplayer80%
Lo bueno:
  • Enorme catálogo de motos con excelentes modelados
  • Excelente simulación, balanceada para todo público
  • Gráficos a la altura del espectáculo
Lo malo:
  • El catálogo de pistas se queda corto rápidamente
  • Progresión de niveles no tan demandante
  • Inconsistencias gráficas
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (7 Votes)
86%

Sobre El Autor

Edición y redacción. Diseño.

Temperley. Buenos Aires. Argentina

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