El género de competencias de rally para los aficionados más exigentes parecía haber sido olvidado por la única empresa que justamente se había encargado de ponerlo en los más altos estándares, cuando comenzaron con el trabajo en juegos como Grid y Dirt 3 – olvidando también las experiencias realistas de los ToCA. Y es ese mismo estudio británico, Codemasters, que sin siquiera prometerlo nos acercan este sorpresivo Dirt Rally, en una búsqueda por recuperar la simulación, el realismo y la alta competencia en este estilo de carreras tan atractivo.

Esta prueba preliminar que nos ofrece el programa Early Access de Steam nos hace experimentar un juego de rally que se juega a ser de lo más hardcore que cualquier jugador de juegos de carrera haya tenido en sus manos. El sistema de físicas y los recorridos imitando locaciones reales son de un nivel incomparable, gracias a los esfuerzos por trasladar la tecnología del EGO Engine a la nueva generación de hardware.

Esto no significa que sea un juego absolutamente moderno, sino que tiene las herramientas necesarias para dar una sensación de manejo realmente inesperada. En la visual es donde quizá se queda medio en el tiempo, porque a pesar de tener unos entornos muy bien logrados, sobre todo en la deformación de terreno, los efectos climáticos y la iluminación, algunas cosas como los shaders de los vehículos y el sistema de destrucción dinámico ya se sienten pasados de moda.

Pero lo importante en esta ocasión es la dedicación para hacer un juego que una gran cantidad de público estaba esperando, aunque no lo hayan ni anunciado. En Dirt Rally nos encontraremos con lo más desafiante de la competencia, donde cada configuración, cada cambio de marchas, y cada curva importa. Contaremos con un profundo sistema de configuración de vehículos, que nos permitirá -basados en los datos del terreno que nos ocupa en cada etapa- ajustar dureza y rebote de la suspensión, relación de marchas, reparto de frenos, y ajuste del comportamiento del diferencial. Esto nos dejará imprimirle nuestra personalidad de manejo a cada vehículo, hasta que nos sintamos lo más cómodos posibles para sacar los mejores tiempos.

Durante las competencias nos acompañará un sistema de copiloto inteligente que nos dictará con anticipación cada forma del camino que se nos avecina. Como estamos despojados de todo tipo de mapa en tiempo real -como debe ser- es la única y más certera guía que tendremos para poner en marcha nuestros reflejos y no caer desprevenidos frente a una curva abrupta o una loma en el terreno. Estas constantes señales son parte primordial de la experiencia, y para siquiera empezar a pensar en el éxito de cada etapa, deberemos aprender a dominarlas.

Cada escenario se divide en cuatro segmentos con una etapa de reajuste a la mitad. Por el momento contamos con tan solo tres locaciones -Gales, Mónaco y Grecia- que presentan el abanico de posibilidades del sistema de clima dinámico y los diferentes horarios del día. Durante el reajuste de nuestro vehículo se nos permitirá reparar daños menores en un lapso de tiempo determinado, lo cual nos obligará a pensar estratégicamente en cuáles son los elementos que más necesitamos para “sobrevivir” a toda la competencia.

Como buena propuesta “hardcore”, Dirt Rally no nos permite abusar del “respawn” o el reinicio de las vueltas, ya que todo cuesta dinero. Tan solo podremos reiniciar un total de cinco veces durante toda la competencia, lo cual parece mucho para los pilotos avanzados, pero para los inexpertos, es demasiado poco. Cada vez que se nos ocurre cancelar y volver a empezar, también perderemos créditos del premio final, complicando aún más la contratación de integrantes del equipo y la compra de automóviles para otras categorías. Lo mismo pasa con la utilización del “respawn”, que en otros juegos de Codemasters nos permitía prácticamente jugar cada mala curva nuevamente, sin penalización alguna, y en este caso nos castiga implacablemente, agregándonos preciados segundos al tiempo total del recorrido, haciendo casi imposible alcanzar la victoria.

El gameplay es uno de los aspectos más ajustados de toda la experiencia, logrando una sensación de familiaridad para los que han jugado a otros juegos del estudio -y en base al mismo motor gráfico-, rápidamente adaptándonos a las particularidades del comportamiento y las físicas del vehículo. Pero no es un juego que se deje domar fácilmente, ya que hasta el más experimentado de los demás juegos de carreras deberá intentar una y otra vez hasta tomarle la mano al nerviosismo de los terrenos irregulares y la tozudez de las marchas en caminos con subidas y bajadas.

Debido a que nos encontramos con algo así como una fase beta de pruebas del producto, aún nos encontramos con los mismos problemas de configuraciones de controles que trae toda la dinastia de juegos del EGO Engine, que no permite a controles y volantes basados en la API DirectInput configurarlos profundamente, dejando al azar unas “zonas muertas” (deadzones) que no siempre están acordes a lo que buscamos. Por el momento, solo los controles XInput (como el gamepad de Xbox 360) son los tomados en cuenta para este tipo de detalles, pero parece haber una gran atención a lo que pasa en los subforos del juego en Steam, así que existe la posibilidad de que cada requerimiento sea atendido por los desarrolladores.

Como se puede notar desde esta versión del juego sin terminar, Dirt Rally apunta a lo más alto de las exigencias de los jugadores. Ya cuenta con un gran plantel de vehículos de todas las décadas, a partir de los años 60s; unos escenarios que, si bien son escasos, son ricos en detalles y desafíos; un sistema de campeonato offline, acompañado de uno online asincrónico; partidas personalizadas; y un sistema de formación de equipo técnico que nos permite contratar ingenieros y ayudantes que le brinda una profundidad mucho mayor que la de cualquier oferta de experiencia similar.

Es un producto que ha sido presentado sin ningún tipo de expectativa, y que realmente ha llenado un lugar que hace mucho tiempo está en deuda con un gran sector de jugadores. La primera impresión deja una profunda marca en toda la industria, demostrando que no solo del “hype” vivimos los jugadores, y que cuando se nos escucha, se pueden conseguir enormes resultados. Esperemos que la versión final llegue pronto, desbordad de contenido, porque lo único que hace mal Dirt Rally hasta el momento, es dejarnos pidiendo por más.

Sobre El Autor

Edición y redacción. Diseño.

Temperley. Buenos Aires. Argentina