No es novedad que el mercado de memorias DDR5 atraviesa un momento particularmente turbulento en términos de precios, lo cual se ve agravado especialmente en los kits con latencias más agresivas como CL26 o CL28. Los modelos DDR5 de 6000 MT/s con latencia CL26 se encuentran entre los más costosos del segmento, lo que inevitablemente nos lleva a preguntarnos si ese sobreprecio realmente se traduce en una mejora práctica en juegos. Frente a alternativas CL30 o CL34, que suelen ofrecer un posicionamiento más equilibrado, la diferencia económica puede ser considerable, por lo que merece un análisis minucioso.

En ese contexto, en esta comparativa enfrentamos distintos kits DDR5 de 6000 de G.Skill, Kingston y TeamGroup, poniendo el foco principalmente en los módulos CL26, CL28 de G.Skill y en los CL30 de Kingston que recibimos para análisis. Como referencia adicional, también incluimos kits CL30 de G.Skill y CL38 de TeamGroup que ya formaban parte de nuestro banco de pruebas, todos evaluados bajo las mismas condiciones de hardware y configuración.

Para medir diferencias reales más allá de la teoría, se ejecutó un total de 20 juegos (los mismos que hemos utilizado para nuestro análisis del Ryzen 7 9850X3D), acompañada por pruebas sintéticas como 7-Zip y AIDA64. El objetivo fue observar no solo el comportamiento en benchmarks de memoria, sino el impacto directo en escenarios de gaming, donde pequeñas variaciones en latencia no siempre se traducen en diferencias visibles en FPS.

Al tratarse de kits optimizados para EXPO, la plataforma elegida AM5 con un Ryzen 7 9850X3D. Si bien el modelo más popular dentro de la comunidad gamer es el Ryzen 7 9800X3D, la diferencia de rendimiento entre ambos es mínima, apenas del 1 al 2%, por lo que el comportamiento en juegos es prácticamente equivalente. En este tipo de procesadores con 3D V-Cache, la gran cantidad de memoria caché L3 reduce considerablemente la dependencia de la DRAM, lo que puede limitar el impacto práctico de pasar de CL30 a CL26.

Por ese motivo, en este análisis buscamos determinar si la inversión adicional en un kit de latencias más agresivas se justifica en una plataforma X3D moderna, o si en el uso real las diferencias entre CL26, CL28 y CL30 terminan siendo mucho más acotadas de lo que sugieren las especificaciones en papel.

Nombre del Kit Número de Parte Velocidad Timings Voltaje Perfil Precio actual USA (USD)
G.Skill Trident Z5 Neo RGB 32GB (2x16GB) DDR5-6000 CL26 F5-6000J2636G16GX2-TZ5NR DDR5 6000 MT/s 26-36-36-96 1.45V AMD EXPO / XMP 3.0 US$ 700 (aproximado)
G.Skill Trident Z5 Neo RGB 32GB (2x16GB) DDR5-6000 CL28 F5-6000J2836G16GX2-TZ5NR DDR5 6000 MT/s 28-36-36-96 1.35V AMD EXPO / XMP 3.0 US$ 550 (aproximado)
G.Skill Trident Z5 Neo RGB 32GB (2x16GB) DDR5-6000 CL30 F5-6000J3036G16GX2-TZ5NR DDR5 6000 MT/s 30-36-36-96 1.35V AMD EXPO / XMP 3.0 US$ 500 (aproximado)
Kingston FURY RGB 32GB (2x16GB) DDR5-6000 CL30 KF560C30RSAK2-32 DDR5 6000 MT/s 30-38-38-96 1.35V AMD EXPO / XMP 3.0 US$ 524.94 (aproximado)
TeamGroup Delta Alpha RGB 32GB (2x16GB) DDR5-6000 CL38 FF7D532G6000HC38ADC01 DDR5 6000 MT/s 38-38-38-84 1.35V XMP 3.0 US$ 500 (aproximado)

Como es costumbre aquí en PC Master Race Latinoamérica, siempre actualizamos la base de datos de resultados cuando ha pasado una gran cantidad de tiempo entre el lanzamiento de un producto y otro. Considerando que este es mi primer análisis de memorias EXPO de AMD, decidí ejecutar 2 benchmarks sintéticos y 20 de juegos (únicamente en resolución 1080p).

La mayoría de los benchmarks de juegos son de mis análisis previos de GPU, reemplazando algunos que estaban viejos (como F1 24 por F1 25 o Call of Duty: Black Ops 6 por Black Ops 7, entre otros), agregando a su vez algunos más intensivos para CPU como el de Anno 117: Pax Romana, Civilization VII y Homeworld 3, que nunca había usado previamente en ningún análisis. En el caso de Total War: Pharaoh también opté por elegir el benchmark del asedio (Siege) en vez de aquel de la Campaña, ya que  emula los turnos de la IA y es más exigente para la CPU.

Para garantizar que los resultados obtenidos reflejen el rendimiento nativo del procesador, durante las pruebas desactivé tanto la virtualización por hardware como el hypervisor del sistema. Estas tecnologías, si bien son fundamentales en entornos profesionales y de virtualización, introducen una capa adicional de abstracción entre el sistema operativo y el hardware, lo que genera un cierto overhead que puede afectar mínimamente el desempeño, especialmente en benchmarks sensibles a la latencia y al tiempo de respuesta del CPU.

Al eliminar estas capas, el Ryzen 7 9850X3D opera de forma completamente directa sobre el sistema, permitiendo evaluar con mayor precisión su capacidad de cómputo real, escalado de núcleos e impacto de la 3D V-Cache sin interferencias externas. De esta manera, los resultados obtenidos representan el mejor escenario de rendimiento posible para el procesador, ofreciendo una base más limpia y consistente para la comparación con otros CPUs en un entorno de pruebas controlado.

Para todo esto, hay que desactivar opciones desde Windows como también de la BIOS (como el SVM Mode o Secure Virtual Machine) en placas madre de Asus. También deshabilité el Global C-State Control desde la BIOS con el fin de eliminar las latencias asociadas a los estados de ahorro energético. Al evitar que los núcleos entren y salgan de estados de reposo profundo, la CPU mantiene una respuesta inmediata ante cambios de carga, reduciendo la variabilidad entre pruebas y garantizando resultados más consistentes y repetibles, especialmente en benchmarks sensibles a la latencia y a los valores mínimos de rendimiento, aun a costa de un mayor consumo energético en reposo.

Por último, ya que es algo recomendado por la guía para reviewers por parte de Nvidia, he dejado activado el Game Mode de Windows 11, como también la opción programación de GPU acelerada por hardware (hardware-accelerated GPU scheduling) requerida para utilizar Frame Generation, además de que ayuda a reducir la latencia y mejorar el rendimiento. Esto fue introducido originalmente en Windows 10 (mayo de 2020) y heredado por Windows 11, pero ya no hace falta habilitarla en forma manual (a menos que no lo hayan hecho nunca), contrario al Game Mode que viene activado por defecto.

Todos los benchmarks hacen un total de 22 (2 sintéticos y 20 de juegos) testeados en resolución 1080p en su preset gráfico más alto (no con todos los detalles al máximo) con los clocks de fábrica de cada memoria con su perfil EXPO 1. Para comparar los resultados, ejecuté entre tres y cuatro veces cada uno de los tests, y me quedé con el resultado de los FPS o puntos (a veces ambos) promedio de cada uno de ellos. Este es el primer análisis que también anoto los FPS mínimos, promedio y máximo, o el equivalente moderno de resultados (como Low 1st y Low 5th) que arrojan algunos títulos nuevos.

Tanto el sistema operativo Windows 11 Professional de 64 bits como todos los juegos, están actualizados a su última versión a la hora del testeo. Es necesario remarcar que todos los tests fueron ejecutados con los mismos controladores de video para la RTX 5070 Ti SOLID de Zotac y los mismos drivers de chipset para la placa madre en el marco de tiempo de menos de dos días, más que nada para evitar lanzamientos de parches obligatorios por parte de los juegos.

Componentes de la PC

  1. Mother ASUS ROG Crosshair X870E Hero
  2. AMD Ryzen 7 9850X3D
  3. Water Cooler Corsair H150i Elite LCD
  4. Fuente Antec HCG1200 PRO Platinum ATX 3.1
  5. G.Skill Trident DDR5 RGB 32 GB (2×16) 6000 MHz CL26
  6. G.Skill Trident DDR5 RGB 32 GB (2×16) 6000 MHz CL28
  7. G.Skill Trident DDR5 RGB 32 GB (2×16) 6000 MHz CL30
  8. Kingston Fury DDR5 RGB 32 GB (2×16) 6000 MHz CL30
  9. Teamgroup T-Force Delta Alpha DDR5 RGB 32 GB (2×16) 6000 MHz CL38
  10. SSD M-2 Samsung 9100 PRO 1TB
  11. SSD M.2 TEAMGROUP GE Pro 4TB
  12. Zotac GeForce RTX 5070 Ti SOLID @ 591.86 WHQL

Benchmarks de Juegos

  1. Anno 117: Pax Romana v1.3
  2. Assassin’s Creed Shadows v1.1.7
  3. Avatar: Frontiers of Pandora v2.5
  4. Black: Myth Wukong v1.0.21.23831
  5. Call of Duty: Black Ops 7 v12.4.25492926
  6. Civilization VII 1.3.1 (1192654)
  7. Cyberpunk 2077 v2.3
  8. DOOM: The Dark Ages Update 3
  9. F1 25 v1.16.1305939
  10. Forspoken v1.23
  11. Forza Motorsport v1.859.7102.0
  12. Grand Theft Auto V Enhanced Edition Build 18241369
  13. Homeworld 3 v1.31
  14. Horizon Zero Dawn: Remastered v1.5.89
  15. Metro Exodus: Enhanced Edition v1.0.0.9
  16. Marvel’s Guardians of the Galaxy v10413039
  17. Monster Hunter Wilds [Benchmark]
  18. Red Dead Redemption 2 v1.32 Build 1491.50
  19. Tiny Tina’s Wonderlands v1.0.7.0a
  20. Total War: Pharaoh v1.2.2 Build 16077.3382599

Benchmarks Sintéticos

  1. 7-Zip 25.01
  2. Aida64 Extreme 8.20.8100

El benchmark integrado de 7-Zip mide el rendimiento del CPU en tareas de compresión y descompresión de archivos, una carga muy dependiente de la potencia multinúcleo, el IPC y el ancho de banda de memoria. Es un test representativo de trabajos reales como manejo de archivos grandes, backups y descompresión de datos, y sirve para evaluar la eficiencia del procesador en tareas sostenidas y altamente paralelizables.

En la prueba de 7-Zip el valor mostrado corresponde al rating general que combina compresión y descompresión, donde un número más alto indica mejor rendimiento. El G.Skill CL26 encabeza con 1518, seguido muy de cerca por el CL28 con 1513. Luego se ubican el TeamGroup CL38 con 1507, el Kingston CL30 con 1502 y el G.Skill CL30 con 1498. La diferencia entre el primero y el último es de aproximadamente 1.3%, lo que confirma que el impacto de las latencias en este escenario es reducido.

Si nos centramos en CL26, CL28 y el CL30 de Kingston, la ventaja del CL26 sobre el CL28 es de apenas 0.3%, mientras que frente al Kingston CL30 la diferencia ronda el 1.1%. Son variaciones medibles pero muy pequeñas, especialmente en una plataforma como el Ryzen 7 9850X3D, donde la gran caché L3 disminuye la dependencia directa de la DRAM y limita el beneficio práctico de reducir algunos puntos en la latencia CAS.

AIDA64 se utiliza con frecuencia para medir el rendimiento de memorias porque permite evaluar de forma directa parámetros clave como ancho de banda de lectura, escritura y copia, además de la latencia real en nanosegundos. Estas métricas ayudan a entender cómo se comporta un kit más allá de sus especificaciones teóricas, mostrando el impacto real de la frecuencia y los timings en un entorno controlado y repetible.

En AIDA64 los resultados muestran un comportamiento extremadamente parejo entre los cinco kits en lectura, donde todos se mueven en torno a los 63.900 MB/s. La diferencia entre el mejor registro y el más bajo es inferior al 0.1%, lo que confirma que a DDR5 6000 el ancho de banda teórico está prácticamente saturado y que las variaciones en CAS no impactan de forma relevante en este apartado. En escritura las diferencias son un poco más visibles, con el CL28 marcando 80,738 MB/s y el Kingston CL30 quedando en 78.039 MB/s, una brecha cercana al 3.3%.

En copia la situación vuelve a comprimirse, aunque el Kingston CL30 sorprende con 60.066 MB/s, superando al CL26 por alrededor de 3.7% y al CL28 por aproximadamente 3.8%. Si nos enfocamos en CL26, CL28 y el CL30 de Kingston, el CL26 no domina claramente el escenario sintético como podría esperarse por su menor latencia CAS. Las diferencias existen, pero son pequeñas y dependen del tipo de operación medida, lo que refuerza la idea de que en una plataforma como el Ryzen 7 9850X3D el impacto de ajustar algunos puntos de latencia primaria es limitado frente a otros factores del subsistema de memoria.

En latencia, donde menos es mejor, el G.Skill CL26 registra 73.7 ns y se ubica como el kit más rápido del grupo. El CL28 queda en 75.2 ns y el CL30 de G.Skill en 75.9 ns, mientras que el Kingston CL30 marca 76.6 ns y el TeamGroup CL38 alcanza 79.4 ns. La diferencia entre el CL26 y el CL28 es cercana al 2.0%, y frente al CL30 de Kingston la brecha ronda el 3.8%. En términos absolutos, la distancia real entre CL26 y el CL30 de Kingston es de apenas 2.9 ns.

Los resultados siguen una lógica clara acorde a los timings primarios, pero también muestran que el salto entre CL28 y CL30 no es drástico dentro de DDR5-6000. El Kingston CL30 queda ligeramente por detrás de los tres kits de G.Skill, aunque la diferencia frente al CL28 es inferior al 2.0%. En una plataforma como el Ryzen 7 9850X3D, donde la caché L3 absorbe buena parte de las solicitudes de memoria, estos márgenes de 2 a 3 ns tienden a diluirse cuando se trasladan a escenarios reales de juego.

Como siempre, utilizamos el preset gráfico más alto (en este caso Ultra High) y desactivamos la opción de Calidad Adaptativa, la cual se encuentra al final y se activa por defecto con dicho perfil. Por esa razón es que al principio del preset aparece como Custom y no como Ultra High. Los resultados en Mirage suelen ser mucho más consistentes que en Valhalla, razón por la cual decidimos reemplazarlo.

Anno 117: Pax Romana es la nueva entrega de la clásica saga de estrategia y construcción de ciudades de Ubisoft, donde la gestión económica, la optimización de recursos y la simulación a gran escala son el eje central de la experiencia. Como es habitual en la franquicia, el motor del juego combina una alta carga sobre CPU —especialmente en escenarios avanzados con ciudades extensas y múltiples sistemas activos— con un uso constante de memoria, lo que lo convierte en un título interesante para analizar el impacto de diferentes configuraciones DDR5.

En esta prueba se midió el rendimiento en 1080p evaluando FPS mínimos, promedio y máximos, con el objetivo de observar cómo influyen las distintas latencias (CL26, CL28, CL30 y CL38) en un entorno donde la CPU tiene un papel determinante. Al tratarse de un juego con fuerte dependencia del procesamiento de simulación y lógica interna, es un buen candidato para detectar si una menor latencia de memoria puede traducirse en mejoras reales dentro del gameplay.

En Anno 117: Pax Romana las diferencias entre los cinco kits son muy reducidas. En promedio de FPS el G.Skill CL30 lidera con 77.3 FPS, seguido muy de cerca por el CL26 y el CL28 con 76.8 FPS, mientras que el TeamGroup CL38 marca 76.5 FPS y el Kingston CL30 queda en 75.9 FPS. La distancia entre el mejor y el peor resultado es de aproximadamente 1.8%, lo que confirma que el impacto de los timings en este título es limitado.

Si se compara directamente el CL26 y el CL28 de G.Skill frente al CL30 de Kingston, la ventaja ronda el 1.2% en promedio de FPS. En mínimos todos registran 61 FPS, por lo que no hay diferencias en estabilidad, y en máximos la brecha es de apenas 2 FPS entre los kits mejor posicionados y el Kingston. En un escenario de juego real, estas variaciones quedan dentro de un margen muy pequeño y difícilmente perceptible, especialmente con un Ryzen 7 9850X3D donde la caché amortigua gran parte de la carga sobre la DRAM.

Assassin’s Creed Shadows es la nueva entrega de la saga de mundo abierto de Ubisoft, ambientada en el Japón feudal y construida sobre una versión evolucionada del motor Anvil. Se trata de un título exigente tanto en GPU como en CPU, especialmente por la densidad de escenarios, sistemas de iluminación avanzados, físicas, IA y la carga constante de datos en entornos abiertos de gran escala.

En esta prueba se evaluó el rendimiento en 1080p midiendo FPS mínimos, promedio y máximos, con el objetivo de observar cómo impactan las distintas configuraciones DDR5 en un escenario claramente limitado por CPU en determinados momentos. Dado que el juego combina escenas de alta carga gráfica con situaciones donde la lógica y la simulación pesan más, resulta un buen caso para analizar si las diferencias de latencia —como las presentes entre CL26, CL28 y CL30— pueden generar variaciones medibles en la fluidez general.

En Assassin’s Creed Shadows el comportamiento es todavía más homogéneo. El promedio se mantiene en 67 FPS para todos los kits, sin diferencias medibles entre CL26, CL28, CL30 de G.Skill, el CL30 de Kingston o el CL38 de TeamGroup. En máximos la variación es de apenas 2 FPS, lo que representa alrededor de 2.5%, mientras que en mínimos la diferencia entre el valor más alto y el más bajo es de 4 FPS, equivalente a cerca de 8%, aunque en este caso el CL26 es el que marca el mínimo más bajo con 49 FPS.

En este título el peso de la GPU y la carga general del motor gráfico parecen dominar por completo el resultado, dejando a la memoria en un segundo plano. El Kingston CL30 se comporta prácticamente igual que los G.Skill CL26 y CL28 en promedio y máximos, y las pequeñas variaciones en mínimos no siguen un patrón claro ligado a la latencia CAS. Es un buen ejemplo de cómo, en escenarios GPU bound, reducir timings en DDR5-6000 no necesariamente se traduce en una mejora tangible en la experiencia de juego.

Avatar: Frontiers of Pandora es un título particularmente interesante para evaluar memoria RAM, ya que combina un mundo abierto denso con abundante vegetación, físicas complejas y una fuerte carga de iluminación dinámica. El motor Snowdrop gestiona grandes volúmenes de datos en tiempo real, lo que lo convierte en un escenario válido para analizar si existen diferencias medibles entre kits DDR5 con distintas latencias.

En esta prueba utilizamos el preset Ultra en resolución 1080p, registrando FPS mínimos, promedio y máximos mediante una secuencia reproducible. El objetivo no fue estresar la GPU al límite, sino observar si la reducción de latencias —como en los kits CL26 y CL28— puede ofrecer alguna ventaja frente a configuraciones más relajadas como CL30 o CL38 dentro de una plataforma Ryzen con 3D V-Cache.

En Avatar: Frontiers of Pandora las diferencias vuelven a ser muy estrechas. El promedio más alto lo registra el G.Skill CL28 con 105 FPS, seguido muy de cerca por el CL26 y el Kingston CL30 con 105 FPS también, mientras que el CL30 de G.Skill queda en 104 FPS. La brecha entre el mejor y el peor promedio es de apenas 1 FPS, lo que equivale a menos de 1.0%. En mínimos la distancia máxima es de 2 FPS, alrededor de 2.4%, y en máximos la variación entre el valor más alto y el más bajo es de 3 FPS, aproximadamente 2.2%.

En este escenario el Kingston CL30 se comporta prácticamente al mismo nivel que los CL26 y CL28 de G.Skill, con diferencias que quedan dentro del margen típico de variación entre pasadas. No se observa una ventaja clara para la menor latencia CAS, lo que refuerza la idea de que, con un Ryzen 7 9850X3D, el impacto de ajustar de CL30 a CL26 en DDR5-6000 es muy reducido cuando el motor del juego no depende de forma crítica de la latencia de la DRAM.

Black Myth: Wukong es uno de los títulos más exigentes de la actualidad, construido sobre Unreal Engine 5 y con un fuerte uso de efectos avanzados, iluminación dinámica y alta carga geométrica. Su combinación de escenarios detallados y combates intensos lo convierte en una prueba interesante para evaluar cómo distintas configuraciones de memoria pueden influir en la estabilidad y fluidez del rendimiento.

Dado que el trazado de rayos completo resulta extremadamente demandante para la mayoría de las GPUs de gama media —y también para el procesador— en esta comparativa se utilizó el benchmark integrado del juego bajo el preset Cinemático, pero sin activar ray tracing, reescalado ni generación de fotogramas. De esta forma, se buscó aislar mejor el comportamiento del sistema y analizar si las diferencias de latencia entre kits DDR5 pueden traducirse en variaciones medibles en FPS mínimos, promedio y máximos.

En Black Myth: Wukong las diferencias entre kits son mínimas y muestran un escenario muy poco sensible a la latencia. En promedio, los G.Skill CL30 y CL28 alcanzan 64 FPS, mientras que las memorias CL26 de G.Skill, el TeamGroup CL38 y el Kingston CL30 se sitúan en 63 FPS. La brecha entre el valor más alto y el más bajo es de apenas 1 FPS, equivalente a aproximadamente 1.6%. En los mínimos, los G.Skill registran 54 FPS frente a 52 FPS del Kingston CL30 (una diferencia cercana al 3.8%), mientras que en los máximos todos empatan en 72 FPS.

Dentro de este margen tan estrecho, las memorias CL28 de G.Skill muestran una ventaja aproximada de 1.6% en promedio sobre el Kingston CL30, mientras que las memorias CL26 de G.Skill prácticamente igualan su rendimiento en ese apartado. En mínimos, el CL26 mantiene una ligera ventaja frente al Kingston, aunque en términos absolutos hablamos de solo 2 FPS. Son diferencias medibles, pero en la práctica resultan muy finas y difíciles de percibir durante el juego.

Call of Duty: Black Ops 7 es un título que combina una fuerte carga gráfica con una base multijugador altamente optimizada, lo que lo convierte en un escenario interesante para evaluar consistencia y estabilidad del sistema. Su motor ofrece un comportamiento bastante uniforme, especialmente en resoluciones donde la GPU no actúa como único cuello de botella.

Para medir el rendimiento utilizamos el benchmark integrado disponible en la sección multijugador, configurado con el perfil gráfico Extreme y sin aplicar ninguna tecnología de escalado. La herramienta arroja resultados sumamente consistentes, por lo que no fue necesario repetir más de dos veces cada pasada. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos con el objetivo de observar si las distintas configuraciones DDR5 generan diferencias apreciables en un entorno competitivo y estable.

En Call of Duty: Black Ops 7 el comportamiento es prácticamente idéntico entre los cinco kits. El promedio se mantiene clavado en 123 FPS para todos, sin variación porcentual alguna entre el mejor y el peor resultado. En los mínimos, cuatro configuraciones —TeamGroup CL38, Kingston CL30, G.Skill CL30 y las memorias CL26 de G.Skill— marcan 120 FPS, mientras que las CL28 de G.Skill quedan apenas 1 FPS por debajo con 119 FPS, lo que supone una diferencia de solo 0.8%. En los máximos también hay un empate técnico en 156 FPS, con la única excepción del TeamGroup que alcanza 157 FPS, apenas un 0.6% por encima.

Dentro de este escenario tan plano, las memorias CL26 de G.Skill no muestran ventaja sobre el Kingston CL30 ni sobre el CL30 de la propia G.Skill, ya que igualan tanto promedio como mínimos. Las CL28, por su parte, quedan levemente por detrás en el mínimo, aunque hablamos de una diferencia marginal de 1 FPS. En términos prácticos, es un título donde la latencia CAS no tiene impacto real en la experiencia y cualquier kit ofrece el mismo nivel de rendimiento.

Civilization VII incluye un benchmark específico orientado a la inteligencia artificial que resulta especialmente útil para evaluar el rendimiento del procesador y la memoria. A diferencia de una prueba centrada en gráficos, el AI Benchmark mide el tiempo o puntaje asociado a los cálculos estratégicos y de simulación que realiza el motor del juego, convirtiéndolo en un escenario mucho más dependiente del CPU y del subsistema de memoria que de la GPU.

En esta comparativa se utilizó el AI Benchmark integrado, registrando el puntaje final arrojado por la prueba. Al tratarse de una carga fuertemente ligada a la lógica y al procesamiento interno del juego, es un entorno particularmente interesante para observar si las diferencias de latencia entre kits DDR5 —como CL26, CL28 y CL30— pueden generar variaciones medibles en un escenario predominantemente CPU-bound.

En Civilization VII, una prueba intensiva de CPU por IA y basada en tiempos de procesamiento por turnos, el Ryzen 7 9850X3D se posiciona por delante del 9800X3D al registrar un menor tiempo promedio, lo que indica una mejora real en este escenario de simulación. Frente al Core Ultra 9 285K, el 9850X3D también muestra una ventaja, confirmando que en cargas de trabajo estratégicas y turn-based el procesador de AMD logra un desempeño más eficiente pese a no liderar en todos los títulos del conjunto.

En Civilization VII las diferencias entre kits son extremadamente reducidas. El mejor resultado lo marca el G.Skill CL30 con 16.380 puntos, seguido por el CL28 con 16.374. Luego aparecen el TeamGroup CL38 con 16.344, el Kingston CL30 con 16.330 y, cerrando la tabla, las memorias CL26 de G.Skill con 16.323. La distancia entre el primero y el último es de apenas un 0.35%, lo que confirma que en este escenario el impacto de las latencias es prácticamente testimonial.

Si observamos las memorias CL26 de G.Skill frente al CL28 y al Kingston CL30, la diferencia es mínima: el CL28 aventaja al CL26 en torno a un 0.3%, mientras que el Kingston CL30 queda apenas un 0.04% por encima del CL26. Son variaciones totalmente marginales dentro del margen habitual de una prueba de este tipo, lo que indica que Civilization VII no logra capitalizar mejoras en latencia de forma significativa y que, en la práctica, cualquiera de los kits ofrece un rendimiento equivalente.

Cyberpunk 2077 continúa siendo uno de los títulos más exigentes del mercado, especialmente cuando se activan efectos avanzados de iluminación y trazado de rayos. Su motor REDengine combina alta carga gráfica con una notable demanda sobre el procesador en escenarios urbanos densos, tráfico dinámico y múltiples sistemas simultáneos, lo que lo convierte en un buen candidato para evaluar el impacto de la memoria en situaciones complejas.

Para esta prueba se utilizó el benchmark integrado con el preset Ray Tracing Ultra, desactivando DLSS/FSR y Frame Generation, ya que estas tecnologías vienen activadas por defecto en dicho perfil cuando la tarjeta gráfica las soporta. El objetivo fue aislar el comportamiento nativo del sistema sin intervención de reescalado ni generación de cuadros, registrando FPS mínimos, promedio y máximos para analizar si las diferencias de latencia entre kits DDR5 pueden traducirse en variaciones medibles bajo una carga moderna y exigente.

En Cyberpunk 2077 las diferencias entre los cinco kits son extremadamente reducidas y confirman que el juego no escala de forma marcada con latencias más ajustadas. En mínimos el TeamGroup CL38 lidera con 81.33 FPS, seguido muy de cerca por el Kingston CL30 con 81.13. Las memorias CL26 de G.Skill registran 80.55, apenas un 0.7% por debajo del Kingston, mientras que el CL28 queda en 80.47. Entre el mejor y el peor resultado la brecha no llega al 1.5%, lo que deja en claro un comportamiento prácticamente idéntico.

En promedio el Kingston CL30 marca 91.48 FPS y se posiciona levemente por encima del CL26 de G.Skill, que alcanza 91.09, una diferencia cercana al 0.4%. El CL28 y el CL30 de G.Skill quedan también dentro del mismo margen. En máximos las variaciones tampoco superan el 1.2%, por lo que en este título las latencias más agresivas no se traducen en una mejora tangible frente al CL30 de Kingston.

DOOM: The Dark Ages representa una evolución del motor idTech, con una fuerte carga sobre CPU en escenas abiertas, gran cantidad de enemigos simultáneos y sistemas dinámicos activos. Aunque mantiene la excelente optimización característica de la saga, su combinación de físicas, partículas y combate intenso lo convierte en un escenario interesante para evaluar estabilidad de frame pacing y comportamiento del sistema bajo presión sostenida.

Para la prueba se utilizó el benchmark integrado tras el Update 3, en resolución 1080p y con un preset gráfico elevado sin uso de reescalado ni generación de cuadros. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos con el objetivo de observar si las diferencias de latencia entre configuraciones DDR5 pueden influir en un título rápido y con alta frecuencia de eventos por segundo.

En DOOM The Dark Ages el comportamiento entre kits es bastante dispar. En FPS mínimos el G.Skill CL28 registra 95.82, superando al Kingston CL30 que marca 91.82 por aproximadamente un 4.3%. El CL26 de G.Skill queda bastante más atrás con 76.55, incluso por debajo del G.Skill CL30 y del TeamGroup CL38, lo que muestra una variación importante entre configuraciones.

En el promedio el Kingston CL30 se mantiene firme con 143.2 FPS, mientras que el CL26 cae a 133.93. La diferencia ronda el 6.5%, una brecha que ya resulta perceptible en un título exigente como este. El CL28 también queda por debajo en promedio, aunque con una distancia menor respecto al Kingston.

Las memorias CL26 de G.Skill no logran capitalizar su menor latencia en este caso y terminan lejos tanto del CL28 como del CL30 de Kingston en mínimos y promedio. El CL28, en cambio, muestra un comportamiento más equilibrado y llega incluso a liderar en mínimos, lo que sugiere que este motor responde mejor a un conjunto de timings balanceados que a un CAS más agresivo de forma aislada.

F1 25 continúa utilizando una evolución del motor EGO, históricamente sensible al rendimiento del procesador en situaciones con múltiples vehículos en pista, física compleja y simulación dinámica de clima. Si bien suele escalar bien con GPU, en escenarios controlados puede revelar pequeñas variaciones asociadas al subsistema de memoria.

La medición se realizó mediante el benchmark integrado del juego en la versión v1.16.1305939, bajo configuración gráfica alta y sin tecnologías de escalado activadas. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para analizar posibles diferencias en consistencia y estabilidad entre las distintas configuraciones de memoria.

F1 25 muestra un escenario muy estable y consistente entre configuraciones. En mínimos el G.Skill CL30 lidera con 90 FPS, seguido por el CL28 y el CL26 con 89, mientras que el Kingston CL30 queda en 88. La diferencia entre el mejor resultado y el Kingston ronda el 2.3%, una brecha pequeña pero medible en el 1% low.

En promedio prácticamente todos los kits empatan en 132 FPS, con la única excepción del CL26 que queda en 131, apenas un 0.8% por debajo. En máximos el Kingston CL30 alcanza 230 FPS, superando al CL26 en torno al 3.6%. En conjunto, las memorias CL26 de G.Skill no muestran una ventaja clara en este título y el CL28 se mantiene al mismo nivel que el Kingston.

Forspoken, desarrollado sobre el motor Luminous Engine, es un título conocido por su alta demanda tanto en CPU como en GPU, especialmente en áreas abiertas con efectos avanzados de iluminación y streaming constante de assets. Su comportamiento puede resultar sensible al rendimiento del sistema en escenarios sin limitación gráfica evidente.

La prueba se realizó con el benchmark integrado en versión v1.23, utilizando un preset gráfico elevado en 1080p y sin aplicar tecnologías de reescalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para evaluar la estabilidad general y detectar posibles diferencias asociadas a latencias más ajustadas.

Forspoken es uno de los títulos más homogéneos del conjunto, con diferencias casi inexistentes entre configuraciones. En mínimos todos los kits registran 81 FPS, salvo una variación marginal en el máximo del Kingston CL30, que queda apenas una unidad por debajo. La distancia porcentual entre el mejor y el peor resultado es inferior al 1%.

En promedio los valores oscilan entre 126 y 127 FPS, lo que implica diferencias menores al 0.8%. Las memorias CL26 de G.Skill empatan prácticamente con el CL28 y el Kingston CL30 tanto en promedio como en máximos. Es un caso claro donde la reducción de latencia no genera una ganancia perceptible.

Forza Motorsport utiliza el motor ForzaTech, optimizado para ofrecer alta tasa de cuadros y consistencia incluso en escenarios con múltiples vehículos y efectos dinámicos. Aunque suele estar más limitado por GPU, en determinadas condiciones puede exponer diferencias sutiles en el manejo del frame pacing.

La prueba se llevó a cabo con el benchmark interno en la versión v1.859.7102.0, bajo configuración gráfica más alta y sin escalado activo. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para evaluar si la latencia de memoria influye en la estabilidad del rendimiento en situaciones de simulación intensiva.

Forza Motorsport es uno de los pocos juegos donde se aprecia una diferencia algo más marcada en mínimos. El TeamGroup CL38 lidera con 90 FPS, mientras que el Kingston CL30 marca 83.5, una brecha cercana al 7.7%. Las memorias CL26 de G.Skill alcanzan 87.9 FPS mínimos, superando al Kingston en aproximadamente un 5.3%.

En promedio, sin embargo, todos los kits se mueven en torno a los 108 FPS con diferencias inferiores al 1%. El CL26 y el CL28 quedan prácticamente empatados, apenas por encima del Kingston. Aquí el beneficio de latencias más ajustadas se concentra en los mínimos, pero no modifica el rendimiento medio de forma significativa.

La versión Enhanced de Grand Theft Auto V incorpora mejoras visuales y optimizaciones adicionales sobre el clásico motor RAGE. Si bien no es un título moderno en términos de arquitectura, su mundo abierto y la gestión de múltiples sistemas simultáneos lo convierten en una prueba válida para analizar comportamiento del CPU y la memoria.

La medición se realizó mediante el benchmark integrado en la Build 18241369, en 1080p y sin aplicar tecnologías de escalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para identificar posibles variaciones asociadas a diferentes configuraciones DDR5.

En GTA V Enhanced las memorias CL26 de G.Skill logran el mejor mínimo con 45.74 FPS, superando al Kingston CL30 que marca 44.35 por alrededor de un 3.1%. El CL28 también queda por encima del Kingston, aunque con una ventaja más moderada. Las diferencias, si bien pequeñas en términos absolutos, muestran una leve sensibilidad del motor a la latencia.

En promedio el Kingston CL30 lidera con 189.45 FPS, apenas un 0.7% por encima del CL26. En máximos el CL26 alcanza 411.08 FPS, superando al Kingston en torno al 2%. Es un escenario mixto donde el CL26 mejora mínimos y máximos, pero el promedio permanece muy cercano entre todas las configuraciones.

Homeworld 3 es un título particularmente interesante desde el punto de vista del rendimiento del sistema, ya que combina simulación estratégica en tiempo real con múltiples unidades, cálculos de trayectoria tridimensional y una carga sostenida sobre el procesador. Este tipo de motor tiende a ser más sensible al rendimiento del CPU y, por extensión, al subsistema de memoria, especialmente en escenarios avanzados con alta densidad de unidades.

La prueba se realizó en la versión v1.31 utilizando una escena reproducible en 1080p bajo un preset gráfico elevado y sin tecnologías de reescalado activadas. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para analizar si las diferencias de latencia entre configuraciones DDR5 pueden traducirse en mejoras medibles en estabilidad y consistencia.

Homeworld 3 es uno de los casos más interesantes del conjunto. En mínimos el Kingston CL30 marca 73.24 FPS, seguido muy de cerca por las memorias CL26 de G.Skill con 72.81, una diferencia inferior al 0.6%. El CL28 y el CL30 de G.Skill quedan levemente por encima del Kingston en esta métrica.

En promedio el CL26 alcanza 152.04 FPS, superando al Kingston que queda en 149.08 por aproximadamente un 2%. Frente al CL28 la ventaja ronda el 1.1%. Es uno de los títulos donde las latencias más ajustadas sí muestran una mejora relativamente más clara, especialmente en el rendimiento medio.

Horizon Zero Dawn: Remastered actualiza el motor Decima con mejoras visuales y optimizaciones adicionales. Si bien el título suele estar fuertemente condicionado por la GPU, la carga asociada al mundo abierto, la inteligencia artificial y el streaming constante de datos también puede exponer diferencias sutiles en el rendimiento del sistema.

La medición se realizó en versión v1.5.89, utilizando una secuencia reproducible en 1080p con configuración gráfica elevada y sin reescalado activo. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para observar si ajustes en la latencia de memoria generan variaciones apreciables en la fluidez general.

En Horizon Zero Dawn Remastered los mínimos presentan una dispersión marcada. El G.Skill CL30 y el TeamGroup CL38 registran 102 FPS, mientras que el Kingston CL30 marca 98. Las memorias CL26 de G.Skill quedan en 63, una diferencia superior al 35% frente al Kingston, lo que evidencia un comportamiento anómalo en esta métrica.

En promedio todos los kits se agrupan entre 193 y 195 FPS con variaciones inferiores al 1%. En máximos el CL26 alcanza 381 FPS, apenas un 0.8% por encima del Kingston. Más allá de los mínimos atípicos, el rendimiento medio confirma una paridad muy amplia entre configuraciones.

Marvel’s Guardians of the Galaxy utiliza el motor Dawn Engine, caracterizado por una carga gráfica elevada y una buena optimización general. Aunque tiende a escalar principalmente con GPU, ciertos escenarios con alta densidad de efectos y combate pueden generar dependencia adicional del procesador.

La prueba se llevó a cabo en la versión v10413039 utilizando una secuencia reproducible en 1080p con configuración gráfica alta y sin tecnologías de reescalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para detectar posibles variaciones asociadas a latencias más ajustadas.

Marvel’s Guardians of the Galaxy es uno de esos juegos en donde los efectos de trazado de rayos hacen una gran diferencia visual, sobre todo en aquellos escenarios en donde se pueden lucir los reflejos y reflejos transparentes, tales como en el planeta Knowhere (que es parte del benchmark) que hay muchas superficies reflectantes y charcos de agua. Por esa razón, y porque el test es muy consistente, decidimos arrojar el benchmark con ray tracing en la calidad más alta.

En este título el TeamGroup CL38 domina en mínimos con 144 FPS, superando al Kingston CL30 que registra 127 por cerca de un 13%. Las memorias CL26 de G.Skill marcan 123, quedando un 3.1% por debajo del Kingston en esta métrica.

En promedio todos empatan prácticamente en 217 a 218 FPS, con diferencias inferiores al 0.5%. En máximos la distancia tampoco supera el 1%. El juego muestra variaciones más visibles en mínimos, pero en carga sostenida el rendimiento es prácticamente idéntico entre kits.

Metro Exodus: Enhanced Edition se basa completamente en trazado de rayos para su sistema de iluminación global, lo que lo convierte en un título exigente tanto en GPU como en CPU. Aunque el peso principal recae en la tarjeta gráfica, la carga de física, simulación ambiental y lógica interna también puede revelar pequeñas diferencias en el comportamiento del sistema.

La prueba se realizó con el benchmark integrado, en 1080p y bajo configuración gráfica elevada sin aplicar tecnologías de escalado ni Hairworks o Advanced Pshyx. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para evaluar la consistencia del rendimiento entre distintas configuraciones de memoria DDR5.

Metro Exodus presenta un comportamiento extremadamente parejo. En mínimos el TeamGroup CL38 alcanza 74.68 FPS y el Kingston CL30 74.48, una diferencia inferior al 0.3%. Las memorias CL26 de G.Skill registran 74.15, apenas un 0.4% por debajo del Kingston.

En promedio todos se sitúan alrededor de 112 FPS con variaciones inferiores al 0.4%. En máximos las diferencias rondan el 2% como máximo. Es uno de los títulos donde la latencia más agresiva no aporta ventajas reales frente al CL30 de Kingston.

Monster Hunter Wilds incluye una herramienta de benchmark dedicada que permite evaluar el rendimiento del sistema en un entorno representativo del gameplay real. El título combina escenarios abiertos con múltiples criaturas, efectos ambientales complejos y física dinámica, lo que genera una carga mixta sobre CPU y GPU.

La medición se realizó mediante el benchmark oficial en 1080p con configuración gráfica elevada y sin aplicar escalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para analizar el impacto potencial de diferentes configuraciones DDR5 en la estabilidad general del rendimiento. El benchmark lo arrojamos con el preset Ultra sin reescalado ni Generación de Fotogramas, tal como se indica en las imágenes.

En el benchmark de Monster Hunter Wilds el TeamGroup CL38 marca 103.09 FPS promedio, superando al Kingston CL30 que registra 102.69 por aproximadamente un 0.4%. El G.Skill CL30 y las memorias CL26 de G.Skill se ubican en 102.9, prácticamente empatados.

La diferencia entre el mejor y el peor resultado es inferior al 0.4%, lo que convierte a este benchmark en uno de los más insensibles a la latencia. En este caso el CL26 no muestra ventaja frente al Kingston CL30 y el rendimiento global es virtualmente idéntico entre configuraciones.

Red Dead Redemption 2, basado en el motor RAGE, continúa siendo un título exigente debido a su mundo abierto detallado, simulación ambiental y múltiples sistemas activos simultáneamente. Aunque el peso gráfico es significativo, la complejidad del entorno puede exponer diferencias sutiles en el rendimiento del procesador.

La prueba se realizó con el benchmark integrado en la versión v1.32 Build 1491.50, en 1080p y bajo configuración gráfica elevada sin uso de reescalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para evaluar consistencia y posibles variaciones derivadas de la latencia de memoria.

En Red Dead Redemption 2 las diferencias se concentran principalmente en los FPS mínimos, donde el G.Skill CL30 marca 71.73 y se posiciona como el mejor registro, superando al G.Skill CL28 por alrededor de 4.5% y al Kingston CL30 por casi 22%. El G.Skill CL26 queda bastante más atrás con 53.32, mientras que el TeamGroup CL38 se ubica en 61.93. En los FPS promedio todos se mueven en un rango extremadamente ajustado entre 176 y 177.5, con menos de 1% de variación entre el mejor y el peor resultado.

En los FPS máximos también se observan diferencias más claras. El TeamGroup CL38 lidera con 338.71, seguido por el Kingston CL30 con 332.32, mientras que los kits de G.Skill se escalonan entre 294 y 320 según la latencia. Aun así, en términos prácticos el comportamiento general es muy parejo en promedio, y el impacto real de bajar latencias se aprecia sobre todo en los mínimos, donde el G.Skill CL30 muestra la mejor estabilidad relativa.

Tiny Tina’s Wonderlands, basado en Unreal Engine, ofrece un comportamiento relativamente estable en términos de rendimiento, aunque las escenas con combate intenso y múltiples efectos pueden generar picos de carga sobre el procesador.

La prueba se realizó en la versión v1.0.7.0a mediante una secuencia reproducible en 1080p con configuración gráfica más alta (Badass) y sin escalado activo. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para identificar posibles diferencias entre configuraciones DDR5 con distintos timings.

Tiny Tina’s Wonderlands presenta un escenario de escalado muy ajustado en FPS promedio. El G.Skill CL26 encabeza con 247.71, apenas por encima del CL28 con 247.47 y del Kingston CL30 con 247.4. La diferencia entre el mejor y el peor resultado es inferior al 3.5%, lo que confirma que el título no es especialmente sensible a pequeños cambios de latencia en esta configuración.

El TeamGroup CL38 queda en 243.28, aproximadamente 1.8% por debajo del CL26, mientras que el G.Skill CL30 cierra la tabla con 239.42, a poco más de 3% del primero. En conjunto, todos los kits ofrecen un rendimiento muy similar y las variaciones son prácticamente marginales en la experiencia final.

Total War: Pharaoh es un título tradicionalmente exigente para el procesador, especialmente en batallas con gran número de unidades y cálculos simultáneos de IA. Este tipo de motor suele ser uno de los mejores escenarios para detectar sensibilidad a la latencia de memoria.

La prueba se llevó a cabo en versión v1.2.2 Build 16077.3382599, utilizando una batalla reproducible en 1080p bajo configuración gráfica elevada y sin tecnologías de reescalado. Se registraron FPS mínimos, promedio y máximos para analizar el comportamiento del sistema en un entorno marcadamente CPU-bound.

En Total War: Pharaoh las diferencias son todavía más contenidas. El TeamGroup CL38 lidera con 285.3, seguido muy de cerca por el G.Skill CL28 con 284.7 y el G.Skill CL30 con 284.5. El G.Skill CL26 registra 284 y el Kingston CL30 283.4. Entre el mejor y el peor resultado hay apenas alrededor de 0.7% de diferencia.

Este comportamiento evidencia que el motor del juego, al menos en esta prueba, prácticamente no escala con latencias más agresivas. Las memorias CL26 de G.Skill no logran una ventaja tangible frente a CL28 o CL30, y el Kingston CL30 se mantiene dentro de un margen mínimo, confirmando un escenario de rendimiento muy homogéneo entre los cinco kits.

Tras completar las 23 pruebas —entre benchmarks sintéticos y una batería amplia de juegos— el panorama general muestra diferencias reales pero contenidas entre los distintos kits DDR5 6000 evaluados. Las variaciones de latencia influyen en los resultados, especialmente en escenarios sensibles al acceso a memoria, pero el impacto final se mantiene dentro de márgenes estrechos. No se trata de saltos de rendimiento marcados, sino de ajustes finos que, acumulados, permiten establecer una jerarquía técnica clara.

En el terreno sintético, el G.Skill CL26 se consolida como el kit más consistente del grupo, encabezando las pruebas de ancho de banda y mostrando ligeras ventajas en cargas dependientes de la latencia. El CL28 se mantiene extremadamente cerca, con diferencias mínimas que en la práctica quedan dentro de un margen muy reducido. El Kingston CL30 queda apenas por detrás en este tipo de escenarios, particularmente donde la latencia pura tiene mayor peso, aunque la distancia sigue siendo pequeña y técnicamente acotada.

En juegos, las diferencias se comprimen todavía más. El CL26 conserva una leve ventaja estadística en varios títulos, especialmente en mínimos de FPS, pero el CL28 se comporta prácticamente al mismo nivel. El Kingston CL30, pese a su latencia más relajada, mantiene un rendimiento muy competitivo y en la mayoría de los casos se ubica a una distancia mínima. En la experiencia real de juego, la brecha entre estos tres kits resulta difícil de percibir, reforzando la idea de que a 6000 MHz los ajustes de timings aportan mejoras incrementales más que transformadoras.

También es importante considerar el tipo de procesador utilizado en las pruebas. Los Ryzen con tecnología 3D V-Cache, como el Ryzen 7 9850X3D, tienden a depender menos del subsistema de memoria que sus equivalentes sin caché apilada. El gran volumen de caché L3 adicional reduce la frecuencia con la que el procesador necesita acceder a la DRAM, amortiguando el impacto de latencias más ajustadas. En otras palabras, parte de la ventaja que podrían ofrecer kits como el CL26 queda absorbida por el propio diseño del CPU. En un Ryzen sin 3D V-Cache, es probable que las diferencias entre CL26, CL28 y CL30 se amplifiquen ligeramente, especialmente en escenarios sensibles a la latencia.

En términos generales, las memorias CL26 de G.Skill se posicionan como la opción más refinada dentro de esta comparativa, mostrando pequeñas ventajas en escenarios puntuales donde la latencia tiene un impacto más directo, como en Homeworld 3 y otros títulos particularmente sensibles al rendimiento del CPU. No obstante, esas mejoras se mantienen dentro de márgenes estrechos y apuntan principalmente a un usuario entusiasta que busca optimizar cada detalle o experimentar con ajustes avanzados y overclock.

El kit CL28 de G.Skill se presenta como un punto intermedio muy equilibrado, capaz de acercarse notablemente al comportamiento de las CL26 sin alejarse demasiado del estándar que representa el CL30. En la mayoría de los juegos, las diferencias entre estos kits resultan mínimas y difíciles de percibir en una experiencia real, lo que refuerza la idea de que el salto entre escalones de latencia es incremental más que transformador.

Por su parte, las memorias CL30 de Kingston continúan consolidándose como el estándar lógico dentro de la configuración DDR5 6000, ofreciendo un rendimiento sólido y consistente que cubre perfectamente las necesidades del jugador promedio. No por nada AMD desde que se lanzaron los Ryzen 7000 y hasta el día de hoy, sigue recomendando a las DDR5 de 6000 como el punto justo entre precio y rendimiento, y con justa razón.

Las ventajas de las CL26 existen y tanto en benchmarks sintéticos como en juegos selectos son perceptibles, pero su relevancia práctica dependerá del perfil del usuario. Para la mayoría, las memorias CL30 representan el equilibrio más sensato entre rendimiento, estabilidad y simplicidad de configuración, más aun si tenemos en cuenta la diferencia de precios entre CL26, CL28 y CL30, la cual puede ser bastante alta.

Este review de memorias DDR5 EXPO de 6000 MHz fue realizado con samples proporcionados por AMD (CL28), G.skill (CL26) y Kingston (CL30).

Sobre El Autor

Editor en Jefe. PR.

Rosario. Santa Fe. Argentina

Una Respuesta

  1. Černušenko-Sahajdačnyj II

    Esto es como contar contar guita delante de los pobres, o derrochar alimento delante de un hambriento.

    Responder

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