Diablo IV – Preview de la Clase ‘Paladin’ MadHatter 06/01/2026 Previews El pasado mes de diciembre, durante The Game Awards, la gente de Blizzard decidió sorprender al público anunciando la próxima expansión de Diablo IV titulada Lord of Hatred, al igual que la de Diablo II. Pero no solo eso, sino que todos aquellos que compraran la expansión podrían utilizar la nueva clase, el paladín, apenas comenzara la Temporada 11 del juego. A mi parecer, este fue un excelente movimiento de marketing, ya que permitirnos utilizar la nueva clase antes del lanzamiento de la expansión funciona como contenido de preventa, aumentando así la cantidad de unidades vendidas y logrando que la temporada 11 sea una de las más jugadas hasta la fecha. Ahora bien, tal como ocurrió cuando se lanzó el Spiritborn, que era la clase más poderosa del juego, lo mismo vuelve a suceder con el paladín. Desde el momento en que salió, se convirtió en el personaje más fuerte del juego. Lo más probable es que en las próximas temporadas, y con la salida de la expansión, sea mejor balanceado, pero por el momento queda disfrutarlo tal como está. Pero ¿qué trae de nuevo el paladín al juego, además de sus propias habilidades, mecánicas y objetos únicos? No demasiado, la verdad. Lo único realmente nuevo son los manguales (arma exclusiva del paladín), que pueden ser de una o dos manos, además de algunas espadas y escudos nuevos. Fuera de eso, no hay grandes novedades. Entrando un poco más en detalle sobre el personaje, el paladín es la segunda clase que utiliza la fuerza como atributo principal, siendo el bárbaro la primera. Además del daño físico, los otros dos tipos de daño principales del paladín son el daño sagrado y el daño de fuego. Al comenzar el juego, al igual que con las otras clases, podremos elegir nuestro ataque básico, que es el encargado de generar el recurso del personaje, llamado Valor. De manera similar a lo que sucede con el Spiritborn, donde cada ataque está basado en un espíritu diferente, el paladín basa sus habilidades en distintas vocaciones, que son: Zelote, Juggernaut, Judicante y Discípulo. A medida que avancemos y subamos de nivel, iremos desbloqueando nuevas habilidades que cualquier jugador de Diablo II o Diablo III sabrá reconocer, como el Martillo Bendito, que lanza martillos que giran alrededor de nuestro personaje, o el Escudo Bendito, que podemos arrojar a los enemigos y que rebota varias veces antes de volver a nosotros, muy al estilo del Capitán América. Al igual que con las demás clases, también contaremos con habilidades defensivas, que en el caso del paladín se basan principalmente en diversas auras. Ya hacia el final del árbol de habilidades encontraremos las habilidades más poderosas del paladín, como Furia Celeste, que lanza un pilar de luz que persigue a los enemigos, o Árbitro Justiciero, que nos transforma en un ser de luz, aumentando nuestra velocidad de movimiento y causando daño a los enemigos cercanos. Quienes hayan jugado Diablo II o Diablo III se darán cuenta de que muchas de estas habilidades están heredadas tanto del paladín como del cruzado. De hecho, si en Diablo IV hubieran llamado a esta clase “cruzado”, como en Diablo III, probablemente nadie se habría quejado; pero siendo realistas, el nombre paladín vende mucho más. Como sucede con las otras clases, al llegar al nivel 15 podremos desbloquear una mecánica especial propia de la clase. En el caso del paladín, esta mecánica se llama Juramentos. En la pestaña de Juramentos podremos elegir una de las vocaciones mencionadas anteriormente y obtener diversos potenciadores que ayudan enormemente a la creación de distintas builds. Por ejemplo, yo utilizaba el juramento del Discípulo, que me permitía entrar en el modo Árbitro Justiciero durante unos segundos cada vez que usaba una habilidad con tiempo de enfriamiento (cooldown). Gestionando correctamente estos tiempos, podía mantenerme prácticamente todo el tiempo en el modo Árbitro Justiciero y, por si fuera poco, también obtenía un 50 % más de daño. Actualmente, el único punto negativo que puedo señalar de la clase son los cosméticos, ya que ninguno de los que existían antes de la llegada del paladín se puede utilizar. Por otro lado, en la tienda hay varios sets visualmente muy atractivos, pero con un precio de 25 USD por cada set completo. Es una lástima que no se puedan reutilizar los cosméticos anteriores, aunque esto ya había ocurrido anteriormente con la salida del Spiritborn. El paladín como clase es todo lo que los fans de la saga Diablo podían esperar: un personaje fuerte, con una amplia variedad de habilidades sagradas que evocan tanto al Diablo II como al cruzado de Diablo III. La clase ofrece muchos tipos de ataques para todos los gustos y permite crear una gran cantidad de builds, muchas de ellas muy divertidas de jugar. Como mencioné anteriormente, el punto negativo es la poca variedad de cosméticos disponibles, y los más atractivos requieren una inversión de dinero. Aun así, creo que cualquier fan debería probar la clase, ya que realmente no tiene desperdicio. Además, junto con la expansión se agregará otra clase nueva que aún no ha sido anunciada, lo que vuelve al paquete bastante atractivo. Espero que la próxima expansión logre elevar un poco más la vara, ya que Vessel of Hatred, a mi gusto, fue bastante floja, aunque eso solo el tiempo lo dirá. Este review del Paladin de Diablo IV fue realizado con una copia de prensa provista por Blizzard Entertainment. Comparte esto: Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Dejar una respuestaCancelar respuesta