La Formula 1 está pasando por un momento de auge que no se vió durante los últimos 25 años. Venimos de un campeonato apasionante que terminó en casi un escándalo, la serie Drive to Survive es un éxito, y el campeonato actual -que introdujo una nueva generación de autos- también mantiene el nivel de incertidumbre y competitividad que siempre reclaman los fanáticos. Además, casi toda la nueva camada de pilotos no llega a los 30 años, por lo que vienen con el gaming ya incorporado.

Por todo eso, nos encontramos en el momento ideal para introducir nuevas propuestas a nuestro mundo, que si bien ya contamos con el simulador oficial de la franquicia, no tiene nada para que puedan aprovechar los jugadores más de escritorio, con otro tipo de habilidades.

Para solventar esta necesidad, el reconocido estudio Frontier Development, de fama alcanzada por la serie Elite Dangerous, Planet Coaster/Zoo y Jurassic World Evolution, se encargó de construir el retorno de la franquicia al terreno de los managers, que desde fines de la década de los 90s no tuvo una propuesta que realmente valiera la pena.

Al igual que la parte administrativa del simulador desarrollado por Codemasters, en F1 Manager 2022 tomamos el lugar de mandamás del equipo que elegimos. Cada equipo propone un nivel de dificultad diferente dependiendo del rendimiento esperado de cada uno de ellos, debiendo cumplir con un pequeño set de expectativas a medida que avanzamos en la trayectoria.

Por suerte, este simulador de toma de decisiones no tarda mucho en ponerse en marcha y hacerse entender para el que ya se pasa fines de semanas enteros palpitando los Grandes Premios. Hay un calendario que deberemos ir recorriendo para encarar diferentes problemas, que van desde el desarrollo de nuevas partes hasta la atención a los medios de prensa. Administraremos el presupuesto para expandirnos por donde nos interese, y contrataremos la gente necesaria para evolucionar más rápidamente en cada uno de los departamentos.

Como todo buen jefe de equipo, también será necesario atender directamente las necesidades de nuestros pilotos, que no solo tienen sus propias necesidades de manejo, sino también de motivación y control de la frustración. Este es realmente uno de los puntos más importantes del título, la posibilidad de alterar la rutina constantemente sin una previsibilidad clara, lo que le da un mayor realismo. Nos aleja de lo frio y repetitivo de sumar 2+2, y nos lleva a un terreno de variabilidad en el que las soluciones no son tan aparentes.

Por suerte, esto también lo traslada al momento de la acción, cuando pasamos por las etapas de práctica, clasificación y carrera.

Durantes las extensas prácticas (que emulan exactamente la duración de los fines de semana de la vida real) debemos estar atentos al estilo de manejo de los pilotos, y de cómo prefieren ajustar sus autos para obtener el mayor rendimiento. Este momento se convierte en un ida y vuelta entre frustración, reclamos y felicitaciones, que finalmente nos llevan a obtener mejores tiempos, cuidar mejor los neumáticos y ganar las carreras.

Más allá de poder configurar los autos a través de un práctico sistema de sliders que nos obligan a tratar de balancearlos de acuerdo a lo que nos marcan los pilotos, en pista deberemos dar ordenes directas sobre cómo utilizar el combustible, con qué nivel de agresividad encarar las curvas, y cuando hacer los deploys de energía híbrida para obtener los mejores tiempos o hacer los sobrepasos. Esto hace que la experiencia se haga mucho más activa que si tan solo apretáramos un botón para ver los resultados, lo cual viene más que bien para los que saltamos del sillón mientras miramos a nuestra escudería errar la estrategia los domingos de carrera.

Para construir una ambientación auténtica, el estudio ha logrado reunir un enorme set de samples de las voces de todos los pilotos, que responden e intercambian con sus técnicos de manera realista, como lo hacen en las carreras reales y es realmente sorprendente escucharlos como si estuvieran ahí, en nuestro propio mundo virtual.

Otra de las interesantes variables que se nos presentan a la hora de encarar los fines de semana está en la posibilidad de “prometer” resultados a nuestros sponsors para obtener importantes beneficios. Si creemos que nuestros pilotos están para triunfar en la clasificación o directamente ganar la carrera, nuestro sponsor nos pagará muchísimo más, pero si no lo logramos, habrá penalidades, así que hay que trabajar en favor de lograr esas cosas y no perder el enfoque en tratar de construir cosas que no nos hacen falta.

Toda la sección de preparación propone ser meticulosos y revisar los detalles que pueden hacer la diferencia, aunque también podemos optar por ignorar ciertas cosas que luego podremos atajar cuando ya se han convertido en problemas.

Lamentablemente, al tratar de simular la realidad al pie de la letra, la extensión de las carreras suele ser un tanto larga para quienes buscan distraerse durante un almuerzo o los pocos minutos de vida que quedan luego de la cena. Para resolver esto, el juego permite acelerar la acción por hasta 16 veces, pero a esa velocidad (a más de 4 en realidad), nos obliga a seguir la carrera a través de un aburrido mapa de puntos que poco hace por transmitirnos lo que está pasando.

Este problema se exacerba por la imposibilidad de guardar la partida a mitad de una carrera para seguir más adelante, lo que nos obliga a jugar a 16 veces su ritmo normal y perdernos toda la acción si contamos con poco tiempo.

Y es una verdadera lástima, ya que no solo nos perdemos de jugarlo cuando la agenda está apretada, sino también de ver los maravillosos gráficos que ha preparado el estudio para palpitar la simulación en tiempo real. Los vehículos están modelados con gran detalle (aunque no lo suficiente como para requerir de hardware demasiado potente), los circuitos son brillantes y complejos, y el juego de cámaras nos hacen sentir como si estuvieramos viendo una transmisión oficial de la categoría. Da gusto sentarse a ver cómo nuestros pilotos compiten respaldados por nuestras herramientas, pero -una vez más- hay que contar con el tiempo para hacerlo.

Como debe ser, la inteligencia artificial del resto de los equipos no da respiro, y siempre se convierten en un obstáculo que nos obliga a mejorar y estar más atentos. El juego no para de ofrecer información útil sobre el rendimiento de cada cosa, y lo hace de forma clara y rápida, aunque con diseños extremadamente grandes para nuestra plataforma, evidenciando que el estudio ha hecho todo lo posible para que encaje en las consolas actuales sin considerar que nosotros tenemos todo cerca de la cara, y a un movimiento de mouse de distancia.

Pero a pesar de esos baches que fácilmente pueden ser arreglados a medida que el estudio vaya escuchando a la comunidad, F1 Manager 2022 excede las expectativas en cuando a construir un desafío y una experiencia de administración auténtica. Es un juego que no se queda quieto pero que igual se puede jugar con una sola mano, lo que lo convierte en un ideal para quienes buscan replicar la emoción de la categoría sin miedo a frustrarse por la falta de habilidad para controlar los volantes de estos bólidos.

Sin dudas, quedan muchas cosas por retocar, sobre todo en lo que se conoce como “calidad de vida”, pero esta primera entrega del estudio ya nace encaminada a convertirse en un clásico anual como es su franquicia hermana de simuladores. Una vez más, Frontier responde con un producto de calidad que no desilusiona.

 

Este análisis fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Frontier Developments.

F1 Manager 2022 - Review
Diseño75%
Gameplay80%
Gráficos80%
Música y Sonidos79%
Lo bueno:
  • Completa experiencia de administración de equipos
  • Sonidos y gráficos realistas
  • Constante competitividad en el campeonato
Lo malo:
  • Interfaz un tanto grande para monitores de PC
  • No se puede guardar a mitad de un evento
  • Aumentar la velocidad de simulación opaca un tanto la experiencia
80%Nota Final
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