Los shoot ‘em ups -o “shmups” para los catalogadores modernos- no han tenido una relación demasiado estable con el mundo de la Master Race. Desde su nacimiento en arcades, con los lentos shooters de pantalla fija, estilo Galaga, hasta aventuras más vertiginosas como los Aerofighters y los “bullet hell” que saben presentar siempre los catálogos de Cave y Treasure, el romance siempre estuvo del lado de las consolas. Pero en PC siempre existió un affair oculto, el de los indies, que supieron entregar maravillas como la eterna serie Touhou, el detallado Jamestown, y este despampanante Astebreed.

Pero en este terreno del que muchos tradicionalistas asegurarán que hemos visto solo la punta de un iceberg que sigue escondido bajo el océano de juegos triple-A, no es que no existan más juegos de este calibre, sino que Astebreed ha logrado invadir el catálogo de Steam, y por lo tanto, encontró más visibilidad. Y esa visibilidad logró que el equipo de Edelweiss se haya ocupado de localizarlo, al menos al inglés.

Astebreed nos pone en control de un Xbreed: una máquina similar a los Gundam (robots militares gigantes controlados por pilotos) que permite tres estilos de gameplay distintos. Esto hace que podamos bloquear el ataque a los enemigos que nos rodean, enfocar el ataque a una franja del escenario, o simplemente arremeter con nuestro sable. Además, la dinámica propone una variación de ángulos que modifica la experiencia. Astebreed reúne, sabiamente, elementos de varios shmups y rail shooters que, entre tanto caos, nos hará sentir muy a gusto y nostálgicos – en cierto modo. Cuando lo vemos en una perspectiva cenital, se convierte en un clasico bullet hell que nos brinda una amplia variedad de recursos para no sucumbir en la tormenta de ataques enemigos; al ponerse en vista lateral, recuerda a los clásicos como R-Type o el imposible U.N. Squadron; pero quizá, el momento más dramático de todos sea cuando la cámara se pone sobre el hombro de nuestro mecha de combate y directamente nos lleva a lugares tan modernos como atrapantes. En esa situación, Astebreed se convierte en un maravilloso homenaje a Panzer Dragoon, Rez o hasta el clásico Space Harrier.

Definitivamente, el estudio responsable de este refinado juego se ha ocupado de darle un condimento extra a una experiencia que -si se pusiera tradicionalista- no destacaría por sobre el resto de los juegos del género. Es fácil empezar a buscar comparaciones cuando una obra permanece estática en los estándares a los que les dictan los géneros, pero con Astebreed y toda su dinámica en constante cambio, es meterse con todo un abanico de grandes ejemplares que no hacen más que enaltecer su grandeza.

A pesar de no ofrecer una gran variedad de enemigos o la posibilidad de elegir entre distintos modelos de robots de combate, el estilo gráfico -que por momentos nos acerca a los grandes shmups de la SEGA Dreamcast como Ikaruga o Triggerheart Exelica– ofrece una experiencia clara y atractiva. La pantalla se llena de balas, marcas de objetivo e hiperactivas navecitas que atacan a nuestro heroe, pero difícilmente se deje de entender lo que estamos haciendo. Su simpleza, además, ayuda a que el juego se mantenga constantemente a 60fps hasta en los más modestos sistemas.

Lo raro es ver como tanta claridad en las decisiones de diseño se caen por la borda cuando intentamos entender algo de la historia que acompaña a la acción. Durante el transcurso de los niveles, los personajes se irán comunicando y –aparentemente- hay una especie de mensaje espiritual o emotivo. Me siento obligado a hablar de un supuesto porque el juego está hablado totalmente en japonés, y al haber hecho de la localización solo una traducción de texto, es imposible poder leer algo de lo que están diciendo en la parte inferior izquierda de la pantalla. Es de imaginar que si lossubtítuloss fueran más grandes, también afectarían a la experiencia, pero del lado opuesto, al no poder entender lo que estamos haciendo, debido al tamaño de las letras que taparían la pantalla. Es un mal menor pero no por eso deja de significar un gran contratiempo de la experiencia.

Otro de los contratiempos es la estricta -y rara- selección de resoluciones de pantalla que tendremos a disposición. Por un lado permite seleccionar el formato de pantalla que nos guste, entre 4:3, 15:9, 16:9 y 16:10, pero limita las resoluciones a una colección que van desde 640×360 hasta 7680×4320, a la vez que deja de lado a algunas bastante comunes como 1440×900, 1920×1200 o 2560×1600. Los juegos japoneses suelen tener este tipo de extrañas decisiones. Sin ir muy lejos, Metal Gear Rising Revengeance, lanzado este mismo año, no dejaba superar el 1920×1080. Es un error tradicional, pero a esta altura ya deberían haberlo solucionado.

Superando esos contratiempos, Astebreed no deja de sorprender, y a pesar de su corta duración -en relación a otros tipos de géneros-, la rejugabilidad es enorme. Se lo puede terminar en una pasada, como todo buen arcade, pero también está pensado para que volvamos a jugarlo en donde lo habíamos dejado, para terminar de dar la vuelta y volver a empezar. Un viejo sabio dijo hace no mucho tiempo que “la posta del indie está en Japón”, y viendo los resultados, es difícil negar semejante afirmación. Astebreed vale cada centavo de lo que cuesta, y entrega una gran experiencia tanto para casuales, como para fanáticos del género.

Astebreed - Review
Historia78%
Gameplay90%
Gráficos75%
Música y sonidos70%
Lo bueno:
  • Controles responsivos
  • Variabilidad de gameplay
  • Gráficos simples pero atractivos
Lo malo:
  • El diseño gráfico impide leer los subtitulos
  • Solo voces en japonés
  • Extrañas opciones de video dejan afuera a algunas de las resoluciones mas usadas
78%Nota Final