Desde Far Cry 3, un cuarto o quinto Assassin’s Creed, o las más modernas propuestas de Watchdogs o The Division, venimos pidiendo que Ubisoft deje de apoyarse en su desgastada fórmula para avanzar en algo más interesante, menos open world, y con menos ganas de reciclar las atalayas, los modelos de progresión, las sidequests repetitivas y los mapas llenos de íconos que no aportan nada más que ansiedad para los obsesivos compulsivos.

Haciendo un recuento, nos encontramos con que las propuestas más coloridas de su catálogo de los últimos años han llegado solo las veces que tuvieron que arrimarse a Nintendo con Mario+Rabbids y el casi desconocido Starlink (que también llegó a nuestra plataforma), e irónicamente, este nuevo Immortals: Fenix Rising parece haber tomado nota de uno de los juegos más notables del siglo XXI: nada menos que The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

La propuesta se ve particular desde su anuncio en E3 de 2019 (bajo el nombre de Gods and Monsters): un título de tintes caricaturescos que recorre la mitología griega en la piel de Fenyx, una soldado de poca monta (aunque puede pasarse al masculino) que debe cumplir con el objetivo de recuperar los poderes de los dioses que han sido robados por el villano de turno, Typhon, que está vengándose de Zeus por haberlo lanzado al abismo infinito de Tártaro (el infierno griego).

Si bien la historia se desarrolla en el contexto de la mitología griega, Immortals: Fenyx Rising no es ninguna tragedia, sino que apunta más para el lado de la comedia. La epopeya es descrita “en off” mediante un colorido diálogo entre Zeus y Prometeo, y nuestra heroína deberá superar los obstáculos que estos dos titanes van relatando. El juego también acompaña por su estilo cartoon, muy “nintendero” y su gran efectividad en la acción y la progresión del personaje.

Y si, Immortals parece un clon directo de Breath of the Wild no solo por su visual, sino porque “hereda” muchas ideas del brillante juego de Nintendo, aunque tomando algunos atajos en el camino. Immortals arranca como si ya hubiéramos jugado diez horas de Breath of the Wild. Desde el principio, Fenyx ya comienza con un admirable set de habilidades que hacen que la acción sea inmediata, tanto en el combate como en la translación a través de las plataformas y las diferentes islas del archipiélago. El set es realmente impresionante por la enorme cantidad de movimientos diferentes que el juego ofrece de entrada, ya que con Fenyx podemos planear con las alas que nos han dado los dioses, atacar con una espada o un hacha, tirar flechas, doble salto, dash, bloquear, parry, escalar por cualquier tipo de pared, manipular objetos de forma remota (desafiando a la gravedad), y algunos movimientos especiales realmente útiles a la hora de enfrentarnos a los enemigos de mayor tamaño.

Como es de esperarse, el juego no solo hace hincapié en la clásica fórmula del mundo abierto a la que nos tiene acostumbrados Ubisoft, sino que va más por el lado de los puzzles de entorno y la acción. Cada sector de la isla principal se presenta como un desafío temático, ya que representa al estilo de cada uno de los dioses que debemos ayudar, pasando por los hermosos valles de Afrodita, las otoñales montañas de Hefesto, o las volcánicas ruinas de las propias puertas de Tártaro. Si bien las habilidades de Fenyx nos permiten alcanzar prácticamente cualquier rincón del mapa, la progresión a los sectores de mayor dificultad estará limitada por las características de nuestro personaje, ya que cuanto más alta sea la montaña, o más amplios los espacios por los que deberemos planear, más resistencia será exigida para que podamos superarlos.

También existen diferentes tipos de criaturas a las que podremos montar, con su propia capacidad de resistencia para poder complementarnos en nuestro viaje y así alcanzar nuevos lugares sin necesidad de drenar toda nuestra energía. En esto también es donde se nota su parte sandbox y su gran inspiración en Breath of the Wild, ya que haciendo uso del extenso catálogo de recursos de nuestro personaje, podremos resolver problemas de formar creativa, y aun de maneras que ni Ubisoft Quebec habría imaginado.

Lamentablemente, a medida que progresamos en esta vertiginosa fantasía de poder por recuperar el poder de los dioses, los enemigos comienzan a hacerse repetitivos, agravándose también cuando el nivel de nuestro personaje hace que no nos duren demasiado en combate. Por eso también hay algunos jefes especiales de héroes legendarios corruptos, que complicarán algunas cosas, y unos eventos especiales de criaturas míticas como Medusa que requerirán de mucha más habilidad y estrategia para vencerlos en sus propios dungeons exclusivos.

Tomando una nota más de Breath of the Wild, Immortals presenta las Bóvedas de Tártaro, una imitación de los Shrines del juego de Nintendo que ofrecen desafíos de puzzle de nivel a gran escala, primero de algunos pequeños pasos, y al final, algunas que puede llevar hasta una hora de gameplay. Son bóvedas laberínticas llenas de acertijos por resolver con objetos, switches o las propias habilidades de Fenyx, que terminan recompensando tanto por la experiencia adquirida como por la narrativa de ellas, ya que Zeus y Prometeo tienen una historia colorida con respecto a cada una.

Por suerte, el excelente diseño de niveles no está limitado exclusivamente a las divertidas bóvedas, sino que todo lo que podemos encontrar en la isla cuenta con algo de ingenio para obligarnos a resolver, aunque sea pequeños acertijos. Y eso lo hace divertido, fresco, alternando todo el tiempo entre combate y resolución de problemas, explorando todo el abanico de habilidades de Fenyx, y diferenciándose definitivamente del resto de juegos de mundo abierto que Ubisoft ha sabido sobre explotar durante los últimos años.

A pesar de que el arte parece estar muy cerca de Fortnite, o del ya recontra mencionado Breath of the Wild, Immortals: Fenyx Rising es un juego de mucha complejidad visual, muy detallado, y con una exigencia bastante elevada, teniendo en cuenta los recursos técnicos que explora: hay muchísimos efectos de shaders al unísono que hacen que la visual sea vibrante y orgánica; se crea una atmósfera única que se mantiene consistente en cada uno de los entornos que visitamos, ya sea explorando o en pleno combate, y acompañada de un sinfín de efectos de partículas que definitivamente exigen de sistemas potentes para poder mostrarse en todo su esplendor, aunque le hubiera venido bastante bien tener algún sistema avanzado de reescalado como el excepcional DLSS de NVIDIA para lograr la solidez de los 60FPS en 4K que todos esperamos.

La escala, por sobre todas las cosas, es lo que más se lleva los aplausos, gracias a que Immortals está constantemente acomodando la perspectiva para que tomemos referencia de a lo que nos estamos enfrentando, ya sea a puzzles de entorno interminables, como a enormes bestias de final de nivel, obligando al brillante motor Ubisoft Anvil (anteriormente conocido como AnvilNext) a responder con un excelente sistema de niveles de detalles para que nunca se deprecie la calidad artística de este título.

Obviamente, un juego de alta producción de Ubisoft (aunque este no fue acompañado por tanto marketing) no podía fallar en su apartado sonoro, y este definitivamente cumple con las expectativas, brillando tanto por la actuación de voces como por la banda sonora.

Quizá sea por el tono de parodia que todo el tiempo ofrecen sus diálogos, pero las voces se sienten diversas, expresivas, y mantienen interesantes los relatos con tantas variantes, mientras que la música también hace su parte característica, distanciándose de los tradicionales sonidos ambientales de los Assassin’s Creed o las bandas sonoras de playlists de juegos más modernos, gracias a las espectaculares composiciones épicas de Gareth Coker, a quien también pudimos escuchar en Ori and the Will of the Wisps y Darksiders: Genesis.

A fin de cuentas, es una pena que Ubisoft haya decidido que este título no merecía un poco más de interés de parte del público, ya que, a pesar de su tímida campaña de lanzamiento, es uno de los más divertidos y particulares títulos de su catálogo, un interesante diferencial a las franquicias que ya conocemos, y por sobre todas las cosas, un género que ya no es tan común dentro de las listas de nuestra plataforma. Este es un juego sólido y divertido que llega para ocupar el lugar de los nuevos Zelda en las computadoras, que de otra manera quedaría eternamente vacío y nos empujaría a comprar una Nintendo para saciar esa necesidad, así que por solo eso ya merece un respeto que quizá ni su propio publisher le ha dado. Muy recomendado.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Ubisoft Latinoamérica.

Immortals: Fenix Rising - Review
Historia80%
Gameplay90%
Gráficos85%
Música y Sonidos90%
Lo bueno:
  • Excelente implementación de una particular fórmula
  • Interminable dinámica entre puzles y combates
  • Arte brillante y detallado
Lo malo:
  • Algunos de sus recursos se vuelven repetitivos
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
90%

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