Aprovechando el salto generacional de las consolas, el joven estudio Counterplay presenta Godfall, un título que parece tomar inspiración de éxitos como Warframe y Borderlands, pero con algunos giros en su estructura que prometen una experiencia algo diferente, mezclando un excelente y profundo sistema de combate con elementos de rol, profunda progresión de personaje, cooperativo online y mucho loot.

La trama nos pone en la piel (armadura/Valorplate) de Orin, un exiliado que debe recomponer sus fuerzas para evitar que su hermano, Macros, desate un evento apocalíptico al convertirse en un nuevo dios para dominar el universo. Orin, caído en los mundos terrenales, pide ayuda del Seventh Sanctum, una entidad con la capacidad de detener el ritual de Macros, pero que requiere que nuestro protagonista elimine a otras entidades para absorber su poder, y recién ahí, poder hacer uso de sus habilidades.

Como en todo título que pretende llevarnos a mundos mitológicos de ficción (algo raro de concebir para una mente de extrema racionalidad), es difícil asimilar muchos conceptos, que generalmente están solo claros en la cabeza del guionista, pero en líneas generales, la fantasía de poder se resume en que nos han despojado de nuestro título, nuestro poder, y deberemos derrotar a una serie de tenientes para finalmente llegar a nuestra mejor versión y enfrentar al villano.

Esta trama también da lugar a una estructura de gameplay bastante tradicionalista. El juego se divide en varios sectores que representan a diferentes reinos, y en cada uno de ellos tenemos misiones que cumplir para ir avanzando en la campaña, tanto por derrotar a los mencionados jefes y sus secuaces, como cumpliendo algunas interesantes misiones secundarias, entre las que nos encontramos con cacerías de muy interesantes mini jefes, o para activar nuevos sectores del mapa.

A medida que vamos cumpliendo misiones, deberemos ir alcanzando el suficiente nivel de personaje para acceder a otras nuevas, y finalmente tendremos la oportunidad de enfrentarnos al jefe del sector, para el cual deberemos recolectar una determinada cantidad de ítems que nos abrirán las puertas a su arena.

Si bien Godfall peca de demasiado ortodoxo a la hora de construir su campaña de RPG de acción, lo sustancial está en cómo se desarrolla cada nivel y -principalmente- en su gameplay de combates.

En primer lugar, los niveles ofrecen un formato más cercano a los del último God of War o la serie principal de Darksiders. Si bien existe una intención de invitar al jugador a explorar cada zona, la propuesta es bastante limitada, y aunque hay bastantes cofres por descubrir -que finalmente nos otorgarán ítems de mayor calibre- el desarrollo del mapa suele ser bastante lineal, aunque no por eso menos atractivo.

Muy acertadamente, las misiones están diseñadas para que rastrillemos las zonas pasando por sus diversos caminos, lo que a final de cuentas nos termina por hacer conocer cada rincón de cada zona, y aprovecha los momentos para hacernos conocer nuevas clases de enemigos o armar grupos más diversos de ellos, y es en esos momentos donde este juego crece de forma inesperada.

Godfall cumple con el sueño de miles de jugadores de RPG/hack n slash que siempre reclamaron un buen gameplay de combate al lado de sus ítems, árboles de progresión y sets de armaduras. Finalmente tenemos un juego que lleva los espadazos a un nuevo nivel, pero no solo emulando lo que hacen Warframe, Darksiders o siquiera Devil May Cry, sino con una propuesta única que superpone una enorme cantidad de capas de habilidades que lo convierten en uno de esos clásicos juegos que son fáciles de jugar pero difíciles de dominar. Realmente, el combate de Godfall es algo nunca antes visto, con un nivel de detalle, precisión, e impacto que nunca se ha logrado en otros títulos de espadazos.

Comenzando por alternar entre ataques livianos y pesados, Godfall empieza a construir una experiencia a través de los combos, para luego incorporar un escudo de varias funcionalidades y un sistema de “timings” que expande la cantidad de ataques simples de rápida acción. A eso se le suma otro sistema de combos especiales, como el del Soulshatter, que sirve para forzar al enemigo a “droppear” vida cuando explota; un sistema de parry que entra en acción tanto al bloquear como al atacar al mismo tiempo que el enemigo; un sistema de maestría de armas que otorga habilidades especiales a la clase de arma que estemos equipando, para el que se requiere llenar unas barras; y otras cosas más complejas como el modo “ultimate” llamado Archon Fury, que además de elevar nuestra capacidad de ataque y velocidad, cuenta con mejoras particulares para cada armadura; y finalmente, un ataque que se produce al alternar el arma cuando la barra de poder esté llena, provocando un gran daño y alguna mejora momentánea de nuestro personaje.

También entra en juego el comportamiento del enemigo al combatir con nuestro héroe, porque además de su forma de atacarnos, cada uno de ellos cuenta con un punto débil que nos otorga alguna ventaja al golpearlo, y dos estados de ataques que debemos utilizar estratégicamente en cada batalla: un golpe con destellos rojos que es imbloqueable (como suele suceder en la mayoría de los hack n slash) y un ataque en azul que al golpearnos provoca un enorme daño, pero si llegamos a bloquearlo con un parry, nos da una enorme ventana de ataque con el enemigo indefenso.

Si bien Godfall es un juego de puro “grindeo” -no solo para subir de nivel y mejorar los personajes, sino también por los objetivos que nos imponen las misiones para abrir nuevos caminos- este conglomerado de capas de gameplay hacen que ningún enfrentamiento se sienta repetitivo. Siempre hay una nueva estrategia para ajustar el combate a las formas en que se conjugan los enemigos, y los atractivos no paran de aparecer a medida que seguimos subiendo de nivel el personaje, lo cual termina por cumplir su rol como un excelente incentivo para volver a jugar una y otra vez. Quizá ese sea el mayor logro de este nuevo juego que propone algo diferente, su ritmo vertiginoso y cambiante que nos obliga a volver a entrar a cumplir con nuevas misiones, las cuales no superan los 10 minutos de juego si no se pierde el tiempo en la exploración.

El otro gran atractivo de Godfall es – sin dudas – su impresionante apartado técnico, convirtiéndose directamente en uno de los juegos con mejores visuales de todos los tiempos. Apoyándose en la impresionante técnica de Unreal Engine (la más moderna versión pública, la 4), Godfall presenta escenarios imperdibles, con un arte único y un nivel de detalle deslumbrante, al punto en que es difícil entender cómo es que no hay raytracing funcionando para darle ese brillante estilo pulido a cada superficie metálica con la que nos encontramos.

Cada rincón brota de detalles, cada suelo, pared, ornamentación, vegetación y las bestias que los acompañan, ostentan micro detalles que le dan realismo a cada una de sus texturas, de los metales que llevan encima, acompañados de una iluminación estilizada pero por demás efectiva y siempre gracias al excelente trabajo de Unreal para representar shaders basados en físicas.

Quizá lo único reprochable sea el excesivo uso de bloom para destacar el ambiente divino en el que nos movemos, y nuestras propias características especiales, pero por suerte el estudio ha sabido poner un slider para acomodarlo a nuestro gusto, sin llegar a desactivarlo del todo, ya que es parte fundamental de la dirección artística general de esta propuesta.

Cada combate es un festival de partículas, efectos de luz, trazados de movimiento, explosiones, y lo mejor de todo es que, como si se tratara del uso impune y obsceno de poderes mágicos, la optimización está a un nivel que es difícil de creer. Godfall no solo se ve como pocos juegos han logrado mostrarse en 2020, sino que funciona a la perfección, sin sobresaltos en la tasa de cuadros por segundo, siempre parejo, siempre funcional a un gameplay que exige tiempos de respuestas desorbitantes para no caer en el campo de batalla.

Este es sin dudas uno de los juegos más divertidos y efectivos que hemos probado en el año, y a pesar de que puede llegar a parecer monótono cuando se lo ve en videos, la experiencia de ir progresando a través de su campaña es realmente excepcional, brindando una dinámica única que invita a volver una y otra vez. Esperemos que, tras su lanzamiento, el estudio Counterplay Games tenga buenos planes de soporte para seguir expandiendo esta propuesta, con nuevas misiones, nuevas zonas, y quizá hasta otros agregados interesantes para un gameplay que ya de por sí, es excepcional.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Gearbox Publishing/Counterplay Games.

GODFALL - Review
Historia70%
Gameplay100%
Gráficos100%
Música y Sonidos90%
Multiplayer80%
Lo bueno:
  • Impresionante sistema de combate.
  • La optimización no tiene comparación.
  • Visuales de un nivel superior.
Lo malo:
  • Progresión basada en grindeo.
  • Sería mejor si contara con más zonas.
  • Falta de matchmaking y crossplay.
80%Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Voto)
72%

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