Por si algunos se preguntaban por qué el menú de la versión remasterizada de Warcraft III tiene un rendimiento tan abismal y una utilización de CPU demasiado alta, se debe a que este corre en una aplicación web de Chromium desarrollada con Electron, una herramienta para desarrollar interfaces. Si bien esto no siempre es una desventaja o un problema, Blizzard no parece haber hecho un buen trabajo optimizándolo.

De este modo, la mala implementación de la aplicación, hace que el menú corra peor que el juego propiamente dicho, ya que hace uso de otro núcleo de CPU sólo para este proceso.

El hallazgo fue descubierto con Colin Cornaby, quien notó una inusual utilización de CPU en el menú, y decidió investigar el porqué del anormal empleo de recursos. Si bien la versión que jugó Colin es de Mac, no debería ser diferente en Windows, cuyos usuarios ya venian experimentado un inusual rendimiento en la beta cerrada.

Esto se suma al downgrade entre la versión final del 2020 en comparación a la mostrada en la Blizzcon en el 2018, la política de reclamo de derechos de autor por parte de Blizzard hacia los mapas personalizados creados por usuarios, los bans que ha estado aplicando el developer en los foros tras ayudar a otros jugadores a reembolsar el juego, y el reemplazo -y eliminación- del cliente clásico de Warcraft III: Reign of Chaos y Warcraft III: The Frozen Throne, por el de la versión remasterizada, despojando a la versión original de algunas características online.

Todo esto sin contar el 0.6 de Metacritic por parte de los usuarios, y un 63 por parte de los medios de prensa.

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