Los muchachos de Eugen Systems, creadores de Act of War y la famosa y exitosa franquicia Wargame, nos presentan su nuevo titulo: Act of Aggression. En esta ocasión estamos ante una especie de regreso a las raíces del género de la estrategia en tiempo real, no solo para la gente de Eugen sino para una rama de los RTS en particular que adquiere sus influencias de la saga Command & Conquer, y especialmente del recordado y querido C&C: Generals.

Act of Aggression no se presenta como un juego revolucionario que viene a cambiarle la cara a los RTS o a aportar ideas novedosas al género. Sino que más bien se ha buscado lograr un juego que se sienta como los “clásicos”, pero modernizado para los tiempos que corren. De manera preliminar, podemos decir que la gente de Eugen ha dado en la tecla en algunos aspectos, pero se han quedado cortos en otros.

World at War

La ficción que nos presenta Act of Aggression nos transporta al año 2020, en un futuro que parece tan plausible como terrorífico. Comenzamos la campaña del juego al mando de las fuerzas de Chimera, una unidad paramilitar equipada con tecnología de avanzada y al servicio de las Naciones Unidas. Su misión: mantener la paz mundial. Luego de unas escaramuzas en territorio mexicano, los comandantes de la Chimera descubren una nueva y siniestra amenaza. Una poderosa organización clandestina, el Cartel, ha estado haciéndose con prototipos militares de avanzada y su agenda parece ir en contra de los intereses de las naciones poderosas del mundo.

La campaña de Act of Aggression nos involucra de lleno en el conflicto armado entre estas dos facciones futuristas. A la lucha entre la Chimera y el Cartel se suma una tercera facción: el Ejército de los Estados Unidos. Esta última facción no cuenta con una campaña propia, pero vamos a tener la oportunidad de tomar el mando de las tropas de las barras y las estrellas durante el transcurso de las otras dos campañas.

La campaña de Act of Aggression es apenas servicial. La historia es confusa y llena del jargon militar típico de este tipo de ficciones futuristas. Como punto positivo, la campaña sirve como una excelente puerta de entrada para el jugador novato. Las unidades disponibles para la Chimera y el Cartel (que son muchas) se van introduciendo gradualmente a lo largo de las misiones, por lo que la campaña se vuelve el lugar adecuado para tomarle la mano a las distintas facciones. Lo malo de esto es la presencia del US Army en algunas misiones. No solo nos arrojan de cabeza a manejar unidades y bases avanzadas de esta tercera facción, sino que algunas de sus misiones rompen el flujo natural de la campaña y suponen un pico muy alto de dificultad en comparación al resto.

Advanced Warfare

Las tres facciones disponibles en Act of Aggression parecen similares a simple vista, pero en realidad esconden diferencias significativas. Más allá de que en todas las facciones vamos a encontrar tropas que cubran las distintas funciones (asalto, defensa, artillería, bombardeo, etc.) la forma en que las distintas facciones llegan a cada rama tecnológica es muy diferente.

El US Army por ejemplo, se vale de tres niveles de “Defcon” y avanza linealmente en la rama tecnológica. Además, muchas de sus unidades se actualizan de manera individual, y podemos escoger que tipo de upgrade es más conveniente. Por ejemplo, podemos equipar un tanque M1-Abrams con defensas para combate urbano o contramedidas áreas, dependiendo de lo que requiera la situación.

La Chimera, por otro lado, es una facción mucho más orientada a la respuesta versátil. Esta facción cuenta con tres protocolos: Spear, Sword y Shield. Siendo los últimos dos, caminos alternativos que podemos tomar en el orden que nos parezca más conveniente. Como es de esperarse, Sword Protocol nos da acceso a poderosas unidades de ataque, mientras que Shield nos brinda unidades y fortificaciones defensivas.

Finalmente el Cártel es una organización bastante más ecléctica. Su ruta de acceso tiene solo una vía (Black Ops) y sus unidades están conformadas por tropas mercenarias. Además el Cartel tiene acceso a prototipos de armas de energía y dispositivos de ocultamiento que brindan a su ejército características más furtivas en relación con las otras facciones.

Urban Tactics

Los mecanismos de construcción y gestión de bases presentes en el juego son similares para las tres facciones, aunque cada una de ellas presenta sus propias características. Nuestras bases se van formando en torno a distintos centros de comando, y a partir de ellos vamos a ir gestionando nuevos emplazamientos en una grilla que abarca la zona cercana. Las formas en que cada facción se expande, sin embargo, pueden variar un poco. Por ejemplo, mientras que la Chimera puede montar puestos de avanzada (que pueden variar su función en tres ramas diferentes), el US Army comisiona nuevas bases en distintas zonas del mapa.

La necesidad de construir puestos o bases avanzadas viene dada por el sistema de gestión de recursos. Act of Aggression nos introduce a tres recursos: el petróleo, el aluminio y los elementos de tierras raras. O como les decimos cariñosamente: la cosa amarilla, la cosa azul y la cosa roja. El petróleo nos sirve para construir edificios o unidades básicas, mientras que el aluminio se usa para acceder a vehículos y tropas avanzados. El escaso recurso de tierras raras se usa para construir los prototipos finales y las armas especiales.

Para extraer recursos simplemente tenemos que construir una refinería cerca de los yacimientos. Pero además es necesario montar una cadena de suministros, con vehículos que transporten recursos entre las refinerías y nuestras bases y depósitos. Esto da lugar a oportunidades para cortar la ruta de suministros del enemigo o preparar emboscadas en los caminos que siguen las unidades de recolección

Lo que hace más interesante a este sistema, es que por fuera de la campaña el emplazamiento de recursos es aleatorio. Puede ocurrir que nos toque una partida en la que no dispongamos de recursos de tierras raras cerca de nuestra base, y nos vamos a ver forzados a luchar par a conseguirlo. O peor aún, podemos comenzar en una zona pobre en petróleo, lo que nos obligara a movilizarnos rápidamente a posiciones más ventajosas. Este muy buen sistema da lugar a muchas opciones de jugabilidad emergente y mejora enormemente la rejugabilidad de los distintos mapas.

En cuanto al combate, Act of Aggression se maneja con un sistema simil piedras-papel-tijeras, donde algunas unidades serán más fuertes contra otras y también tendrán sus debilidades. Lo positivo, es que este sistema se ve matizado por los distintos mecanismos de upgrades para nuestras tropas. Como ya mencionamos, es posible equipar a un tanque con sistemas anti-aereos, o bien podemos desarrollar munición perforante y preparar un escuadrón de francotiradores con capacidad para derribar vehículos y aeronaves livianas.

Eugen ha aplicado además el sistema de caminos presente en los juegos de la saga Wargame. Este sistema, hace que los vehículos favorezcan el uso de carreteras para desplazarse, ganando mucha velocidad y maniobrabilidad. Lo bueno de este mecanismo es que fomenta el uso de puntos de cierre y emboscadas. En especial combinado con la posibilidad de encaramar a nuestra infantería dentro de edificios, lo que aumenta su resistencia y efectividad.

Un problema inesperado que genera el uso del sistema de caminos es la preponderancia en el campo de batalla de las unidades aéreas, en especial de los helicópteros. Un jugador inteligente que haga un buen uso de los helicópteros puede atacar furtivamente las posiciones del rival y huir a zonas casi inalcanzables para los vehículos. Por suerte Eugen parece haber identificado este desbalance y los helicópteros son caros de construir, si bien el problema persiste. Esto se hace especialmente acuciante teniendo en cuenta que las unidades de recolección y transporte de recursos del Cartel son precisamente helicópteros, lo que hace más difícil interceptarlos y destruirlos en comparación con los camiones de las otras dos facciones.

Peace for the future

Desde el punto de vista gráfico, Act of Aggression es un juego más que competente. Eugen ha logrado volcar de manera magistral el caos que representa el combate moderno, y los efectos de disparos, explosiones y partículas que decoran la pantalla en cada batalla son realmente efectivos. Los diseños de las unidades son también muy buenos, nos ha gustado especialmente como van apareciendo nuevos detalles en los modelos de acuerdo a que ruta de upgrades elijamos seguir. Realmente hay un trabajo muy cuidado en ese aspecto. Tal vez el único punto negativo es que con tanta explosión, disparo y humo a veces cuesta un poco seguir la acción en las batallas, pero es una queja mínima ya que una muy buena interfaz de usuario ayuda a evitar mayores problemas en este aspecto.

Otro punto positivo desde lo gráfico es la escalabilidad que presenta el juego. La enorme cantidad de opciones gráficas que nos brinda Eugen aseguran que incluso aquellos con una maquina ya algo desfasada van a poder disfrutar de este juego. Claramente, se nota el pedigree de este estudio a la hora de desarrollar juegos para nuestra plataforma.

En cuanto a lo sonoro, la banda musical que acompaña la acción es servicial, con temas que oscilan entre lo marcial y lo electrónico. El trabajo de voces es algo más discreto, y no ayuda demasiado que el guión de la campaña es bastante pobre, la mayoría de los actores de voz suenan aburridos al leer sus líneas. Lo mejor en este apartado son los efectos sonoros: explosiones, disparos, gritos y el rugir de los motores acompañan de manera magistral al espectáculo visual que se despliega en pantalla.

Enemy of my enemy

En cuanto al aspecto multijugador, Act of Aggression ha contado con la ventaja de que este apartado estuvo durante meses en una fase beta. Como resultado, los sistemas de juego multijugador, el lobby de acceso y los mecanismos de rankings funcionan de manera muy aceitada. Eso si: debido a la elevada curva de aprendizaje que presenta el juego no recomendamos lanzarse de cabeza a la guarida de los lobos. Más vale hacer uso de un muy buen modo de escaramuzas contra la IA para ir conociendo a fondo a cada una de las facciones, sus fortalezas y sus debilidades. Por suerte, la comunidad de este juego, si bien no muy extensa, parece ser bastante amistosa. Y el chat que acompaña la pantalla principal del juego esta siempre muy activo

En conclusión, Eugen nos ha entregado un RTS más que competente. Act of Aggression es a todas luces un juego de estrategia que no toma demasiados riesgos y se inspira en algunos de los mejores exponentes del género. Pero lo que intenta hacer, lo hace mayormente bien. Y más allá de una campaña que se queda corta y de algunos problemas de balance, es un juego que nos atrevemos a recomendar a cualquier fanático del género.

Act of Aggression – Review
Historia60%
Gameplay85%
Gráficos85%
Música y sonidos75%
Multiplayer90%
Lo bueno:
  • Facciones interesantes
  • Se inspira en grandes clásicos
  • Excelente multijugador
Lo malo:
  • Campaña poco robusto.
  • Algunos problemas de balance
80%Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
78%