Era un día más en la frontera final. Los motores de mi Adder rugían en medio del silencio infinito del espacio mientras atravesaba el sector de Evarate para vender mi mercancía en alguna de las estaciones de la Federación. Claro que mi mercancía era robada: valiosas obras de arte que encontré flotando en el espacio entre los restos retorcidos de la nave de algún alma desafortunada. Mi plan era sencillo, llegar a la estación espacial, evitar a las fuerzas de seguridad y vender el contrabando en el mercado negro. Buena ganancia por poco esfuerzo.

Pero entonces todo se sacudió. Mis sistemas me alertaban que estaba sufriendo una interdicción. ¡Alguien estaba intentando sacarme de velocidad de supercrucero! Intenté en vano alinearme con el vector de escape pero pronto me encontré flotando en el espacio común y bajo el fuego enemigo. Mi atacante estaba a bordo de un Eagle Mk 2. Una nave con mayor margen de maniobra que mi Adder, pero no necesariamente más poderosa. Por lo que me pareció un buen momento para probar mi más reciente adquisición de hardware: un multicañón. Tras realizar algunas maniobras y desacelerar lo suficiente como para poder poner a mi rival en la mira decidí emular a Jean-Luc Picard y detuve mis motores en seco.

El Eagle se acercaba disparando con sus dos láseres de ráfagas frontales, sus impactos haciendo mella en mis escudos. Entonces apreté el gatillo. Mis propios láseres de ráfagas y el multicañón montado en el techo de mi nave devastaron en segundos los escudos de mi rival. El cazador se convirtió en presa. Tras una breve persecución mi computador de a bordo me alertó que la nave enemiga estaba cargando su motor de Frame Shift. Mi atacante huyó a la seguridad del hiperespacio dejando tras de si un rastro que yo podría haber seguido de haber contado con el scanner necesario para analizarlo. Pero la verdad tampoco me interesaba una persecución por el espacio. Yo tenía que vender estas obras de arte y el aprendiz de pirata que me atacó seguro estaba ocupado lamiéndose las heridas. Por esta vez tuve suerte, la próxima ocasión tal vez me enfrente a un Cobra o a un ASP Explorer y ya será otra la historia.

Elite: Dangerous es un juego capaz de brindar momentos como el que describo. Luchas a muerte en las cuales la adrenalina fluye al máximo y el pulso tiembla a mil. Pero momentos como este son una rareza en un juego que otros han caracterizado de manera muy acertada como Euro Truck Simulator en el espacio.

It’s Capitalism, Stupid!

Elite: Dangerous es la cuarta entrega en la franquicia de combate y comercio espacial que se iniciara en 1984 con el revolucionario Elite, uno de los primeros juegos en usar modelos de forma tridimensional en computadoras hogareñas. A elite le siguieron sus secuelas, Frontiers: Elite II en 1993 y Frontiers: First Encounters en 1995. Finalmente, y tras muchos años de espera, la cuarta entrega esta entre nosotros. Elite: Dangerous es otra de las recientes historias de éxito del financiamiento colectivo, el juego de Frontier Developments acumuló una para nada despreciable suma de más de un millón y medio de dólares en su campaña en Kickstarter.

Al igual que sus predecesores, Elite: Dangerous es un juego de mundo abierto que gira en torno a una muy completa simulación de mercado y al combate espacial en tres dimensiones. A diferencia de los anteriores juegos de la franquicia, Dangerous es el primero en integrar elementos multijugador y un mundo masivo compartido entre sus usuarios. El juego cuenta con tres modos de juego: Solo, On-Line e instanciado por equipos. A pesar de que el modo Solo hace las veces de una campaña para un solo jugador, siempre es necesaria la conexión a Internet para acceder a Elite, ya que el juego computa distintas estadísticas de facciones y fluctuaciones de precios incluso cuando estamos jugando por nuestra cuenta. Este último punto tiene bastante enojada a la comunidad, en especial a los backers originales del proyecto, a quienes les había sido prometido un modo para un solo jugador off-line. El modo Online, por otro lado, funciona por instancias.

De manera que si estamos jugando conectados con alguien más es posible que acabemos en instancias de juego distintas, aun si saltamos al mismo sistema estelar. También son bastante precarios los mecanismos de comunicación entre jugadores. El chat incorporado en los sistemas de la nave es funcional, pero se extraña la chance de realizar misiones en conjunto. Ya que el juego no divide las recompensas ni nos permite intercambiar créditos con otros jugadores (podemos intercambiar carga, pero hay que saber usar bien el mecanismo de Cargo Scoop)

Nuestros primeros pasos en Elite: Dangerous son tal vez los más difíciles y frustrantes. Comenzamos el juego con apenas un puñado de créditos en nuestro haber y un Sidewinder, la nave más básica que el juego tiene para ofrecer. Afortunadamente, el Sidewinder es básico pero no inútil, y con esta nave podemos lanzarnos a la aventura de la forma que más creamos conveniente. Eso es lo bueno de Elite Dangerous, en cada paso que tomemos en el juego tenemos una enorme libertad de decisión sobre nuestro destino.

Sin embargo en esos momentos iniciales vamos a tener que enfrentarnos a una curva de aprendizaje algo pronunciada, en especial porque los tutoriales básicos de juego son bastante limitados. Aprender a realizar correctamente tareas como acoplar con el hangar en las distintas bases espaciales o recoger objetos en pleno vuelo puede llevar más de un intento y algún que otro viaje a Youtube en busca de videos tutoriales. Es probable que demande una buena cantidad de tiempo aclimatarse con cada uno de los sub-menúes de nuestra nave, con las diferentes funciones y los diferentes protocolos a seguir en cada una de las estaciones espaciales que podemos visitar. De igual manera acostumbrarnos a manejar la velocidad de viaje espacial y a leer correctamente el mapa también deparará algo de prueba y error. Con vergüenza admito que me costó horrores aprender a no pasarme de largo de mi destino deseado al viajar a velocidad supercrucero.

Una vez que superemos este empinado proceso de aclimatación las posibilidades que se nos abren quitan el aliento. Elite Dangerous nos da la chance de especializarnos en distintas profesiones. Por mi parte me volqué desde el comienzo por la profesión de comerciante. Comprando barato en un sector del espacio, para luego vender mis productos a mejor precio en un sector donde la demanda fuera más alta. El juego además nos brinda en cada puerto estelar la chance de aceptar misiones de todo tipo, para el comerciante, por lo general esto implica transportar carga entre una estación y otra, u obtener algún recurso que le este faltando a la estación en cuestión y traerlo de vuelta.

Pero pronto descubrí que podía hacer aún más dinero volcándome al mercado ilegal. Obteniendo bienes ajenos para vender en el mercado negro mediante la exploración de las zonas de conflicto en cada uno de los sistemas. Para eso necesitaba una nave más grande, así que decidí actualizar a un Adder, una nave multiproposito con un espacio de carga algo más grande, un mejor rendimiento de combustible y la chance de montar un sistema de armas extra para la defensa. Armado con dos compartimientos de carga extra y mi querido multicañón me lancé a explorar sectores más alejados en busca de mejores beneficios y más dinero.

La belleza de Elite esta en que los otros caminos que decidí no tomar son igual de complejos e interesantes. Podría haber actualizado a un Eagle y dedicarme exclusivamente a cazar piratas, recoger bountys, o volcarme al crimen y atacar a otros jugadores y NPCs inocentes, pero dado mi inexperiencia tal vez hubiera terminado como mi atacante de los primeros párrafos de este review. También podría haber equipado a mi Adder con sensores avanzados y más capacidad para combustible y lanzarme a explorar los rincones ignotos del espacio, volviendo luego a sectores habitados para vender mis datos de exploración. O comprar un rayo perforador y dedicarme a la minería. O transformarme en un vigilante y cazar criminales buscados o interceptar traficantes que lleven mercadería ilegal. Los caminos son muchos y extensos, y las posibilidades que brinda el mundo del juego parecen infinitas.

Dark Void

“Parecen”. Esa es la palabra clave. Por toda su variedad, su inmensidad y su promesa, en este momento Elite Dangerous es un juego fuertemente limitado por sus propias mecánicas de juego.

Tomemos el mundo de juego por ejemplo. La acción en Elite Dangerous se desarrolla en el año 3300 en una reproducción muy fiel de nuestra Galaxia. La Vía Láctea en Elite cuenta con 400 billones de sistemas estelares. Aproximadamente 150.000 de estos sistemas están construidos a mano con información astronómica del mundo real, el resto son generados por procedimientos mediante un algoritmo que utiliza estimaciones autenticas realizadas por astrónomos. Visitar la totalidad del mundo de este juego es una tarea imposible. El pequeño sector de la galaxia que esta habitado por humanos se encuentra dividido entre tres grandes facciones: La Federación, el Imperio y la Alianza. Más allá de algunas diferencias ideológicas (por ejemplo, el Imperio es la única de la facciones que acepta la esclavitud), no hay demasiada diferencia entre estos tres grupos a términos prácticos. Es llamativo que podemos alejarnos miles de años luz de nuestra posición inicial y las bases y estaciones espaciales que vamos a encontrar son exactamente iguales a las que vimos en la otra punta de la galaxia. Para ser un lugar tan grande, por momentos la Vía Láctea de Elite Dangerous se siente realmente pequeña.

En cada uno de los sistemas también podemos encontrar sub-facciones que responden a alguno de los tres grandes conglomerados. Al realizar misiones para una u otra facción, además de obtener una recompensa monetaria comenzaremos a ganar notoriedad tanto en la sub-facción como en su facción madre. Al mismo tiempo que inclinamos un poco la balanza de poder en el sistema y en la galaxia en general. La idea es interesante, y restará ver que pasa cuando Frontier empiece a “forzar” los acontecimientos generando eventos scripteados que hagan migrar a los jugadores hacía determinadas regiones. Pero por el momento el sistema de facciones se siente insustancial y el impacto que cada jugador tiene en los grandes acontecimientos de la galaxia es casi nulo.

Algo similar ocurre con cada una de las profesiones. Si bien los sistemas funcionan de manera aceitada y cada uno de los caminos a seguir tiene su propio encanto, tarde o temprano todos caen en un ciclo de repetición. Ingresar con mis primeros bienes ilegales a una estación espacial custodiada por naves de la federación fue todo un acontecimiento. Pero a la décima vez que realicé el mismo procedimiento ya se había transformado en rutina. Lo mismo ocurre con los largos viajes entre sistemas para lograr alguna ganancia mediante la manipulación de los parámetros de oferta y demanda. No por nada muchos llaman a este juego “Euro Truck en el espacio”. Por momentos el juego de Frontier y el de SCS se parecen bastante. Largos recorridos hacía un destino fijo que conviene acompañar con buena música. Claro que en Euro Truck nadie va a intentar volarnos en pedazos para robarnos la carga.

Tal vez la vida del pirata, vigilante o mercenario es la más interesante, ya que nos obliga constantemente a ingresar en batallas espaciales contra otros jugadores o contra naves controladas por NPCs. Pero este es también el camino más peligroso y en el que ponemos más en riesgo nuestra nave, sus mejoras y cualquier carga que llevemos. El juego tiene implementado un sistema de seguro que nos devuelve nuestra nave a cambio de una parte de su costo en créditos, pero no es conveniente abusar de nuestra suerte. Estas tareas no son recomendadas para el jugador novato.

Engage!

Las batallas de Elite: Dangerous son realmente estimulantes. Por falta de tiempo (¡y de créditos!) no pude probar todas las naves, pero tanto el Sidewinder como el Adder se manejan de forma excelente, y presentan diferencias importantes entre ellas. El manejo de nuestros movimientos puede marear un poco al comienzo, pero una vez que la tomemos el pulso al uso de los propulsores laterales, inferiores y superiores es posible realizar maniobras complejas de manera bastante intuitiva. No pasó mucho tiempo hasta que aprendí a girar sobre mi enemigo teniéndolo siempre en la mira y sin perder el control de mi nave.

El arsenal de armas con las que contamos es pequeño pero bastante variado. Tenemos distintas armas láser cuya cadencia de tiro esta limitada por el calor que generan en nuestros sistemas, y armas balísticas para las cuales es necesario comprar munición. También contamos con misiles, minas y torpedos, pero hay que tener cuidado porque las municiones para este tipo de armas son realmente costosas. Además de las armas es posible equipar a nuestras naves con distintos sistemas de escaneo y contramedida. Como por ejemplo la opción de pasar un scanner por la bahía de carga de otra nave para revelar su contenido, o de desplegar una torreta buscadora de calor que intercepte a los misiles y torpedos enemigos.

Afortunadamente, el manejo general de la nave en Elite Dangerous es muy bueno. Complejo e intuitivo al mismo tiempo, con los atajos de teclas justos y necesarios para tener rápido acceso a las funciones más importantes y una excelente implementación de menús a la izquierda y derecha de nuestro personaje a los que podemos acceder solo con girar la cabeza (botón central del mouse, aunque me imagino que debe ser glorioso con Oculus Rift). Para probar el juego usé principalmente la combinación de mouse y teclado y lo encontré completamente jugable. También se puede controlar la nave con bastante precisión utilizando un pad de Xbox 360 u One, pero hay que tener el teclado a mano para acceder a los atajos de funciones. Por supuesto, la opción ideal es utilizar un flightstick con acelerador, como el Hotas Warthog. Los auténticos fanáticos del género harían bien en invertir en un buen dispositivo de este estilo para sacarle el mayor jugo posible a la experiencia.

Esta excelente jugabilidad se ve reforzada por una experiencia audiovisual de primer nivel. Elite: Dangerous nos presenta la que tal vez sea la más espectacular visión del espacio exterior vista hasta ahora en el medio. Las gigantescas estrellas que dominan cada uno de los sistemas y nos dan la bienvenida cuando abandonamos el hiperespacio ocupan toda la pantalla y nos inundan con su luz (y su calor! No se acerquen demasiado!!). Los planetas lejanos, van haciéndose más grandes a medida que nos acercamos y revelan bellas texturas y trabajos de luz y sombra. Las estaciones espaciales que giran con gracia sobre su eje y presentan diseños muy trabajados. Y por supuesto, nuestras naves, grandiosamente diseñadas y llenas de detalle. Es una pena que no tengamos acceso a una vista exterior para admirar mejor los diseños, aunque la gente de Frontier prometió agregar la posibilidad de hacer EVA (extra vehicular activities) más adelante.

Desde lo técnico, en la maquina utilizada para el review (I5 4570 / GTX 770 2MB / 8GB de Ram) el juego se mantiene cerca de los 60 FPS en casi todo momento con todos los detalles al máximo. He experimentado algunos glitches gráficos y bajones inesperados de FPS en algunos momentos puntuales pero por suerte ha sido la excepción y no la norma. Tal vez el único punto mediocre es la forma en la que esta aplicado el antialiasing. Los jaggies se vuelven muy notorios aún aplicando alguna de las opciones de AA existentes (FXAA, MLAAx4, y SMAA) y hasta haciendo downsampling a resoluciones mayores con DSR. Esta falla se hace especialmente evidente al acercarse a alguna estación espacial, donde los serruchos cantan presente en el modelado de las estructuras.

Otro elemento excelente de Elite Dangerous es el sonido, en especial el sonido de los motores de nuestra nave al acelerar y desacelerar. Además de estar perfectamente logrados, lo bueno de estos efectos es que además logran transmitir con gran fidelidad la sensación de velocidad. Al oir el rugido de nuestros motores casi podemos sentir como nuestra nave se impulsa hacía adelante, se detiene o cambia de orientación. Y eso en un juego de este estilo es muy importante. También se llevan un aprobado los sonidos de las armas, tantos los disparos como el lejano sonido de impacto en el metal que hacen nuestras balas al golpear contra el chasis de una nave rival. Es algo científicamente incorrecto, pero se lo perdonamos a Frontier porque es un feedback muy necesario a la hora del combate.

The Sky is the Limit

A poco más de un mes desde su lanzamiento oficial encuentro difícil recomendar Elite: Dangerous para aquel que no sea ya un fanático empedernido del género de los simuladores espaciales. La producción de Frontiers Developments descansa sobre unos robustos sistemas de juego, en especial en lo referido a la progresión en las distintas profesiones y al excelente combate espacial. Pero los momentos de adrenalina y acción en Elite Dangerous se intercalan con largos periodos de tiempo en los que no pasa absolutamente nada y solo estamos viajando de una dirección a otra. Esto es cierto incluso para aquel que se dedique a la piratería o a cazar recompensas, ya que primero hay que buscar a nuestros blancos en la fría vastedad del espacio. Por otro lado, los amantes del género de simulación y de la gestión económica seguramente encontrarán mucho para disfrutar en Elite: Dangerous. Como ya dije anteriormente, si les gusta Euro Truck Simulator, este juego es muy similar en su concepción, pero con armas láser y torpedos espaciales.

Al momento de realizar este review la mayoría de los sistemas de elite se sienten con falta de desarrollo. Todas las profesiones llegan a un punto muerto donde la única forma de progresar es realizar las mismas acciones una y otra vez hasta el cansancio. Para colmo, por el momento el único objetivo importante es amasar dinero para comprar mejores naves y mejores accesorios para las mismas. Es posible hacer carrera en alguna de las tres facciones, pero más allá de desbloquear permisos de acceso a distintos sistemas estelares (por ejemplo, para poder visitar La Tierra hay que obtener un permiso de La Federación) no hay mucho más para disfrutar o explorar dentro de este sistema.

Todo esto tal vez pueda explicarse de manera muy sencilla: Elite Dangerous es un juego incompleto. El listado de promesas e ideas que Frontiers Development tiene para el futuro del juego es muy extenso y estimula la imaginación. Desde la posibilidad de ingresar en la atmósfera de los planetas hasta la introducción de naves tripuladas por más de un jugador. El futuro de Elite: Dangerous es muy prometedor.

Por el momento tenemos a nuestra disposición la fundación de esa gran idea. Tenemos aquí los huesos de un nuevo ser que los chicos de Frontiers planean ir desarrollando poco a poco. Y a pesar de que el juego se siente en una etapa preliminar, no puedo evitar volver a el. Hay algo terriblemente intoxicante en entrar a la cabina de mi nave, llenar mi bahía de carga con componentes electrónicos… y tomar la segunda estrella a la derecha, y todo recto hasta el amanecer.

Elite: Dangerous - Review
Gameplay95%
Graficos85%
Música y sonidos90%
Multiplayer70%
Lo bueno:
  • Sensación de libertad que quita el aliento.
  • Excelente control y gran sistema de combate.
  • Aspecto audiovisual muy cuidado.
Lo malo:
  • La mayoría de los sistemas se sienten con falta de desarrollo.
  • Hacen falta más opciones de interacción entre jugadores.
  • Mala implementación de Antialiasing.
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (6 Votes)
89%