Luego de haber lanzado Saints Row: Gat out of Hell en el 2015 y Agents of Mayhem en el 2017, pasando ambos al olvido sin pena ni gloria, Deep Silver y el estudio Volition regresan al universo de Saints Row para darle a la franquicia una nueva (o quizás última) oportunidad en forma de reboot. Ambientado en la ciudad ficticia de Santo Ileso (claramente inspirada en Las Vegas) y manteniendo algunos de los excéntricos elementos que hicieron resaltar a la IP en sus cuatro principales iteraciones, esta nueva entrega apunta y apuesta a un público cansado de lo políticamente correcto y que busca divertirse con una buena dosis de acción de vieja escuela y sin escrúpulos, tal como lo hacían los primeros Grand Theft Auto (en tercera persona).

En esta extravagante ciudad reinada por los Panteros (los musculosos amantes de los fierros, tanto del gimnasio como de vehículos), los Idols (un grupo de anarquistas aferrados a la vida de clubes nocturnos, la era digital y el color rosa) y los Marshalls (la típica corporación militar privada), un inusual grupo de amigos decide formar su propio imperio criminal luego de ser despedidos o traicionados por las mencionadas facciones. Con un set habilidades tan únicas como desmedidas para causar estragos a gran escala, nuestro trabajo como el jefe o jefa de Los Santos (llamados así luego de haberse establecido en una iglesia como base de operaciones), será el de consolidar poco a poco nuestro dominio sobre el territorio de Santo Ileso hasta intentar borrar del mapa a las bandas rivales.

Para ello, contaremos con una mecánica de construcción de diferentes negocios a lo largo de la ciudad, similar a cómo funciona la Villa de los Auditore en Assassin’s Creed II. A medida que más estructuras hagamos, más ingresos de dinero recibiremos. No obstante, las edificaciones por sí solas no garantizan un gran flujo de ingresos. Para maximizar las ganancias, tendremos que cumplir objetivos específicos de cada lugar, como también eliminar las amenazas de las pandillas competidoras que merodean los alrededores. Ya sea el garage, la base de nuestro grupo de rol o un negocio de tacos (enmascarado como una red de distribución de droga), las misiones opcionales para incrementar los dividendos, ofrecen una gran variedad de actividades.

Lo mismo no se puede decir de las quests secundarias propiamente dichas, los coleccionables y otras actividades complementarias que ofrecen poco incentivo al jugador. Entre ellas tenemos misiones de entregas de mercadería contrabandeada o robada (ya sea con vehículos terrestres o aéreos), decenas pallets de droga o basureros en los que zambullirse para encontrar dinero e ítems, respectivamente, o sacar fotos para desbloquear puntos de fast travel u obtener objetos de diferentes tamaños para decorar nuestra base principal.

Cuando más brilla Saints Row, es cuando más se aleja de la modalidad open-world. El principal atractivo del juego son sus misiones primarias que ofrecen un guión tan sarcástico como entretenido, además de presentar una gran dosis de gameplay old-school sobre todo a la hora de la acción en persecuciones o defensa de vehículos. A pie, el juego ofrece una gran cantidad de habilidades (activas y pasivas) como también de perks que nos ayudarán a la hora de enfrentarnos a grandes hordas de enemigos. Las ranuras de los perks son un tanto costosas (de modo que habrá que buscar la manera de hacer dinero rápido) mientras que las habilidades solo tiene slots para cuatro activas, y hay suficientes para elegir varias de ellas para diferentes tipos de situaciones.

Por otro lado, así cómo podemos notar los puntos fuertes de Saints Row después de un par de horas de juego, los puntos malos, o que arruinan la experiencia, son evidentes desde casi el comienzo del mismo. En primer lugar, la sensación de las armas al disparar, excepto por el lanzador de misiles, se siente un tanto antigua y parar nada satisfactorio. El hecho de que el juego no cuenta con un sistema de cobertura además de presentar una espantosa interfaz de usuario (sobre todo los íconos de los enemigos), tampoco ayuda mucho. Los takedowns, que son la única forma de recuperar salud y se pueden realizar siempre y cuando el adversario no tenga armadura, muchas veces vemos que sus animaciones se buguean y terminamos derribando o pegándole al aire. La cantidad de errores de animaciones o físicas es bastante notorio y extenso, y definitivamente no habla bien del control de calidad de Volition.

Los controles con teclado y mouse, al menos por defecto, necesitan un poco de configuración manual. Al apuntar, por ejemplo, la mira tiene un ligero auto-aim que resulta sumamente molesto, y recomiendo desactivarlo antes de comenzar el juego. Los autos se controlan como un arcade de carreras sin ningún problema incluso cuando hacemos drift, aunque los helicópteros sí necesitan ajustes manuales. En algunas misiones de robo de dinero, al apretar la A o D, parece como el vehículo se acelerará repentinamente hacia un costado y que la carga que llevamos inevitablemente se dañe.

La optimización en PC tampoco es un aspecto a favor. Si bien los requisitos recomendados para 4K con un Ryzen 9 5800X y una RTX 3080 Ti, hay muchas zonas en las que el juego (con un 5950X y una 3080 Ti) funciona a 40 FPS. Obviamente estamos hablando de 4K con todos los detalles al máximo y ray tracing (solo tiene oclusión ambiental por trazado de rayos), pero aún así no es un juego que sea muy vistoso ni que mucho menos justifique tanto hardware. Además, es realmente extraño que los desarrolladores no hayan implementado DLSS de Nvidia, o al menos FSR 1.0 o 2.0 de AMD, considerando que el juego se regaló en una promoción con GPUs del equipo rojo.

Siguiendo con la optimización, también lo probamos en 1080p (con detalles al máximo pero sin ray tracing) con una laptop con un Core i7-7700HQ y una GTX 1070 Mobile (que sería como una 1060 de escritorio) y el rendimiento es igual de malo que con la configuración para 4K. En el corazón de la ciudad, en muchas zonas funciona a 50-60 FPS, pero en otras tantas apenas llega a 40, y no precisamente porque en esas áreas el juego se vea mejor. El juego cuenta con tres API (DX11, DX12 y Vulkan), y no hace falta decir que si tienen Nvidia, es preferible DX11 o Vulkan, y si tienen DX12 es recomendable AMD. Otro punto que quizás no sea necesario remarcar (pero lo hago de todos modos) es que la opción de oclusión ambiental vía trazado de rayos sólo está disponible en DX12, y la diferencia visual en Ultra realmente se hace notar.

La actuación de voces es indudablemente lo mejor del juego, con diálogos que se sienten sumamente naturales gracias a su alto nivel de sarcasmo y humor negro, más aún viendo cómo muchas de las misiones logran parodiar de manera burlesca muchas situaciones cotidianas de la vida, pero en un contexto de muertes y rivalidades sin sentido. En este aspecto, este reboot quizás ofenda a la generación de cristal con algunas de sus líneas de diálogos o misiones, pero sin dudas sabrá cómo entretener a todo el resto. Las estaciones de radio, como todo juego del estilo, cuenta con varios géneros incluyendo heavy metal (de la mano de Nuclear Blast), country, techno, retro y clásica, como también varios podcasts. Las canciones no son necesariamente nuevas, pero algunos temas como “Sound of da Police” van como anillo al dedo para las persecuciones policiales.

Sin demasiadas expectativas de por medio, debo admitir que, por momentos, este reboot de Saints Row se hizo bastante entretenido gracias a su disparatado y original repertorio de personajes, una total indiferencia hacia ciertos grupos sociales, y los segmentos llenos de acción para exacerbar la ridicula pero divertidamente irónica narrativa que presenta el juego. Lamentablemente, si bien los desarrolladores se quedaron cortos de ideas para el contenido secundario o endgame, más cortos aún se quedaron con el presupuesto que les dio el publisher, lo cual termina lastimando el disfrute del juego casi en su totalidad, como también el posible futuro de la franquicia. Con el historial de pocas ventas que tuvo Agents of Mayhem, causando numerosos despidos en Volition, me temo que este podría ser el último juego open-world del estudio si Deep Silver no logra recuperar los costos de inversión y obtener una ganancia mínimamente rentable.

Saints Row se lanzará este 23 de agosto en PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series S|X y PC vía Epic Games Store por u$s 59.99 para su Edición Estándar y u$s 89.99 para su Edición Gold, que incluye el Pase de Expansión y otros agregados. También hay una Edición Platinum por u$s 99.99 que incluye Saints Row: The Third Remastered, pero Epic Games lo regaló entre agosto y septiembre del 2021, de modo que la gran mayoría de los usuarios de PC probablemente ya lo tengan en sus bibliotecas. El juego en varios países de Latinoamérica como Argentina o Colombia, la Edición Estándar cuesta alrededor de u$s 23 (o menos), y por ese precio quizás valga la pena darle una oportunidad si están sedientos de un juego open-world al estilo GTA. Si no se hacen muchas expectativas por el precio que están pagando, quizás se entretengan más de lo que creen, sobre todo si lo juegan con un compañero ya que tiene soporte para cooperativo. De lo contrario, miren para otro lado y esperen a GTA 6.

Este análisis fue realizado con un código de prensa proporcionado por Deep Silver/Volition.

SAINTS ROW - Review
Historia80%
Gameplay65%
Gráficos70%
Música y Sonidos75%
Optimización60%
Multiplayer70%
Lo bueno:
  • Políticamente incorrecto en muchos aspectos, lo cual en definitiva lo hace divertido y llevadero.
  • Misiones principales entretenidas y con mucha acción.
  • Mucho humor con díalogos y escenas sumamente bizarras.
Lo malo:
  • Gameplay y gunplay desactualizado y poco prolijo. Numerosos bugs en animaciones y físicas.
  • Gráficamente es un tanto genérico y la temática desértica no ayuda tampoco. Mala optimización en PC, además de no contar con FSR ni DLSS.
  • Contenido secundario repetitivo y con poco incentivo para hacerlo.
70%Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Votes)
54%