Cuando tuvimos la posibilidad de probar al excepcional Dark Core RGB PRO SE de Corsair, nos deslumbró descubrir una tecnología que propone un mundo de precisión y velocidad sin cables, y con todas las prestaciones de cualquier alta gama de los más importantes fabricantes, algo impensado hasta ese entonces.

Por suerte, la marca del logo de la embarcación ya no nos obliga a pensar en modelos premium exclusivos para poder aprovechar estas increíbles tecnologías, y si bien el Ironclaw RGB Wireless que nos toca revisar hoy no cuenta con todo el catálogo completo de innovaciones, promete el mismo nivel de velocidad de respuesta que los mejores del rubro.

Corsair ha renovado las cajas de la nueva línea de ratones, entre los que se encuentra el Ironclaw RGB, presentando una cara frontal en pleno amarillo de la marca, en donde ahora se puede ver más claramente la imagen del producto y el característico logo del ecosistema iCUE. Para estos modelos, el cartón utilizado es el de los blandos, del estilo cartulina, con impresiones satinadas y resaltados en hot stamping para las fotos.

Si bien la estructura general no parece ser demasiado fuerte, en su interior cuenta con un refuerzo de cartón de mayor dureza que le da la resistencia suficiente para que el ratón permanezca en su lugar y no sea golpeado, gracias a una cúpula de acetato que lo sostiene firmemente. También lo acompañan un cable USB-microUSB de 1.8mts para la carga y conexión directa, el receptor para la conexión wireless “Sipstream” (de la que hablaremos más adelante), y un adaptador hembra-hembra de USB a microUSB para poder conectar el receptor al extremo del cable de carga, así no hace falta acceder al panel I/O de nuestro sistema para alternar entre ambas modalidades. Complementan al paquete el correspondiente manual y folletos de garantía.

  • Botones de progreso: 10
  • DPI: 18.000 DPI
  • Sensor: PMW3391
  • Tipo de sensor: Óptico
  • Retroiluminación del ratón: 3 zonas RGB
  • Memoria a bordo: Sí
  • Perfiles de memoria a bordo: 3
  • Tipo de botón del ratón: Omron
  • Conectividad: Inalámbrico, cableado
  • Durabilidad del botón del ratón: 50M L / R Click
  • Tipo de agarre: Palma
  • Peso: 130 g
  • Software CUE: Compatible con iCUE
  • Cable: Fibra trenzada de 1,8 m
  • Tipo de juego: FPS, MOBA
  • Tasa de informe: Seleccionable a 1000Hz / 500Hz / 250Hz / 125Hz
  • Duración de la batería: SLIPSTREAM 2.4GHz: Hasta 30 horas con iluminación estándar o 45 horas con luz apagada | Bluetooth: hasta 40 horas con iluminación estándar o 60 horas con luz apagada
  • Tipo de Batería: Polímero de litio recargable

Como su nombre lo indica, el Ironclaw RGB Wireless es una revisión de su homónimo cableado, pero Corsair no se conformó con quitarle el cable a un diseño ya establecido, sino que le dieron formas más agresivas y un puñado de más funcionalidades, empezando por mayor cantidad de botones, llegando a un total de 10, todos programables.

Las tres botones extras, en comparación con su antecesor, se agregan en el lateral izquierdo, donde generalmente se encuentran los dos botones adicionales que funcionan de cursor por default. Ahora hay un tercero en el medio de donde se encontraba el par original, y un nuevo par más adelante, ofreciendo una textura diferente para destacar su especial funcionalidad. El diseño del ratón es atractivo y definido por zonas, con algunas partes más rugosas, de textura engomada para mayor agarre, y la parte más suave destinada a los botones principales y la palma de la mano.

Quizá es un tanto cuestionable el sufijo RGB en el título de este modelo, que al igual que en la versión cableada, se limita a meros destellos de retroiluminación en unas atractivas bandas frontales, el logo de la marca donde se apoya la mano, la rueda de scroll, y los indicadores de perfil laterales. No se ilumina como otros estrafalarios ejemplares que hacen todo el honor posible a esta característica, pero sí lo hace con elegancia, y el efecto de iluminar hacia adelante es un espectáculo que merece ser apreciado.

La forma del Ironclaw se ajusta perfectamente al general de tamaños de manos, pero está enfocado más que nada para con aquellos manos grandes y que prefieren el agarre en forma de palma, algo que se pone en evidencia ni bien apoyamos la mano -comodamente- sobre el mouse. Si bien su diseño es clásico o poco revolucionario, y puede llegar a pasar desapercibido en nuestros escritorios, el resultado final es de una estética muy interesante y una clara representación del nivel de construcción al que nos tiene acostumbrados Corsair.

Como lo dictan las más modernas propuestas del rubro, el Ironclaw RGB Wireless cuenta con un sensor PMW3391 de 18,000 DPI (igual al del Dark Core RGB PRO SE), los obligatorios switches Omron, y promete latencia de menos de un milisegundo al estar conectado mediante el dongle WiFi dedicado de 2.4GHz, que realmente no presenta nada de lag al utilizarlo normalmente. Como lo mencionamos anteriormente, este dongle funciona bajo la nueva modalidad Slipstream de la marca, que al igual que hacen los routers WiFi para dar internet, elige entre diferentes canales (3 en este caso) para obtener la mejor conexión posible dentro del ambiente en el que lo estemos utilizando, y realmente no se han presentado ningún tipo de inconvenientes al momento de aprovechar esta conectividad.

Donde sí se siente la diferencia es con la conexión bluetooth, que sí presenta algo de latencia perceptible en algunos títulos de alto vértigo como los shooters en primera persona. Si bien no es algo aparente desde un principio, se siente mucho en la forma a la que acostumbra jugar cada uno, y si se observa con detalle cómo reacciona el puntero del mouse en pantalla, también se puede notar.

Probablemente, la mayor ausencia de todo este conjunto inalámbrico sea, justamente, la de la carga inalámbrica que Corsair implementó en otros ratones de alta gama, que a fin de cuentas era un agregado de lujo que además obligaba a gastar un poco más en un mousepad que incluya esta característica, como vimos en el MM1000. La ausencia, después de todo, es en favor de abaratar costos, aunque no tanto como uno podría esperar, ya que el Ironclaw RGB Wireless cuesta tan solo 10 dólares menos que el Dark Core RGB PRO SE con carga Qi, y lo mismo que el Dark Core RGB PRO (u$s 79.99). Claro está que, al margen de que todos estos comparten el diseño con agarre tipo palma, el del Ironclaw es más específico para manos grandes como habíamos mencionado previamente.

Al igual que otros ratones de la marca, tampoco existe la chance de personalizarlo mediante la conectividad bluetooth, por lo que hay que estar preparados para llevarse perfiles guardados en hardware si uno desea mantener sus preferencias cuando juega de visitante en algún otro lugar.

Si bien Corsair promete cincuenta horas de uso de batería con los LEDs apagados al conectarlo por bluetooth, y 24 horas al estar conectados por el WiFi dedicado, en nuestra experiencia alcanzó unas 25 horas en uso mixto, lo cual demuestra que es bastante difícil alcanzar el máximo del que habla la marca. Igualmente, gracias a la posibilidad de recurrir al cable en cualquier momento, no está nada mal esa cantidad de horas para poder aprovecharlo, lo que significaría que un usuario normal, que trabaja y no pasa frente a la PC más de 3 horas por día, solo necesitaría cargarlo una vez por semana.

Como no podía ser de otra manera, el software iCUE saca el máximo provecho del rendimiento y la personalización del Ironclaw RGB Wireless, con la personalización completa de la iluminación RGB y sincronización con otros dispositivos que soportan iCUE, además de reasignaciones de botones y programación avanzada de macros para los ocho botones del ratón. Todo esto siempre y cuando el mouse esté conectado en forma wireless 2.4 ghz con el dongle USB, o mediante el cable USB. La conexión Bluetooth no permite configuración con el software iCUE.

Si bien el Ironclaw RGB Wireless permite definir diferentes efectos de iluminación en tres zonas, la limitada cantidad de LEDs con la que cuenta el mouse, hace que dicha característica se sienta un poco tímida o desaprovechada, perdiendo terreno frente a competidores que permiten una mayor profundidad de personalización, o simplemente en comparación al ya mencionado Dark Core RGB PRO que se luce coloradamente desde varios ángulos. Por supuesto, la personalización o cantidad de LEDs depende del gusto de cada usuario, de modo que tomarlo como un beneficio o una contra, es sumamente relativo.

El software nos permite configurar los ocho botones completamente programables con macros y reasignaciones de botones personalizadas, además de tasa de sondeo, DPI y otros ajustes más meticulosos. Al igual que en su previa versión, podremos almacenar en el mouse hasta tres perfiles de macros e iluminación.

Por último, el software iCUE nos permite hacer un test de superficie para optimizar el uso del mouse con diferentes tipos de mouse pads, ya sean de tela, rígidos u otros materiales, y la diferencia se hace notar inmediatamente al concluir el test, en el que deberemos mover el mouse en forma de espiral. Tanto para el test de superficie como para guardar los cambios en los tres perfiles, tendremos que conectar el mouse con el cable USB.

En definitiva, el Ironclaw RGB Wireless es la promesa cumplida de un concepto con el que se viene amenazando hace un par de años: todas las características y el rendimiento de un ratón cableado de alta gama, pero sin cables, ideal para aquellos con manos grandes o que prefieren el agarre tipo palma. Y en eso no falla.

Tanto por la calidad de construcción y su gran sensor como por su estilizado diseño y sus extremas características de rendimiento, este es uno de los primeros ratones inalámbricos que definitivamente ponen en duda la necesidad de estar conectados directamente a la computadora para poder tener lo mejor de este rubro, sumándole portabilidad a un catálogo de funcionalidades que ya de por sí es realmente excepcional.

Este review fue realizado con un sample proporcionado por Corsair Latinoamérica.

Mouse Corsair Ironclaw RGB Wireless - Review
Diseño90%
Construcción90%
Rendimiento80%
Packaging80%
Packaging90%
Lo bueno:
  • Todo lo mejor de la alta gama, pero además inalámbrico.
  • El mejor sensor óptico del mercado.
  • Diseño atractivo y elegante, ideal para aquellos con manos grandes y agarre con forma en palma.
Lo malo:
  • No se puede configurar mediante bluetooth
  • Implementación del RGB un tanto tímida
90%Nota Final
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84%