La esperada decimosegunda entrega principal de la saga Assassin’s Creed Valhalla finalmente está entre nosotros, continuando con la tradición de Ubisoft Montreal de brindarnos un gran mapa de mundo abierto con cientos de misiones, objetivos secundarios y otras actividades varias, acompañada de una narrativa que se divide entre la ambición del clan de los Cuervos liderados por Sigurd y su mano derecha y nuestro protagonista, Eivor, por asentarse en territorio británico luego de rehusarse a servir bajo un nuevo gobernante en su región, complementada con los enemigos de turno, que son una vez más la Orden de los Antiguos. Para aquellos que no lo sepan, esto se debe a que Valhalla está ambientado en el siglo IX, unos 200 años antes que el primer Assassin’s Creed y unos 900 años después de Origins, el cual a su vez toma lugar 400 años después de Odyssey, razón por la cual la Orden no era de los templarios en ese entonces.

Si bien está claro que la saga de los asesinos se ha alejado de sus raíces en cuanto al núcleo de su historia y algunos de sus cimientos, Valhalla -intenta- reincorporar el sigilo y sus respectivas mecánicas de mezclarse entre multitudes, al mismo tiempo que conserva las elecciones de diálogos y consecuencias que surgen de estas (introducidas en Odyssey), la cual le dieron a la ya anticuada fórmula open-world una bocanada de aire fresco.

No es ninguna novedad que la gran mayoría de los Assassin ‘s Creed son conocidos por su excesivo bloat (cantidad exorbitante de actividades de relleno e items para recoger) que terminan saturando tanto a los gamers recién llegados a la saga, como también a los fans de la misma. Por eso es que Ubisoft con Valhalla, ha eliminado las numerosas misiones secundarias a favor de Eventos de Mundo, que son una especie de encuentros casuales un poco más espontáneos, que se originaron en los MMORPG y podemos encontrar hoy en día en muchos títulos open-world (como Red Dead Redemption II o The Witcher III, entre otros), e inclusive en varias IPs de Ubisoft.

Para compensar la falta de quests secundarias, Valhalla rellena el mapa con cientos de misterios a resolver (entre los que se encuentran jefes de alto nivel), tesoros con diferentes tipos de piezas de equipamiento (armas y armaduras) y materiales, hojas de tatuajes y los mencionados eventos del mundo. Al margen de que todo esto es puramente opcional, la cantidad de íconos en el mapa es, una vez más, descomunal, y se termina sintiendo igual o peor de agobiante que la desmesurada cuota de coleccionables o misiones secundarias de previas iteraciones. Llega un punto en donde el sólo hecho de recorrer el mapa se siente pesado y cansador, y es como si los cofres hubieran sido puestos de manera aleatoria sin considerar lo abrumante que es para el jugador tener que andar haciendo las tareas impuestas por los desarrolladores.

La raíz del problema es principalmente las grandes -y vacías- distancias entre los diferentes puntos de sincronización e inclusive entre los mismos tesoros u objetivos secundarios, haciendo que el mapa se sienta un tanto deshabitado y aburrido de transitar. Aquí es cuando nos percatamos de que la eliminación de misiones secundarias -quizás- fue un arma de doble filo, considerando que la motivación para recorrer los largos trayectos es sólo para satisfacer nuestro trastorno obsesivo compulsivo de limpiar los íconos del mapa, que en definitiva nos terminan inquietando si vemos algo sin recoger, o resolver. Y digo resolver porque en muchas ocasiones muchos de los tesoros están en algún subsuelo, casa o castillo al que tendremos que encontrarle la entrada (ya sea rompiendo una ventana de madera o rompiendo con flechas el barrote que traba la puerta del otro lado), haciéndonos perder mucho más tiempo del que debería al presentarse como una suerte de mini-puzzle, que termina siendo más frustrante que casual.

Sumado al grindeo repetitivo y en parte innecesario, otra característica de Valhalla es el asentamiento (similar al sistema de Homestead de Assassin’s Creed III) que tendremos que construir una vez llegados a Inglaterra. Para actualizarlo, no obstante, nos veremos obligados a hacer varios raids (o asaltos, cuyo nivel de variedad es nulo y el nivel de requerimiento a veces es bastante alto) si queremos que nuestra base realmente florezca y nos de beneficios a corto y largo plazo, y de paso sumergirnos en narrativas complementarias, como la de Asgard (por mencionar una). El resto de las actividades a modo de minijuegos, incluyen el juego de dados Orlog, una competencia de tomar cerveza (ambas para apostar y obtener monedas de plata, la moneda corriente) y un gracioso duelo de rima de palabras al estilo Monkey Island, que nos servirá para aumentar el nivel de carisma y así desbloquear opciones de diálogo adicionales que nos beneficiarán en determinadas situaciones y misiones.

Aunque cueste creerlo, el problema de Valhalla no radica en todo lo mencionado, sino en su mal estructurado ritmo de juego y algunas de sus características más básicas y esenciales, y con esto me refiero no sólo a su monótono y desabrido sistema de combate, sino también a la deficiente inteligencia artificial de los enemigos y al desastroso despliegue técnico en cuanto a físicas, optimización y otros factores, que hacen que esta prometedora entrega de la saga Assassin’s Creed sea una de las peores que hemos jugado hasta la fecha en cuanto a control de calidad.

La cantidad de glitchs que he visto durante los enfrentamientos y al explorar el mapa es verdaderamente vergonzoso. Enemigos que warpean hacia atrás al golpearlos o se quedan caminando en círculos, o arqueros que literalmente se quedan parados sin hacer nada (como persona que da un discurso y no sabe gesticular). Eivor que se queda colgado del aire (de algún que otro polígono está de más) o trabado en algunos lugares (ya sea con o sin el caballo, el cual a veces camina en dos patas), o NPCs que desaparecen, entre otras cosas. Sin mencionar que en más de una oportunidad tuve que salir al menú del juego por game-breaking bugs que no me dejaban otra alternativa. En una oportunidad, estaba subiendo una escalera y se trabó la animación de Eivor, al mismo tiempo que un arquero me tiraba flechas desde arriba, de modo que no podía bajar (porque estaba trabada la animación) ni subir, porque me bloqueaba el arquero que estaba arriba. Al estar «en combate», la única opción fue salir al menú, ya que Fast Travel no se encuentra disponible al estar peleando o los enemigos en alerta. Y si no salía al menú, me iba a matar y perder todo el progreso -que al final terminé perdiendo de todos modos, y fue casi una hora de juego perdida.

La optimización tampoco está a su favor. Aún con un Core i9-10900K y una RTX 3080 (ambos con overclock), en algunas áreas (como el pueblo principal de Noruega) el juego arroja no más de 40 FPS en 4K/Ultra High, lo cual es sumamente inaceptable tanto por el hardware utilizado, como también por la visual que, al margen de estar muy bien lograda en cuanto a arte, el sistema de iluminación a veces brilla por su ausencia, teniendo que recurrir a la suite de Reshade con ray tracing, para corregir y mejorar los niveles de brillo y contraste, además de cambiar la tonalidad de colores apagados o pastel para darle un toque más realista. Y si vamos al caso, no se ve mejor que, por ejemplo, Horizon: Zero Dawn (dejando de lado la temática), ni hablar de Red Dead Redemption 2, que está simplemente en otra categoría, tanto en gráficos como en nivel técnico, y la optimización de ambos está muy por encima de Valhalla.

Como siempre, los desarrolladores de Ubisoft son excelentes en cuanto al diseño de escenarios, ambientación general y nivel de detalles. Inclusive los personajes y sobre todo el modelaje de sus caras son un gran paso con respecto a previas entregas, pero las escenas cinemáticas una vez más carecen de emoción y está claro que estas no son el fuerte de Ubisoft. Las voces en general también hacen un buen trabajo más allá de sus rostros -muchas veces inexpresivos- no están a la par. La voz de Eivor hombre particularmente, es muy agradable al oído (contrario a Alexios y su tono pasado de copas), aunque de vikingo tiene poco y nada, contrario a la de Eivor mujer que es un poco más representativa.

Asimismo, la banda sonora muchas veces se siente un tanto ausente considerando los grandes compositores que estuvieron a cargo de la misma, y honestamente no hay mucho que resaltar más allá del track del combate (con los coros de Einar Selvik, que intentan imitar a los de Hellblade) y aquella del menú principal elaborada por el reconocido Jesper Kyd (responsable de la OST de Assassin’s Creed II) y Sarah Schachner (Assassin’s Creed Origins). Inclusive una vez llegados a lugares como Asgard y otros lugares (tanto míticos como mundanos, que no vamos a nombrar para evitar spoilers), los tres grandes compositores no estuvieron a la altura de lo prometido considerando sus previas obras y fama.

Pero volviendo al tema de la optimización, es completamente absurdo que después de tantos años, Ubisoft no pueda asegurar 60 FPS en 4K inclusive con una RTX 3090, y eso no habla para bien del equipo de optimización. El hecho de no poder implementar tecnologías como DLSS y trazados de rayos en tiempo real por estar asociados con AMD (contrario a Watch Dogs: Legion que cuenta con ambos al haberse asociado con Nvidia), tampoco es algo que beneficia al usuario de PC. Y AMD fue inteligente en hacer que Valhalla sólo utilice DirectX 12, porque saben muy bien que el equipo verde tiene un rendimiento adverso con esta API, mientras que AMD se beneficia. Y no es que sea partidario de una compañía u otra, ya que la optimización es un desastre sin importar la marca de GPU que usemos, pero quizás hubiese sido mejor al menos utilizar Vulkan (como lo hace Ghost Recon: Breakpoint o Rainbow Six: Siege en PC, o inclusive Assassin’s Creed Odyssey en Stadia ya que corre bajo Linux), en vez de una API que no sólo beneficia a AMD, sino que empeora el rendimiento para usuarios de Nvidia.

Sin mucho más para agregar, siendo un fan de la saga que ha jugado todas sus entregas (algunas de ellas al 100%) y tiene una gran colección de muñecos de todos los asesinos, tenía muchas expectativas por Valhalla y por el supuesto cambio de la fórmula (o plantilla) open-world que ya se venía repitiendo hasta el hartazgo no sólo en los Assassin’s Creed, sino también en muchos otros títulos del publisher. Evidentemente, al menos para mi, las modificaciones en cuanto a la eliminación de quests secundarias a favor de los eventos de mundo y los cientos de cofres y misterios, terminaron siendo no más que un maquillaje mal implementado debido a una clara falta de ideas originales por parte del estudio, lo que desemboca en última instancia en una estructura de juego desordenada, interrumpida y repetitiva, probando una vez más que cantidad no es sinónimo de calidad.

Además, el juego se presenta desde muy temprano como una experiencia que sabemos que nos va a llevar no menos de entre 45 y 50 horas para terminar la historia principal, unas 25-30 horas -o más- los objetivos secundarios principales, y otras 50 horas para completar todo lo que el juego nos ofrece. Nadie está en contra de que un juego dure mucho, siempre y cuando el contenido ofrecido sea de buena calidad y llevadero, lo cual no es el caso de Valhalla. Ya cuando vemos que hay enemigos  legendarios con nivel 350 o más (como las hijas del Rey Lear y algunas bestias míticas) y estamos recién en 70 u 80, sabemos que todavía nos faltan muchas horas para poder enfrentarlos, y no por falta de habilidad, sino simplemente por una cuestión de cómo está todo entremezclado para que nos dure no menos de 80 horas si queremos vencer a estos poderosos enemigos.

Y esto es un gran problema, porque el disfrute del jugador no debería pasar por eliminar cada icono del mapa, vernos obligados a hacer asaltos para actualizar el asentamiento, o recorrer grandes distancias solo para justificar, una vez más, horas de juego o contenido que en definitiva resulta superficial y muy poco memorable. Nos dan la ilusión de que no estamos forzados a hacer ciertas misiones secundarias o juntar items que en teoría no son necesarios, pero en mi experiencia la estructura de juego no hace que los deberes que nos da Ubisoft se sientan como tal.

Todo esto constituye un gran dilema, porque mientras que juegos como Valhalla vendan 3.5 millones de copias en su primer semana, y sitios como PC Gamer lo llamen el mejor Assassin’s Creed hasta la fecha, Ubisoft seguirá creyendo que están haciendo las cosas bien, cuando en realidad tendrían que darse cuenta que este ridículo collectathon enmascarado como entretenimiento, que continúa con el mismo armazón desde hace ya diez años, ya no da para más.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Ubisoft.

Assassin's Creed Valhalla - Review
Historia80%
Gameplay65%
Gráficos85%
Música y Sonidos75%
Optimización65%
Lo bueno:
  • Gran narrativa acompañada de un mejorado sistema de elecciones y consecuencias.
  • Los gráficos y ambientación de varias áreas de Inglaterra.
  • Los rostros de varios personajes.
Lo malo:
  • Uno de los peores de la saga en cuanto a despliegue técnico.
  • Combate aburrido y repetitivo, acompañado de una inteligencia artificial muchas veces deficiente.
  • Cantidad innecesaria e irrosoria de objetivos secundarios. Pobre optimización.
70%Nota Final
Puntuación de los lectores: (33 Votes)
65%

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