El renacimiento del RPG occidental no se detiene. Ese subgénero tan particular conocido por la algo confusa sigla de cRPG no ha hecho más que crecer y crecer en los últimos años. Algunos de los estudios que iniciaron este proceso, como InXile y Obsidian han dado el “gran paso” y ahora son estudios First Party de Microsoft, mientras que otros contendientes han surgido en el camino como los europeos Owlcat y ZA/UM.  Y todo esto sin mencionar a Larian Studios y su actual y titánica tarea de producir nada más ni nada menos que Baldur’s Gate 3.

Es precisamente InXile, el estudio de Brian Fargo y otros veteranos del genero RPG el que nos convoca hoy para analizar Wasteland 3, su última producción. Ya presenciábamos un pequeño milagro en 2014 cuando Wasteland, una franquicia perdida y olvidada de los años 80, tenía su primera secuela en Wasteland 2. Y ahora la tercera entrega llega en un contexto muy diferente tanto para el genero RPG como para la propia InXile.

Financiado en parte con la independencia que brindan los medios colectivos como Kickstarter o FIG, Wasteland 3 se lanza al mercado bajo el ala que todo lo abarca de Microsoft Studios, y su fantástico servicio de Gamepass. Se trata de un paso enorme para InXile, pero uno que sin dudas plantea dudas a futuro. ¿Será este el fin de la producción de cRPGs isométricos en busca de contentar a un público más amplio? ¿Veremos algún día un Wasteland 4? No lo sabemos. Pero estas no son preguntas que vamos a poder contestar en estas líneas, ni es el objetivo de esta reseña.

El objetivo de esta reseña, tras esta pequeña digresión, es analizar a Wasteland 3 como producto terminado. En esta nueva entrega, interpretamos una vez más el rol de los Rangers de Arizona, organización paramilitar encargada de traer algo de ley y orden al baldío postapocalíptico del medio oeste norteamericano. Tras el final aciago de Wasteland 2, los Rangers se encuentran ahora desesperados por material y recursos humanos, y una única luz de esperanza llega desde el vecino estado de Colorado.

En este estado del centro de los Estados Unidos, el apocalipsis no ha llegado en la forma de un paramo desértico azotado por las bombas, sino a la manera de un implacable invierno nuclear. La tundra congelada de Colorado plantea todo un nuevo desafío para los Rangers y una novedad en la ambientación para este tipo de ofertas postapocalípticas.

En la inhóspita Colorado se ha erigido una figura singular: Saul Buchanan, conocido por todos sus súbditos como “El Patriarca”. El trato es simple: El Patriarca otorgará a los Rangers los recursos necesarios a cambio de que estos lo asistan en la misión de poner bajo control a sus tres hijos rebeldes. El cuartel general de los Rangers envía a una fuerza de elite, el equipo Noviembre, a través de las montañas rocosas para cumplir esta misión.

Por supuesto, rápidamente todo sale mal y los jugadores se encontrarán al mando de los únicos dos sobrevivientes del Equipo Noviembre. Estos dos personajes representan a los “personajes jugables” del juego. La razón de que sean dos de ellos y no sólo uno es que todo Wasteland 3 esta pensado para poder jugarse en modo cooperativo, en un formato similar a lo visto en Divinity: Original Sin. Al jugar solo, sin embargo, la posibilidad de crear dos personajes en lugar de uno nos permitirá cubrir más terreno a la hora de repartir puntos en habilidades y características.

En ese sentido, Wasteland 3 es similar al juego anterior de la franquicia. En total vamos a poder controlar directamente hasta a seis miembros de nuestro equipo de Rangers. Hasta cuatro de ellos pueden ser creados por nosotros una vez que contemos con el cuartel de los Rangers, mientras que los otros dos casilleros pueden completarse con personajes compañeros que vamos a ir encontrando durante la aventura (si bien, si lo deseamos, podemos usar a varios compañeros más nuestros Rangers iniciales). Aún más, el grupo puede aumentar aún más su tamaño al sumar mascotas (gracias a la habilidad de “Animal Whisperer”) y otros compañeros especiales, aunque todos estos agregados serán controlados por la IA del juego, que no siempre se encuentra a la altura de los acontecimientos.

Un grupo de combate con tantos miembros es algo bienvenido en Wasteland 3 ya que la cantidad de skills que vamos a poder desarrollar es muy elevada. Una vez más, las habilidades de combate, exploración e interacción se dividen en varios subgrupos y categorías que incluyen cosas como Armas Pequeñas, Mecánica, Primeros Auxilios y, por supuesto, Reparación de Tostadoras. Hay una sola forma optima de jugar Wasteland 3, y esa es la de especializar a cada uno de nuestros Rangers en un puñado de skills determinados de forma que podamos afrontar la enorme cantidad de desafíos y chequeos de habilidad que nos arroja en todo momento el juego.

Con esto dicho, es en este sistema tan complejo donde aparecen algunos de los principales problemas de balance en Wasteland 3. De una manera similar. aunque no análoga. a lo que sucedía en Wasteland 2, existen algunos skills que son muchísimo más útiles que otros. Por ejemplo, habilidades como “Cosas Frikis” (Nerd Stuff) o Supervivencia son prácticamente obligatorias ya que facilitan muchísimo la exploración. Mientras que otras capacidades, como el skill de mecánica que permite controlar robots y torretas, presentan un elemento de desbalance bastante fuerte que vuelve triviales a la mayoría de los combates, incluso en dificultades elevadas.

Si bien estas habilidades presentan problemas de balance, lo cierto es que también abren mucho el abanico a la hora de resolver las diferentes misiones por distintos caminos que van desde la diplomacia hasta el genocidio. Wasteland 3 presenta un sistema de misiones muy bien estructurado y refrescantemente simple en relación con otros cRPGs modernos. A lo largo de las más de 40 horas que dura la campaña principal, nunca tuve problemas para orientarme y los objetivos de misión siempre fueron claros y concisos. Ayuda mucho a que la narrativa del juego organiza los eventos en tres misiones centrales muy claras: encontrar y poner en vereda a los tres hijos de Saul Buchanan, quienes están intentando ocupar el puesto de su padre por distintos medios.

Con estas misiones también aparecen decisiones morales dentro de Wasteland 3. Cada rincón de Colorado que visitemos estará habitado por al menos un par de facciones, y cada una de estas facciones ira formando una opinión de nuestro equipo de Rangers de acuerdo a nuestras acciones. En la mayoría de los casos, dichas facciones presentaran posturas ideológicas irreconciliables y nos veremos obligados a elegir con quienes aliarnos para lograr nuestros objetivos. Un ejemplo de esto se da en la región de Denver, habitada por el culto de los Gippers, quienes adoran a una IA conocida como el “Dios-Presidente Reagan” y se encuentran en conflicto directo con la vecina Comuna de las Maquinas, unos robots algo hippies y tal vez comunistas (al menos seguramente comunistas a los ojos del Dios-Presidente). Este tipo de dilemas, acompañados de un guion muy bien planteado y un gran sistema de diálogos, hacen que explorar el alocado Colorado de Wasteland 3 sea siempre una experiencia entretenida.

Cuando las palabras no bastan y hay que pasar a los tiros, Wasteland 3 utiliza un sistema ce combates por turnos muy aceitado que representa una mejoría enorme con respecto a Wasteland 2 desde el apartado mecánico. Lamentablemente, el sistema de combates se topa con un gran problema en su concepción. Esto se debe a que el sistema de iniciativa y turnos funciona mediante el movimiento total de cada grupo de contendientes y no de manera intercalada. Es decir, primero moveremos a todos nuestros hombres (en el orden que queramos) y luego moverán todos los enemigos. O bien a la inversa. El problema con esto es que el juego nos permite iniciar prácticamente todas las batallas haciendo uso del primer turno, y si contamos con las armas y habilidades necesarias es muy sencillo acabar con la oposición enemiga solo en un turno, o a lo sumo dos, casi sin sufrir daños significativos. Esto se vuelve aún más acuciante cuando podemos contar con nuestro poderoso vehículo/tanque, el Kodiak, presente en los encuentros aleatorios durante la exploración e incluso en varios combates clave de la narrativa central.

A pesar de este problema, el sistema de combate de Wasteland 3 es realmente muy bueno. Contaremos con un amplio arsenal de armas a nuestra disposición que van desde armamento convencional (pistolas, escopetas o rifles), hasta armas más alocadas como el Lanzador de Hurones Congelados (es exactamente lo que dice su nombre) o, mi favorita personal, el Desestabilizador de Ondas Cerebrales, un arma de nivel bajo y que casi no produce daño, pero que puede imponer el estado de “confundido” a casi cualquier enemigo y provocar que ataque a sus aliados.

Donde si Wasteland 3 se encuentra varios niveles arriba con respeto al juego anterior de la saga es en el departamento audiovisual. La ambientación de este nuevo titulo es mucho más sobrecogedora a lo visto antes en la franquicia, y un apartado gráfico mejorado hace mucho por vendernos la idea de la tundra postapocalíptica de Colorado, básicamente un infierno congelado en la Tierra. El diseño de los distintos mapeados y los efectos en pantalla están muy bien logrados, siendo tal vez los modelos de los personajes lo único que podría recibir una capa adicional de pintura.

El juego también cuenta con un trabajo de voces total para cada línea de dialogo, realizado por un gran equipo de actores de voz que brindan mucha personalidad a cada uno de los habitantes de Colorado. Algunas interacciones, incluso, se realizan con modelados completos de diferentes personajes clave, lo que potencia aún más a las mencionadas personalidades (puntos extra para el fantástico personaje de Victory Buchanan). Wasteland 3 también cuenta con una excelente banda sonora, apuntalada por la presencia de grandes temas que suenan durante algunas de las batallas claves de la aventura.

Un párrafo especial debería ser dedicado a la figura de Saul Buchanan, el Patriarca, y la decisión moral que su presencia implica para el juego. Al leer otras reseñas en otras páginas (especialmente norteamericanas), muchos se van a encontrar con comparaciones entre la figura de Saul Buchanan, “El hombre que hizo a Colorado grande otra vez”, y la figura anaranjada de un determinado presidente del mundo real. Esta idea puede llevar a pensar que el juego va a intentar predicar sobre una determinada postura política. Afortunadamente, Wasteland 3 no cae en tendencias tan vacías y, en todo momento, el juego nos va a permitir decidir por nosotros mismos que ideas queremos respaldar, lo que puede llevar a finales diametralmente opuestos de acuerdo a nuestras decisiones. Ya saben, lo que todo buen RPG debería ser.

En conclusión, con Wasteland 3 InXile ha pergeñado tal vez su mejor RPG de la era moderna. Si bien con un nivel de expectativas algo mayor al que teníamos en su momento por Wasteland 2. Los niveles de producción elevados y un sistema de juego bastante bien aceitado hacen de Wasteland 3 una parada obligada para aquellos que sean aficionados la RPG occidental y que extrañen una buena aventura RPG postapocalíptica (ya saben, esa que ya no nos puede entregar Fallout). Algunos problemas en el balance de habilidades y en la estructura de los combates, sin embargo, alejan a Wasteland 3 de recibir los más elevados laureles dentro de la escena cada vez más competitiva de los RPG occidentales clásicos.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Deep Silver/InXile Entertainment.

Wasteland 3 - Review
Historia90%
Gameplay80%
Gráficos85%
Música y Sonidos90%
Multiplayer80%
Lo bueno:
  • Gran construcción del Colorado Postapocalíptico y sus habitantes.
  • Valores de producción muy mejorados.
  • Excelente banda sonora.
Lo malo:
  • Algunos problemas de balance en el sistema de habilidades.
  • Combates demasiado sencillos, en especial en la segunda mitad de la campaña.
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
88%