Muy de vez en cuando, a lo largo de las décadas, el Gaming en PC como medio de entretenimiento encuentra su “momento ¡wow!”. Ese instante en el que los aficionados al medio, juntos y al unísono, dejan escapar un “no puedo creer lo que estoy viendo”. Ya sea la introducción de gráficos de la mano de Ken y Roberta Williams en las viejas aventuras gráficas de Sierra, los primeros juegos acelerados por GPU en la década del 90 o las despampanantes selvas de Crysis en 2007.

Microsoft Flight Simulator es el último “momento ¡wow!” que el Gaming para PC tiene para ofrecernos. Un juego que parece por momentos imposible, y que opera casi un truco de magia a la hora de generar un mundo sin paralelos para explorar. En esta generación que se acaba, tanto en consolas como en PC, y que dejó pocos avances significativos para repasar. MFS se ve y se siente como un autentico salto generacional que puede dar lugar a nuevos avances de aquí en más.

Pero MFS es también un simulador, y uno asentado en una extensa tradición que ya esta por alcanzar las cuatro décadas. Estamos, sin dudas, ante uno de los abuelos fundadores del PC Gaming, y una franquicia que estuvo ausente durante demasiado tiempo mientras Microsoft apuntaba todas sus armas al mercado de consolas. Pero ahora, en este 2020 tan aciago, Microsoft y Asobo regresan para abrir al mundo una nueva ventana a la libertad en tiempos de pandemia y cuarentena.

Para analizar correctamente Microsoft Flight Simulator será necesario separar al juego en dos aspectos centrales: la generación del mundo y la simulación de vuelo. Dos facetas del juego inexorablemente relacionadas pero que a la vez pueden presentar atractivos diferentes para distintos tipos de jugadores.

Cuando hablamos de la generación del mundo en Microsoft Flight Simulator estamos hablando de precisamente eso: la generación DEL MUNDO, del Planeta Tierra en todo su esplendor y maravilla. El truco de ingeniería operado por Asobo es fantástico y algo que nunca antes se había hecho a esta escala. MFS utiliza una combinación de mapas satelitales de BING con una IA que opera sobre ellos para crear un modelo a escala 1:1 de nuestro planeta.

Esto quiere decir que casi cualquier cosa que nos imaginemos va a estar presente en el mundo del juego. Desde grandes maravillas humanas y naturales como las Pirámides de Guiza, el Monte Fuji o Uluru hasta pequeños detalles en los pueblos rurales más alejados. Allí donde nuestra imaginación quiera volar, Microsoft Flight Simulator puede transportarnos. Y este solo hecho hace que este simulador sea dueño de una cantidad de contenido inusitada para un videojuego. Básicamente nunca se nos van a acabar los lugares para explorar dentro de esta hermosa representación de La Tierra.

Como si esto fuese poco, Microsoft Flight Simulator también emula a tiempo real el clima y el tráfico aéreo, poblando al mundo de otros vuelos (reales o de otros jugadores dentro del juego) y de una climatología que se actualiza a tiempo real con lo que sucede en el planeta. Si miramos por la ventana de nuestras casas y nos encontramos con una feroz tormenta, esa tormenta estará dentro de Flight Simulator esperándonos para que la desafiemos con nuestro frágil Cessna 152.

El detalle de la simulación es tan preciso que tranquilamente podemos seguir los caminos que recorremos habitualmente a lo largo de las calles de nuestra ciudad o pueblo natal sin desviarnos ni desorientarnos. Esto nos permite tanto revisitar terreno conocido como realizar turismo virtual a una escala sin precedentes para visitar lugares alejados que en estas épocas de aislamiento social no podríamos visitar de ninguna otra manera. La simulación del planeta en Microsoft Flight Simulator es un autentico milagro, al menos si evitamos mirar directamente a los pequeños detalles.

Esto se debe a que los hilos mágicos que sostienen la simulación comienzan a notarse cuanto más bajo sea el número que marca nuestro altímetro, en especial en zonas urbanas. El principal de estos inconvenientes viene dado por la propia naturaleza del sistema de mapas satelitales de Bing, que tiene un nivel de detalle mucho menor al de la competencia. Esto quiere decir que la IA que opera sobre estos mapas para crear edificios 3D en MFS tiene por delante un trabajo titánico al intentar interpretar lo que ve en las imágenes satelitales, desde casas y avenidas hasta fábricas y estadios. Mayormente, la IA hace un trabajo formidable, pero en algunos casos parece no saber exactamente bien que hacer con lo que encuentra en el terreno. Las ciudades humanas no son entidades uniformes y las características particulares de cada una no pueden ser dirimidas por las rutinas de una IA.

Aquí es donde entra la propia Asobo para generar contenido creado a mano para el juego. Por regla general, hay varias ciudades que han recibido mucha más atención con respecto a este contenido y van a contar con un mayor número de sitios de interés hechos a mano y un nivel de detalle en general mucho mayor. Algunas de las principales urbes del mundo, como París o Nueva York cuentan con un gran número de recursos pre-generados, mientras que otras ciudades más alejadas, pero no menos importantes, como la propia Buenos Aires cuentan con apenas un puñado.

Algo similar puede decirse de los aeropuertos, que son de capital importancia en un simulador de vuelo. Solo una treintena de ellos se encuentran recreados al detalle (más una decena extra si pagamos por la versión Deluxe), pero la IA hace un trabajo bastante competente al recrear las otras decenas de miles presentes en el mundo. Algunos de los aeropuertos generados a mano por el equipo de Asobo son realmente interesantes. Vamos a encontrarnos con sitios importantes como el Aeropuerto Internacional Charles de Gaulle de Paris o el Aeropuerto Internacional John Fitzgerald Kennedy de Nueva York. Pero también hay una selección de aeropuertos más pequeños y llamativos dentro del juego, entre los que destacan el increíble aeropuerto junto al Peñón de Gibraltar o la peligrosa pista del aterrizaje de Tenzing-Hillary en el medio de los himalayas nepaleses.

Por otra parte, existen otros pequeños agregados para aquellos que se lancen a los cielos en busca de las vistas. Uno de ellos es la presencia de pequeños grupos de fauna que recorren en planeta, desde jirafas en la sabana africana hasta los flamencos de la Patagonia. Son una pequeña distracción, pero es una actividad paralela entretenida el mero hecho de tratar de observarlos.

Por lo demás, el mundo del juego se siente aún algo vacío de contenido y con muchos huecos por llenar, y aquí es donde entra el plan de diez años que Microsoft y Asobo han pergeñado para este título. Ya se encuentra disponible un mercado interno del juego en el que Asobo y disantos socios podrán ofrecer paquetes pagos de contenido, y se espera que el soporte para mods que ofrece el titulo permita a la comunidad rellenar elementos faltantes aquí y allá. La tienda interna cuenta, afortunadamente, con precios regionales. Pero aquellos que quieran contar con la totalidad del contenido seguramente deberán prepararse para desembolsar grandes cantidades de dinero de aquí al futuro.

Aún con estos omisiones y fallas, lo que Microsoft Flight Simulator hace a la hora de recrear el planeta Tierra es algo fantástico y nunca antes visto en el medio. Estamos ante un juego que plantea un autentico salto hacía adelante en cuanto a lo que un videojuego puede hacer, y cuyos avances pueden generar replicas en el diseño de entretenimiento interactivo durante la próxima década y más allá

La otra pata fuerte de Microsoft Flight Simulator esta compuesta por sus sistemas de simulación de vuelo. Y aquí la gente de Asobo saca a relucir toda su obsesión por el detalle. El juego base cuenta con 20 aeronaves en su versión base, más otras 10 que se agregan a la edición Deluxe. La selección es suculenta para cualquier aficionado de la aviación, pero tal vez algo desbalanceada. La mayoría de las aeronaves presentes en la versión base son aviones de hélice pequeños como el mencionado Cessna 152 (el avión que aprenderemos a pilotear en el escueto tutorial que presenta el juego), el elegante ICON A5 o hasta el Aviat Pitts Special S2S para aquellos que gusten de hacer acrobacias.

Moviéndose hacía aviones a propulsión y de línea, la versión base solo cuenta con tres alternativas: el jet ejecutivo Cessna Citation CJ4, ideal para vuelos de media distancia, y los enormes aviones de línea Airbus A320neo y Boeing 787-10 Dreamliner. Lamentablemente, el icónico Boeing 747-8 Intercontinental, “La reina de los cielos”, solo se encuentra disponible para aquellos que desembolsen el dinero extra por la edición Deluxe.

Con esto dicho, aprender a conducir cada una de estas bestias voladoras es una experiencia totalmente diferente por si misma. Cada uno de los aviones presentes cuenta con un nivel de detalle sin paralelos y la totalidad de los instrumentos presentes se encuentran emulados hasta la más mínima función y son 100% interactivos para control directo. Por supuesto, no es lo mismo aprender a manejarse con los relativamente simples controles del Cessna 152 que intentar dilucidar el funcionamiento de cada perilla y botón en el intimidante panel de controles del moderno A320neo. MFS hace muy poco por enseñarle a los jugadores las funciones de cada detalle de estos aviones, y aquí será necesario tener un conocimiento de su funcionamiento en el mundo real para poder controlar a estos aviones de manera eficiente. O bien esperar a la inevitable avalancha de video-tutoriales en Youtube y armarse de paciencia.

Con esto dicho, no es necesario ser un piloto certificado para disfrutar de Microsoft Flight Simulator, y esto se debe a que el juego cuenta con una enorme cantidad de opciones para ajustar la simulación a nuestro antojo. A rasgos generales hay tres grandes “pre-sets” de opciones de simulación: Simple, medio y difícil. La versión simple desactiva la mayoría de los vericuetos de la simulación y nos permite pilotar nuestro avión de un modo bastante casual, al punto que alcanzará con un gamepad de Xbox o alguno similar para disfrutar de la experiencia de vuelo. Esto no elimina por completo los mecanismos de simulación, y elementos como la dirección y potencia del viento (fantásticamente emulado dentro del juego), así como la presencia de fuerzas G al realizar maniobras extremas, seguirán impactando en nuestra performance de vuelo.

Si llevamos el detalle de la simulación al otro extremo nos encontraremos con un simulador que se esfuerza al máximo por asemejarse al mundo real. Desde el momento que nos sentamos en la cabina hasta que el avión esta de nuevo en el hangar, MFS simula cada paso de un vuelo comercial o particular al extremo. En todo momento deberemos comunicarnos con la torre de control para solicitar nuestro carril de taxi en tierra y aguardar el permiso para iniciar el despegue, deberemos llevar una lista detallada de cada chequeo de funcionamiento y ajustar el cronometro para no desviarnos de nuestros tiempos esperados de ruta. Y a la hora de aterrizar nos veremos obligados a cumplir el circuito de pista para aguardar el aterrizaje, todo esto mientras mantenemos un ojo en el nivel de combustible y realizamos viajes de alcance corto, medio o largo en tiempo real. Si, podemos cruzar el océano Pacifico en tiempo real, si así lo deseamos, si bien el juego nos da la opción de “adelantar el tiempo” a distintas etapas del vuelo. Aquellos que sean aficionados al mundo de la aviación o estén aprendiendo a volar encontraran en MFS un compañero ideal para sus lecciones de vuelo y la oportunidad de experimentar el uso de aeronaves para las que tal vez aún no estén certificados.

Claro está, para disfrutar de la simulación al máximo, será necesario contar con un set de controles más adecuados. El teclado y un gamepad común y corriente son más que suficientes para los modos simple y medio de simulación, pero el modo difícil demandará el uso de controles de vuelo avanzados tales como el famoso (y caro) Thrustmaster HOTAS Warthog, o al menos el humilde Logitech Extreme 3D Pro. El juego cuenta con una inmensa variedad de configuraciones que permiten ajustar los mecanismos de control a nuestro gusto y deseo.

Tanto en su nivel de detalle de simulación como en su impresionante representación del mundo, Microsoft Flight Simulator representa un enorme salto adelante para el género de los simuladores. Este salto adelante también se extiende a su despampanante aspecto gráfico. La combinación de las imágenes satelitales con el funcionamiento de la IA que ayuda a completar el mundo del juego hace de MFS uno de los juegos más bellos a la vista en la historia de los videojuegos, si no el más hermoso de todo ellos.

La combinación de elementos como las nubes volumétricas, los increíbles subsistemas de clima, los sistemas de iluminación. y el hermoso detalle de los inmensos y variados paisajes de nuestro planeta nos obligaran a tener todo el tiempo el dedo encima del botón para tomar screenshots. MFS presenta algunas de las vistas más magnificas puestas jamás en pantalla empoderadas por un motor gráfico competente y demandante.

En este sentido, estamos ante un juego que también demandará muchísimo de nuestros equipos. Si bien el juego soporta resoluciones 4K, será necesario la más moderna de las placas aceleradoras de video para disfrutar de la experiencia gráfica al máximo. Afortunadamente, el aspecto visual del juego es bastante escalable, y aún será posible disfrutar del titulo con placas algo más desfasadas como la siempre rendidora GTX 970, pero nos veremos obligados a sacrificar eye-candy gráfico o framerate si queremos experimentar el juego con GPUs y CPUs que no sean de última gama. Esto se verá potenciado aún más cuando Asobo Y MS finalmente nos otorguen la prometida versión VR de MFS, que seguramente demandará CPUs y GPUs que aún no se encuentran disponibles en el mercado. Tal como Crysis se convirtió en el juego Benchmark por excelencia en su momento, MFS será el juego al que recurrir para medir la capacidad de las placas de video en los años venideros.

Otro elemento genial de MFS es su integración online, en el sentido de que por momentos el titulo se siente como una experiencia social realmente interesante. Anecdóticamente, MFS sale al mercado en una era donde los vuelos internacionales se encuentran reducidos debido a la pandemia de COVID-19, pero en los cielos de MFS podemos cruzarnos con otros jugadores que se lanzan al vuelo a lo largo del mundo. Visitar lugares concurridos como Tokio, Nueva York o Guiza es garantía de encontrarnos con otros pilotos, lo que de por si hace de los cielos un lugar menos solitario. También encontraremos desafíos de aterrizaje y vuelo en los cuales los distintos jugadores pugnaran por obtener el mejor puntaje en algunos de los escenarios más complejos del mundo real.

Finalmente, el aspecto sonoro de MFS es también fantástico, cada avión cuenta con su propio sonido emulado al detalle, y el sonido de los motores realmente muestra su presencia. La banda sonora también es adecuada y minimalista, ideal para este tipo de juegos, y de todas formas tal vez cada jugador buscará su propio “soundtrack” para los vuelos más largos por fuera del título. La única queja posible en este aspecto es que las voces de las torres de control, de momento, solo se encuentra en inglés, por lo que un conocimiento de la lengua de Shakespeare será obligatorio para aquellos que deseen experimentar la simulación completa.

Con Flight Simulator, Microsoft vuelve a una de sus vacas sagradas de la mejor manera posible. Estamos ante el simulador de vuelo que viene a plasmar el nuevo estándar de calidad para los simuladores de vuelo. Y estamos ante el juego que viene a demostrar el potencial del medio de aquí al futuro. Microsoft Flight Simulator es algo nunca antes visto, es el “momento “wow”, el salto hacia delante, de toda una generación. Y el juego más importante de los últimos años desde un punto de vista de la innovación pura. Además, estamos ante un simulador de vuelo que abre sus alas también hacía un público casual que este más interesado por las vistas que por el funcionamiento de los subsistemas de combustibles de un Airbus A320neo. En ese sentido, Microsoft Flight Simulator es un simulador para todo tipo de público, y su presencia en el fantástico servicio de Gamepass es más que bienvenida. Las puertas del cielo se han abierto para todo el mundo, y de aquí en más Microsoft Flight Simulator puede viajar solo hacía un lugar: arriba.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Microsoft/Asobo Studio.

Microsoft Flight Simulator - Review
Gameplay100%
Gráficos100%
Musica y Sonidos95%
Multiplayer95%
Lo bueno:
  • Recreación del Planeta Tierra sin paralelos.
  • Fantásticos sistemas de simulación de vuelo.
  • Mecánicas de juego ajustadas tanto para jugadores casuales como para profesionales.
Lo malo:
  • No todos los lugares del mundo tienen el mismo nivel de detalle.
  • Al acercarse a tierra comienzan a notarse los limites de los mapas de BING.
  • La presencia de un mercado interno implica un enorme desembolso de dinero a futuro para acceder a más contenido.
100%Nota Final
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76%