En todos los momentos de su historia, Frontier Developments ha dado muestras de su excelencia a la hora de encarar proyectos de diversas características. David Braben y su legendario equipo han estado en el manto de nuestra plataforma desde los primeros años de las computadoras personales hogareñas, y han alcanzado el clamor popular por sus brillantes juegos de la serie Elite.

Llegado al siglo XXI, Frontier ha recuperado vigencia por el lanzamiento de Elite: Dangerous, un revival de la clásica serie que aprovecha las bondades tecnológicas contemporáneas para crear un universo persistente inabarcable, y ofreciendo a la vez, una progresión global de servicio constante, con narrativa y eventos nuevos cada vez que a esta gente se le ocurre darle otra vuelta a las perillas que mueven al mundo.

Pero no solo de simuladores espaciales vive el hombre, y gracias al excelente talento que sostiene a este estudio, en 2016 llegó Planet Coaster, un constructor de parques de diversiones que no se limita a repetir las mecánicas que dicta el género, sino que -en correlato con el espíritu del estudio- exacerbó todas las mañas y caprichos de los jugadores más nerds para incorporar un ridículo pero apasionante nivel de detalles en cada uno de los rincones de nuestros parques.

A esta altura, y sin lugar a dudas, la promesa de un juego de Frontier lleva las expectativas de profundidad y rejugabilidad a lo más alto de esta industria, y cuando pensamos en un juego licenciado de Jurassic World, donde justamente nos vamos a encontrar con parques de entretenimiento llenos de dinosaurios, el hype se nos va a un nuevo nivel, digno de ser representado por el meme de la expansión cerebral.

Jurassic World Evolution comparte algunos elementos con el aclamado Planet Coaster pero con un concepto totalmente diferente. Mientras que en su predecesor el objetivo era el de crear atracciones de diferentes estilos y acompañarlas diferentes servicios para mantener contenta a la gente y obtener un mayor rédito comercial, en Jurassic World tenemos que replicar más o menos la labor de Claire Dening, la gerente de operaciones del parque en la nueva saga de películas.

En cada una de las islas arrancamos con un parque ligeramente establecido (generalmente un criadero de dinosaurios, un generador eléctrico y equipo de mantenimiento) y una zona delimitada por accidentes naturales en donde ampliar las instalaciones para cumplir con los objetivos. A medida que vamos avanzando y la gente comienza a llegar, diferentes departamentos de la administración nos irán pidiendo cumplir con ciertas condiciones para que las atracciones sean mejores y la estadía en estos lugares sea placentera. Tenemos a un encargado del marketing, que pedirá más y mejores atracciones (sobre todo, dinosaurios más interesantes), una encargada de ciencia, quien pide todo el tiempo adquirir y mejorar la genética de las diferentes especies; y un militar contratado para asegurarse que se cumplan -mínimamente- las medidas de seguridad, para evitar que algún bicho se coma a algunas personas.

Las recompensas de cumplir con estos objetivos llegan en forma de cientos de miles de dólares para seguir gastando en investigación y desarrollo, y aunque todo eso puede ser aprovechado para seguir expandiendo los parques, el trabajo principal está enfocado en hacer expediciones para conseguir nuevas muestras de ADN para iniciar la investigación sobre una nueva especie, o ampliar el nivel de éxito en nuevos especímenes. A su vez, cada genética de especie puede ser modificada para ser más resistente a ciertos peligros o cambiar su color para construir una mejor atracción.

Pero a pesar de parecer que todo termina en tener un parque lleno de diferentes animales, ahí es donde la curva de dificultad se pone abrupta y todo el relax de la tarea de administrar las atracciones (que muy bien funciona en Planet Coaster) se va al diablo cuando nos damos cuenta que dos especies no pueden estar juntas, o una especie en particular no soporta vivir sola, y todo se empieza a desmoronar.

Resulta que la ficha de cada espécimen incluye datos de comportamiento y condiciones de hábitat que deberemos seguir casi a rajatabla, si queremos que se mantengan en su zona y no destrocen todo lo que cruza su camino. Al principio, al criar pacíficos herbívoros, no habrá demasiado problema en juntar a un par para cumplir con sus requisitos de manada, o en colocar un poco más de arbolada para que la reconozcan como parte de su entorno, pero una vez que empezamos a encontrarnos con hervíboros de embestida o acorazados, la cosa se pone más turbia, y hay que tener mucho cuidado con no cumplir con sus caprichos, ya que tendremos una constante lucha entre reparación de vallados y recuperación de los sujetos en cuestión.

Lo que en principio parece una economía desbalanceada y un juego de administración por demás accesible, se comienza a convertir en un infierno viajes de helicóptero, sedantes a gran escala, y jeeps de mantenimiento que más de una vez pierden el rumbo entre tantas órdenes. A medida que comenzamos a tener carnívoros, tanto de poco tamaño como de gran porte, todo se complica aún más, porque en general son especies que no suelen convivir, y en casos como los de los populares Tyrannosaurus Rex, los tipos no saben quedarse quietos aún cumpliendo con todas sus demandas, por lo que se requiere de más equipos de contención y mantenimiento.

Al contrario de la versatilidad de Planet Coaster, en Jurassic World Evolution nos encontramos atrapados por un vórtice de repeticiones de mecánicas, con ciertas mesetas de relajación de tanto en tanto, que nos permiten pensar un poco más, resolver con anticipación, y expandir aún más los parques. A través de cada isla de este ambicioso juego nos vamos a encontrar con el requisito obligatorio de alcanzar al menos 3 de las 5 estrellas de categoría que podemos cumplir, para poder acceder a nuevos niveles.

Por suerte, también en este título existe una especie de sub-juego, o algo parecido, que propone un endgame en donde tenemos lugar a seguir mejorando los parques y llevando las edificaciones a nuevos niveles. Por otro lado, los árboles de investigación también ofrecen una gran cantidad de ramas diferentes para mejorar a los especímenes y para curar diferentes tipos de enfermedades que se irán presentando a medida que avanzamos, lo cual no cambia del todo los momentos tediosos que nos podremos llegar a encontrar, pero le da unos matices un poco más interesante a la aventura.

El problema mayor de este título está en la expectativa generada en la audiencia, pero tampoco es que podría haber sido de muchas otras maneras. Considerando el legado de Frontier Developments, y el nivel de profundidad y variabilidad encontrado en Planet Coaster, uno esperaría tener esa misma escala para un juego de la aclamada franquicia de dinosaurios, y sin embargo, recibimos algo absolutamente diferente. Es difícil decir que este es un juego con graves falencias, porque en realidad presenta un gameplay muy particular en pos de encontrar una experiencia similar a lo que se ve en el reboot de la serie, y se puede decir que lo logra con creces. De alguna manera, su propio castigo está en experimentar con un nuevo enfoque en el género, lo cual es algo también para aclamar.

Gráficamente es realmente impresionante, y si bien no se puede llegar a un nivel de zoom como el de Planet Coaster (seguimos con las comparaciones), el enfoque está apuntado a mostrar a los dinosaurios con el mayor detalle posible, sin necesidad de terminar apuntándole a una garra. Las texturas son brillantes, los entornos dinámicos ofrecen señales de vida en cualquier rincón al que se apunte, y gracias a todas las bondades de este excepcional motor, cada uno de los elementos que plantemos en el terreno se acomodará de la manera correcta, sin importar cuanto intentemos fallar, y ajustando los elementos adyacentes para que todo se mantenga en armonía.

A fin de cuentas, este es un juego digno de experimentar, quitando de lado algunas cosas que no le pueden llegar a agradar a los jugadores más hardcore. Los fanáticos de la franquicia y los que disfrutan de este tipo de géneros la van a pasar más que bien, y gracias a que estamos todo el tiempo enfrentando a diferentes niveles de inteligencias artificiales, la rejugabilidad es bastante respetable. Quizá lo más difícil de encarar sea el precio, que a pesar de ofrecer un recorte bastante limitado de lo que es un género lleno de profundidades, sigue siendo completo, al igual que en Planet Coaster, pero con muchos menos escalones.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Frontier Developments.

Jurassic World Evolution - Review
Graficos90%
Sonidos85%
Gameplay75%
Historia75%
Lo mejor
  • La experiencia de tener un parque jurásico
  • Enorme cantidad de especies para variar la experiencia
  • Audiovisual de gran nivel
Lo peor
  • Estructura de gameplay limitada
  • Algunos momentos repetitivos
  • Falta de más modos de juego
78%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
95%