Desde que Epic Games lanzó el modo Battle Royale para el exitosísimo [y free-to-play] Fortnite, Bluehole y PUBG Corp. -responsanbles de PlayerUnknown´s Battlegrounds- viven con la espina de haberse convertido en su sombra.

La historia comenzó con simples amenazas a la hora del lanzamiento de esta modalidad, pero ahora se convirtió en cosa seria, ya que las dos empresas -seguramente motivadas por la caída de la popularidad del PUBG- pretenden llevar a Epic Games a juicio.

La demanda viene por el lado de violación de derechos de autor, y aparentemente comienza a tomar notoriedad ahora debido al acercamiento de Epic Games hacia el mercado asiático, territorio que PUBG ya ha conquistado de antemano, pero que peligra por la intervención de la sociedad entre Epic y el publisher Neowiz, que estratégicamente buscan acaparar el mercado de “net cafés” de Corea del Sur.

“Es cierto que hemos pedido una intervención para prohibir la infracción de derechos de autor. De todos modos, es difícil hablar sobre los detalles del progreso en este momento,” dijo uno de los empleados de PUBG Corp.

La empresa publicó un número importante de archivos que prueban que el modo Battle Royale de Fortnite contiene 11 grandes similitudes con PUBG, incluyendo estilos de interfaz (como el mini-mapa y la aplicación del crosshair), el sistema de regeneración de salud, y el máximo de jugadores por partida. Sinceramente, y a pesar que esto resulte un tanto irrisorio, cualquiera que haya jugado a los dos títulos puede notar rápidamente cómo Epic ha pisado los mismos pasos que con tanto esfuerzo logró Bluehole.

“No estamos enterados de la demanda por el momento, y  solo procederemos con un acuerdo para proveer de servicios estables tanto a Epic Games como a los asociados de Corea del Sur. El actual retraso de los servicios en los cafés de internet no está relacionado con la demanda de ninguna manera. Como dijimos anteriormente [nuestro propósito] está puesto en mejorar la optimización y el grado de completitud”, dijo un representante de Neowiz.

De ganar esta demanda de infracción de derechos, PUBG podría frenar el avance de Fortnite, y quizá sentar un precedente importante sobre la propiedad de los géneros en la industria de los videojuegos. Una movida que ciertamente no beneficiaría a nadie más que a ellos mismos.