El juego debut de Fun Punch Games, Strikers Edge, podría describirse como una versión más sangrienta y explosiva del dodgeball (popularmente conocido en estas tierras como el juego de quemados). Lejos de intentar ofrecernos historias grandilocuentes, sistemas de juego complejos y vueltas de tuerca a géneros estancados, el objetivo de Fun Punch Games parece ser el de crear un juego de enfrentamientos 1 vs 1 y 2 vs 2 que sea a la vez accesible y entretenido.

Las partidas de Strikers Edge son simples. Los jugadores se enfrentan en duelos 1 vs 1 o 2 vs 2 en el cual cada equipo ocupa una fracción del terreno de combate. El objetivo es usar armas arrojadizas para drenar la resistencia del rival hasta llevarla a cero, y así ganar la ronda. Cada partida se dirime al mejor de tres rondas, por lo cual siempre hay oportunidad para la revancha y las remontadas.

Strikers Edge cuenta con un plantel de ocho personajes que son mayormente idénticos, pero que cuentan con algunas diferencias fundamentales en sus ataques. Por ejemplo, Argalus el espartano, puede lanzar su escudo como en una suerte de ricochet letal. Mientras que Lael, la arquera puede lanzar flechas explosivas para generar daño extra en caso de acertar en la diana. Los controles que permiten realizar estos movimientos son simples y efectivos: nos desplazamos por el mapa con las teclas direccionales (o el control analógico), contamos con un botón de disparo normal, un botón de disparo fuerte, una tecla asignada a las habilidades especiales y la capacidad de realizar bloqueos y dodges.

Lo interesante es como Strikers Edge implementa muchas de estas acciones, en apariencia sencillas. Por ejemplo, el ataque especial solo puede realizarse inmediatamente después de “cargar” y lanzar un ataque fuerte. Por lo cual es necesario tener un timing muy preciso para no malgastar un ataque que lleva un tiempo preparar (y que consume la barra de stamina del personaje). Por otro lado, los bloqueos están limitados, y es importante aprender cuando conviene usarlos o cuando conviene esquivar con un movimiento rápido (Dodge, que también consume la barra de stamina). Hasta los ataques normales tienen su truco, ya que es posible acertar a la cabeza del rival para daño extra. Lo que requiere no solo un gran grado de precisión sino también la capacidad de predecir los movimientos del contrincante.

Por fuera del combate, Strikers Edge no cuenta con demasiadas variables. Mayormente, cada enfrentamiento se completa bajo los mismos parámetros del anterior, sin la presencia de modificadores de ningún tipo. El único elemento foráneo a las habilidades de los personajes es la presencia de determinados “peligros ambientales” en algunos de los mapas, que pueden dañar levemente a los personajes, y que mayormente no representan una molestia que merezca atención.

Todo esto está acompañado de un estilo pixel-art bastante sencillo pero efectivo, y que asegura un juego fluido y fácil de entender en todo momento. Los combates de Strikers Edge pueden volverse bastante caóticos, por lo cual la elección del mencionado estilo gráfico es más que acertada. Más allá de eso, el juego no presenta demasiada fanfarria. Algo similar puede decirse del apartado sonoro, con una banda sonora repetitiva y olvidable y un comentador que termina resultando algo molesto (y tal vez demasiado ruidoso).

Tal vez el punto más débil de Strikers Edge es su casi total falta de contenido. Por fuera del modo versus solo tenemos disponible la alternativa de unos pocos escenarios de práctica y de una serie de mini-campañas contra la IA, que no dejan de ser más “escenarios de práctica” glorificados. Hay una historia, pero más bien se presenta como algo agregado para rellenar el juego con otro modo que como una narrativa mínimamente interesante.

El otro gran problema de Strikers Edge es que su modo online se encuentra virtualmente vacío, al punto que es casi imposible encontrar jugadores online. Entendemos que estamos ante una producción independiente de bajo perfil. Pero cuando el juego está diseñado desde el vamos con el modo versus como principal baza, no tener jugadores online hace que el producto se vuelva virtualmente obsoleto. En todo caso, Strikers Edge es un “party game” efectivo si contamos con varios controladores y amigos que quieran prenderse a la acción durante alguna reunión (dudamos que alguien organice juntadas para jugar exclusivamente a Strikers Edge).

Por lo que en definitiva, podemos decir que estamos ante un juego bien armado, con mecánicas efectivas, pero que lamentablemente no cuenta con suficiente contenido como para justificarse a sí mismo. El modo versus sin duda es entretenido en dosis pequeñas, pero la falta de una comunidad online hace que sea difícil recomendar la propuesta de Fun Punch Games.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Playdius/Fun Punch Games

Strikers Edge - Review
Gameplay75%
Gráficos70%
Música y Sonidos60%
Multiplayer50%
Lo bueno:
  • Buenas mecánicas de combate.
  • Efectivo estilo gráfico “Pixel-Art”.
Lo malo:
  • Poco contenido en general.
  • Escasas diferencias entre los distintos personajes.
  • Modo online literalmente vacío.
60%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
63%