Anunciado en principio para Xbox One, el nuevo título insignia de los creadores de Max Payne y Alan Wake, pretendía innovar el género de los shooters en tercera persona con mecánicas frescas y una narrativa robusta y fuera de lo común, buscando asemejarse al desarrollo de muchas de las series que vemos hoy en día en televisión.

Con actores reconocidos como Shawn Ashmore (IceMan de X-Men), Meriadoc Brandybuck (Merry de LOTR), Aidan Gillen (Petyr Baelish de Game of Thrones) y Lance Reddick (The Wire y Fringe), el elenco de Quantum Break ciertamente no estaba escaso de talento. Pero talento y actuación de voces son apenas algunos de los ingredientes hacia una formula exitosa en el desarrollo de un videojuego.

Sin pretender ahondar demasiado en su premisa, Quantum Break presenta una trama convencional sobre viaje en el tiempo, viendo como los principales personajes se transportan al pasado y al futuro creando alteraciones y paradojas en la línea de tiempo, en pos de buscar una solución a un problema de gran magnitud relacionado al tiempo mismo y el fin del mundo. Como no podría ser de otra manera, Gillen (Paul Serene) con su indiscutible rostro de villano, será el malo de turno a través de su compañía Monarch Solutions, con Reddick (Martin Hatch) como voz pública de la misma. Si bien reconozco que todo está muy bien elaborado y se presenta con valores de producción raras veces vistos en un juego del estilo, no es nada que no hayamos visto en películas o series con tramas similares, y de hecho todo se termina sintiendo como una especie de deja-vú.

Dejando de lado la gran cantidad de documentos, e-mails y otra información redundante que termina agobiando al jugador y contradice la naturaleza arcade del juego, lo que más resulta invasivo son los episodios de TV -de promedio de treinta minutos cada uno- que se presentan al finalizar cada capitulo y, que de alguna manera, estamos forzados a ver en caso de querer seguir los sucesos de la historia. Si bien Quantum Break ofrece caminos alternativos al final de cada punto de intersección (o junction points), similar a las aventuras de Telltale o similares, es poco probable que la historia nos atrape tanto como para repetirla más de una vez.

Este es para mi el principal problema de Quantum Break. Mientras que la acción, haciendo uso de poderes para manipular el tiempo, indudablemente lleva el sello distintivo de Remedy Entertainment, se siente desaprovechada y constantemente interrumpida por cut-scenes, diálogos in-game y escenas interactivas. A fin de cuentas, estamos casi el mismo tiempo jugando que haciendo todo lo previamente mencionado.

La acción en sí no es muy diferente de otros shooters en tercera persona, presentando un movimiento de personaje fluido combinado con un gunplay sólido y funcional. Lo único poco convencional es el sistema de cover al que cuesta acostumbrarse, dado que el personaje se cubre automáticamente al aproximarse a un objeto o pared, y eso es algo a lo que no estamos del todo acostumbrados.

A través de sus poderes, nuestro protagonista Jack Joyce podrá lanzar Time Blast (para congelar un enemigo en un área determinada), Time Dodge (un dash para escapar de o iniciar combates), Time Rush (correr ralentizando todo a su alrededor), Time Shield (crea una burbuja para detener un aluvión de balas), y Time Stop (congela el tiempo en un área concentrada, incluyendo enemigos y objetos). Todos ellos se podrán actualizar mediante una serie de collectibles, que podremos ubicar fácilmente si estamos atentos a la visión especial de Jack. En algunas ocasiones tendremos que hacer retroceder el tiempo para poder progresar, ya sea moviendo objetos o analizando situaciones, aunque generalmente todo se reduce a presionar tan solo un botón, cuando se podrían haber hecho puzzles un poco más desafiantes y robustos al mejor estilo Remember Me.

El arsenal cuenta con variantes de pistolas, sub-ametralladoras, escopetas y rifles de asalto. En un principio uno contempla la falta de granadas o armas poco ordinarias, pero después de pensarlo dos veces, cualquier tipo de dispositivo o explosivo parecería redundante e innecesario, teniendo en cuenta que nuestro protagonista puede parar el tiempo en casi cualquier momento.

Al margen de su jugabilidad sencilla y sus puzzles poco desafiantes, lo que más sorprende de Quantum Break son definitivamente sus gráficos. Previo a su último parche, Remedy obligaba a los usuarios de Windows 10 a utilizar la tecnología de reconstrucción de renderizado implementada (upscaling) en su nuevo motor gráfico. Para aquellos que no estén al tanto, está técnica de renderizado reconstruye la imagen a partir de cuatro buffers en 720p usando MSAAx4, resultando en una visual general un tanto borrosa y lógicamente no tan nítida como una nativa en 1080p -en caso de jugar en 1080p, claro.

El problema de desactivar está tecnología como era de esperarse, y tal como había comentado un representante de Remedy, es que tiene un gran impacto negativo en el rendimiento. Algunos usuarios informan hasta una caída de 20fps, en 1080p. Así es como Quantum Break corre a 30-35fps en 1080p con todos los detalles al máximo con una GTX 980Ti, y hasta 50fps con el upscaling activado. Digo «hasta 50» porque si nuestro monitor es de 60hz, el juego no podrá pasar de los 50fps, y similar proporción en monitores de 120hz o 144hz. Si, tal como lo leen. Hemos probado el juego con una GTX 1080, pero dado que es un GPU nuevo y Remedy aún no ha brindado soporte adecuado para el mismo, el uso de GPU apenas alcanza el 40%, y por ende no se aprovecha la nueva y más rápida placa de video del mercado como se debería.

Sabiendo que Remedy no dará soporte para Multi-GPU (por falta de recursos), nos podemos despedir de querer presenciar Quantum Break en toda su gloria en 4k, al menos hasta dentro de 2 o 3 generaciones nuevas de GPUs. Es irónicó como han gastado millones de dólares en marketing y actores conocidos, pero no tienen el presupuesto para lanzar un port de PC digno, o al menos bien optimizado.

Es una pena ya que, al margen de su pésimo rendimiento y optimización, Quantum Break presenta una visual que sorprende tanto como lo hizo Crysis en el 2007, y hasta podría decir que gráficamente es lo más impactante que podemos presenciar hoy día en un videojuego. Una pena que con una GTX 980 Ti corra a 7-8fps en 4k sin el upscaling. Las imágenes que pueden ver aquí, al igual que en nuestra galería de Epic Shots con screenshots de todo la campaña, están con el upscaling activado, es decir 1920×1080 con MSAAx4. Imagínense si estuviera desactivado.

En este sentido, Quantum Break se siente tan desaprovechado como The Order: 1886 de Ready At Dawn o Ryse: Son of Rome de Crytek. Juegos con una visual exquisita, opacada por un gameplay conformista que no innova en ningún aspecto posible, y al poco tiempo terminan siendo olvidados por su falta de ideas, o simplemente son recordados por brindar un espectáculo puramente estético, superficial y de corta duración. Quantum Break con suerte nos durará unas 6 horas.

Mientras que en la tienda de Windows 10 EEUU cuesta unos u$s 60, en Argentina tiene un costo de $1800. Si, leyeron bien, $1800. Uno se preguntará si el valor de Quantum Break está acorde a la diversión que brinda, si su duración (que en este caso está por debajo de un juego promedio) amerita su excesivo precio o, en todo caso, si el port de PC justifica dicho valor. La respuesta lamentablemente, es negativa en los tres casos. En su estado actual, es difícil recomendar Quantum Break en PC que, dicho sea de paso, solo se puede adquirir a través de la tienda Windows 10.

A excepción de Killer Instinct, cuyo port fue impecable, los esfuerzos de Microsoft por promocionar la tienda de Windows 10 por el momento han sido poco fructíferos y de hecho, solo han marcado un mal comienzo para Microsoft. No por nada muchos lo llaman Games For Windows Live 2.0. El lanzamiento de Quantum Break y sus abismales problemas de rendimiento, la fata de soporte Multi-GPU y demás problemas, solo han empeorado las cosas.

A esta altura, es poco probable que a Remedy le interese corregir los problemas de rendimiento de Quantum Break en PC, pero es difícil culparlos sabiendo que Microsoft los obligó a lanzar una versión a medio cocinar, resultando en uno de los peores ports de PC en años. Tan es así que en un principio ni siquiera tenía una opción para salir del juego, teniendo que apretar alt+F4 asi a lo bruto.

Quantum Break es un claro ejemplo de cómo grandes compañías o estudios desarrolladores se victimizan cuando venden pocas copias de un juego de PC, cuando en realidad ellos mismos son los culpables ya sea por, haber lanzado al mercado un producto por debajo de las exigencias de los gamers de PC, o por no entender los estándares básicos de la plataforma. Lo peor de todo es que luego esos juegos son los que terminan sin un soporte adecuado a raíz del reducido número de ventas, dejando de lado a aquellos que decidieron apoyar incondicionalmente a los desarrolladores, y en última instancia hubieran deseado no haberlo hecho.

Es lógico asumir que los usuarios de PC nos hubiésemos quejado si Microsoft hubiera decidido no lanzar Quantum Break en Windows 10. Después de todo, no nos queríamos perder lo nuevo de Remedy Entertainment. Pero la realidad es que, en este estado y a $1800, es imposible recomendar Quantum Break en PC.

Este review fue realizado con una copia comercial proporcionada por Remedy Entertainment/Microsoft.

Quantum Break - Review
Historia65%
Gameplay75%
Gráficos95%
Música y sonidos80%
Lo bueno:
  • Mecánicas de gameplay bien implementadas
  • Visualmente es una verdadera experiecia next-gen
  • Actuación de voces
Lo malo:
  • Pésima optimización en PC; No cuenta con soporte Multi-GPU
  • Poco desafiante
  • Demasiados diálogos y cinemáticas interrumpen el ritmo de juego
65%Nota Final
Puntuación de los lectores: (11 Votes)
57%