Cuando el año pasado me tocó hacer la reseña de Pro Evolution Soccer 2015, llegaba a la franquicia con una mirada fresca. Tal vez este elemento contribuyó en generar en mí una agradable sorpresa al descubrir un juego de futbol eficiente, entretenido e imprevisible. Por supuesto, eso no me impidió dejar de ver las limitaciones del Port realizado por Konami para nuestra plataforma predilecta, un insulto en comparación con las versiones superiores en Xbox One y Playstation 4.

Este año, una vez más, Konami ha optado por ningunear a los usuarios de PC y nos entrega una versión extraña e incompleta. Un quimérico hibrido entre las versiones “Last Gen” (Esto es, PS3 y Xbox 360) y la versión propiamente “Next-Gen” que podrán disfrutar los usuarios de consolas de octava generación.

Y si algo agrega sal a la herida, es el hecho de que hace apenas algunas semanas fuimos testigos de cómo Konami puede realizar un excelente port para PC si se lo propone. No podemos entender el porqué de la existencia de un hermoso Port de Metal Gear Solid V, y la imposibilidad crónica de Konami a la hora de entregarnos la verdadera versión de Pro Evolution Soccer en nuestra plataforma.

Pero más allá de esta diatriba inicial, encontramos en Pro Evolution Soccer 2016 un juego tan competente como la versión anterior. Y si bien no parece tomar demasiados riesgos a la hora de introducir nuevos elementos importantes, una serie de pequeñas adiciones en apariencia superficiales ayudan a dotar al juego de una fidelidad casi sin precedentes.

Si existe una palabra para definir que hace de Pro Evolution Soccer 2016 un juego tan entretenido y adictivo, esa palabra es imprevisibilidad. A diferencia de entregas anteriores de PES o de otros juegos de futbol (especialmente FIFA, la única y clara competencia), estas últimas entregas de Pro Evolution Soccer tienen un aire aventurero que se refleja y se reproduce en cada una de las ocasiones de juego.

Y al parecer, el equipo de Konami ha identificado con éxito el hecho de que es precisamente en estos elementos de imprevisibilidad, de juego emergente, de jugadas locas donde está la clave para hacer un gran juego de fútbol. Uno que se parece bastante más a la cosa real de lo que uno esperaría de una simple simulación virtual.

Tal vez es difícil apuntar con exactitud a cuales son exactamente los elementos que hacen de Pro Evolution Soccer un juego tan efectivo. Los pases, en esta ocasión, se sienten más fluidos y veloces. Los jugadores se mueven con mayor naturalidad, y se han incorporado docenas de nuevas pequeñas animaciones, muchas de ellas orientadas a reflejar la personalidad y los movimientos reales de los verdaderos jugadores de elite. No será lo mismo correr con la pelota al pie con Cristiano Ronaldo, quien tiene un paso potente pero casi de cisne en sus movimientos, que hacerlo con un jugador más físico y agresivo como Carlos Tevez, cuyos movimientos parecen más decididos y temperamentales.

Estos elementos de personalización y originalidad se trasladan a otras facetas del juego. Las entradas son imprevisibles. Un pequeño error de cálculo puede derivar en una fuerte infracción punible con tarjeta, pero ejecutar una barrida en el momento preciso viene con el premio de lograr un quite limpio. Lo más interesante es que este no es un resultado binario, y pueden ocurrir muchas otras contingencias de un simple encontronazo por la pelota. Muchas veces elementos como la fuerza física de un jugador, su centro de gravedad, su nivel de agotamiento o su balance en el momento de ir a disputar el balón parecen influir en los resultados de las distintas jugadas.

Sin ir más lejos, en uno de mis partidos presencie una situación casi mágica por lo trágico y lo cómico. Borussia Dortmund vs Real Madrid. Cristiano Ronaldo desbordó y lanzó un centro desde el fondo de la cancha y la pelota cruzó toda el área para caer en los pies de Gareth Bale. El disparo potente de Bale fue rechazado por mi arquero, y en mi intento desesperado de despejar la pelota que había quedado en el área (con Matt Hummels, un defensor de elite si los hay) presioné demasiado apresuradamente el botón del pad. La pelota estaba demasiado atrás como para que Hummels pudiera despejarla con presteza, y así fue que sucedió: mi excelente defensor le pifió al remate y mandó la pelota mansita contra su propia red. Lo mejor de todo: en todo momento pude percibir que lo que había ocurrido fue un error de mi parte y no una simple reacción automática de los sistemas de juego. Ese nivel de presteza, de simpleza y de “feedback” de las acciones es la mayor virtud que posee Pro Evolution Soccer 2016.

Tal vez el cambio más notorio que ha incluido la gente de Konami este año es el de un nuevo sistema de física y colisiones para sus jugadores. Justo en un año en el que el rival de siempre ha soltado la bola en este aspecto (ya hablaremos de los problemas de colisiones de FIFA 16 en su respectivo review), Pro Evolution Soccer se muestra más fuerte que nunca. Los jugadores chocan, disputan el balón y pelean la posición con naturalidad y potencia. Un elemento más que pone en evidencia la excelente imprevisibilidad en las acciones que presenta este título.

Es precisamente este último elemento, el sistema de físicas, una de las pocas cosas que vamos a experimentar de las versiones Next-Gen del juego. Como ya mencionamos anteriormente. Pro Evolution Soccer 2016 es un extraño hibrido pergeñado por Konami para la plataforma PC. El juego cuenta con todas las características de las versiones de séptima generación en cuanto a gráficos y performance en general, pero se han agregado algunos de los nuevos sistemas presentes en las versiones de PS4 y Xbox One.

Lo que es más, el rendimiento de este nuevo port deja realmente mucho que desear. Para un juego que se ve y se siente como un producto de hace 10 años, Pro Evolution Soccer 2016 presenta algunos problemas importantes en cuanto a su fidelidad en pantalla. Las opciones de configuración son limitadísimas, y una vez más están atadas a un programa externo al juego.

El texturizado de los jugadores es muy pobre, tanto en sus rasgos faciales como en su equipamiento. Las camisetas, los botines, hasta las distintas pelotas no tienen un nivel de presentación aceptable. Y mejor ni hablar de cómo se encuentra representado el público en los estadios. Será mejor decir que he visto modelos más fidedignos en algunos screenshots de Minecraft.

Tal vez lo más grave de todo este asunto, es ver que Konami utiliza screenshots de las versiones de PS4 y Xbox One en la página la tienda de Steam para promocionar este port mal habido. Este tipo de estrategias comerciales, tan cortas de miras, es lo que hace que compañías tan importantes terminen afrontando serios problemas financieros. Es una pena que esta filosofía de negocios aún perdure en nuestro ecosistema.

En cuanto a modos de juego, los más populares regresan y cantan presente. La Master League, el antiguo y querido modo de ligas de la saga Pro Evolution Soccer ha recibido un lavado de cara en cuanto a la interfaz de usuario, mucho más accesible y amigable que en versiones anteriores. Pro Evolution Soccer sigue sin poder alcanzar los niveles logrados por EA en FIFA en cuanto a presentación, pero este año al menos han intentado lavar un poco los feos menús de selección de años anteriores. El modo MyClub también regresa, aunque sin agregados demasiado interesantes en relación a lo visto en PES 2015. Siguen siendo un modo que presenta mucho potencial, pero aún no ha sido explotado correctamente.

Una vez más, y como todos los años, Pro Evolution Soccer y Konami no cuentan con muchas de las licencias para las ligas más importantes. Seguiremos viendo equipos con nombres de fantasía en ligas tan importantes como la Liga Premier de Inglaterra, la Liga NOS de Portugal o la liga argentina. Como siempre, el editor del juego es una solución a medias para este eterno drama que plaga a la franquicia PES. Uno que no parece tener solución a la vista.

En definitiva, Pro Evolution Soccer es un juego tan competente como su versión anterior, con algunos agregados importantes que lo transforman, tal vez, en el mejor juego de fútbol en mucho tiempo.

Lamentablemente, esta última afirmación solo podemos sostenerla si hablamos de la versión presente en las consolas de la nueva generación. La versión que Konami nos ha entregado de Pro Evolution Soccer 2016 a los usuarios de PC dista mucho de ser ideal. Más bien, las pobres características de este título a nivel técnico tiran abajo todo lo bueno que pueda decirse sobre el juego en sí.

Con Konami aparentemente decidida a abandonar la industria AAA con la excepción de Metal Gear Solid y Pro Evolution Soccer para dedicarse a los juegos de celulares, esperaríamos de ahora en más que esta compañía empiece a mimar mejor a los fanáticos y fieles que le quedan. Pro Evolution Soccer 2016 es un juego genial, pero que merece una versión igualmente genial para PC. Una versión que Konami nos viene negando desde hace años. Es hora de que este despropósito sea corregido.

Pro Evolution Soccer 2016 ha sido analizado con una copia comercial provista por KONAMI.

Pro Evolution Soccer 2016 – Review
Gameplay90%
Graficos40%
Multiplayer67%
Lo bueno:
  • La imprevisibilidad del juego.
  • El nuevo sistema de colisiones.
  • Mejoras a la interfaz de usuario.
Lo malo:
  • Gráficos “last-gen”.
  • Pobres opciones de configuración.
  • Que Konami ignore de esta manera a nuestra plataforma.
67%Nota Final
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