Desde sus comienzos, la saga Forza Horizon logró convertirse en uno de los grandes referentes del género arcade gracias a su mezcla de conducción accesible, festivales musicales y enormes mapas abiertos repletos de actividades. Sin embargo, existía una ambientación que la comunidad llevaba años esperando casi de manera obsesiva. Japón. Después de recorrer Colorado, Europa, Australia, Reino Unido y México, Playground Games finalmente cumple ese deseo con Forza Horizon 6, una entrega que abraza por completo la cultura automovilística japonesa mediante rutas touge, autopistas urbanas, meets callejeros y una gigantesca recreación de Tokio como principal atractivo.

Más allá de su nueva ambientación, Forza Horizon 6 también introduce algunos cambios interesantes dentro de la estructura clásica de la saga. El regreso del sistema de progreso mediante wristbands busca recuperar parte de la sensación de avance de las primeras entregas, mientras que en PC el soporte para ray tracing, DLSS 4.5 y Multi Frame Generation elevan notablemente la calidad visual y el rendimiento. Aun así, tras haber jugado más de 60 horas, me quedó claro que Playground Games apostó más por refinar la fórmula que por reinventarla.

El mapa de Forza Horizon 6 es, sin discusión, el más ambicioso que Playground Games haya creado hasta ahora. Japón no solo supera en tamaño a entregas anteriores como Forza Horizon 4 y Forza Horizon 5, sino que además transmite una sensación de densidad y verticalidad muy superior gracias a la enorme recreación de Tokio, considerada por el propio estudio como la ciudad más grande de toda la saga. Las autopistas elevadas, túneles, calles estrechas y sectores urbanos mucho más detallados conviven con montañas ideales para drift, rutas costeras y enormes carreteras pensadas para vehículos de alta velocidad, logrando que conducir siga siendo entretenido incluso fuera de las carreras principales.

La variedad de eventos vuelve a ser uno de los pilares centrales de la experiencia, aunque esta vez Playground Games intenta darle una identidad más marcada a buena parte del contenido. Las clásicas categorías Road Racing, Dirt y Cross Country regresan prácticamente intactas, pero ahora se suman los nuevos eventos Horizon Rush, enfocados en conducción técnica y desafíos mucho más espectaculares que en entregas anteriores. Estos eventos especiales se desbloquean al conseguir los puntos necesarios para avanzar hacia la siguiente wristband, formando parte de una progresión dividida en siete rangos distintos hasta alcanzar el nivel Legend.

En los eventos Horizon Rush nos enfrentaremos cara a cara contra uno o varios aviones, un gigantesco mech y hasta un circuito completamente diseñado alrededor de esquinas rectas y curvas extremadamente cerradas. Curiosamente, Peer Pressure, el primer evento Horizon Rush —que exige completarlo en menos de cuatro minutos— termina siendo uno de los desafíos más difíciles de todo el juego, incluso por encima de varias pruebas posteriores. Más adelante, una vez desbloqueada Legend Island, la última región inicialmente bloqueada del mapa, también se habilitan las carreras “The Gauntlet” para cada disciplina principal, ofreciendo competencias extremadamente largas que funcionan como una especie de desafío definitivo. La prueba de autos callejeros, por ejemplo, puede extenderse durante casi 25 minutos sin interrupciones.

En Forza Horizon 6, las actividades secundarias también tienen un papel importante dentro de la progresión y sirven como una alternativa ideal para quienes prefieren explorar el mapa antes que competir constantemente en carreras tradicionales. Eventos como los Speed Traps, Speed Zones, Trailblazers, Drift Zones y Danger Signs otorgan puntos para avanzar en las wristbands, incentivando a participar en todo tipo de desafíos repartidos por Japón. Muchas de estas pruebas requieren vehículos extremadamente rápidos o configuraciones muy específicas, especialmente algunas trampas de velocidad y saltos Danger Sign que prácticamente obligan a utilizar autos capaces de superar los 350 km/h para conseguir las mejores puntuaciones.

Todo este enfoque sobre exploración y progreso constante también encuentra un mayor peso gracias al nuevo Collection Journal, una especie de sistema secundario dividido en múltiples categorías y actividades repartidas por todo Japón. Además de las clásicas pruebas relacionadas con carreras o velocidad, Forza Horizon 6 constantemente incentiva participar en contenidos mucho más variados como fotografía, personalización de vehículos, descubrimiento de garages, compra de casas, coleccionismo o pequeñas actividades sociales vinculadas al online y los Car Meets.

Incluso los coleccionables ahora tienen un rol bastante más importante dentro de la progresión general. Las mascotas regionales escondidas por el mapa otorgan experiencia y puntos de nivel, mientras que los clásicos Bonus Boards vuelven a entregar puntos clave para avanzar dentro de las wristbands junto a actividades como Speed Zones, Speed Traps, Trailblazers y Danger Signs.

En Forza Horizon 6, buena parte de estas actividades también funcionan como pequeñas historias secundarias que ayudan a reforzar muchísimo más la identidad japonesa del mapa. Las misiones Day Trips, por ejemplo, mezclan conducción relajada con datos históricos sobre distintos vehículos y regiones de Japón, mientras que otras cadenas de misiones nos ponen a repartir comida por Tokio, participar en clubes de drift callejero o recorrer distintas prefecturas desbloqueando contenido opcional. Ninguna de estas actividades resulta particularmente compleja por sí sola, pero sí ayudan bastante a que Forza Horizon 6 se sienta mucho más conectado con su ambientación que anteriores entregas de la saga.

La variedad de vehículos en Forza Horizon 6 es, probablemente, uno de los aspectos donde más logra destacarse frente a entregas anteriores. Playground Games no solo amplió considerablemente el garage disponible, sino que además abrazó por completo la cultura automovilística japonesa con una selección que parece pensada específicamente para fanáticos del JDM. Modelos icónicos como el Nissan Skyline 2000GT-R, el Subaru Impreza 22B-STI, el Toyota Supra RZ, el MR2 GT, el Celica GT-Four, el Honda NSX-R GT o el Mazda RX-7 conviven con autos mucho más extraños y de nicho como el Nissan Pao, el Figaro, el Subaru Vivio RX-R o incluso el pequeño Wuling Hongguang Mini EV.

En Forza Horizon 6, esa mezcla entre deportivos legendarios, kei cars, vehículos de drift, autos de rally y rarezas japonesas hace que recorrer Japón constantemente se sienta auténtico y muy alineado con la identidad que la saga venía prometiendo desde hace años. La exploración también se beneficia muchísimo gracias a los nuevos Barn Finds y Treasure Cars, que funcionan como pequeñas búsquedas secundarias repartidas por todo el mapa. Algunos hallazgos son auténticas joyas para cualquier fanático del automovilismo japonés, incluyendo un Nissan Skyline 2000GT-R de 1971, un Nissan Pao escondido entre las calles de Tokio o el espectacular Pennzoil Nismo GT-R de 1998.

También me pareció interesante cómo Forza Horizon 6 intenta mantener objetivos de progreso a largo plazo mediante vehículos extremadamente caros o difíciles de desbloquear. El ejemplo más claro probablemente sea el Aston Martin Valkyrie AMR Pro 2022, actualmente el auto más costoso del juego con un valor de 4.5 millones de créditos, aunque también puede obtenerse completando absolutamente todos los eventos del Horizon Festival con tres estrellas, incluyendo cada una de las pruebas The Gauntlet. Sin embargo, varias de estas recompensas importantes terminan llegando bastante tarde dentro de la progresión y en algunos casos exigen repetir numerosas actividades antes de comenzar a desbloquear vehículos realmente interesantes.

Un detalle que sí me pareció bastante acertado es el reconocimiento que Playground Games hace hacia los veteranos de la franquicia, ya que Forza Horizon 6 recompensa automáticamente a quienes hayan jugado anteriores entregas de la saga con distintos vehículos exclusivos vinculados a cada juego. Entre ellos se encuentran el 2024 Chevrolet Corvette E-Ray por Forza Motorsport, el Mercedes-AMG ONE por Forza Horizon 5, el Aston Martin Vulcan por Forza Horizon 4, el Lamborghini Centenario por Forza Horizon 3, el Huracán LP610-4 por Forza Horizon 2 y el Dodge SRT Viper GTS original por el primer Forza Horizon.

Lamentablemente, este sistema también deja en evidencia un problema inevitable relacionado con la preservación de la franquicia, ya que las primeras entregas de la saga dejaron de estar disponibles oficialmente debido a la expiración de licencias. Como consecuencia, muchos jugadores nuevos directamente no tienen manera legal de acceder a Forza Horizon 1, 2 o 3 para desbloquear algunas de estas recompensas, algo bastante frustrante considerando el enorme valor nostálgico que representan para quienes acompañaron la serie desde sus comienzos.

A esto se suma la edición Premium junto a packs adicionales como el Welcome Pack y el Time Attack Pack, que facilitan enormemente las actividades secundarias durante las primeras horas al ofrecer vehículos extremadamente competitivos desde el inicio. Gracias a eso, desafíos como Speed Zones, Trailblazers o ciertos Danger Signs dejan de sentirse tan restrictivos y permiten experimentar mucho más rápido con distintas configuraciones y disciplinas.

Entre todos los autos que probé, la Toyota Tacoma TRD Pro Forza Edition terminó convirtiéndose, inesperadamente, en mi vehículo favorito de todo el juego. Y lo curioso es que no destaca particularmente por su rendimiento offroad, sino porque es, directamente, el vehículo más absurdo y roto de todo Forza Horizon 6. De base ya posee estadísticas perfectas de 10 en salida, aceleración y frenado, algo que ningún otro auto del juego consigue simultáneamente, pero además con algunos ajustes específicos también puede alcanzar 9.1 en velocidad y 9.2 en manejo sin sacrificar estabilidad.

El resultado es una pickup completamente ridícula que acelera como un hypercar, frena instantáneamente y puede superar los 350 km/h en apenas unos segundos, rozando incluso los 400 km/h en rectas largas. Gracias a eso también termina siendo extremadamente útil para Speed Traps y varios eventos Trailblazer donde mantener velocidad constante resulta fundamental. De hecho, fue el único vehículo con el que conseguí completar el Danger Sign más difícil de todo el juego, Tokyo City Dockside, un salto gigantesco que aterriza literalmente en medio de Tokio y que exige recorrer 518.2 metros para conseguir las tres estrellas.

Buena parte de esa libertad para experimentar con vehículos absurdamente rápidos en Forza Horizon 6 también se traslada al componente online, donde Playground Games vuelve a apostar por un mundo compartido centrado tanto en la competición como en la cultura automovilística. Los nuevos Car Meets repartidos por Japón funcionan como puntos de encuentro para mostrar vehículos, comparar configuraciones y simplemente relajarse manejando junto a otros jugadores, algo que encaja perfectamente con la identidad callejera y tuner que Forza Horizon 6 intenta representar constantemente.

En Forza Horizon 6, la sensación de progreso también encuentra un mayor peso en las propiedades y garages repartidos por Japón, ya que a medida que avanzamos desbloquearemos nuevas casas ubicadas en distintas regiones del mapa. Muchas de ellas ofrecen garages bastante más personalizables que en anteriores Horizon y espacios especialmente diseñados para exhibir parte de nuestra colección favorita de vehículos, algo que encaja muy bien con el enorme enfoque que el juego pone sobre la cultura automovilística y el coleccionismo. Sin cambiar radicalmente la fórmula clásica de la saga, este sistema ayuda bastante a que el progreso se sienta más personal y conectado con nuestra evolución dentro del Horizon Festival.

Otro agregado que probablemente termine siendo uno de los favoritos de la comunidad es todo el nuevo sistema de personalización de casas y garages. Por primera vez en la saga, Playground Games introduce el Garage Customizer, permitiendo modificar distintos espacios interiores para exhibir vehículos, decorar garages y crear áreas mucho más personales para mostrar colecciones y logros dentro del Horizon Festival. Todo esto claramente apunta a reforzar muchísimo más el costado social y la cultura automovilística japonesa alrededor de meets, talleres y autos de exhibición.

Incluso “The Estate”, una enorme propiedad completamente configurable, permite construir espacios personalizados e invitar amigos para recorrerlos, funcionando como una evolución muchísimo más ambiciosa del antiguo sistema de Player Houses. Puede parecer un detalle menor dentro de un juego tan enorme, pero después de tantas entregas donde las casas eran básicamente menús interactivos, finalmente se siente como si Playground Games entendiera cuánto le importa a la comunidad de Horizon tener lugares reales donde exhibir sus autos favoritos.

El multijugador de Forza Horizon 6 sigue girando alrededor de Horizon Life y los convoys cooperativos, aunque ahora muchas de las actividades online aparecen integradas directamente dentro del mundo abierto y pueden iniciarse sin demasiadas interrupciones o pantallas de carga. Playground Games también continúa expandiendo las herramientas creativas mediante Horizon Play y EventLab, permitiendo construir eventos personalizados, circuitos y desafíos mucho más complejos que en anteriores entregas.

Más allá de estas mejoras y nuevas funciones sociales, Forza Horizon 6 tampoco reinventa demasiado el apartado multijugador y en muchos aspectos sigue sintiéndose bastante familiar para quienes vienen jugando la saga desde hace años. Aun así, el enorme mapa de Japón, los meets callejeros y la mayor densidad urbana ayudan bastante a que simplemente recorrer el mundo junto a otros jugadores resulte mucho más entretenido que en anteriores Horizon. Más allá del enorme volumen de contenido y actividades, Forza Horizon 6 también destaca por el salto visual que Playground Games intenta conseguir con esta nueva ambientación japonesa.

En el apartado técnico, Forza Horizon 6 representa un salto visual evidente frente a FH5, aunque gran parte de esa mejora está más relacionada con la calidad general del mundo abierto y la iluminación que con los propios vehículos, ya que los modelos de autos continúan siendo excelentes como en anteriores entregas. El mapa de Japón logra momentos realmente espectaculares gracias a la combinación de vegetación mucho más densa, carreteras húmedas y una implementación de ray tracing exclusiva para PC que eleva muchísimo la atmósfera visual. Las rutas cubiertas de sakura, los caminos rurales repletos de árboles y los reflejos sobre el asfalto mojado consiguen algunas de las mejores postales que haya tenido toda la saga hasta ahora.

Incluso pequeños detalles de ray tracing dentro del habitáculo ayudan bastante a elevar la sensación de realismo durante la conducción en primera persona. Reflejos internos sobre los vidrios permiten ver parcialmente el volante, los brazos del conductor y distintas partes del interior del vehículo, algo menor a simple vista, pero que aporta muchísima más presencia durante recorridos nocturnos o bajo lluvia.

El HDR también ayuda muchísimo a potenciar la calidad visual general, algo que suele ocurrir bastante seguido en varios títulos de Xbox Game Studios. Incluso utilizando una pantalla HDR400, los reflejos, neones y superficies mojadas ganan muchísima más intensidad y profundidad de color, algo que se vuelve todavía más evidente al combinarlo con ray tracing durante recorridos nocturnos por Tokio. Muchas luces artificiales también logran verse especialmente bien gracias al HDR, incluyendo carteles luminosos, túneles urbanos y hasta los intensos destellos rojizos de algunos checkpoints nocturnos, que por momentos recuerdan a bengalas iluminando parcialmente la carretera.

Sin embargo, después de varias horas recorriendo Japón, también me quedó la sensación de que Playground Games apostó por una evolución técnica antes que por una revolución gráfica completa. El ray tracing se nota especialmente en reflejos, sombreado e iluminación indirecta, pero la implementación de iluminación global presenta limitaciones bastante visibles a distancia. En zonas boscosas, por ejemplo, los árboles cercanos reciben un sombreado mucho más natural y convincente, mientras que el fondo pierde precisión conforme avanzamos por el escenario, generando una sensación similar a jugar sin filtrado anisotrópico al máximo. El resultado sigue siendo visualmente impresionante en muchos momentos, aunque también deja claro que el sistema continúa bastante optimizado para mantener estabilidad y rendimiento.

La iluminación nocturna es probablemente uno de los aspectos donde más se perciben las limitaciones del apartado gráfico, ya que si bien Forza Horizon 6 consigue buenos reflejos sobre superficies húmedas y algunos efectos volumétricos atractivos, muchas escenas terminan sintiéndose algo crudas frente a otros motores modernos. En varias situaciones parece faltar una mayor cantidad de rebotes de luz dentro del sistema de ray tracing, algo que afecta la profundidad ambiental y reduce bastante la sensación “next-gen” que Playground Games intenta transmitir constantemente.

A eso se suma un leve efecto de smearing o granulado visible sobre algunas superficies metálicas y pinturas oscuras, especialmente en los autos observados desde ángulos bajos antes de comenzar ciertas carreras. Probablemente esto esté relacionado con el uso agresivo de reconstrucción temporal y una cantidad limitada de rebotes de luz dentro del sistema de ray tracing.

Otro detalle técnico que todavía continúa bastante presente tiene que ver con el aliasing sobre cables colgantes, un problema que la saga arrastra desde hace años y que en Forza Horizon 6 sigue siendo visible pese a las distintas soluciones de antialiasing disponibles. Tecnologías como DLSS, XeSS o incluso el nuevo AA de FSR 3.1.5 ayudan a suavizar bastante la imagen general, pero los cables siguen mostrando cierta inestabilidad visual en movimiento, especialmente al conducir a altas velocidades.

Por otro lado, aunque los reflejos en caminos mojados o nevados pueden verse excelentes, las salpicaduras al atravesar charcos profundos muchas veces parecen más humo o una nube translúcida que gotas reales de agua. El propio efecto del agua tampoco termina luciendo particularmente realista cuando es observado a distancia.

Por último, la niebla también presenta pequeños glitches visuales en determinados carteles y texturas del mapa, aunque se trata de problemas menores que no llegan a arruinar la experiencia general. Aun con esos pequeños detalles, cuando el clima, la iluminación y la ambientación se alinean, Forza Horizon 6 consigue algunos de los paisajes más impresionantes y atmosféricos que Playground Games haya creado hasta la fecha.

Afortunadamente, más allá de esos pequeños detalles visuales, el apartado de optimización vuelve a demostrar por qué Playground Games sigue estando varios pasos por delante de gran parte de la industria en términos técnicos. Utilizando una RTX 5070 Ti, Forza Horizon 6 logra mantener un rendimiento sorprendentemente sólido considerando el enorme salto visual que introduce el ray tracing sobre el mapa de Japón.

Jugando en 4K con todos los gráficos al máximo, incluyendo reflejos y RT Global Illumination configurados en Ultra, el rendimiento ronda los 60 FPS promedio de manera extremadamente estable. Desactivar el ray tracing prácticamente duplica el rendimiento hasta superar los 130 FPS, aunque la diferencia visual sí termina siendo bastante evidente, especialmente en reflejos, iluminación indirecta y calidad general del escenario. Para quienes busquen jugar a 144 FPS constantes en 4K manteniendo RT al máximo, la mejor configuración termina siendo DLSS Performance utilizando el preset L desde Nvidia App junto a Frame Generation 2X.

También probé Forza Horizon 6 utilizando DLAA en 4K con la mencionada RTX 5070 Ti y un Ryzen 9 9850X3D, obteniendo entre 30 y 35 FPS según la zona del mapa. Activando Frame Generation 2X —cuya implementación resulta realmente impecable desde el apartado visual, sin prácticamente ningún tipo de ghosting perceptible— el contador supera fácilmente los 100 FPS. Sin embargo, la baja tasa de cuadros reales termina afectando bastante la fluidez general y parcialmente la respuesta del manejo, haciendo que la experiencia no llegue a sentirse particularmente suave pese al enorme aumento visual en FPS.

A eso se suma que, al prescindir completamente de DLSS, Forza Horizon 6 puede exceder fácilmente el límite de VRAM disponible incluso en GPUs de 16 GB, mostrando advertencias relacionadas con memoria insuficiente durante ciertas configuraciones extremas. Por esa razón, utilizar DLAA junto a Frame Generation 2X, 3X o configuraciones similares para intentar alcanzar la tasa de refresco completa del monitor no termina siendo particularmente recomendable salvo que tengamos una GPU con 24 GB o 32 GB de VRAM, como una RTX 4090 o RTX 5090.

Al menos con una RTX (no probé con una GTX o GPU de AMD), Forza Horizon 6 tampoco permite combinar DLSS con Frame Generation de AMD en GPUs RTX 20 y RTX 30, algo que ya vimos implementado correctamente en otros títulos modernos y que debería comenzar a convertirse en un estándar dentro de la industria AAA. Como consecuencia, muchos usuarios de generaciones anteriores de Nvidia probablemente tendrán que recurrir a mods o herramientas de terceros para utilizar reescalado DLSS junto a Frame Generation de AMD o Intel simultáneamente.

El consumo de VRAM también está sorprendentemente bien manejado considerando el nivel visual que ofrece Forza Horizon 6. En 4K con RT activado y todos los gráficos al máximo, el juego consume alrededor de 14.5 GB de VRAM sin DLSS ni Frame Generation, mientras que desactivar el ray tracing reduce el uso a aproximadamente 12.8 GB. En 1440p el consumo apenas varía demasiado, rondando los 12.2 GB sin RT y 13.2 GB con RT, mientras que en 1080p el uso ronda cerca de los 12.8 GB con ray tracing y unos 11.8 GB sin RT (preset Extreme sin RT) incluso utilizando DLSS en modos Performance o Ultra Performance.

Curiosamente, el consumo de memoria apenas disminuye al reducir resolución mediante reconstrucción temporal, algo que deja claro que Forza Horizon 6 prioriza mantener una gran cantidad de assets cargados constantemente en memoria. Aun así, el juego continúa escalando muy bien en configuraciones más modestas, ya que utilizando el preset Low en 1080p (obviamente sin ray tracing) el consumo cae hasta unos razonables 8 GB de VRAM. Con esto en mente, me cuesta imaginar cómo funciona el juego con una GTX 1650 o una RX 6500 XT, ambas con apenas 4 GB de VRAM y mencionadas dentro de los requisitos mínimos oficiales.

Otro detalle técnico excelente es que prácticamente todas las opciones gráficas incluyen un sistema de Live Preview que permite observar instantáneamente tanto el impacto visual como el rendimiento de cada ajuste sin necesidad de reiniciar el juego. Además, Playground Games vuelve a incluir un benchmark integrado al igual que en Forza Horizon 4 y Forza Horizon 5, aunque el sistema de Live Preview termina siendo una de las herramientas más impresionantes y útiles de todo el apartado gráfico.

Toda esa identidad visual y tecnológica también encuentra muchísimo apoyo en la banda sonora, probablemente una de las más variadas y mejor curadas que haya tenido la saga hasta ahora. Forza Horizon 6 incorpora nueve estaciones de radio distintas y más de 200 canciones repartidas entre electrónica, synthwave, hip-hop, J-rock, city pop, indie y música orquestal, algo que encaja perfectamente con la enorme influencia cultural japonesa que Playground Games quiso transmitir en esta entrega.

Entre las estaciones que más probablemente llamen la atención de la comunidad destaca Horizon Wave, claramente inspirada en synthwave y estética retro japonesa, con artistas como FM-84, Timecop1983, Mitch Murder y Waveshaper. Temas como “Arcade Summer”, “Turbocharged” o “After Hours” encajan de manera perfecta con las recorridas nocturnas por Tokio repletas de neones, autopistas elevadas y lluvia reflejándose sobre el asfalto. De hecho, Horizon Wave probablemente termine convirtiéndose en una de las radios favoritas para quienes buscaban esa vibra tipo Initial D o clásicos videos de touge nocturno.

Gacha City Radio, por otro lado, es probablemente una de las incorporaciones más llamativas de toda la franquicia. La estación mezcla J-pop, anime music, city pop y artistas japoneses modernos con nombres muy reconocibles como Ado, YOASOBI, Kana-Boon, Creepy Nuts y YELLOW MAGIC ORCHESTRA. Aunque Forza Horizon 6 no incluye eurobeat puro al estilo Initial D, varias canciones y estaciones logran acercarse bastante a esa energía arcade japonesa asociada al drift y las carreras callejeras nocturnas.

La selección más pesada queda reservada para Horizon XS, que mezcla punk, metal alternativo y rock moderno con nombres extremadamente populares como Linkin Park, Rise Against, Pendulum, Spiritbox, BABYMETAL y ONE OK ROCK. Por otro lado, Horizon Pulse y Horizon Bass Arena continúan funcionando como el corazón electrónico clásico de la saga con artistas como Porter Robinson, Empire Of The Sun, Dom Dolla o FISHER.

Más allá de gustos personales, Playground Games hizo un trabajo excelente representando distintas facetas de la cultura musical japonesa y occidental, reforzando constantemente esa sensación de estar recorriendo un mundo construido alrededor de la cultura automovilística japonesa. Y justamente es ahí donde Forza Horizon 6 termina funcionando mejor.

Tras recorrer Japón durante decenas de horas, me quedó claro que Forza Horizon 6 probablemente representa la ambientación más fuerte y mejor aprovechada de toda la saga. Buena parte del mérito también está en cómo el juego intenta conectar su mundo abierto con la identidad cultural japonesa a través de actividades secundarias, coleccionables y pequeñas historias como las misiones Day Trips, que aportan bastante personalidad al recorrido más allá de las carreras tradicionales. Puede que muchas de estas ideas no sean particularmente revolucionarias por separado, pero juntas consiguen que Japón se sienta mucho más integrado al gameplay que anteriores mapas de la franquicia.

Sin embargo, después de tantos años siguiendo la saga, también resulta evidente que Playground Games continúa jugando demasiado sobre seguro en varios aspectos importantes. Más allá de algunos cambios en la progresión, nuevas actividades y mejoras visuales, gran parte de la estructura sigue sintiéndose extremadamente familiar para veteranos de Horizon, especialmente en el diseño de eventos, el multijugador y la fórmula general del mundo abierto.

Aun así, cuando todo se combina —el mapa, la conducción, los autos, la ambientación nocturna, el apartado técnico y la enorme cantidad de contenido— Forza Horizon 6 sigue siendo uno de los mejores arcades de conducción disponibles actualmente y, probablemente, la entrega más completa y visualmente impresionante de toda la franquicia. Puede que no reinvente la fórmula, pero Japón termina siendo exactamente el escenario que la saga necesitaba para volver a sentirse especial.

Este review de Forza Horizon 6 fue realizado con una copia de prensa de PC proporcionada por Xbox Game Studios/Playground Games.

Forza Horizon 6 - Review
Historia60%
Gameplay85%
Gráficos90%
Música y Sonidos85%
Optimización100%
Precio (Regional)85%
Lo bueno:
  • Japón ofrece la ambientación más ambiciosa y mejor aprovechada de toda la saga.
  • El regreso de las wristbands vuelve a hacer que la progresión resulte mucho más adictiva.
  • Excelente optimización en PC, incluso utilizando ray tracing y configuraciones extremas.
Lo malo:
  • Introduce pocas innovaciones importantes para quienes vienen jugando la saga desde hace años.
  • Varias recompensas importantes llegan demasiado tarde dentro de la progresión.
  • Aunque mejora visualmente frente a FH5, el ray tracing todavía presenta ciertas limitaciones visibles en algunas situaciones.
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Voto)
85%

Sobre El Autor

Editor en Jefe. PR.

Rosario. Santa Fe. Argentina

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