Si bien me parece rarísimo que estén lanzando un tercer remake de Dragon Quest tan solo tres meses después de los últimos, la realidad es que esta vez lo sentí como algo diferente. Dragon Quest VII no es otro juego HD-2D más y listo, sino una propuesta con mucha más identidad propia. Desde el comienzo, el subtítulo Reimagined ya transmite una idea clara, no se trata simplemente de un remake ni tampoco de un reboot, sino de una combinación bien definida de ambos conceptos.

En una época en la que ni los desarrolladores ni los jugadores logran ponerse de acuerdo sobre qué diferencia a un remake de un remaster o un reboot, algo a lo que en parte contribuyó Final Fantasy VII Remake, sumar un nuevo término que se entienda de inmediato y represente fielmente la experiencia es un gran acierto. En ese sentido, Dragon Quest VII Reimagined logra comunicar exactamente qué tipo de juego es con solo leer su nombre.

Dragon Quest VII salió originalmente para PlayStation en el año 2000 y ya había recibido un remake para Nintendo 3DS en 2013. Al principio pensé que el uso de Reimagined servía únicamente para evitar confusiones con esa versión, pero después de jugar la demo gratuita quedó claro que la intención detrás de esta nueva edición era muy distinta.

Esta versión Reimagined introduce varios cambios importantes, la mayoría pensados para adaptarse mejor a los estándares actuales del JRPG. Dragon Quest VII ahora ofrece una exploración más ágil, combates que concluyen más rápido y diálogos más concisos, lo que ayuda a mantener un ritmo mucho más constante sin sacrificar profundidad.

Antes de profundizar en el gameplay, vale la pena detenerse en el aspecto que más diferencia a Dragon Quest VII Reimagined de otras entregas recientes de Square Enix, su identidad visual. El estilo HD-2D fue explotado hasta el cansancio y hoy existen tantos juegos similares que cuesta diferenciarlos entre sí.

Títulos como Dragon Quest I, II y III, Live A Live, Triangle Strategy, The Adventures of Elliot y la saga Octopath Traveler terminaron por saturar una estética que ya no genera el mismo impacto. Por eso resulta tan refrescante que Dragon Quest VII haya optado por un camino completamente distinto en Reimagined.

Esta nueva versión abandona por completo el HD-2D y adopta un estilo artístico mucho más original, definido por el propio equipo como un enfoque tipo diorama. La idea es que el mundo se sienta como una serie de pequeñas maquetas en movimiento, algo que refuerza la personalidad de Reimagined y le da una identidad muy marcada a Dragon Quest VII.

El resultado recuerda en parte a Fantasian, aunque con entornos completamente modelados en 3D en lugar de maquetas reales. Puede que no impacte tanto a primera vista, pero este enfoque le da a Dragon Quest VII Reimagined mucha más flexibilidad visual y control a la hora de presentar escenas.

En general, el apartado visual se luce especialmente en pueblos, combates y en el world map. La iluminación natural en tiempo real permite apreciar todos los detalles de los modelos 3D, desde los personajes principales hasta los enemigos, que además cuentan con animaciones llenas de personalidad, uno de los puntos fuertes de Reimagined.

Donde el apartado gráfico no brilla tanto es en los ambientes cerrados o con poca iluminación, algo común en los dungeons, sobre todo en cuevas. No se ven mal, pero la falta de luz impide apreciar completamente el nivel de detalle en texturas y escenarios.

Más allá de lo visual, Dragon Quest VII Reimagined también introduce ajustes interesantes en el gameplay. La exploración y la movilidad siguen siendo clásicas y fáciles de entender, propias de un JRPG tradicional, pero con mejoras que agilizan la experiencia.

Algunos escenarios permiten rotar la cámara en 360°, mientras que otros solo admiten movimientos leves. Existen ciertos dungeons con puzzles que aprovechan perspectivas específicas de cámara, un detalle interesante que, lamentablemente, no se explota demasiado a lo largo del juego.

Al igual que en la versión de 3DS, los combates ya no son aleatorios. En Dragon Quest VII los enemigos se ven caminando por los mapas y el jugador puede decidir si quiere luchar o no, una decisión de diseño que siempre se agradece en un JRPG de larga duración como Reimagined.

Los combates mantienen la estructura clásica de la saga, con turnos tradicionales, magias elementales, fortalezas y debilidades, además de distintos tipos de armas. La gran diferencia de Dragon Quest VII Reimagined frente a otros remakes recientes es el sistema de vocaciones, que aporta una variedad enorme al desarrollo de los personajes.

Hay muchas clases disponibles y cambiar entre ellas es rápido y cómodo, lo que incentiva a experimentar constantemente. Este sistema encaja muy bien en Dragon Quest VII y evita que el combate se vuelva monótono con el paso de las horas.

Si hay un aspecto donde la saga todavía no termina de afinar es el balance de dificultad. En Dragon Quest VII Reimagined el juego resulta bastante accesible durante casi toda la aventura, incluso sin necesidad de grindear. Los enemigos hacen poco daño en relación con las estadísticas del grupo y, si se obtienen buenas vocaciones temprano, la dificultad cae de forma notable. En más de una ocasión, dentro de Reimagined, derroté jefes importantes que apenas llegaron a atacar un par de veces.

Sin embargo, esta reimaginación introduce una opción muy interesante para compensar esto. Dragon Quest VII Reimagined permite modificar la dificultad en cualquier momento y, además, ajustar parámetros individuales como la experiencia obtenida, el daño infligido, la experiencia de vocación o la curación tras los combates.

Estos ajustes no rompen el equilibrio del juego, sino que funcionan como pequeños empujones opcionales. Es un enfoque mucho más inteligente en términos de accesibilidad que simplemente subir o bajar números de forma extrema, y encaja muy bien con la filosofía de Reimagined.

En lo narrativo, Dragon Quest VII utiliza el siempre atractivo concepto de los viajes en el tiempo. Un grupo de adolescentes descubre un santuario que, bajo ciertas condiciones, los transporta a islas del pasado que no existen en el presente, una premisa que Reimagined aprovecha con inteligencia y que refuerza el tono clásico de Dragon Quest VII.

Cada isla funciona como un microarco independiente, con personajes, conflictos y resoluciones propias. En Dragon Quest VII Reimagined, los diálogos y cinemáticas son ágiles, lo que mantiene un ritmo constante y hace que cada nuevo viaje despierte curiosidad.

Las versiones anteriores de Dragon Quest VII eran conocidas por su duración excesiva, algo que claramente se tuvo en cuenta en Reimagined. Se recortó contenido considerado poco relevante para mejorar el ritmo general de la aventura.

Si bien eliminar contenido nunca es ideal, el resultado es un juego mucho más fluido y mejor conectado. Además, Dragon Quest VII Reimagined suma un arco completamente nuevo para compensar, logrando reducir entre 20 y 30 horas respecto a versiones anteriores.

La inclusión de cinemáticas y actuación de voz en momentos clave eleva mucho la experiencia narrativa. Las actuaciones son de primer nivel y los diseños retocados de Akira Toriyama brillan constantemente en Reimagined.

No todo es perfecto y hay algunos detalles que llaman la atención. Dragon Quest VII Reimagined no incluye un log de conversaciones, una función presente en remakes recientes y muy útil en un JRPG donde hablar con NPCs es constante.

El sistema de inventario también cambió y ahora es compartido entre todos los personajes. No queda del todo claro si se trata de una mejora de calidad de vida o de una simplificación excesiva, pero en Dragon Quest VII se siente diferente a entregas anteriores.

Otro detalle menor pero molesto es la señalización de cofres. Hay cofres que no se pueden abrir aún teniendo la llave correspondiente y el juego no lo indica claramente, lo que genera backtracking innecesario dentro de Reimagined.

En términos de presentación, interfaz y sonido, Dragon Quest VII Reimagined cumple con creces. La actuación de voz es sólida, la banda sonora orquestada transmite magia de principio a fin y el rendimiento es excelente, con 60 fps estables.

En conclusión, Dragon Quest VII Reimagined es una reimaginación muy bien lograda. Ofrece un apartado visual y sonoro sobresaliente, un estilo artístico nuevo, un gameplay ágil y una estructura narrativa basada en múltiples arcos que evita volverse pesada.

Las pocas cosas negativas quedan opacadas por todo lo que hace bien. El recorte de contenido secundario es una lástima, pero el nuevo material ayuda a compensarlo dentro de Dragon Quest VII.

Pocas veces puedo decir esto, pero Dragon Quest VII Reimagined es fácil de recomendar. No importa si sos fanático del JRPG o si nunca jugaste un Dragon Quest, esta reimaginación es accesible, atractiva y fácil de disfrutar. En Steam cuesta AR$90.000, un precio alto para ser regional, pero la calidad del producto hace que la recomendación siga siendo firme.

Este review de Dragon Quest VII Reimagined fue realizado con una copia de prensa de Nintedo Switch 2 proporcionada por Square Enix.

Dragon Quest VII Reimagined - Review
Historia80%
Gameplay90%
Gráficos90%
Música y Sonidos90%
Optimización85%
Precio70%
Lo bueno:
  • Gráficamente increíble con una identidad visual única.
  • Gameplay refinado y rápido con muchas opciones de dificultad.
  • Trama que se renueva constantemente por tener muchos arcos chicos.
Lo malo:
  • Contenido secundario recortado para que no se haga tan largo.
  • Dificultad normal por defecto que lo puede llegar a ser muy fácil.
  • Inconsistencias con el diseño de los remakes de octubre pueden contrastar con la experiencia de Reimagined
88%Nota Final
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