Durante décadas Romance of the Three Kingdoms, la franquicia de estrategia de Kou Shibusawa, reinó suprema dentro de las adaptaciones del Romance de los Tres Reinos al mundo del videojuego, al menos en lo que refería al género de la Gran Estrategia. Con 13 entregas anteriores, esta franquicia construyó una larga tradición tanto en PC como en consolas, cuyo único paralelo lo podemos encontrar en Nobunaga’s Ambition, del mismo Shibusawa.

Pero ese reinado en soledad ha terminado. Total War: Three Kingdoms, el excelente juego de The Creative Assembly, ha introducido un nuevo grado de excelencia a la hora de adaptar la novela épica de Lou Guanzhong al medio interactivo. Sin embargo, esto no parece haber amedrentado a Shibusawa y a la gente de Koei-Tecmo, y ya tenemos en nuestras manos la decimocuarta entrega de Romance of the Three Kingdoms.

Repasando un poco la historia de esta saga, Romance of the Three Kingdoms XIV nos transporta al periodo de conflictos y guerras durante la caída de la Dinastía Han en la China del siglo II de nuestra era. Como ya señalamos en otras ocasiones, el juego no esta tan interesado en ser una recreación histórica sino que nutre su narrativa a partir de la novela histórica “El Romance de los Tres Reinos”, del mencionado Lou Guanzhong.

Al comenzar Romance of the Three Kingdoms XIV vamos a encontrar que los elementos constitutivos de esta saga siguen presentes. A grandes rasgos, estamos ante un juego de Gran Estrategia que coloca un énfasis muy fuerte en la administración y el control de una serie de oficiales que tomaran el rol de comandantes, gobernadores y administradores. El juego nos brinda la opción de tomar el control de distintos señores de la guerra en distintos periodos del largo conflicto. Los sospechosos de siempre regresan: el benevolente Liu Bei, el oportunista Cao Cao o el tirano Dong Zhuo son solo algunas de las opciones dentro de un inmenso plantel de personajes que, como no puede ser de otra manera, incluyen a otros favoritos tales como Lu Bu y Zhuge Liang.

De manera similar, Romance of the Three Kingdoms XIV nos ofrece un variado menú en lo referente a la condición histórica inicial del reino. Podemos volver al comienzo de todo y experimentar el alzamiento de los Turbantes Amarillos que desmoronaron el edificio que sostenía la dinastía. Luchar durante las guerras de la coalición de señores de la guerra en contra del tirano Dong Zhuo, o bien avanzar más en el tiempo hasta la división tripartita de China antigua en los reinos de Wei, Wu y Shu.

Cualquiera sea nuestra elección, el juego presupone un cierto grado de familiaridad con los personajes y el devenir de la historia de los Tres Reinos. Algo que en cierta forma es comprensible ya que nos hayamos en la decimocuarta entrega de la saga. Esto no quiere decir que los novatos en la franquicia no puedan disfrutar del título, pero ciertos rasgos de los distintos personajes presentes en el juego están muy atados a sus características personales. Alguien que este familiarizado con la historia de los Tres Reinos sabrá inmediatamente que Zhuge Liang funcionará perfecto en el rol de estratega, mientras que Lu Bu rendirá más si lo ubicamos al mando de los ejércitos.

Una vez que escojamos nuestro personaje central y el punto inicial de la historia, seremos catapultados al mapa del mundo. Aquí se nos presentan a grandes rasgos la casi totalidad de los elementos del juego, aunque la mayoría de ellos ocultos tras un mastodóntico sistema de menús. En este aspecto, ROTK XIV termina enterrado bajo el peso de sus propios sistemas, y a la espera de una interfaz de usuario algo más elegante y robusta. Buena parte de esta problemática surge de la naturaleza de este juego como un juego de consolas y, por consecuencia, de tener un sistema de control que pueda adaptarse a las limitaciones de un gamepad.

A pesar de este problema, la mecánica general del juego es simple y sencilla de asimilar. La estructura de cada partida está dividida en fases y meses. Las fases vienen en pares: una primera fase de “estrategia” nos permite decidir nuestros movimientos. Estos movimientos van desde asignar gobernadores y mover tropas hasta proponer alianzas o reclutar espías. Una vez que hayamos decidido todos los elementos de nuestra fase estratégica el juego pasa a una fase de “avance”, en esta fase se libran los combates y se dan las luchas por el territorio. Una vez trascurrido un determinado número de fases finalizará el mes, momento en el cual amasaremos nuevos recursos y podremos planear la siguiente etapa de nuestra gran estrategia.

Es un sistema bastante elegante, pero que requiere que prestemos atención a una enorme cantidad de elementos. Algunos de estos elementos son sencillos de entender, como por ejemplo los tres recursos centrales de nuestro reino (comida, suministros y tropas). Pero otros, como la moral de los ejércitos, son algo más abstractos  en el sentido de que debemos prestar mucha atención a que oficiales ponemos al mando de las tropas.

Es precisamente en el mando de las tropas donde ROTK XIV introduce las novedades más interesantes. A diferencia de las entregas anteriores, ahora el mapa de China se encuentra dividido en una infinidad de pequeños hexágonos. Si movemos un ejército sobre un hexágono lo controlaremos inmediatamente, agregando territorio a nuestro reino. Cada provincia tiene un “núcleo” o hexágono central, usualmente una ciudad, que nos permitirá obtener aún más ventajas. Este sistema reviste varios aspectos estratégicos interesantes. Por ejemplo, la formación de marcha de nuestras tropas nos permitirá capturar territorio de distintas maneras, ya sea de forma directa (como una flecha) o avanzando en un terreno amplio (pero exponiendo a nuestros hombres a emboscadas). De manera similar, es posible cortar las líneas de suministros de ejércitos enemigos si capturamos los hexágonos que unen su posición actual con los centros urbanos que controlan.

El combate, por otro lado, es ahora algo más simple. Por regla general, los combates son bastante automáticos, si bien podremos seleccionar de ante mano una serie de formaciones, tácticas y estrategias que irán variando de acuerdo a que oficial se encuentre al mando de las tropas. Como ya mencionamos, los héroes más famosos del Romance, como Guan Yu o Sun Ce, tendrán habilidades especiales que no estarán disponibles con los oficiales menos laureados.

En cuanto al aspecto audiovisual, Romance of the Three Kingdoms XIV representa un pequeño avance en relación con la entrega anterior de la saga. El mapa del mundo es algo más vibrante y claro, lo que ayuda mucho a comunicar mejor el funcionamiento del nuevo sistema de hexágonos. Los modelos de los personajes mantienen su encanto 2D, aunque ahora cada una de las personalidades presentes muestran una pizca de vida y movimiento que es bienvenida. El trabajo de voces originales en chino es excelente, y la banda sonora es tan épica como apropiada. Sin embargo, ninguno de estos valores de producción, ni gráficos, ni sonoros, ni técnicos, está a la altura de lo esgrimido por la saga Total War.

En líneas generales, Romance of the Three Kingdoms XIV es un juego competente. Pero es un juego que va a sufrir en la inevitable comparación con el claramente superior Total War: Three Kingdoms. La franquicia del veterano Shibusawa necesitará de un lavado de cara mucho más revolucionario si quiere hacer frente a la poderosa The Creative Assembly. Los veteranos de la saga encontrarán mucho para hincar el diente en ROTK XIV, pero los novatos en la historia de los Tres Reinos tal vez se encontrarán más cómodos en las tierras de Total War.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por KOEI Tecmo.

Romance of the Three Kingdoms XIV – Review
Historia80%
Gameplay70%
Gráficos70%
Música y Sonidos70%
Lo bueno:
  • - El nuevo sistema de hexágonos mejora el aspecto táctico del juego.
  • - Enorme cantidad de oficiales y facciones.
Lo malo:
  • - La interfaz de usuario se hace progresivamente más inusable con cada nueva entrega.
  • - Sale perdiendo en la inevitable comparación con Total War: Three Kingdoms.
73%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
50%