Siege of Dragonspear es claramente una cosa poco común. Una expansión oficial para un juego lanzado en el año 1998 que llega a nuestras PCs de la mano de un estudio que poco y nada tuvo que ver con el producto original. Siege of Dragonspear además tiene una tarea más que difícil: la de introducirse en medio de una narrativa ya conformada y no pecar de ser un sacrilegio. Sin embargo, pese a estas dificultades, Siege of Dragonspear logra justificarse como un capítulo más que decente dentro de la legendaria saga del Hijo de Bhaal.

Pero Beamdog no es un estudio que no tenga ya algo de práctica con los juegos del Infinity Engine. Las versiones mejoradas de Baldur’s Gate y Baldur’s Gate II, así también como la versión mejorada de Icewind Dale le han dado al estudio tiempo y práctica a la hora de meter mano en este motor ya tan desfasado en el tiempo. Lo que es más, en sus trabajos anteriores la gente de Beamdog ya había introducido algunas novedades “de la casa” tales como nuevos compañeros jugables, nuevas zonas y nuevas misiones secundarias. Si bien la calidad de las mismas nunca llegaba a acoplarse del todo a los productos originales.

Con Siege of Dragonspear, Beamdog aumenta su apuesta y pone en nuestras manos una expansión completa que puede ocuparnos durante unas 20 horas de juego. Quedará por ver si la calidad volcada en esta producción está a la altura de una saga tan legendaria como Baldur’s Gate.

Call of the Shining Lady

Siege of Dragonspear comienza unas semanas después de la derrota de Sarevok y el Trono de Hierro al final de Baldur’s Gate. Nuestro protagonista, acompañado por un puñado de aliados, recibe la misión de aniquilar a los últimos seguidores de su malvado medio hermano en las profundidades de Baldur’s Gate. Esta misión inicial nos sirve no solo para re-aclimatarnos con el juego (en caso que escojamos empezar a jugar desde la expansión, aunque también podemos optar por jugar Baldur’s Gate desde el principio), sino también como una especie de tutorial introductorio a las nuevas mejoras en la interfaz de usuario y las mecánicas de juego.

Pero nunca hay paz para un Hijo de Bhaal, poco tiempo después de la misión inicial, asesinos enmascarados atacan en la noche. El origen del ataque parece encontrarse en La Cruzada, una poderosa fuerza militar que ha estado asolando las tierras norteñas y que ha capturado el Castillo de Dragonspear. Al frente de esta Cruzada se encuentra Caelar Argent, “The Shining Lady”, una poderosa Aasimar con una supuesta misión sagrada que ha logrado captar la devoción y la obediencia de cientos de seguidores. Ante semejante amenaza, las ciudades libres de Waterdeep, Baldur’s Gate y Daggerford montan un ejército aliado para hacer frente a la cruzada. Baldur’s Gate envía a su héroe al frente de esta fuerza, es decir, nos envía a nosotros: el Hijo de Bhaal.

La historia de Siege of Dragonspear es bastante lineal. Recuerda mucho más al recorrido en la expansión Throne of Bhaal para Baldur’s Gate 2 que a los recorridos más abiertos y libres de los dos juegos base. Sin embargo, la linealidad de la historia se condice con la urgencia de la narrativa, por lo que este elemento no queda fuera de lugar.

Más allá de la estructura, la historia de Siege of Dragonspear es interesante. El juego no solo bebe de las leyendas propias de mundo de Faerun (las guerras de Dragonspear son parte de la historia ficticia de los reinos olvidados), sino que en un giro sorprendente hacía el final de la aventura ofrece una conexión con hilos narrativos inesperados.

Además, Siege of Dragonspear introduce nuevos personajes y recupera algunos viejos amigos. Minsc (y Boo), Jaheira, Khalid y Dynaheir regresan, junto a otras caras conocidas como las del malvado hechicero Edwin Odesseiron o la de los nuevos personajes creados por Beamdog (Neera, Dorn, Rashad). El juego también introduce nuevos personajes compañeros, entre los que destacan Corwin, miembro de la compañía del Puño Llameante, madre y arquera extraordinaria; y M’Khiin, una shaman gnoma que introduce una nueva raza y una nueva clase jugable.

De entre todos los personajes de la expansión la que más destaca es la propia antagonista. Caelar Argent es un personaje complejo, con una agenda complicada y un poder que comanda respeto. Pero además, una vez que lleguemos a conocer las profundidades de sus motivaciones, encontraremos un personaje bastante interesante, incluso dentro del mundo de Baldur’s Gate que usualmente traza líneas muy claras entre héroes y villanos.

Al final del día, Siege of Dragonspear logra lo impensado. El juego no solo nos cuenta una nueva y valiosa historia, sino que logra llenar huecos en la narrativa que existían entre Baldur’s Gate I y II. Al jugar esta expansión comprenderemos mejor las “oscuras circunstancias” que obligan a nuestro héroe a abandonar Baldur’s Gate y también podremos explicar cosas algo menores, como por ejemplo el cambio de clase de Imoen entre un juego y otro.

Go for the eyes!

Desde un punto de vista jugable, Siege of Dragonspear mantiene la mayoría de las características del viejo Infinity Engine, con todo lo bueno y malo que eso representa. Seguiremos controlando a nuestros seis personajes en tiempo real pausado, y realizando ordenes individuales para cada uno de ellos en el calor del combate. Si bien en este último punto se ha introducido un sistema de IA para compañeros bastante efectivo. El sistema de reglas se mantiene inalterado, con conceptos como el de THAC0 que mantienen toda su importancia (si no saben que es THAC0, claramente son más jóvenes que yo). Algunos elementos de este sistema no han envejecido del todo bien. El sistema de descanso es bastante irracional comparado con el de juegos similares más recientes (como Pillars of Eternity), y el hecho de que cada vez que revivamos a un personaje tengamos que levantar sus objetos del suelo puede ser fastidioso para el que este acostumbrado a RPGs más modernos.

Pero Beamdog se ha esforzado por mejorar algunas cosas, con resultados dispares. El sistema de inventario sigue siendo bastante primitivo, pero un nuevo sistema que resalta a los personajes que encuentran más útil cierto objeto puede ayudar a guiar a los jugadores que no estén al tanto de las profundidades del reglamento de esta edición de AD&D. Beamdog también ha intentado mejorar el diario de juego, pero creo que sin éxito. He encontrado el nuevo diario, donde anotamos nuestras misiones y tareas, aún más confuso que el anterior.

Por otro lado, las modificaciones que Beamdog ha introducido en el Infinity Engine le han permitido al estudio aumentar el factor espectáculo del título. Siege of Dragonspear incluye escenas con docenas de personajes en pantalla que eran imposibles para la tecnología de 1998. Esto permite no solo escenas que representan multitudes sino también la presencia de enormes batallas. Hay en el juego al menos dos batallas multitudinarias donde nuestro pequeño grupo de seis aventureros será apenas una parte más de un conflicto mayor. Se trata de un cambio de dinámica bastante bienvenido para un juego que usualmente no nos permitía enfrentarnos a más de una docena de enemigos por encuentro.

Legends of the Sword Coast

Lo mencionado anteriormente nos lleva a la conclusión de que Siege of Dragonspear es la entrega de Baldur’s Gate más bonita hasta la fecha. Y no hay duda de eso. Además de las asombrosas escenas de multitudes Beamdog ha mejorado mucho en su trabajo de creación de mapas y escenarios. El juego se acopla perfectamente al resto de la saga de Baldur’s Gate con bellos escenarios hechos a mano que incluyen criptas subterráneas, castillos derruidos o laderas atestadas de arañas. Por supuesto, no hay que olvidar que estamos hablando de un motor gráfico con dos décadas de antigüedad. El nivel gráfico en general está dentro de lo que se espera, y más allá de las mejoras cosméticas oficiadas por Beamdog, el Infinity Engine no se lleva bien con resoluciones de pantalla modernas.

En cuanto al sonido, Siege of Dragonspear es una auténtica inyección de nostalgia directo a la venas. La banda sonora está a la altura de la trilogía original con los ritmos épicos y grandilocuentes apropiados. Pero es en el trabajo de voces donde la gente de Beamdog ha ido un paso más allá. Varios de los talentos de voz originales regresan para esta aventura, incluyendo a dos leyendas dentro del universo Baldur’s Gate. Jim Cummings vuelve para interpretar a Minsc, con su usual mezcla de inocencia, locura y furia justiciera. Mientras que David Werner interpreta a una misteriosa figura encapuchada que se aparece en sueños a nuestro personaje, tiene habilidades mágicas sobrenaturales, y un interés más que llamativo en la esencia divina de nuestro héroe. Creo que cualquier veterano de la saga adivinará con facilidad a que personaje me refiero.

Desde lo técnico Siege of Dragonspear funciona mayormente bien, pero sufre de algunos problemas. Me he encontrado con al menos media docena de fallos y cuelgues, usualmente asociados a la falla de ejecución de algún script que trababa alguna misión o dejaba congelada la pantalla. Además el juego retiene algunos de los problemas ya clásicos del Infinity Engine, tales como los problemas de pathfinding y cierta imprecisión a la hora de ejecutar comandos. Este último problema se ve agravado al jugar en resoluciones mayores, lo que genera que las zonas de blanco o los círculos de selección de nuestros personajes sean más pequeños, lo que puede llevar a clicks fallidos.

A pesar de los problemas mencionados, Siege of Dragonspear es un agregado respetable a la historia de Baldur’s Gate. Y no solo eso. Es además una carta de amor a una franquicia que ya quedó lejos en el tiempo pero nunca fue olvidada. Hay varias razones por las que el día de hoy asistimos a un renacimiento del C-RPG en la forma de Wasteland 2, Pillars of Eternity o Divinity: Original Sin. Y una de esas razones es el hecho de que Baldur’s Gate ha resistido de forma magistral el paso del tiempo. Siege of Dragonspear es una invitación a pegarse un paseo más por este rincón de la memoria, y embarcarse en una nueva aventura con viejos amigos, y héroes y hamsters!

Este review fue realizado con una copia comercial propocionada por Beamdog.

Baldur’s Gate: Siege of Dragonspear – Review
Historia95%
Gameplay80%
Gráficos70%
Música y sonidos95%
Lo bueno:
  • Excelente historia con grandes personajes
  • El regreso de los actores de voz originales
  • Logra introducirse de manera efectiva entre Baldur’s Gate y Baldur’s Gate 2
Lo malo:
  • Persisten los viejos problemas del Infinity Engine
  • Campaña algo lineal
  • El sistema de inventario y diario podría haber sido mejorado de forma más significativa
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
58%

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