Aunque superficialmente no lo parezca, estos últimos años han sido revolucionarios para la interpretación digital de la mayor categoría de automovilismo del mundo. Lo que comenzó con intentos de revitalizar a la fórmula con elementos narrativos, nuevos modelos de manejo y hasta una especie de servicio vivo online, transicionó también por el paso del estudio Codemasters a las manos de Electronic Arts, y finalmente la llegada de la tan esperada realidad virtual.

Obviamente, nada de todo esto sucedió sin sus sobresaltos. Tuvimos la llegada de las microtransacciones, las diversas mutaciones del EGO engine hasta llegar a incorporar el controversial DirectX 12, un brutal aumento de precios para la región, y para esta ocasión, insoportables bajos niveles de estabilidad. Pero primero pasemos por el contenido que nos espera en F1 22.

Al contrario del último par de entregas, este año ya no contamos con una trama en la que nos relacionaremos con diferentes compañeros de equipo, rivales y periodistas. Volvemos a la estructura de progresión más tradicional dónde todo eso se da en forma de juego de administración. Contamos con la estructura manager de siempre y en vez de conseguir perks al contestar a toda velocidad en una entrevista del paddock o diferentes escenarios narrativos en las carreras, las decisiones se toman simplemente eligiendo entre opciones aleatorias.

Se repite la estructura de mejoras a través de 4 diferentes departamentos que, sinceramente, es todo lo que se necesita para mantener fresco al excepcional modo carrera, teniendo que decidir cuáles son las prioridades y cuando arriesgar a que una producción falle. El modo carrera ofrece su versión más completa hasta el momento, incluyendo F1 y F2, y la variante de campeonato real que nos permite ir jugando los circuitos de acuerdo a cómo se califican los verdaderos competidores de la categoría.

La novedad, por este lado, está en el apartado de F1 Life, que no es ni más ni menos que un espacio social del estilo que presentan los espacios de hogar de las plataformas Oculus y Steam VR. Podemos más o menos configurar una estética (muebles, cuadros, ropa, decoración en general) y presentar nuestros autos de lujo conseguidos a través de puntos de experiencia para que puedan conocerlos nuestros visitantes. Estos autos se pueden adquirir cumpliendo diferentes objetivos, principalmente en el modo carrera, donde también se presentan pequeños eventos de time attack, drift y checkpoints para juntar puntos y comprarlos.

Si bien este modo puede parecer atractivo para quienes quieran salir a dar una vuelta en los super/hypercars del momento (McLaren, Aston Martin, AMG Mercedes, Ferrari), la realidad es que la representación de las físicas no está ni cerca de ser bien lograda, sobre todo al tratarse de un juego que permite experimentarse en realidad virtual. Quienes estén esperando algo cercano a lo que se puede experimentar en maravillas técnicas como Assetto Corsa Competizione, deberán seguir esperando, porque esto se parece más a un Forza Horizon.

Y ya que lo mencionamos, luego de tanto esperar, llegó la modalidad VR para la franquicia de carreras por excelencia. La verdad es que esta implementación no solo era esperada porque hay un mundo antes y otro después de probar simuladores de carrera en VR, sino también porque es sabido que el motor EGO puede hacerlo desde hace más de 6 años, cuando lo incorporaron al primer Dirt Rally de manera excepcional. Además, fue reclamado fervientemente con justa razón, ya que no hay nada en el mundo que se parezca a manejar un auto de la máxima categoría con gafas de realidad virtual. La sensación de velocidad es palpable, las curvas y adelantamientos se pueden encarar de una manera muchísimo más efectiva, y hasta los cambios climáticos se sienten de otra manera. Realmente la implementación ha sido brutal y de una adaptabilidad inmediata, ya que no hace falta más que iniciar el juego en modalidad VR para salir jugando. Los menúes funcionan, hay ajustes de posición de asiento y altura, distancia de la interfaz, y el headset se puede centrar con tan solo apretar un botón, como corresponde.

Pero algo pasó en el medio, y tampoco es algo exclusivo de la modalidad de realidad virtual. Algo no terminó de salir bien en la build de F1 22 y los foros están plagados de reclamos de estabilidad. Nosotros mismos pasamos por semejante escenario y la verdad es que tampoco lo hemos podido solucionar del todo. Iniciamos el análisis en un Windows 11 absolutamente actualizado, con todos los drivers al día, y el juego no paraba de crashearse.

Hubo una mudanza de un SSD Samsung Pro 960 512GB, donde lo teníamos instalado inicialmente, a un Corsair Neutron NX500, y tampoco solucionó nada, así que decidimos formatear y reinstalar todo en un Windows 10 Pro 21H2… y tampoco solucionó. Sacamos el overclock de todo, cambiamos configuraciones gráficas, cerramos todos los procesos, desactivamos XMP de la BIOS, y tampoco hubo caso. El juego crashea en determinadas condiciones de cada circuito, y si bien se puede predecir aproximadamente dónde va a suceder, no es el mismo patrón en cada pista. Llegó el parche 1.05 y tampoco hubo suerte.

Lamentablemente, esto hace que decidirse por F1 22 se convierta en una lotería, ya que hay muchísimos jugadores que no tienen problemas, pero para los que se encuentran con estos crasheos, aún no hay soluciones. Muchos comentarios hablan de que el “async compute” no funciona como debería, otros dicen que es un juego que en “Ultra” está pensado para la próxima generación de placas de video, pero la verdad es que no hay mucha distancia técnica con respecto al anterior.

Quizá donde más se notan los cambios gráficos es en el sistema de trazado de rayos que ahora se puede palpar en pista si observamos la definición de las sombras detenidamente. El juego tiene un toque de realismo adicional, aunque no deja de tener la característica visual de este motor que ya lleva unos 15 años entre nosotros. Similar a previas iteraciones, F1 22 cuenta con DLSS 2.X y FSR 1.0 de AMD, pudiendo incluso reemplazar DLSS 2.X por FSR 2.0 vía un mod. Aquellos que tengan una GPU RTX 3000 y una placa madre compatible, pueden forzar el Resizable Bar mediante la herramienta Nvidia Profile Inspector para obtener un rendimiento adicional de hasta 10%.

Pero a pesar de todos los inconvenientes, F1 22 es otro gran ejemplo de que no hace falta pegar saltos dramáticos para que la franquicia se mantenga fresca y vigente. En esta ocasión, con la llegada de la nueva generación de los monoplaza de la vida real, el juego también sufre un cambio drástico con la implementación del “efecto suelo”. El umbral de tracción cambia notablemente al requerir de mayor velocidad y alerones más agresivos, lo que en cierto modo permite encarar las curvas con mayor fluidez y acción sobre el acelerador. Hasta se puede decir que es un tanto más accesible, ya que hay una maniobrabilidad mayor sin riesgo de salir derrapando.

Definitivamente, la simplificación y el pulido de la fórmula ya existente le vinieron más que bien a este regreso, dejando de lado modos que la mayoría de los jugadores no aprovecha, e inclinándose puramente en las capacidades competitivas de la franquicia. Como siempre, este es un título enfocado a un público muy específico, y a pesar de tratarse de una franquicia anual, una vez más vale la pena sumergirse en este fantástico mundo para afeitar milésimas de segundo a cada vuelta y así lograr podios, sobre todo al estrenarse la tan esperada modalidad VR.

Este análisis fue realizado con un código de prensa proporcionado por Electronic Arts.

F1 22 - Review
Gameplay100%
Gráficos85%
Música y Sonidos90%
Multiplayer90%
VR100%
Precio70%
Lo bueno:
  • Excelente implementación VR
  • La nueva generación de monoplazas
  • Simplificada la fórmula sin modalidades innecesarias
Lo malo:
  • Fuertes problemas de estabilidad.
  • Las microtransacciones siguen ahí.
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
94%

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