Luego de cinco años en desarrollo, el estudio sueco Frictional Games, conocidos por su labor en la serie de juegos Penumbra y Amnesia, nos traen su nuevo título de ciencia ficción mezclado con cuotas de survival horror que, en esta oportunidad, hace un énfasis mucho más profundo en la narrativa (un aspecto no muy presente en previos títulos) y provisto con una historia que nos mantendrá motivados de principio a fin gracias al gran desarrollo de temas como la percepción de la realidad, identidad y conciencia, cuestionando a su vez otros interrogantes existenciales y metafísicos. Por supuesto la inteligencia artificial es uno de los puntos centrales e igual de delicados de la trama. Está claro que los guionistas de Frictional Games se inspiraron en las novelas de H.P. Lovecraft, Philip Kindred Dick y los pensamientos de Isaac Assimov, y si hay algo que todos estos escritores comparten, es su habilidad de elaborar teorías o ideas extravagantes y llevarlas a su extremo. Eso es precisamente lo que Frictional ha logrado en el título en cuestión.

En SOMA (cuerpo en griego), tendremos como  protagonista a Simmon Jarret, un canadiense común y corriente que luego de haber sufrido un trágico accidente automovilístico, decide realizar una serie de chequeos para examinar la condición física de su cerebro. Tras asistir a una de las revisiones, Simon sorpresivamente se despierta con gran asombro y temor en Pathos-II, una instalación de investigación sub-acuática constituida por una red de estaciones en las que parece no haber señales de vida, y peor aún, está habitada por robots con personalidades humanas, demasiado humanas.

La jugabilidad de SOMA se asemeja más a la de juegos de aventura en primera persona como Gone Home o The Vanishing of Ethan Carter, teniendo que explorar escenarios en busca de objetos o interactuando con mecanismos simples con tan solo un par de clics. Habrá una gran cantidad de incógnitas o puzzles a resolver que van desde buscar códigos para acceder a paneles numéricos o computadoras, como también redireccionar energía en generadores, abrir paneles para desconectar cables, modular frecuencias en dispositivos y similares contratiempos. La variedad de puzzles se hace notar pero la dificultad de los mismos nunca es el principal foco del juego, ni intenta serlo. La precisa exploración acompañado de un poco de sentido común es lo que tendrá prevalecer para descifrar los enigmas y avanzar dentro de los complejos de Pathos-II.

Pueden que los fans de los survival horror se sientan un poco decepcionados si pretendían otro título genérico para llevarse sustos repentinos y sin sentido, pero la realidad es que la misma naturaleza de la historia es lo que en primera y última instancia nos invade con un desasosiego como pocas veces se ha plasmado en un videojuego.

Es cierto que los enfrentamientos son contados con los dedos de una mano, pero eso no quita que cada vez que éstos se presentan, se nos esté por salir el corazón por la boca. Al toparnos con cada uno de los robots e híbrido de WAU (inteligencia artificial ahora infectada), la visión de nuestro protagonista se distorsionará y que, al complementarse con una música espeluznante e intensos sonidos de latidos de corazón, es probable que necesitemos de unos minutos para recomponernos si hemos decidido jugar SOMA por su aparente sencilla premisa y no estamos acostumbrados a lidiar con los survival horror. Jugar con auriculares y la luz apagada definitivamente no es para cualquiera.

El apartado audiovisual también es una gran evolución sobre previas franquicias del estudio. Empezando por los gráficos, la ambientación en SOMA se beneficia en gran medida gracias a las características introducidas en la tercera iteración del motor gráfico propietario HPL Engine. El sistema de iluminación quizás no sea tan bueno como en Alien Isolation, pero es suficiente para crear una atmósfera inquietante y realista. Las texturas de los pisos y paredes son generalmente buenas, aunque algunos objetos vistos de cerca (armarios, materiales varios) no tienen la mejor de las resoluciones y se podrían haber mejorado para no caer en inconsistencias visuales. La profundidad de campo decidí desactivarla (lo que equivale a configurarla en Low) dado que opacaba demasiado la calidad de imagen.

Cada estación -numerada con letras del alfabeto griego- tienen un diseño único, algunas con un progreso más lineal que otros, pero nuestra curiosidad nos llevará a recorrerlas casi por completo. Dado que la historia consiste en la apoderación de las estaciones por parte de la mencionada IA renegada, seremos testigos de cuerpos decapitados, paredes chorreando de liquido (o gel) robótico y otros aspectos que nos recordarán a la estética oscura y metálica, con una clara influencia de H.R. Giger.

Ya sea jugando con auriculares o con parlantes, el posicionamiento de audio es impecable y se hace notar cuando se presentan efectos de viento en algunas secciones y por supuesto, cada vez que uno de los WAU está merodeando los oscuros pasillos. Sin embargo, la estrella del espectáculo es la claridad y la actuación de voces de todo el elenco.

Simon estará acompañado de Catherine, la protagonista de reparto que nos acompañará y guiará a lo largo de todas las estaciones de Pathos-II. La naturalidad de cada una de los diálogos entre ambos es agradable al oído y nos mantiene atentos a cada detalle de las conversaciones. Habrá momentos de enojo, momentos de sarcasmo y momentos de alegría, todos con un asombroso mismo nivel de espontaneidad. También escucharemos decenas de logs de audio a través de grabaciones en Data Buffers y tendremos la posibilidad de escuchar los últimos pensamientos de las personas muertas (entre 10-20 segundos, siempre y cuando hayan conservado su cabeza) mediante una especie de caja negra alojada su el cerebro, implantada como medida de seguridad en el staff.

En más de una oportunidad, SOMA nos presentará más de una opción a la hora de resolver puzzles o tomar decisiones importantes. De la manera en que estas resoluciones impacten en el final es incierto, aunque es muy poco probable que haya más de uno dada la esencia y las condiciones en que se desarrolla el juego. Por ende, el valor de rejugabilidad no sea muy alto dejando de lado la forma en que progresamos. Aún así, SOMA nos brindará entre 10 y 12 horas de aventura, terror y una sensación de incertidumbre que inclusive nos provoca más miedo que los mismos monstruos.

Sin mucho más para agregar, SOMA es sin dudas una de las sorpresas más gratas de este 2015 y un sólido candidato a GOTY en el género aventura o survival horror. Quizás la porción de terror y el gameplay sencillo hayan quedado rezagados en comparación a la extraordinaria trama, ambientación y actuación de voces, pero éstos últimos compensan a los primeros y sobresalen por si solos como pocas veces se ha visto en el gaming de esta generación.

Pueden ver nuestra galería de Epic Shots con más de 100 imágenes en 4k este link.

Este review fue realizado con una copia comercial provista por Frictional Games.

SOMA - Review
Historia100%
Gameplay80%
Gráficos80%
Música y sonidos90%
Lo bueno:
  • Excelente historia y narrativa
  • Impecable actuación de voces
  • Gran ambientación y sensación de inmersión
Lo malo:
  • Puzzles demasiado sencillos
  • Poco énfasis en el siglo
  • Algunas inconsistencias gráficas
88%Nota Final
Puntuación de los lectores: (8 Votes)
81%