Usualmente, estamos acostumbrados a que los lanzamientos anuales de juegos son algo reservado solo para los estudios pudientes y las grandes franquicias, como FIFA o Call of Duty. Y además, solemos asociar este particular modelo comercial con una fuerte falta de innovación y riesgo por parte de los desarrolladores, que prefieren apostar a lo seguro y conocido, y así garantizarse millones en ventas.

Es por eso que resulta llamativo lo de Harebrained Schemes, estudio detrás de este revival potenciado por Kickstarter de la franquicia Shadowrun. Su último lanzamiento, Shadowrun: Hong Kong, es el tercer juego en la misma cantidad de años. Y la gente de Harebrained ha demostrado una diligencia increíble a la hora de cumplir con sus objetivos y sus fechas de lanzamiento. Construido sobre una estructura de juego ya probada y pulida en las dos entregas anteriores, Shadowrun: Hong Kong se presenta como un producto robusto y atractivo, pero la franquicia ya empieza a mostrar algunos signos de fatiga.

Inside the Walled City

Lejos de la decadente Seattle y la anárquica Berlin de los juegos anteriores, Hong Kong se alza como una ciudad de oportunidades y contradicciones. Hogar de acaudalados magnates, poderosas multinacionales y despiadados jefes de triadas. Esta Hong Kong futurista del sexto mundo es un oasis de prosperidad dentro de un planeta al borde de la ruina. Pero esta aparente utopía esconde oscuros secretos. Secretos con los que el padre adoptivo de nuestro personaje parece haberse encontrado.

Ingresamos al mundo de Shadowrun: Hong Kong como un extranjero. Recién llegado desde Seattle tras recibir un críptico mensaje de su padre adoptivo, nuestro personaje deberá sumergirse en el peligroso mundo de las megacorporaciones y las triadas casi a ciegas. En este aspecto, la historia de Shadowrun: Hong Kong marca una diferencia interesante con los dos juegos anteriores. En esta oportunidad no empezamos la historia como un shadowrunner, sino como un ciudadano más o menos apegado a la ley, que aún conserva su chip SIN de identidad. Pero antes de que podamos acomodarnos en el entorno asiático, los disparos comenzarán a volar, la sangre empezará a manchar las paredes y nos veremos forzados a huir a la seguridad de la clandestinidad y la vida del shadowrunner.

Tras una sangrienta primera noche en el pueblo, nuestro personaje y su puñado de aliados deberán buscar la ayuda de La Amable Cheng, una enigmática mujer que dirige una de las triadas más poderosas de la ciudad. Es a través de Cheng y su red de contactos que se revela la estructura de juego que nos presenta Shadowrun: Hong Kong. Se trata de un esquema similar al de Shadowrun: Dragonfall, en el que dispondremos de una zona central que servirá como nuestra base de operaciones, en la cual podremos reaprovisionarnos, charlar con nuestros aliados y aceptar nuevos trabajos (o runs, como se les dice en este mundo). Al tiempo que La Amable Cheng nos ayuda a desentrañar los secretos ocultos tras el misterio que envuelve a nuestro padre adoptivo y la ciudad amurallada de Kowloon.

Hong Kong es uno de los principales protagonistas de esta nueva aventura. La ciudad es magnifica y decadente a la vez. En ella se dan la mano el misticismo y la tecnología de vanguardia. Acaudalados millonarios cuidan el Feng Shui de sus penthouses con detalle, poderosas corporaciones prueban armas de último modelo en instalaciones futuristas, y en los pasadizos de la tenebrosa ciudad amurallada los jefes de triadas libran guerras secretas a sangre y fuego. Cada uno de los runs que aceptemos nos llevara a una nueva e increíble locación.

Al igual que en Dragonfall, cada una de estas misiones secundarias se siente significativa e importante. Y en este caso además hay una gran variedad de objetivos y tareas para realizar: resolver asesinatos, realizar espionaje industrial, secuestrar a algún VIP y hasta arruinarle el Feng Shui a un acaudalado empresario son solo algunos ejemplos. La variedad de objetivos plasmada por la gente de Harebrained en este juego evita la monotonía y mantiene los acontecimientos siempre interesantes. En cierto punto, se puede decir que muchas de estas actividades secundarias superan a la historia principal del juego, que pierde fuerza hacía el final de la aventura.

Todo este fantástico escenario se encuentra puntualizado por un excelente trabajo en el armado del guión y los personajes. La pericia narrativa de la gente de Harebrained poco tiene que envidiarle a otros estudios grandes del género como Obsidian o CD Projekt Red. Cada escena y personaje es presentado con un gran nivel de detalle y las personalidades que brotan a lo largo de la aventura son realmente excelentes. De entre los muchos personajes que destacan en este juego voy a elogiar por encima de todos a Racter, un experto en robótica transformado en shadorunner que se lanza a la lucha acompañado por Koschei, un poderoso dron de combate especializado.

Life on the run

En lo que se refiere a jugabilidad, no hay demasiadas diferencias entre Shadowrun: Hong Kong y sus antecesores. Vuelven las mismas razas (Humano, elfo, enano, troll, orco) y clases (Rigger, Shaman, Street Samurai, etc.) de los juegos anteriores. Y si bien se han introducido algunas novedades en cuanto a habilidades y equipamiento, el esquema de desarrollo de los personajes permanece mayormente sin cambios. La filosofía de “si no esta roto, no lo toques” ha sido aplicada de manera muy correcta por Harebrained en este aspecto.

Un elemento que si ha sido modificado, y para bien, es la matrix. Ahora, cada vez que enviemos a nuestro Decker dentro de la matrix para jackear el sistema del enemigo nos vamos a encontrar con un escenario propio del sistema, diferente de los escenarios normales del juego.

Dentro de la matrix vamos a poder experimentar una especie de “juego dentro del juego”, en el cual iremos sorteando los mecanismos de seguridad del sistema enemigo con una combinación de infiltración, combate y un mini-juego de memoria que estoy seguro va a enfurecer a más de uno. Y más allá del hecho de que este último sistema no va a ser del agrado de cualquiera, los cambios introducidos en el jacking y la matrix son más que bienvenidos.

Fuera de la matrix la jugabilidad será familiar para cualquier adepto de la franquicia. El combate sigue siendo efectivo y adictivo. Seguimos controlando a nuestro personaje y tres aliados en cada misión, y el sistema de batallas por turnos funciona de maravillas, si bien aún carece de un feeling adecuado, sintiéndose bastante liviano y mundano, aún cuando vuelan bolas de fuego y disparos de lanzagranadas. Desde un punto de vista más pacifico, cada uno de los runs que aceptemos nos va a ofrecer distintas maneras de resolver las situaciones, desde la persuasión mediante el dialogo hasta el uso de drones para acceder a áreas fuera de alcance. Sea cual sea el personaje que usemos, siempre vamos a encontrar oportunidad para poner a buen uso sus habilidades.

The Jewel of the East

En cuanto a lo audiovisual, Shadowrun: Hong Kong no se diferencia demasiado de los juegos anteriores. La vista isométrica y los modelados de personajes 3d siguen siendo bastante básicos, pero la falta de potencia técnica se compensa con un excelente trabajo artístico que logra plasmar de manera maravillosa el ambiente oriental tecno-místico de esta increíble Hong Kong.

Han sido agregados nuevos assets que seguramente harán las delicias de los modders, pero más allá de eso el jugador promedio no va a notar demasiadas diferencias. La UI ha sido retocada para ser algo más amigable, y se ha añadido una opción para iniciar el combate sorprendiendo al enemigo, pero este sigue siendo un punto bastante flojo de esta franquicia. Se trata de una interfaz bastante confusa y poco accesible que puede confundir al jugador novato.

La banda sonora compuesta por Jon Everist es, una vez más, excelente. Un soundtrack fantástico que no cansa en ningún momento. En el aspecto sonoro, lamentablemente, Shadowrun: Hong Kong flaquea en cuanto a los FX y el (ausente) trabajo de voces.

Como comentamos anteriormente, los efectos de sonido no son efectivos a la hora de trasmitir la violencia del combate ni el peso de las armas y hechizos desplegados por nuestros runners, en ese apartado el juego se queda muy corto. Con respecto a las voces, más de uno podría argumentar que es preferible volcar el presupuesto en otros aspectos del juego y no en algo tan superficial como el trabajo de voz.

Pero viendo lo que han logrado estudios como InXile u Obsidian manejando presupuestos similares en esta categoría, la ausencia total de voces es un punto bastante negativo de la franquicia Shadowrun de Harebrained. Escuchar a personajes tan bien escritos como Racter o La Amable Cheng hubiese sido toda una experiencia.

En definitiva, estamos ante una brillante tercera entrega de la franquicia Shadowrun por parte de Harebrained. Un juego, que a todas luces, está a la altura del excelente Shadowrun: Dragonfall y que puede brindar decenas de horas de diversión gracias a sus magníficos personajes, su variedad de misiones y su elevado nivel de rejugabilidad.

A pesar de estos elogios, no podemos dejar de señalar cierta “fatiga” en la fórmula, y ciertos elementos a los que Harebrained debería prestarle atención de cara al futuro de la franquicia, como puede ser el diseño de la interfaz de usuario y el aspecto técnico en cuanto a lo sonoro.

Shadowrun: Hong Kong – Review
Historia y Personajes90%
Gameplay85%
Graficos75%
Música y sonidos60%
Lo bueno:
  • Hong Kong y sus habitantes
  • La nueva Matrix
  • Se mantiene el excelente Gameplay de la franquicia
Lo malo:
  • Al combate le falta peso
  • La falta de voces y la pobre UI
  • El mini-juego de memoria dentro de la Matrix
85%Nota Final
Puntuación de los lectores: (6 Votes)
80%