Manteniendo la perspectiva en primera persona, pero dejando de lado las descomunales armas y las incesantes hordas de enemigos, los creadores la saga Serious Sam junto con la ayuda de los escritores Tom Jubert (Faster Than Light, The Swapper) y Jonas Kyratzes (Inifinite Ocean), nos traen este Portal-esque FPS que hace fuerte énfasis en 2 grandes aspectos: Resolver rompecabezas, y pensar en por qué lo hacemos.

Son pocos los títulos que nos atrapan y no nos sueltan hasta terminarlo. Son menos aun los juegos que nos llegan de manera tal que nos hacen pensar quienes somos, donde estamos o que somos, y The Talos Principle sin lugar a dudas, es uno de ellos. Se podría decir que es como Portal, pero con un Master en filosofía.

Nuestra historia comienza en un jardín, donde aprendemos las mecánicas básicas del juego y escuchamos a una deidad hablarnos y explicarnos que, para obtener la eternidad, tenemos que abrirnos paso resolviendo rompecabezas, que fueron diseñados por él mismo.

El objetivo de cada rompecabezas es un obtener un Sigil, piezas muy similares a los del tan querido Tetris. Para cada rompecabezas tendremos Jammers (para deshabilitar “enemigos”, puertas o ventiladores), conectores (para refractar luz y poder activar puertas o ventiladores), y luego desbloquearemos cosas más avanzadas, como grabadores de hologramas, con los cuales podremos grabar acciones y poder resolver rompecabezas “en cooperativo con nosotros mismos”.

Una vez completada esta sección, explorando un poco podemos ver todo lo que tenemos por delante: 3 edificios (o mundos) llamados A (Los Jardines), B (La Tierra de la Muerte) y C (La Tierra de la Fe). Cada mundo contiene una especie de templo donde podremos desbloquear secretos, ítems, y además tiene 7 puertas donde cada una contiene entre 4 o 5 desafíos para obtener los Sigils. De manera adicional, contamos con una octava puerta, la cual debe ser desbloqueada y que nos conduce a Las Tierras Sagradas, donde podremos despertar a los mensajeros y con esto, poder pedir ayuda en los rompecabezas cuando estemos trabados.

Los desafíos para obtener los Sigils tienen dificultades variadas, pero no deberían llevarnos más de 5 minutos en promedio. Cada desafío, similar a Portal, está alojado en una cámara separada, aislada del resto, la cual impide que ingresemos (o nos llevemos) objetos. En estas cámaras vamos a tener una serie de conectores (azules y rojos), fuentes de luz para conectar con ellos, cristales para refractar las luces, Jammers para habilitar las puertas, ventiladores para lanzar objetos (o a nosotros mismos), enemigos y torretas que nos destruirán cuando entremos en su rango de visión, cajas para activar switches y algunas cosas más avanzadas en los últimos niveles como el grabador de hologramas.

Está en nosotros poder combinar todos estos objetos para poder alcanzar el Sigil y salir de la cámara victoriosos. Estos desafíos suelen incluir poder refractar las luces en el ángulo correcto sin que interfieran entre sí, o desactivar a los enemigos temporalmente para realizar ciertas acciones o hacer que transporten ítems por nosotros.

Y lo dicho anteriormente no es algo a obviar: El juego nos enseña que para resolver los desafíos tenemos que respetar reglas básicas como no ingresar objetos o sacarlos de las cámaras, pero los secretos o niveles “extra” a menudo requerirán que rompamos estas reglas, haciendo enojar a nuestro creador, temiendo por las consecuencias.

Por si esto fuera poco, tenemos “la torre”. Si bien su entrada está prohibida, y según Elohim –nuestro dios creador- solo nos traerá miseria y muerte al acercarnos a ella, está en nosotros descubrir qué contiene, si vale la pena explorarla, qué es lo que sucede y si somos capaces de enfrentar a la figura presentada como dios sacrificando nuestra vida eterna.

En cada lugar de este mundo, aparentemente virtual, tenemos terminales. En estas terminales podemos interactuar con la inteligencia artificial. Es esta IA la que nos cuenta que tenemos un archivo, corrupto, con toda la historia de la humanidad. Para poder acceder a estos archivos, necesitaremos permisos de administrador. Y para poder obtenerlos, deberemos demostrar que somos humanos por medio de un programa de certificación.

En este punto es donde empieza el cosquilleo en nuestra mente: ¿Cómo demostramos que somos humanos? La inteligencia artificial nos pondrá a prueba con preguntas claves, y deberemos definir qué es la conciencia, qué es la vida, qué son las personas, cuál es nuestro propósito en este mundo y porqué decidimos sacrificar nuestro libre albedrío por hacerle caso a una deidad sin ninguna explicación. Para muchas preguntas deberemos hacer un esfuerzo por pensar y responder “correctamente”, a menudo teniendo que arrepentirnos de nuestras respuestas y buscar caminos alternativos.

Las terminales también contienen conceptos importantes como la teoría del caos, historia antigua, mitología griega, aunque también contiene cartas personales, entradas de blogs, etc. En estos miles y millones de archivos tenemos a nuestra disposición la aparentemente extinta humanidad.

A lo largo de la historia (que podemos recorrerla como queramos, nunca siendo forzados a nada lineal) encontraremos mensajes. Estos mensajes son dejados por los mismos jugadores a lo largo de su experiencia, y lo único que necesitamos es encontrar un poco de pintura. Esto nos permite dejar “pistas” para resolver problemas un poco complicados, o simplemente dejarles un mensaje a otros jugadores y poder “comunicarnos” de alguna forma con alguien más, y así apaciguar un poco nuestra soledad.

El juego está lleno de agregados y secretos interesantes para aquellos que no están interesados en tener una experiencia “corta”.
Por momentos encontraremos hologramas grabados por personas que ya no están. Siempre nos contaran historias tristes, pero que nos dejaran pensando en quienes somos y sirven de ayuda para contestar las preguntas complicadas que encontraremos en las terminales.

Explorar también nos permitirá obtener nuevos objetos, aparentemente para ser usados en la torre. Podremos encontrar altares que nos permitirán encontrar “pistas” para problemas complejos. Secretos y Sigils adicionales escondidos para acceder a nuevos lugares, etc. El juego ofrece mucho por explorar.

En conclusión, The Talos Principle es un juego distinto al resto que poco tiene para hablar mal. Quizás el aspecto filosófico no sea para muchos, pero es una parte que puede ser ignorada en gran medida, ya que la parte principal del juego es la resolución de los rompecabezas y obtener los Sigils. Para los que supieron querer a una saga como lo fue Portal, donde resolver desafíos puestos en cámaras aisladas y sumergidos en un ambiente especial, nunca sabiendo que habrá a continuación, van a encontrar su próximo juego favorito sin lugar a dudas. Con más de 15 horas de gameplay, muchísimos secretos por descubrir y una historia interesante para ser contada, es un juego que solo queda por ser recomendado.

The Talos Principle - Review
Historia100%
Gameplay100%
Gráficos80%
Música y sonidos80%
Lo bueno:
  • Historia muy interesante y original.
  • Problemas de todo tipo, fáciles y difíciles.
  • Gameplay básico pero con mecánicas muy bien utilizadas
Lo malo:
  • Los gráficos son un poco simples.
  • El sistema de pistas podría ser mejor.
90%Nota Final
Puntuación de los lectores: (4 Votes)
94%