La saga Castlevania de Konami ha sido una de las sagas más largas en la historia de los videojuegos, llegando ya a su tercera década, pero si son nuevos en la franquicia, es fundamental entender que las series están divididas frecuentemente (aunque no definitivamente) en dos diferentes eras, alternando entre diferentes enfoques de gameplay y presentación.

Por un lado, tenemos los Castlevania más tradicionales, los que empezaron en 1986 y se mantuvieron firmes durante los años 90s: un estilo prominente en dificultad alta, jugabilidad lineal y combates que no perdonan. En el otro lado tenemos los llamados “metroidvania” (término contemporáneo acuñado por elementos de esta sub-serie y los aclamados Metroid de Nintendo), comenzando con Symphony of the Night en 1997 para Playstation, y continuando hasta el 2008 con Order of Ecclesia, aunque se puede argumentar que empezó alrededor de una década antes, con Simon’s Quest. En cualquier caso, esta segunda mitad baja un poco la monstruosa dificultad y aumenta los elementos RPG, el gameplay no lineal enfocado en la exploración, y los power-ups que permiten acceder a zonas nuevas a lo largo de la trama. Y si, ciertamente hay varios juegos que no encajan en ninguna de las dos, como el Castlevania 64, o el Lords of Shadow, pero en general, definimos a Castlevania diferenciando estas dos simples mitades.

Y así llegamos al Castlevania Anniversary Collection, disponible tanto en PC como en Playstation 4, Nintendo Switch y Xbox One, el cual contiene 8 juegos de la primera era. Y si bien es decepcionante para algunos, ya que Symphony of the Night es aclamado por muchos como uno de los mejores juegos de todos los tiempos, esta colección de juegos capta perfectamente los juegos más retro dentro de la franquicia, sin poner mucho énfasis en contenido adicional o la idea de hacer “remasters”.

Al Castlevania Anniversary Collection lo forman 3 juegos de NES, Castlevania, Castlevania II: Simon’s Quest y Castlevania III: Dracula’s Curse; 2 juegos de Gameboy – Castlevania: The Adventure y Castlevania II: Belmont’s Revenge; el aclamado juego de SNES, Super Castlevania IV; el no tan conocido juego de Sega Genesis, Castlevania: Bloodlines; y tal vez el más sorpresivo de todos, un juego de arcade que nunca vio la luz fuera de Japón llamado Kid Dracula.

Para el que no está familiarizado con nada de Castlevania, todo lo que hace falta saber es que típicamente, aunque no siempre, se encarna a un protagonista cuya arma es un látigo, y que pertenece al clan Belmont de los cazadores de vampiros. Una alarmante cantidad de fuerzas del mal aparecen en un castillo localizado en países de Europa del este de vez en cuando, y la misión es diezmarlas hasta poder llegar a derrotar al conde Drácula, el principal antagonista que persigue sus metas no sagradas. Enfrentamos a toda clase de enemigos cliché del terror, como murciélagos, zombies, esqueletos, armaduras vacías, lobos, momias y otras criaturas de la noche, junto a otros más icónicos de la saga Castlevania, como las cabezas flotantes de caballos o Medusas.

Las historias están todas conectadas entre sí. Algo que Konami siempre hizo bien desde el principio fue aferrarse a una línea de tiempo y mostrar cómo ataban los cabos entre los títulos de la saga, por más que no haga falta saber mucho sobre el “lore” para sentarse a disfrutarlos. En aquellas épocas había que completar con imaginación ciertos elementos narrativos, para sacarle jugo a experiencias limitadas, lo que termina adquiriendo más sentido al repasarlo a través de una mirada nostálgica. La belleza de estos 8 Castlevanias está en sentirlos como un conjunto bien conformado, y a pesar de que fueron lanzados en cinco consolas distintas, se siente una coherencia absoluta, tanto en sus inicios como en su ubicación en la línea histórica de Castlevania.

La trilogía de NES puede que sea la más icónica de todas las entregas, dentro de este compilado, siendo el Castlevania III el mayor exponente de la primera mitad de los tradicionales juegos de la serie. Lamentablemente, los de Game Boy son trágicamente cortos, pero divertidos de revivir hoy en día. Los dos Castlevania de 16-bit son claramente superiores a nivel gráfico, pero en la transición han perdido algo del encanto que caracterizaba a los primeros. Por último, Kid Dracula -como mencionamos previamente- fue un comodín que nadie esperaba, lanzado únicamente en Japón en 1990. Es tierno y divertido, variando un poco la fórmula para darle un sentido distinto.

Este último es el más fácil del grupo, aunque es una declaración algo subjetiva, ya que jugadores expertos pueden completar el primer Castlevania en tan solo 20 minutos, mientras que el Simon’s Quest presenta distintos finales dependiendo de la velocidad en la que se termine. Aunque en este caso ya no tiene tanta importancia, ya que una gran adición, en lo que al gameplay respecta, es la posibilidad de guardar en el medio de un nivel, cosa que ayuda inmensamente al jugador a la hora de enfrentarse a esos dificultosos monstruos retro.

Otro interesante agregado son los “box arts” de los diversos títulos dentro de esta colección de aniversario, algunos textos describiendo sus historias, e incluso “concept arts” y documentos de planeamiento que son tan raros, que varios de los fans más hardcore de Castlevania jamás han visto. Lamentablemente, este extra es presentado en forma de libro, navegando con zoom las distintas entradas, haciendo más dificultosa su apreciación. Otro punto negativo está en los controles, invirtiendo el salto y el ataque entre algunos títulos.

Y no está de más decir que varios de los títulos son estéticamente bellos de contemplar: el pixel art, las animaciones, el diseño de niveles y personajes de la franquicia Castlevania ha dejado una huella profunda en el legado de los videojuegos. Es realmente sorprendente cómo se mantiene a pesar del paso de los años, comparándose con grandes obras maestras actuales inspiradas en la atractiva “retro”. Cada juego puede jugarse con 6 formatos diferentes: Original, Pixel Perfect y Widescreen, todos con o sin líneas de escaneo, para darle una apariencia más de monitor de tubo. Un efecto realmente inexplicable para cualquier nacido durante la era del LCD.

De igual manera, el soundtrack se mantiene inmaculado hasta hoy en día, sin importar el juego que se elija. Las melodías son impresionantes, compuestas para una atmósfera vampírica inigualable. Solo con los dedos de las manos se pueden contar títulos con mejores bandas sonoras (dentro de la era 8/16bit).

Más allá de todo, el Castlevania Anniversary Collection es un éxito. Las 8 experiencias que ofrece son de las más importantes dentro de sus generaciones y consolas, y juegos que no se deben pasar por alto para comprender la evolución de los video juegos en su totalidad, tanto dentro de los plataformeros, como fuera de ese género. Rezando por que Konami brinde en un futuro una colección de los de la era de “metroidvania”, ya que ofrecer estos juegos es un paso en el camino correcto hacia los humildes inicios de los videojuegos de terror, donde lo que más brillaba era el gameplay puro.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por KONAMI.

Castlevania Anniversary Collection - Review
Historia75%
Gameplay80%
Gráficos75%
Música y Sonidos90%
Lo bueno:
  • Buen compilado de los juegos clásicos.
  • Kid Dracula es nuevo para occidente.
  • Distintas elecciones de formato.
Lo malo:
  • Relativamente pocos juegos teniendo en cuenta la inmensa franquicia.
  • Falta Symphony of the Night (que estará incluido en la segunda colección).
  • Precio ridículo en algunos países de latinoamérica.
80%Nota Final
Puntaje De Lectores: (1 Voto)
83%