Los años oscuros de Capcom fueron tan oscuros que el anuncio de un nuevo Devil May Cry casi no mueve un solo pelo. Es que para los fanáticos, el lanzamiento de DmC en 2013, de parte del estudio Ninja Theory, fue casi una traición para la serie, sumándose a otras pésimas decisiones de la empresa hasta su reciente resurgir.

Y la situación es extraña porque Devil May Cry 4 fue una verdadera joya dentro de la historia de este tipo de entretenimiento, elevando la vara de lo que provocó la tercera entrega de la serie y proponiendo un cambio radical a la agobiante seriedad y madurez que siempre se le exigió a los juegos violentos durante cierta época de la industria. DMC4 era tan vertiginoso como sus creadores podrían haber imaginado alguna vez

Esta nueva entrega llega nada menos que 11 años después que su predecesora, pero Capcom se encargó de mantener fresca la vigencia de la serie a través de dos muy buenos remakes de 3 y 4 durante los últimos años, y por suerte para los fundamentalistas del universo creado por Hideki Kamiya, esta quinta parte se aferra celosamente de la forma establecida con anterioridad.

La historia comienza con la caida de Nero y Dante al intentar vencer al demonio Urizen, que ha plantado un árbol Qliphoth en la ciudad Red Grave, alimentándose de la sangre de todos los seres que la habitan. Ambos cazadores cruzan su camino en el trono de este imparable demonio pero por diferentes razones. Cinco años después de los eventos de Devil May Cry 4, Dante tiene su propia agencia de caza demonios y es contratado por el misterioso V para derrotar a Urizen; Nero, por otro lado, ha sido asaltado por una extraña figura que le arranca su brazo Devil Bringer, y es forzado a utilizar una prótesis mecánica construída por Nico, una ingeniera mecánica descendiente de quien le fabricara las Ebony & Ivory a Dante en el pasado.

La narrativa se desarrolla a través de los puntos de vista de los tres personajes principales, a través de un día entero, y presentando flashback que detallan los diferentes momentos previos a iniciarse el conflicto. Esto también permite que DMC5 tenga la libertad de ofrecer diferentes modelos de gameplay gracias a las diferencias técnicas y de poder de cada uno de estos avatares.

Comenzamos la aventura en la piel de Nero, que ahora cuenta con la novedad de utilizar diferentes tipos de brazos “Devil Breaker” para combinar en los ataques de espada. Existen más de una decena de modelos de brazos para experimentar sus diferentes efectos y modos de encadenar otros golpes, sumando también daños elementales, por lo que la estructura presentada por este personaje es de una variabilidad enorme, expandiendo las posibilidades de los más veteranos en busca de perfeccionar los más entreverados combos.

Más adelante experimentaremos la perspectiva de V, el nuevo llegado a la serie que ofrece uno de los gameplays más particulares del género. Este misterioso joven tiene un rol bastante importante en la trama, que explica su apariencia desgarbada y su decadente salud, pero no es mediante su potencia física que nos abriremos paso a través de los diferentes puñados de enemigos que se irán presentando, sino gracias a que esta especie de brujo va acompañado de tres demonios que hacen ataques a su orden.

El primero es Griffon, una especie de ave de rapiña que cumple el lugar de los ataques a distancia obligatorios para cada personaje de la serie. Este es el único de los compañeros que suele comunicarse con V y por momentos cumple con su parte para llevar adelante a la trama. Todos sus ataques son encadenables y pueden subirse de nivel en cada uno de los puestos donde nos encontramos con Nico.

El segundo compañero es Shadow, un demonio en forma de pantera que se ocupa de los ataques a corta distancia, como si fuera de una espada, manteniendo la estructura de golpes rítmicos y combinaciones que siempre proponen los Devil May Cry. Shadow es complemento obligatorio de Griffon y también encadena sus golpes.

Ambos engendros del infierno cuentan con sus propios patrones de movimiento dentro del escenario, por lo que se trasladan de forma independiente aunque muy en coordinación con lo que hacemos con V, conformando un novedoso sistema de combate en el que nuestro cuerpo nunca está frente al peligro directo del contacto con el enemigo, pero si a merced del ataque de otros. Esto hace que debamos pensar estrategias de forma separada, mientras resguardamos el cuerpo del pobre héroe en decadencia.

El tercer demonio compañero de V es Nightmare, una especie de golem de energía oscura que aparece mediante el uso de una barra especial recargable para aplastar a los enemigos con su gran tamaño, en el cual también podremos montarnos si activamos la habilidad necesaria para poder comandarlo.

El último en aparecer es Dante, una vez recuperado del primer enfrentamiento con Urizen. El regreso de este mítico personaje lo presenta limitado de capacidades, tan solo blandiendo su clásica espada, una escopeta y a Ebony & Ivory. A medida que avanzamos en la trama iremos incorporando otro tipo de espadas, el regreso de Cavaliere, y otras armas de largo alcance. Todo esto se va agregando de forma rápida, para no tener que esperar demasiado para conseguir el exponente más completo de este cazador de demonios, y el resultado final es verdaderamente una fiesta.

Dante no solo trae consigo su más completo catálogo de combinaciones y diferentes posturas para construir los ataques más complejos de la serie, sino que luego de un largo tramo de ser testigos de los encuentros entre Nero y V, con algunos ligeros toques de humor, Dante termina de declarar que los Devil May Cry tienen que elevar la vara de la sátira a nuevos niveles.

Una vez ingresado este monumental combatiente, el juego comienza una vertiginosa transformación hacia el lado del humor canchero y momentos tan espectaculares como los de la serie Bayonetta, escritos de la mejor manera y sin caer en la mediocridad (al menos, no demasiado seguido). Mejor aún, cuando creemos que Dante ha llegado al limite de lo digno, el juego no se plantea en ningun momento dar un paso atrás, sino que sigue elevando la apuesta para demostrar lo bien que pueden manejar el vertiginoso ADN de los Devil May Cry.

Y si bien todo eso puede asustar a más de uno – a fin de cuentas, el público de joven puede no haber experimentado a los Devil May Cry anteriores en su momento de esplendor -, este juego hace todo lo necesario para que la experiencia sea brillante y pulida, y divierta en cada uno de sus rincones, ofreciendo tanto una jugabilidad lineal y progresiva para los recién llegados, como una rejugabilidad extrema para los que saben explorar el terreno de la precisión quirúrgica de este tipo de hack n slash.

Donde también se muestra en todo su esplendor este espectacular resurgir de DMC es en el apartado audiovisual, incluyendo las tradicionales pistas musicales rockeras en el que se apoyan los momentos más vertiginosos de los combates, sorprendentes actuaciones de voces y un nivel general de calidad cinematográfica envidiable.

Pero quizá lo más impresionante de todo es lo que está logrando este RE Engine de Capcom a medida que salen más juegos que lo utilizan. Resident Evil 7 nos había sorprendido por los resultados en en tornos de sombras profundas y luces volumétricas, además de la complejidad de los personajes que rondaban en la casa de los Baker. Resident Evil 2 llevó todos sus recursos hacia un estilo cinematográfico que en más de una ocasión llega a una altura en donde es dificil distinguirlo de las más ambiciosas producciones CG de Holywood, y en este juego esa vara se eleva aún más.

Devil May Cry 5 presenta -sin lugar a dudas- el mayor nivel de modelos de personaje de toda la historia de la industria. Cada actor ha sido capturado por fotogrametría pero además han sido optimizados y emprolijados para que funcionen en tiempo real sin ningún inconveniente. A pesar de haber diferencias técnicas entre cinemáticas y gameplay (también por optimización y en favor de ofrecer la mayor cantidad de detalles posibles en los primeros planos), el estudio no se acobardó en ningún momento, presentando puro espectáculo directo desde el poder de procesamiento de nuestros GPUs. Hay tan solo un par de videos durante toda la campaña, mientras que el resto es simplemente un monumento a la actualidad tecnológica de los gráficos en tiempo real. Solo resta ser testigos de toda la introducción de Nero, bien al principio del juego donde esquiva golpes y reparte espadazos entre escombros, para darse cuenta del momento en el que estamos.

Devil May Cry 5 es un juego sólido, una muralla de precisión técnica, experiencia en el desarrollo de gameplay, y una de las construcciones triple A más avanzadas de nuestros tiempos. Su campaña es relativamente extensa y propone la constante rejugabilidad gracias a la profundidad de los sistemas de gameplay que componen a cada guerrero. Lamentablemente, si hay algo que puede ensuciar un poco todo este monumento es la incapacidad de la cámara para seguir toda esa acción, pero no es algo exclusivo de esta entrega ni de esta serie.

Por todo lo demás, la moraleja es bastante clara: está prohibido terminar este 2019 sin sumergirse en esta espectacular propuesta de Capcom.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Capcom. Pueden ver más imágenes en 4K y video de gameplay en 1080p/4K, todo con detalles al máximo, en nuestra galería de Epic Shots.

Devil May Cry 5 - Review
Historia80%
Gameplay100%
Gráficos100%
Música y Sonidos90%
Lo bueno:
  • El más espectacular exponente de esta serie.
  • Gráficos de próxima generación.
  • Construcción sólida en todos sus aspectos.
Lo malo:
  • La cámara suele perderse en medio del combate.
92%Nota Final
Puntaje De Lectores: (8 Votos)
89%