Basado en el juego de rol Mutant Year Zero, Road to Eden es un juego que combina elementos algo trillados con destellos de originalidad. La producción de Funcom y The Bearded Ladies ha sido llamada por muchos como “XCOM con un pato”, y si bien esta afirmación simplista puede ser defendida en una discusión, a la hora de la verdad Road to Eden saca a relucir sus mejores armas para diferenciarse de la competencia en la algo cargada arena de juegos tácticos por turnos.

Desde el vamos, el mundo que nos plantea Road to Eden no es el más original que se nos pueda ocurrir. Ambientado en La Tierra, en un futuro no especificado, Road to Eden nos narra la historia de los últimos sobrevivientes al apocalipsis que acabó con la mayor parte de la población humana. Agrupados en el Arca, el último refugio seguro, estos sobrevivientes dependen del valor y la pericia de los Stalkers, operativos que se adentran en La Zona en busca de recursos y suministros para asegurar un día más de supervivencia para la humanidad.

Comenzamos el juego al mando de dos de estos Stalkers: Dux y Bormin. Pero Dux y Bormin no son personajes comunes y corrientes, sino que son mutantes. Misteriosas formas de vida que combinan elementos antropomórficos con las más variadas y salvajes mutaciones. Por caso, Dux es un pato gigante con mal humor y una excelente puntería, mientras que Bormin es un gigantesco cerdo bípedo que cumple el rol de “tanque” del grupo.

La historia central que nos plantea Road to Eden es simple. Un grupo de Stalkers ha desaparecido en la zona en busca de la aparentemente fantástica ciudad de Edén, y se nos encomienda la tarea de encontrarlos. De aquí en más, Dux y Bormin se adentraran más y más en territorios controlados por distintos enemigos en busca de sus aliados y respuestas que puedan lanzar un halo de luz sobre la situación del mundo en que les ha tocado vivir.

A grandes rasgos, el apartado jugable de Road to Eden se divide en dos grandes facetas, que en realidad están inherentemente interconectadas. Exploramos el mundo en tiempo real, relevando el terreno, descubriendo secretos y reconociendo las posiciones enemigas y las rutas de patrulla. Cuando nos lanzamos al combate, el juego adopta un esquema de batalla por turnos no demasiado diferente a los sistemas de XCOM o Phantom Doctrine.

Lo interesante de la mecánica de juego planteada por Road to Eden viene dado por la capital importancia del reconocimiento y la exploración de cada uno de los mapas. Por regla general, cada locación cuenta con un grupo principal de enemigos, usualmente apelotonados junto al punto de interés más importante. Pero además cada región está plagada de enemigos aislados y grupos de patrulla que recorren la periferia. Si así lo deseamos, podemos optar por un asalto frontal, pero las más de las veces el resultado será que nuestro pelotón de hasta tres hombres se verá rodeado y en una posición desventajosa. En cambio, si queremos hacer las cosas de manera profesional, nos vamos a tener que tomar el trabajo de explorar cada escenario en tiempo real al tiempo que acabamos con enemigos aislados usando armas silenciadas o desbaratamos patrullas que se alejan demasiado del grupo principal de enemigos.

Esta mecánica permea la totalidad de los encuentros de Road to Eden y es el elemento que otorga a la producción de The Bearded Ladies la cuota de originalidad necesaria para diferenciase de la competencia. A diferencia de XCOM o Phantom Doctrine, nuestros hombres en Road to Eden no son descartables, y siempre deberemos asegurarnos de iniciar las batallas en la situación más ventajosa posible, en especial en niveles de dificultad elevados. El sigilo, la preparación y el planeamiento son requisitos esenciales para obtener el triunfo en cada uno de los encuentros, y Road to Eden recompensará a los jugadores que demuestren ser más inteligentes y pacientes.

Por fuera de los sistemas de combate y sigilo, Road to Eden presenta otros elementos simil-RPG que no llegan a ser tan complejos. Cada uno de nuestros personajes puede equiparse con distintas armas, armaduras y sombreros o cascos. Cada pieza de equipamiento otorga distintas habilidades, tales como aumentar la distancia de disparo o inmunidad a los golpes críticos, mientras que las armas pueden mejorarse en el hub central del juego, siempre y cuando recolectemos las piezas necesarias durante la exploración.

Paralelamente, cada personaje cuenta con un árbol de habilidades y puede obtener nuevos poderes al ganar experiencia. Es un sistema sencillo y que no deja demasiado lugar a la creatividad. Por lo general, cada uno de los personajes cumple un rol predefinido determinado por sus habilidades disponibles. De esta manera, Dux cuenta con habilidades que lo transforman en el francotirador perfecto, mientras que Farrow la zorra es experta en hackear y desmantelar enemigos robóticos. La naturaleza lineal del sistema de habilidades hace que este elemento del juego se sienta demasiado sobre rieles y no termina de justificarse a sí mismo como un sistema que agregue al juego decisiones interesantes.

Otro elemento positivo de Road to Eden es la construcción de personajes que plantea el juego, si bien la ejecución se queda a medias tintas. La historia central no es demasiado interesante ni emocionante, y pierde algo de fuerza al promediar el juego. Pero, por otro lado, las pequeñas historias y viñetas narrativas que vamos a encontrar en cada escenario si son muy entretenidas y están dotadas de una adecuada nota de humor. Por ejemplo, vamos a encontrar “artefactos” en los distintos mapeados, es decir, objetos antiguos cuyos verdaderos usos se han perdido en el tiempo. Estos artefactos dan lugar a conversaciones divertidísimas entre Bormin, Dux y sus aliados, y ayudan a desarrollar la personalidad de cada uno de los miembros de nuestro escuadrón de Stalkers.

En cuanto al apartado audiovisual, Road to Eden es un juego correcto dentro del género al que pertenece. Los distintos escenarios presentan bastante variedad, desde pueblos derruidos hasta campos nevados y búnkeres subterráneos, y el diseño de personajes y enemigos es realmente creativo. La cámara, por otro lado, no es de lo mejor, y a veces adopta ángulos algo molestos durante el combate, por suerte, los sistemas de apuntado y selección de objetivos no se ven obstaculizados por este problema. El trabajo musical es aceptable, sin alcanzar cotas de alta calidad, y el trabajo de voces cae en un terreno similar. Como mencionamos anteriormente, Road to Eden alcanza sus mejores momentos narrativos en las pequeñas conversaciones que nuestros personajes tienen entre sí, y el trabajo de voces cumple con creces en este departamento.

En definitiva, Mutant Year Zero: Road to Eden es un agregado interesante a la cada vez más nutrida librería de juegos tácticos por turnos. Si bien su sistema de combate no presenta grandes innovaciones en sí mismo, el sistema de exploración e infiltración en tiempo real agrega toda otra capa estratégica al juego que está ausente en ofertas similares. El mundo que plantea el juego, además, es bastante interesante, si bien algo derivativo. Pero gracias a la presencia de personajes carismáticos este elemento casi que pasa a un segundo plano. Además, ¿En que otro juego vamos a controlar a un pato gigante con una ballesta? En ese aspecto, Road to Eden no tiene competencia.

Este preview fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Funcom/The Bearded Ladies.

Mutant Year Zero: Road to Eden – Review
Historia70%
Gameplay75%
Gráficos80%
Música y Sonidos75%
Lo bueno:
  • Buen sistema de exploración en tiempo real.
  • Adecuado sistema de combate por turnos.
  • Personajes carismáticos potenciados por un buen trabajo de voces.
Lo malo:
  • La historia central pierde fuerza al promediar el juego.
  • Armado del mundo algo derivativo.
  • Elementos RPG que no terminan de congeniar con los otros sistemas del juego.
75%Nota Final
Puntaje De Lectores: (1 Voto)
75%