CD Projekt Red no es un desarrollador común y corriente. Se trata de algo que ya sabemos, y que ha sido probado una y otra vez a lo largo de la excelente trilogía de Geralt de Rivia. Pero a pesar de esto, el fantástico estudio polaco vuelve a sorprendernos una vez más con Thronebreaker: The Witcher Tales. Un nuevo juego que combina elementos de RPG, una excelente narrativa y batallas en torno al complejo y adictivo juego de cartas conocido como Gwent.

En las manos de cualquier otra empresa, Thronebreaker se habría sentido como un agregado single-player al juego base multijugador que es Gwent: The Witcher Card Game. Pero CD Projekt no es cualquier empresa. Estamos ante un juego de rol que no solo se eleva por sobre sus orígenes de juego de cartas, sino que se ubica entre los mejores juegos de este 2018 que ya se termina.

En Thronebreaker interpretamos el rol de la Reina Meve de Lyria y Rivia. A lo largo de cinco enormes episodios nuestra tarea es la de guiar los destinos de Meve y su tropa de hombres leales mientras navegan las turbulentas aguas marciales y políticas acaecidas sobre el reino a causa de una nueva invasión Nilfgaardiana. Para los interesados en el canon de The Witcher, la historia de Thronebreaker es cronológicamente anterior a la trilogía de juegos, por lo que funciona como una suerte de precuela. También vamos a cruzarnos en nuestros viajes con varios personajes que serán reconocibles tanto para los aficionados de los juegos como para los seguidores de la saga del Señor Sapkowski.

Lo fantástico de esta oferta de estudio polaco es el inmenso nivel de la narrativa. Thronebreaker es un juego que nos narra un cuento sin blancos ni negros, lleno de los grises que ya hemos experimentado a lo largo de nuestros viajes con Geralt. Meve se encontrará durante su viaje con pesadas decisiones, y nunca será claro cuál es el camino correcto a tomar. Esta dinámica de juego se ve adornada con una correcta prosa, y acompañada por un magnífico trabajo de voces que ayuda a dotar de personalidad tanto a Meve como a cada uno de sus compañeros de viaje.

Cada uno de los capítulos implica el recorrido sobre un mapa de campaña. Estos mapas son realmente inmensos y esconden múltiples secretos, misiones y problemas a solucionar. Y todo esto sin contar las batallas propiamente dichas. Desde tesoros escondidos hasta la necesidad de resolver dilemas morales. Thronebreaker no tiene nada que envidiarles a sus hermanos mayores en cuanto a sus dotes narrativas. Aún más, creo que estamos ante el mejor trabajo de CD Projekt Red en este aspecto en particular.

Pero en el corazón de Thronebreaker se encuentra el propio Gwent. Cada vez que la reina Meve se enfrenté a alguno de sus múltiples enemigos, los destinos de la lid se decidirán en un duelo de cartas (que aquí hacen las veces de simulación marcial). Y el Gwent es tan divertido aquí como lo fue en The Witcher 3.

Las reglas del juego en sí mismo serán inmediatamente reconocibles para cualquier veterano de la saga. Si bien existen diferencias importantes entre el Gwent de The Witcher 3 y el Gwent de Thronbreaker. Por empezar, la presencia de dos líneas de despliegue en lugar de tres acota un poco las estrategias disponibles, lo cual también genera que sea necesario ajustar las tácticas. Además, muchas de las cartas básicas son completamente diferentes a las que teníamos en The Witcher 3, e incluso las cartas que regresan tienen funciones completamente diferentes.

Lo interesante de Thronebreaker es que el juego no se limita a lanzarnos una batalla de Gwent detrás de la otra, sino que cada combate es una pequeña viñeta narrativa en sí misma, con sus propias reglas, su propia razón de ser y su propio lugar en la gran pintura de los acontecimientos.

En general, existen tres tipos de batallas de Gwent: batallas normales, batallas de historia y batallas rompecabezas. Las batallas normales son las más clásicas e implican el uso de nuestro mazo de combate. A dicho mazo vamos a poder modificarlo a nuestro gusto en el campamento de batalla, y disponer de todas nuestras cartas para prepararlas para la lucha. Las batallas normales se dirimen al mejor de tres rondas, y las estrategias para afrontar cada una de ellas son tan variadas como estilo de jugadores existan. El único punto negativo de este apartado es la imposibilidad de guardar mazos por defecto, lo que obliga al jugador a deshacer y rearmar el mazo cada vez que quiera cambiar sus componentes.

Las batallas de historia son similares a las batallas normales, pero con algunas diferencias. En primer lugar, son batallas centrales que propulsan la narrativa y por lo tanto son obligatorias. Por otro lado las batallas de historia se pueden dirimir en una o tres rondas, con reglas específicas en cada caso. Finalmente, en las batallas de historia pueden aparecer cartas especiales que no van a estar disponible en las batallas normales.

Finalmente, las batallas rompecabezas funcionan como una suerte de “side-quests”, en el sentido de que no son obligatorias y nos dan acceso a nuevos premios y cartas. Estas batallas suelen dirimirse a una sola ronda y nos dan acceso solo a un puñado de cartas específicas. Dichas cartas deben ser utilizadas en una secuencia puntual para superar el rompecabezas, por lo que estas batallas pueden ser bastante complejas. Lo bueno de las batallas rompecabezas es que también funcionan como una especie de tutorial encubierto, y nos sirven para adecuarnos a los roles y las funciones de cada carta. Así como también para aprender poderosos combos de cara a su utilización en las batallas normales y de historia.

Lo mejor de todo esto es que no hay dos batallas que se sientan iguales. El juego nos arroja contantemente nuevos retos en la forma de distintas reglas específicas para cada enfrentamiento. Desde aniquilar a una unidad enemiga especifica hasta proteger las vidas de un puñado de vacas, Thronebreaker siempre encuentra nuevas y alocadas formas de mantener todo fresco y adictivo. Esta variedad se ve potenciada por la presencia de varios tipos de mazos enemigos, desde los monstruos, hasta los Scoia’Tael y esos molestos Nilfgaardianos. Los enemigos también son un elemento de variedad importante a lo largo del juego.

En cuanto al aspecto audiovisual, Thronebreaker es otro fantástico trabajo de CD Projekt Red. La visual isométrica nunca va en detrimento de la sensación de lugar, y los campos de Lyria y Rivia se sienten tan auténticos como los campos devastados de The WItcher 3. El estilo de “comic-book” a la hora de plasmar el diseño de los personajes es completamente acertado y brinda a cada una de las distintas personalidades del juego un grado de individualidad único. Todo esto se ve potenciado por un fantástico trabajo de voces y una banda sonora que se suma a la ya larga lista de excelentes OST que nos ha regalado CD Projekt Red.

En definitiva, Thronebreaker es una grata sorpresa para este fin de año. CD Projekt ha tomado lo que parecía ser un mero proyecto paralelo y lo ha transformado en uno de los mejores RPGs del año. Una narrativa sin paralelos y un excelente formato de juego en torno al siempre adictivo Gwent se suman a la típica pericia audiovisual que podemos esperar del estudio polaco. Esperábamos con ansias volver al mundo de Geralt de Rivia, y Thronebreaker es la excusa perfecta para volver a sumergirnos en los reinos de norte y sus interminables guerras.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por CD Projekt RED.

Thronebreaker: The Witcher Tales – Review
Historia100%
Gameplay90%
Gráficos95%
Música y Sonidos100%
Lo bueno:
  • Fantástica historia y personajes.
  • Gameplay adictivo en torno al Gwent.
  • Excelente trabajo audiovisual.
Lo malo:
  • No poder guardar nuestros mazos personalizados.
95%Nota Final
Puntaje De Lectores: (1 Voto)
100%