Con el lanzamiento de Prey en 2017, Arkane Studios no solo probó que se puede resucitar a una franquicia de la mejor manera, sino que también construyó un revival de los mejores momentos del gaming en nuestra plataforma, mezclando elementos de System Shock con algo de acción y animándose a incorporar parte de su propio ADN, reviviendo una mística que pudimos encontrar en los dos Dishonored, por ejemplo.

El resultado de semejante salto de fe fue un juego construido alrededor de las posibilidades de su impresionante estructura de mecánicas, ofreciendo un mundo abierto intrincado y de gran escala, que propone -durante gran parte de la aventura- resolver problemas utilizando la lógica del universo en base a las herramientas que tenemos disponibles.

Gracias a esta construcción mecánica, Prey pudo ser expandido sin problemas, y este DLC Mooncrash se apoya en la que a fin de cuentas es la premisa de la entrega original [SPOILER] todo es una simulación [/SPOILER] para torcer el timón hacia el género del “rogue-lite”, pero siempre manteniendo el concepto de poder hacer de todo en base a las herramientas que tenemos a mano.

La narrativa comienza con la presentación de un entorno nuevo -la luna-, donde un quinteto de especímenes son puestos a prueba con diferencias de equipamiento, características físicas, y una constante variación en el nivel de invasión de los Typhoon (los extraterrestres metamórficos de esta nueva serie).

La simulación desarrolla un entorno de fallas técnicas en un asentamiento lunar del mismo calibre que la estación Talos I, pero a menor escala, que se encuentra llena de laboratorios, oficinas y hasta lugares de entretenimiento, totalmente devastados por los invasores. Cada una de las tres zonas que componen todo el mapa (Crew Annex, Moonworks y Pythea Labs) está interconectada por monorrieles que en más de una ocasión requerirán de mantenimiento para poder utilizarlo, lo que termina derivando nuestro camino hacia nuevos peligros y objetivos alternativos.

La naturaleza procedural de esta aventura permite que realmente sea un título que podremos jugar “ad eternum”, siempre encontrando alguna variante que romperá con el curso tradicional de las misiones. En primer lugar esto se da por la necesidad de desbloquear a cada uno de los nuevos especímenes a utilizar. Arrancamos con el voluntario Adrius, que no posee demasiadas características ni equipamiento, pero sirve para hacer el primer rastrillaje de la zona y así comenzar a preparar la lista de recetas para construir los ítems con los que se van a equipar los próximos voluntarios. A medida que volvemos a ingresar a este mundo, siempre que mantengamos la línea de la misma partida, el nivel de “corrupción” se incrementa aleatoriamente, presentando más Typhons por nivel, y con mayores variantes tanto de especie como elementales.

Gracias a esta nueva fórmula que termina siendo algo así como un rogue-lite metroidvania en primera persona, Arkane ha podido explorar conceptos dejados de lado para el juego original, como una gran cantidad de nuevas armas y otro tanto de nuevos enemigos que funcionan muy bien en el contexto del nuevo entorno. Nos vamos a encontrar con el implacable Typhon Shark, una especie de “Graboid” de la película Tremors [exclusivo para entendidos] que reconoce las pisadas en la superficie blanda de la Luna y viene a atacarnos con toda su fuerza, o unas orbes gigantes que llegan para atacarnos con todo su poder psíquico.

También se encuentra una mayor variedad de tecnología nueva que no veíamos en la Talos I, por lo que al encontrarnos con robots de mantenimiento corruptos no solo propone un desafío de fuerza y resistencia, sino además tener el equipo necesario para poder vencerlos.

Toda la experiencia de Prey Mooncrash está basada en tener llenos los casilleros de los requisitos para poder seguir avanzando, lo cual al principio puede ser bastante frustrante, ya que en sí mismas, las primeras pasadas solo cuentan como precalentamiento y recolección. Luego vamos a ir encontrando que será fundamental tener chips para activar diferentes dispositivos de escape, fórmulas para crear armas específicas para ciertos enemigos, y desarrollar ciertos árboles de habilidades que permitirán reparar puertas o torretas de apoyo, o pilotar un modelo específico de nave.

Para darle mayor profundidad a este desafío bastante único en la industria y el subgénero, cada uno de los voluntarios que vamos desbloqueando (para los cuales deberemos alcanzar diferentes sectores de la Luna y cumplir con diferentes objetivos) cuenta con árboles de habilidades diferentes y un pequeño set de inicio único, lo cual tambien propone un cierto nivel de estrategia para poder atravesar todos los pormenores de la partida continua (es decir, poder escapar con todos en una sola línea de simulación), buscando optimizar el orden de utilización tanto por lo que pueden hacer, como lo que deberán tomar o dejar en cada zona.

La generación de todas las partidas es absolutamente procedural, y si bien se dan patrones en la ubicación de los enemigos, por el lado de los items y la obstrucción de caminos no hay manera de anticipar nada, por lo que finalmente, es primordial memorizar y reconocer lo que estamos haciendo en cada pasada.

Definitivamente, esta es una oportunidad más que brillante para volver a Prey sin necesidad de rejugar toda la campaña original, porque por sobre todas las cosas, presenta varias novedades que le suman al ritmo de la experiencia y evitan el desgaste de la constante repetición. La variabilidad y el altisimo nivel de detalle que propone, logran que cada viaje sea una construcción narrativa propia, soportada también por la enorme cantidad de items que ya cuenta todo el paquete. Este debe ser uno de los juegos mecánicamente más profundos de los últimos años, aunque no sea aparente para el que solo ve un mero juego de acción.

Y sin lugar a dudas, Mooncrash es uno de los pocos casos donde se puede recomendar un contenido descargable sin miedo a quedar mal parados. Expande por completo el universo nuevo de Prey, ofrece una innumerable cantidad de horas de juego, y va a atrapar hasta al más escéptico, porque tampoco se trata de un pedazo cortado del juego original, sino más bien, un lugar nuevo por descubrir. Arkane tiene prometido, para fin de año, agregarle de forma gratuita un modo multijugador online 1 v 5 de naturaleza asimétrica, que también aportará a seguir invitando a explorar esta apasionante fórmula. Es todo tan bueno que parece una mentira de giros inesperados.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Bethesda/Arkhane Studios.

PREY | Mooncrash - Review
Historia70%
Gameplay95%
Gráficos80%
Música y Sonidos95%
Lo bueno:
  • Expande de la mejor manera a la propuesta original
  • Impresionante nivel de rejugabilidad
  • Explora conceptos que no entraron en el primer juego
Lo malo:
  • Un tanto frustrante en las partidas iniciales
  • El nivel de dificultad escala rápidamente
85%Nota Final
Puntaje De Lectores: (3 Votos)
71%