No todos los días llega al mercado un juego como Kingdom Come: Deliverance. La producción del estudio independiente Warhorse es más que singular. Estamos ante uno de esos juegos cuya apariencia exterior está llena de grietas, fallas y errores francamente burdos, pero en cuya esencia encontramos algo que rara vez vemos surgir en la industria de los videojuegos modernos. Kingdom Come es una joya en bruto, como lo fueron en su momento títulos como S.T.A.L.K.E.R: Shadow of Chernobyl o Mafia: City of Lost Heaven (juego que, dicho sea de paso, fue producido por algunos de los talentos que hoy se conjugan en la producción de Kingdom Come).

Kingdom Come Deliverance se diferencia de otros RPG modernos en varios departamentos. El más obvio de entre ellos, es que el juego deja de lado las típicas ambientaciones fantásticas o post-apocalípticas para inspirarse en la historia del mundo real. Más puntualmente, Kingdom Come se desarrolla en el reino de Bohemia (Actual República Checa) a comienzos del siglo XV. Esta elección permea cada elemento presente en el RPG, y se ha puesto mucho esfuerzo en dotar de un realismo bastante palpable a cada sistema de juego, de manera que realmente nos sintamos inmersos en la fantasía de estar habitando una región rural durante la Edad Media.

Otra gran diferencia entre Kingdom Come y sus RPG contemporáneos, y a la vez una de sus mayores señas de identidad, es la naturaleza de su protagonista. Se ha convertido en un cliché, durante los últimos años, que los RPG nos pongan siempre en el lugar del “elegido”. Cuando no somos el Dovahkin somos el Observador, cuando no somos el Observador, somos el Godwoken. Por lo general, las narrativas de los juegos de rol giran en torno a los mismos conceptos. Es por eso que Henry, el protagonista de Kingdom Come, es tan refrescante.

De buenas a primeras, Henry es un bueno para nada. Cuando conocemos al personaje, su mamá tiene que ir a despertarlo porque ya es pasado el mediodía y hay recados que deben hacerse. Durante las primeras horas del juego asistimos a la vida simple y bastante aburrida de Henry en Skallitz, uno de los tantos pueblos que se asientan en este pequeño rincón rural de Europa. Nuestras actividades iniciales son simples: conseguir herramientas para papá (el herrero del pueblo), divertirnos con nuestros amigos o cortejar a la moza de la taberna.

Lo que hace aún más interesante a Henry es su posición social. Henry no es un noble, ni de cerca, por lo que no cuenta con las prerrogativas típicas de la nobleza de la época. Pero al mismo tiempo, su posición como el hijo y aprendiz del respetado herrero del pueblo lo ubica en un estatus preferencial con respecto al resto del campesinado. Esta realidad le permite a Henry ubicarse en una suerte de terreno intermedio entre la masa campesina y el puñado de nobles que gobiernan la región. Pero lo interesante es que el juego nunca tiene intenciones de ir más allá. La movilidad social era extremadamente rara en la Edad Media, y Kingdom Come hace un buen trabajo balanceando la progresión del juego con la idea de que quien nace campesino, morirá campesino.

La posición social particular de Henry se vuelve clave cuando los grandes eventos que acecen en la región llegan a Skallitz. Kingdom Come se ubica temporalmente durante la guerra que enfrentó a los hermanos Wenceslao y Segismundo tras la muerte de Sacro Emperador Carlos IV. En el juego, dicha guerra sirve como catalizador y telón de fondo. Como catalizador, porque es la llegada de una hueste a las órdenes de Segismundo lo que provoca que Henry deba abandonar la seguridad de Skallitz. Y como telón de fondo, porque si bien los pormenores de la guerra son discutidos por los grandes personajes de la región, Henry nunca se verá inmiscuido en ella a gran escala. Kingdom Come no tiene pretensiones de algo tan ridículo como llevar a Henry a ser el factor decisivo de la guerra, sino que el personaje siempre se siente como un engrane más en una maquinaria mucho más grande y compleja.

En torno a este interesante escenario, la gente de Warhorse ha logrado construir un RPG dotado de mecánicas muy interesantes. Kingdom Come funciona bajo la premisa de que la práctica hace al maestro. Y esta máxima es tan real para Henry como lo es para nosotros, los jugadores. Todas las habilidades que Henry puede desarrollar mejoran con la práctica. Desde el combate y la alquimia, hasta habilidades más específicas, como la cultura alcohólica y la capacidad de leer. Este último elemento en particular me ha parecido excelente. En la edad media, estar alfabetizado era prácticamente un superpoder, y ni bien Henry aprende a reconocer las primeras palabras podemos abrirnos paso a todo otro mundo que incluye mejorar las otras habilidades mediante la lectura de libros o poder leer carteles, grafitis y cartas que nos permitirán realizar de mejor manera nuestras misiones.

El gran desafío para el jugador será el de balancear el aprendizaje de Henry con los mecanismos de supervivencia que nos plantea el juego. En todo momento deberemos prestar atención a los medidores de hambre y cansancio de Henry, y asegurarnos de que este bien alimentado y bien descansado. Esta mecánica lleva al juego a asentarse en un ciclo casi rutinario, en el cual, al comenzar cada nuevo día, el jugador se verá obligado a decidir que misiones o actividades realizará antes que se ponga el sol.  Elementos tales como la distancia de los viajes, la cercanía de sitios poblados con comida y una cama disponible o los niveles de energía, salud y hambre de Henry deberán ser tenidos en cuenta en todo momento.

Las actividades a realizar se dividen en tres categorías principales: La trama central, las misiones secundarias y las actividades generales. La trama central, luego de un prólogo que ocupa casi las primeras dos horas de juego, pone a Henry al servicio de Sir Radzig, uno de los nobles de la región. Como escudero de Sir Radzig, se nos encomendarán varias misiones de vital importancia para la supervivencia de los poblados rurales de cara a la gran guerra entre Wenceslao y Segismundo. Dicha trama central ubica a Henry casi en un rol de investigador medieval. Nuestros objetivos serán los de rastrear las actividades de agentes siniestros que están intentando destruir el balance de la región, y para lograr esto deberemos echar mano a todas nuestras habilidades, desde el combate hasta nuestras dotes sociales a la hora de interrogar a personas de interés.

Las misiones secundarias las encontraremos en cada pueblo, usualmente al charlar un rato con el encargado de la posada (es sabido que los posaderos eran los dueños de todos los secretos y rumores). Dichas actividades son de muy variada naturaleza y abren camino a misiones que usualmente están muy bien escritas y diseñadas. Desde conseguirle trabajo a unos antiguos amigos hasta investigar las actividades de un aquelarre de brujas, Henry siempre tendrá tareas para realizar. Un subgrupo de misiones secundarias que merece una mención aparte es la asociación de Henry con la cofradía de ladrones de la región, que en realidad está compuesta por los molineros. Mediante esta cadena de misiones, podemos optar por ubicar a Henry del lado contrario de la ley. Y si jugamos bien nuestras cartas, esta es la vía más rápida para juntar una buena cantidad de dinero.

Finalmente, las actividades generales se sienten más bien como un agregado de última hora para dotar al juego de algo más de contenido. Aniquilar campamentos de bandidos, probar nuestra suerte a los dados o participar en competencias de arquería son sólo algunas de ellas. Estas actividades no aportan demasiado al juego, y sólo sirven para dotar de un poco más de vida a un mundo de juego que a veces se siente algo vacío y falto de eventos, si miramos por fuera de las líneas argumentales diseñadas a mano.

De entre todos los sistemas mencionados, hay dos que merecen un análisis algo más pormenorizado. En primer lugar, el juego plantea un sistema de interacción social muy interesante y pocas veces visto en juegos de este estilo. La posición social, la apariencia y la higiene de Henry juegan roles clave en la percepción de otros personajes. Por ejemplo, si nos presentamos ante el Bailío de Rattay vistiendo harapos y con olor a pozo ciego, es probable que dicho personaje ni siquiera quiera dirigirnos la palabra. En un caso contrario, si ingresamos a un pueblo cubiertos de sangre (preferentemente no la nuestra) tendremos un efecto intimidatorio sobre los pueblerinos de la zona.

Para gestionar estos elementos, es necesario prestar atención a como lucimos y que objetos portamos. El sistema de vestimenta de Kingdom Come es realmente complejo, y contamos con varias capas de ropa y armadura tanto para el cuerpo, las piernas, los brazos o la cabeza. De acuerdo a la ocasión social o de combate que enfrentemos, nos conviene portar distintos tipos de ropa y armadura. Por ejemplo, si atacamos un campamento de bandidos ataviados solo con un gambesón, todos los malvivientes que encontremos en el lugar se envalentonaran y nos atacaran en masa. Si, por el contrario, asaltamos el mismo campamento cubiertos de pies a cabeza con armaduras de mallas o placas, la mayoría de los bandidos emprenderán la huida acobardados al verse superados en equipamiento. Se trata de un sistema complejo a interesante, que da lugar a la experimentación y ayuda a dotar al mundo de un gran grado de autenticidad.

El segundo sistema de juego que merece un análisis más profundo es el sistema de combate. Kingdom Come opera con un sistema de combate cuerpo a cuerpo en el cual podremos utilizar varias armas (desde dagas y espadas cortas hasta espadones y alabardas). La idea general del combate es que para obtener la victoria es necesario leer los movimientos del enemigo y contraatacar en el momento indicado. De poco nos servirá en este juego lanzar espadazos sin ton ni son. En cambio, el combate que nos plantea Kingdom Come es casi rítmico, con una combinación de contraataques, fintas y combos que nos permitirán superar al rival.

Tal vez lo más interesante del combate es como el jugador va mejorando en el junto con Henry. En las primeras horas del juego, un simple bandido con un garrote es una muralla casi infranqueable tanto para el inexperimentado Henry como para los novatos que se encuentran tras los controles. Pero tras unas cuantas sesiones de entrenamiento, el aprendizaje de nuevos combos y la comprensión de los detalles más finos del sistema de combate, nos convertiremos en auténticas máquinas de matar. De hecho, hacía el final del juego casi ningún enemigo está a la altura de Henry, lo que genera un problema de balance que vuelve algo mundanas a las últimas horas de la aventura.

Finalmente, nos resta hablar del departamento técnico, uno de los elementos más discutidos y controversiales del juego. En una primera impresión, Kingdom Come es un juego alucinante. Haciendo uso del poderoso Cryengine 3, la gente de Warhorse ha logrado crear un mundo que se ve y se siente autentico. Un buen ejemplo de esta afirmación lo da el alucinante trabajo de iluminación. Entrar a un bosque en Kingdom Come durante el atardecer, al tiempo que las sombras de los arboles van ahogando la menguante luz del sol, es una experiencia única en el mundo de los videojuegos. Los bosques de Kingdom Come son sin dudas los mejores bosques jamás creados para un juego. Alabanzas similares pueden realizarse con el trabajo de texturas, las animaciones faciales y el nivel de detalle en cada edificación u objeto. La autenticidad de todo es realmente magnifica, al punto de que la gente de Warhorse ha recreado edificios reales de la región que aún hoy se mantienen en pie.

Lamentablemente, Kingdom Come sufre también de severos problemas técnicos. La optimización del juego no es la ideal, y podemos encontrarnos con framerates variables de acuerdo a la región que estemos visitando. Usualmente, Kingdom Come se vuelve mucho más “pesado” cuando recorremos los centros urbanos, y podemos experimentar una variación de frames por segundo que va desde los estables 60FPS en los bosques hasta desplomarse a menos de 20FPS en los pueblos. Estos problemas pueden solucionarse desactivando algunas de las opciones gráficas más demandantes. Por lo que para disfrutar del máximo “eye candy” que ofrece el titulo será necesario contar con una PC muy potente.

El otro gran problema que enfrenta Kingdom Come es su enorme cantidad de bugs. Estos bugs van desde lo curioso y esperado en un juego de este estilo, hasta lo realmente molesto y hasta “game-breaker”. Dentro del primer grupo, aparecen bugs tales como animaciones poco naturales, partes de cuerpos que no cargan, y hasta un curioso bug que eleva a Henry hasta la estratosfera al usar bancos de alquimia. Dentro del segundo grupo vamos a encontrarnos con triggers de quests importantes que no funcionan y cuelgues al escritorio sin previo aviso. Esto último es especialmente molesto al emparejarlo con el sistema de guardado algo draconiano que implementa Kingdom Come el cual solo nos permite guardar al dormir o mediante la ingesta de una poción que no es tan fácil de conseguir al comienzo del juego.

En cuanto a la parte sonora, Kingdom Come también se presenta como un paquete de aciertos y fallos. La banda musical es muy buena, con temas memorables que hacen un gran uso de ritmos acompañados de flautas que nos ponen definitivamente en ambiente. Mención especial merece el fantástico tema “Poverty and Famine” que suena durante algunos de los momentos más divertidos del juego. El trabajo de voces, por otro lado, es pasable. Es aparente que hubo un gran esfuerzo a la hora de dotar a los personajes centrales del juego de buenos actores de voz, pero el resto de los habitantes de la región de Bohemia no han corrido con la misma suerte. Muchos de los actores de voz que dotan de vida a los personajes secundarios han realizado interpretaciones bastante pobres.

Estos últimos elementos indeseables mencionados en torno a los departamentos técnicos no logran empañar el gran logro de Warhorse. Kingdom Come: Deliverance es uno de los RPG más originales, arriesgados y singulares de los últimos años. En un género que a veces cae en la repetición de temas, inspiraciones y mecánicas, Kingdom Come se siente como un soplo de aire fresco. Algunos de sus sistemas podrán parecer algo esotéricos al abordar el juego, pero promediando la aventura todas las piezas comienzan a encajar, y Kingdom Come ofrece al jugador una experiencia como ninguna otra. De la misma manera en la que Henry aprende poco a poco como sobrevivir en la edad media, nosotros también aprendimos poco a poco a admirar a este gran juego. Uno de los mejores RPG que han agraciado a nuestra plataforma en los últimos años.

Este review fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Deep Silver/Warhorse Studios. Pueden ver más imágenes en 4K con todos detalles al máximo en nuestra galería de Epic Shots.

Kingdom Come: Deliverance – Review
Historia95%
Gameplay85%
Gráficos90%
Música y Sonidos80%
Lo bueno:
  • Fantástica y original ambientación
  • Buen sistema de progresión
  • Excelente elenco de personajes que dan vida a misiones muy bien escritas.
Lo malo:
  • Rendimiento inconsistente.
  • Gran cantidad de bugs.
  • El combate se vuelve algo trivial hacía el final del juego.
90%Nota Final
Puntaje De Lectores: (21 Votos)
82%