Llegamos a la paradisiaca Tikawara, una de las numerosas pequeñas comunidades insulares que son comunes en el archipiélago de Deadfire. Con la nave amarrada de manera segura en el puerto, comando a mi grupo de aventureros para que se adentre en la isla. Mi personaje central, el “observador”, en este caso es un Chanter/Rouge de raza Aumaua. Si bien el potente editor de personajes de Pillars of Eternity 2: Deadfire nos permite una nutrida selección de clases, habilidades, trasfondos y características para los personajes creados por el jugador. Por lo general, las clases y razas se repiten en relación a lo visto en Pillars of Eternity, sin embargo hay algunas novedades tales como un mayor número de sub-clases y la posibilidad de crear personajes multiclase.

Al observador lo acompañan otros cuatro personajes, todos ellos mercenarios adeptos a distintas profesiones y capacidades. Aquí se hace evidente otro de los importantes cambios que propone Obsidian para esta secuela: el tamaño del grupo ha sido reducido en un miembro, de seis a cinco. Se trata de una modificación pequeña, pero que apunta a reducir el caos reinante durante las secuencias de combate en tiempo real pausado que propone Pillars of Eternity 2.

En el puerto mi grupo se encuentra con Vektor, un navegante vailiano que ha perdido a su barco y a su tripulación. El desesperado hombre nos insta a acercarnos al jefe de la comunidad en busca de más información. La choza del líder de la comunidad se hace notar entre el resto de las edificaciones y mi grupo se adentra en ella. Somos recibidos por Ruanu, el líder del poblado. Ruanu nos habla de tormentas mortales y de cosechas perdidas. Y de una isla, Poko Kohara, que parece ser el centro de todos los misterios. Casualmente, es la misma isla hacía la cual la tripulación de Vektor partió en busca de Adra mágica, para ya nunca más volver.

Mi grupo de aventureros regresa a su embarcación, y ordeno poner rumbo a Poko Kohara. En el camino nos cruzamos con un bergantín mercante vailiano. Si así lo deseara, podría ordenar un ataque contra este barco. En Pillars of Eternity 2, las batallas navales se dirimen primero con una suerte de mini-juego en el cual, mediante una serie de comandos, ordenamos distintas acciones a nuestra nave para diezmar y reducir la capacidad de maniobra de la embarcación enemiga. Si logramos iniciar un abordaje, el juego nos transporta a una secuencia de combates donde no solo participan nuestros personajes centrales, sino también el resto de la tripulación de nuestro navío. Pero, de momento, la misión en Poko Kohara es más apremiante y ordeno seguir rumbo hacia la isla.

Poko Kohara no se parece en nada a Tikawara, es un lugar siniestro y agreste poblado por criaturas agresivas que atacan a mi grupo de aventureros de forma incansable. Finalmente, mi intrépido grupo de exploradores alcanza lo que parece ser la entrada a un gran templo. Pero esta entrada se encuentra protegida por un gigante de Adra, que nos impide el paso. Ha llegado la hora de la lucha. El combate en Pillars of Eternity 2: Deadfire, es muy similar a lo visto en el primer juego. Nuestros personajes ocupan distintos roles (DPS, tanque, soporte, daño de área, etc.), mientras les comandamos distintas acciones en tiempo real, con la posibilidad de pausar la acción en todo momento.

Pillars of Eternity 2 agrega algunos cambios al sistema de combate que apuntan a mejorar la calidad del mismo. En primer lugar, el sistema de rutinas de la IA ha sido ampliado de manera significativa, y ahora contamos con más comandos y alternativas de contingencia a la hora de programar a nuestros personajes para que actúen por su cuenta. Por otro lado, toda una serie de pequeños cambios han sido pensados con la idea de aumentar el control del jugador sobre cada una de las batallas. Por ejemplo, ahora es posible re direccionar un hechizo mientras el mago o clérigo en cuestión se encuentra preparándolo, por lo cual es posible cambiar el objetivo sin malgastar tiempo innecesariamente.

Haciendo uso de las habilidades de mis guerreros y mis conjuradores, logro derrotar al gigante para adentrarme en el templo en busca de respuestas al misterio de Poko Kohara y la tripulación vailiana perdida. El templo está poblado por criaturas agresivas, tales como arañas gigantes y espíritus desahuciados. Pero palmo a palmo mis héroes se abren paso a los niveles más profundos. Otras habilidades nos resultan muy útiles en esta sección. Puertas cerradas y peligrosas trampas ponen a buen uso la capacidad de infiltración de mi ladrón. Mientras que la exploración y estudio de los murales del templo se vuelve más sencilla gracias al elevado índice de conocimientos históricos con el que doté a mi personaje principal. Al igual que su antecesor. Pillars of Eternity 2 hace un buen uso de las habilidades contextuales, tanto prácticas como mentales. Estas habilidades son numerosas, y van desde la capacidad de abrir cerraduras y desarmar trampas hasta los conocimientos de misticismo y botánica. Muchas de estas capacidades, además, permiten hacer uso del extensivo y complejo sistema de crafting que propone el juego.

Finalmente, alcanzamos el último nivel de la mazmorra. Un enorme pilar de Adra muerta se alza ante mi grupo. Y dentro de él las respuestas que buscamos. Mi personaje, en su calidad de observador, es capaz de vislumbrar los últimos momentos de vida de la expedición vailiana perdida. Y gracias a eso logra descifrar el misterio detrás de Poko Kohara. Pero antes de finalizar nuestra misión, nos espera un viaje a lugares desconocidos y más batallas. Pillars of Eternity 2 promete ser un juego tan grande y complejo como su antecesor.

La beta de Pillars of Eternity 2: Deadfire, no nos permite ver mucho más allá del relato aquí detallado en cuanto a la narrativa, pero sin embargo es muy generosa a la hora de adelantarnos las distintas características que presentará el título. Como ya mencionamos, elementos como el combate, la exploración y los diálogos son muy similares a lo que ya pudimos experimentar en el primer juego. Pero Deadfire presenta varias novedades. La más llamativa de ellas se compone por la gestión y el control de nuestra embarcación. En este juego, no solo tendremos que administrar las capacidades de nuestro grupo de aventureros, sino que también nos veremos obligados a equipar nuestra nave y dotarla de una tripulación adepta. Dicha tripulación será vital durante los combates navales, y sumará sus espadas a las nuestras en las operaciones de abordaje.

Por otro lado, Deadfire introduce un factor de exploración del mundo en forma de “overworld”, similar a lo que ofrecían juegos como Fallout, Arcanum, Neverwinter Nights 2: Storm of Zehir o, más recientemente, Wasteland 2. Este método de exploración se presenta desde el vamos como uno mucho más interesante que el sistema de “quick travel” entre distintas zonas que nos proponía el primer Pillars of Eternity. Es una mecánica de exploración que le imprime al mapa de la región una personalidad más definida al tiempo que permite a los desarrolladores esconder distintos secretos y actividades en rincones lejanos de la región. El hecho de que Pillars of Eternity 2 se ambiente en el Archipiélago de Deadfire supone que la exploración va a realizarse tanto en barco como a pie, cuando nos toque explorar las distintas islas de la zona.

La calidad audiovisual de Deadfire parece estar bien encaminada. Los gráficos se presentan como bastante superiores en relación con el juego anterior, en especial los excelentes modelos de personajes, que no tienen derecho a ser tan detallados en un juego que se experimenta casi por completo desde una lejana vista isométrica. Los efectos de luces y agua también son bastante impresionantes para un juego de este estilo. La banda sonora aún no está del todo presente en la beta, por lo que es un elemento sobre el que no podemos aventurar una sentencia.

Por lo pronto, esperamos con ansias esta secuela. Pillars of Eternity fue uno de nuestros juegos favoritos en 2015, y sabemos de lo que es capaz la gente de Obsidian con todo su potencial para crear excelentes juegos de rol. Pillars of Eternity 2: Deadfire llegará a Windows PC, Mac y Linux el próximo 3 de abril